
Una niña de cabello rubio y moño de seda yace en el fondo de unas catacumbas en Palermo, Italia. Tiene los ojos entreabiertos. Lleva más de un siglo así.
Su nombre es Rosalía Lombardo. Murió el 6 de diciembre de 1920, siete días antes de cumplir dos años.
Mario Lombardo y María Di Cara se habían casado pocos meses después del nacimiento de Rosalía, en diciembre de 1918, en Sicilia. Los que los conocieron dijeron que la llegada de la niña fue lo que completó su felicidad. Rosalía contrajo una neumonía, provocada por la gripe española que asolaba Europa en aquellos años, y murió a siete días de cumplir dos años, Mario no encontró forma de seguir adelante sin verla.
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Tomó una decisión que definiría el destino de su hija para siempre. La embalsamó.
Para eso recurrió al mejor especialista de su tiempo. La instrucción fue la de preservar a Rosalía en estado natural, con toda su belleza. Lo que no imaginaba Mario Lombardo era que esa orden daría lugar a uno de los casos de conservación más extraordinarios de la historia de la ciencia.
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El cuerpo de Rosalía está depositado en las catacumbas de los Capuchinos de Palermo. Este lugar tiene una historia que se remonta al siglo XVI cuando la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos enfrentó un problema concreto. Su cementerio estaba lleno. La solución fue construir una cripta bajo el monasterio.
En 1599, los primeros cuerpos embalsamados ya descansaban allí. Lo que comenzó como un espacio exclusivo para monjes fue abriéndose con el tiempo a la nobleza, el clero y la burguesía de Palermo.
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En la actualidad, las catacumbas albergan más de 8.000 cuerpos distribuidos en corredores que se extienden bajo la ciudad. Las figuras cuelgan de las paredes o reposan en nichos, vestidas con sus ropas, clasificadas por profesión y rango social. Hay sacerdotes, abogados, médicos y militares. Y un corredor entero dedicado a niños. Allí, hay 163 cuerpos infantiles que esperan en silencio.
Rosalía fue una de las últimas personas admitidas antes de que las catacumbas cerraran para nuevos entierros. Entró en diciembre de 1920 y se convirtió, desde el primer día, en algo diferente a todo lo que la rodeaba.
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¿Quién fue el hombre capaz de detener el tiempo en el cuerpo de una niña? Alfredo Salafia era un taxidermista y embalsamador siciliano con reputación mundial, considerado en su época uno de los mayores expertos en preservación de cadáveres. Cuando Mario Lombardo lo contactó, Salafia ya había desarrollado una técnica química propia que ninguno de sus contemporáneos igualaba.
El procedimiento que aplicó al cuerpo de Rosalía fue simple. Realizó una inyección de punto único, sin drenaje ni trat amiento de cavidades. Lo que lo hacía extraordinario era la fórmula del líquido que inyectó.
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Según documentó el propio Salafia, la mezcla consistía en una parte de glicerina, una parte de formalina saturada con sulfato de zinc y cloruro de zinc, y una parte de una solución alcohólica saturada con ácido salicílico. La inyección se realizó con toda probabilidad a través de la arteria femoral, mediante un inyector por gravedad.

Cada componente cumplía una función precisa. La formalina eliminaba las bacterias. Salafia fue uno de los primeros embalsamadores del mundo en usar este compuesto, hoy de uso universal en la práctica mortuoria. El alcohol, combinado con el clima árido de las catacumbas, secó el cuerpo. La glicerina evitó que ese secado fuera excesivo. El ácido salicílico impidió el crecimiento de hongos. Pero el ingrediente decisivo fueron las sales de zinc.
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“El zinc le dio rigidez”, declaró Melissa Johnson Williams, directora ejecutiva de la Sociedad Americana de Embalsamadores, a National Geographic. “Podrías sacarla del ataúd, apoyarla y se sostendría sola”. El zinc esencialmente petrificó el cuerpo de la niña. Es un químico que los embalsamadores modernos ya no utilizan, porque sus efectos a largo plazo no se ajustan a los estándares actuales de presentación. Salafia, sin saberlo, había encontrado la combinación exacta que detendría el tiempo.
Durante décadas, la fórmula de Salafia fue uno de los misterios más buscados en la historia del embalsamamiento moderno. El cuerpo de Rosalía seguía intacto, pero nadie podía explicar cómo.
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Dario Piombino-Mascali, antropólogo biológico italiano del Instituto para Momias y el Hombre de Hielo en Bolzano, comenzó a investigar el caso en 1999. Su método fue el de un detective de archivo. Rastreó a los parientes vivos de Salafia, revisó sus papeles personales y siguió cualquier pista que pudiera conducir a la fórmula.
La búsqueda duró años. Hasta que, en 2007, entre los documentos del embalsamador, apareció un manuscrito escrito a mano. El título era “Nuevo método especial para la conservación del cadáver humano completo en un estado de frescura permanente”. Allí, Salafia había registrado con precisión los químicos que utilizó, los procedimientos que siguió y las proporciones exactas de cada componente.
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Hace algunos años, el cuerpo de Rosalía fue sometido a estudios de rayos X. Los resultados sorprendieron a los investigadores. Los órganos internos estaban intactos. Todo preservado dentro de ese cuerpo de menos de dos años, como si el tiempo no hubiera pasado.
De los 163 cuerpos infantiles que aguardan en las catacumbas, el de Rosalía es el mejor conservado. Eso le valió el título que hoy la define en todo el mundo. El de “la momia más hermosa del mundo”.
La piel sigue siendo suave y de tono porcelana. El cabello rubio permanece recogido con un gran moño de seda. Y debajo de las pestañas rubias, los iris azules siguen visibles.
Durante décadas, miles de visitantes juraron haber visto algo imposible. Los ojos de Rosalía se abrían y se cerraban.
Para documentar el fenómeno, se instaló una cámara con técnica de time-lapse. Las imágenes mostraron que, a lo largo de 12 horas, los párpados de la niña parecían moverse. El video circuló por internet y encendió una leyenda que ya existía en Sicilia desde hacía un siglo. Muchos comenzaron a ver en ese movimiento una señal sobrenatural. Algunos la consideraron la reencarnación de Santa Rosalía, la patrona de Palermo.
En 2009, Piombino-Mascali cerró el debate con una explicación técnica. Cuando los trabajadores del museo movieron la vitrina, el cuerpo se desplazó levemente y el paleopatólogo pudo observar los párpados con mayor claridad que nunca. “Es una ilusión óptica producida por la luz que se filtra por las ventanas laterales, que durante el día está sujeta a cambios”, declaró.
Los párpados de Rosalía quedaron entreabiertos desde el momento del embalsamamiento, en 1920. Cuando la luz cambia y los golpea desde distintos ángulos, da la impresión de que se abren. No es un milagro. Es física.

Durante décadas, el cuerpo de Rosalía reposó sobre un pedestal de madera, dentro de un ataúd con tapa de vidrio, expuesto cerca de la pequeña capilla de Santa Rosalía al final del corredor de las catacumbas. Las visitas de sus familiares mantuvieron el féretro permanentemente visible durante años.
Pero en 2009, una fotografía de National Geographic reveló algo perturbador. El cuerpo comenzaba a mostrar signos de deterioro. El más notorio era una decoloración progresiva en el rostro. El tiempo, que había esperado casi noventa años, empezaba a avanzar.
La respuesta fue inmediata. El cuerpo fue trasladado a una zona más seca de las catacumbas, la de menor contenido de humedad según determinó el equipo de investigación. Y se construyó para ella una vitrina de cristal templado de dos centímetros y medio de grosor, sellada herméticamente y rellena con nitrógeno en flujo continuo. La cámara cuenta con controles de temperatura regulados automáticamente, capacidades de resistencia a la luz y un nivel de humedad del 65%. El sistema está conectado a una computadora en la oficina de Piombino-Mascali en Bolzano, desde donde el estado de conservación se monitorea de forma permanente.
“Fue diseñada para bloquear cualquier bacteria u hongo. Gracias a una película especial, también protege el cuerpo de los efectos de la luz”, explicó el paleopatólogo. Se estima que la vitrina tiene una vida útil de al menos 100 años.
Rosalía ya no descansa en su lugar original, la capilla de Santa Rosalía. Está ubicada al fondo de las catacumbas, en un área delimitada por una cuerda. Los visitantes pueden verla, pero ya no de cerca.
Mario Lombardo y María Di Cara no se detuvieron en el duelo. Dos años después de la muerte de Rosalía tuvieron un hijo. Un año más tarde, una hija. Le pusieron el mismo nombre: Rosalía.
La entrada a las catacumbas de los Capuchinos de Palermo cuesta 3 euros. Por ese precio, miles de visitantes al año recorren los corredores donde más de 8.000 cuerpos aguardan en silencio, y llegan hasta el fondo, donde una niña de cabello dorado y moño de seda yace en su vitrina de nitrógeno con los ojos entreabiertos. Tiene, para siempre, un año y 359 días.
El catamarqueño Néstor Vildoza se dedica a la escultura desde sus años universitarios cuando dejó la carrera de Agronomía en La Plata para seguir su vocación artística.
En todo su recorrido profesional, que abarca la docencia, las exposiciones, los simposios y los certámenes escultóricos, asegura que el fenómeno cultural que cada dos años tiene lugar en Resistencia, Chaco, es único en el mundo por el grado de participación popular.
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Durante una semana, diez escultores consagrados de distintos países esculpen sus obras a cielo abierto en un predio ubicado a orillas del Río Negro en Resistencia, sede de la Fundación Urunday que organiza la Bienal del Chaco.
Cada día, durante ocho horas, los escultores están en el predio e interactúan con el público que sigue el desarrollo del trabajo y que es numerosísimo, ya que la escultura es un arte popular en el Chaco: Resistencia es llamada Capital de las Estatuas en razón del rico patrimonio escultórico que adorna sus calles y plazas.
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Vildoza reside actualmente en La Rioja, donde desarrolló el grueso de su trayectoria como escultor. Es licenciado en Escultura por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.

En esta edición de la Bienal realizó una obra titulada Pino quebrado, para la cual eligió el acero como material.
En su larga trayectoria ha participado de simposios y concursos en diferentes países del mundo, como lo contó en esta charla con Infobae, durante un alto del trabajo en el predio de la Bienal, en Resistencia.
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Obras suyas se encuentran en colecciones públicas y privadas de Argentina, Uruguay, Brasil, Honduras, Perú, México, Francia, Italia, Luxemburgo y Suiza. Y en las calles de la Capital chaqueña. Ha sido varias veces premiado en Argentina y en el exterior.
Concluida la Bienal de Resistencia, los escultores participantes se desplazaron hacia el interior de la provincia, a la localidad de Juan José Castelli, a 270 kilómetros de la capital chaqueña, puerta del Impenetrable, donde se está desarrollando una segunda Bienal que concluirá el próximo 2 de agosto.
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— ¿Cómo es su historia con la Bienal? Porque esta no es la primera vez que viene…
—No, no. La primera vez que vine fue en el año 88, con los escultores nacionales. Éramos todos muy jóvenes.
—Cuando se hacía en la plaza central de Resistencia.
—En la plaza. Y ahí hicimos madera. El famoso urunday, árbol que no conocía.
—¿Cómo es esa madera?
—Es una madera semidura, un poquito menos que el quebracho. Pero tiene una nobleza… porque si está bien cortada y si es preservada, no se raja. Además tiene un buen pulido y el que quiera texturar también lo puede hacer con mucha facilidad. El resultado, al tener ese color, también es bastante contenedor de las formas.
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—Es oscura, pero más bien anaranjada.
—Sí, parecido al algarrobo, un poco más coloradito. Muy linda madera. En la zona nuestra no tenemos urunday. También se puede combinar con otras maderas, trabajar mezclando técnicas.
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—¿Tiene algún material preferido?
—No. Tener un material determinado condiciona y otras veces al revés. Buscás el tema y decís este tema puede ir en madera o en chapa o en bronce. Es una cosa medio dual. A veces quedan muy feas algunas cosas que son para madera hechas en metal, por ejemplo. Y a lo mejor el boceto era muy interesante, pero al trasladarlo a un material que no es compatible visualmente, la cosa chilla y se pone molesta.
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—¿Por qué dejaron de usar madera en las bienales? Ahora siempre es mármol o metal.
—Porque empezaron a sacar las esculturas a la calle y a la intemperie se preservan mejor el mármol y el metal. Pueden ser eternos si uno los cuida bien. En cambio, la madera tiene su proceso de degradación natural, lógico. Dura, no sé, diez años, por más que se las cuide. Ahora, si está al interior de un edificio, sí se preserva. Pero la gente pedía a veces: pónganla para que la veamos todos…
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— ¿Cómo y dónde se formó?
—Cuando estudiaba el secundario iba a escuelas de arte, pero abandonaba muy prontamente. Y después, fui a estudiar Agronomía a La Plata. Y estando ahí, un día voy al comedor y encuentro a otro catamarqueño y le digo ¿qué hacés vos? Yo hago escultura, me constesta. Uy, digo, eso me interesa. Me ofreció mostrame el taller donde estaba. Así que nos fuimos a la Facultad de Bellas Artes, en ese momento era Escuela Superior de Bellas Artes, pero dependía de la universidad. Y cuando me abrió la puerta, pensé: este es mi mundo, no me sacan más de acá. Hablé con mis viejos, que me bancaban…
—Ah, tuvo suerte….
—Y tenía buenas notas en Agronomía. Empecé entonces la carrera de Escultura en el año 73.
—¿Cuántos años?
—Cinco años. Hice el profesorado y la licenciatura en escultura. La parte pedagógica la hice en Humanidades y eso me sirvió también para trabajar como docente. Mi idea inicial era no ser docente e irme a Europa. Pero la cosa se dio diferente por múltiples razones. Me quedé y fui docente en escuelas superiores.
—¿Volvió a su provincia entonces?
—Por un tiempo, luego estuve en Salta y en Colombia. Después, estando en Catamarca, conocí a un profesor de Buenos Aires que se afincó en La Rioja y creó el primer Instituto Superior de Arte. Le dije que yo era profesor de Escultura. “Ah, bueno, le tomo los datos —dice— y seguramente lo vamos a convocar”. Efectivamente, estando en Colombia me avisa mi viejo: “Mirá, vino un señor que había hablado con vos…”, etc. “¿Qué vas a hacer?”. “Me parece que me vuelvo”. Empecé a trabajar en La Rioja, allí conocí a mi esposa y me quedé.
—¿Se mantiene con la docencia? ¿Es complicado vivir del arte?
—Sí, es complicado. Lo que pasa es que salí mucho y tuve algunos pedidos de afuera, entonces podía trabajar, no tanto como me hubiera gustado, pero…
—¿De dónde venían esos pedidos, de particulares o de instituciones?
—Por ahí alguien que tiene un country, o que tiene una empresa. O alguien que quiere homenajear a un personaje equis. Y después, exposiciones. Pude mandar trabajos afuera también. Ahora ya no lo hago tanto porque me cansé. Además, tenía la posibilidad de salir mucho a simposios. O sea, tuve esa libertad de moverme mucho. La gente que dirigía el instituto era muy permeable, porque sabía que eso también redundaba en aprendizaje para mí, que luego se trasladaba a los estudiantes. Y así fuimos formando mucha gente. Y ahora algunos de ellos vinieron acá, al Premio Desafío [N.de la R: Concurso para estudiantes de Arte de todo el país].
—¿Hay mucho interés en la escultura? No es el arte más popular tal vez: no es el más masivo.
—Eso es lo que sorprende del Chaco, que todo el mundo prefiere la escultura a la hora de comprar obra. Cosa que no pasa en ningún otro lugar.

—Es insólito lo del Chaco.
—Sí. Entonces, meter la escultura en lugares donde siempre ha sido el dibujo, la pintura, el color o la fotografía es muy complicado. Pero bueno, hay que hacerlo.
— ¿Hay experiencias parecidas a la bienal del Chaco en otras partes del mundo?
—Con la fuerza que esto tiene, no. De los sitios por los que yo anduve, no. Porque además la gente casi no participa, son solamente los curiosos o los muy allegados al tema. Acá es todo un pueblo. La gente acá tiene la gimnasia de ver esto desde que nace. No es extraño para ellos. Vienen, opinan, miran, dan algunas devoluciones, a veces muy interesantes.
—Cuando usted está en el predio trabajando y la gente viene y pregunta, ¿le molesta?, ¿lo distrae mucho?
—No, no. Uno sabe qué fibra toca. Yo me pongo en el papel de los chicos que preguntan, si uno les contesta mal, no es bueno. Por ahí vienen tres chicos con la misma pregunta. Yo trato de responderles lo mismo pero con diferentes palabras a cada uno. Porque los miro y sé si es un pedido del docente o si tienen un interés genuino, espontáneo. Si veo eso, me esfuerzo mucho en abrirles la cabeza dentro de lo posible y alentarlos a que continúen.
—¿Viene más gente joven, o más bien grande?
—De todo. Y gente que viene varias veces. O sea, viene al comienzo y vive todo el proceso. En la época que se hacía en la plaza, una vez vino un chico que se sentaba como a tres metros y miraba, y miraba. Al otro día de nuevo, venía, miraba, miraba. Yo no le decía nada. Y el último día me entró a preguntar por qué hice tal cosa, por qué esto, por qué lo otro, y me daba sus ideas. Entonces yo le empecé a preguntar también. Eran tan bien pensadas sus preguntas, tan de adentro, yo no hubiera sido capaz a esa edad de preguntar eso. No sé qué habrá sido de su vida, pero…

—Es que las personas que se criaron acá tienen desde chicos la referencia de las esculturas, la estatua de tal esquina, la del banco, la del edificio de… Son parte de la cotidianeidad, y un orgullo.
—Y el tremendo respeto a las cosas.
—No hay vandalismo.
—Eso decía. Una vez venía una manifestación, volteando todo, golpeando vidrieras. Y en el recorrido que hacían había seis o siete esculturas, algunas muy frágiles, algunas cerámicas pequeñas. Pero pasaron al lado, y nada. Rompían otras cosas.
—Las estatuas no.
—Increíble. Eso no se ve en ningún lugar.
—Pero, ¿existen certámenes al aire libre?
—Sí, hay muchos. En Asia hacen muchos. En Japón, China, Singapur. También en Irak, Irán, en Israel han hecho unos muy buenos, en Estados Unidos. Yo fui a uno en México, muy lindo. En Perú, en Brasil, uno en piedra inmensa, de casi cuatro metros. También estuve en Chile, y en Europa en varios, Francia, Italia, Luxemburgo y Suiza.
—El hecho de tener una semana o 10 días nada más para realizar la obra favorece más lo no figurativo, lo abstracto?
—Sí, sí, condiciona un poquito. Pero también me gusta mucho la abstracción. Entonces, trato de que esa abstracción sea fuerte, potente, digna.

—Pero, si no hubiera plazo, ¿preferiría igualmente la abstracción?
—Sí, pero puedo meter figuración también. Si amanezco ese día medio figurativo, hago cosas, no preciosistas, no detallistas, pero sí que la gente se da cuenta y dice: “Eh, son personajes”.
— ¿Qué representa para usted la escultura?
—Yo trato de divertirme mucho con la escultura. Porque si sufriera no haría nada de estas cosas. Entonces, sé que me da placer. Crear me da placer. Yo puedo estar dibujando y van saliendo cosas que buscan el material con que van a ser hechas.
—O sea, usted diseña primero.
—Dibujo. En papel. Después, si hay algo, digo: “Ah, esto podría ser una maderita o una cosa en metal”. Y empiezo a jugar con cartones. Otra cosa que me gusta hacer es buscar elementos ya prehechos por mí, que abandoné en su momento y empezar a jugar con eso y de ahí surgen cosas también. O sea, es muy libre.
—¿Qué diferencias ve entre aquellas primeras bienales y ahora? ¿Le da nostalgia? ¿Prefiere aquello más artesanal o le gusta esto?
—Me gusta todo. Cuando vine la primera vez, en La Rioja éramos tres escultores. Una gran escultora, Marta Cortés Álvarez, y Jorge Cisterna, que había sido alumno mío y ya era profesor. Entonces, con ellos yo podía hablar del tema. Y cuando vine acá me encontré con treinta tipos con los que podía hablar. Entonces para mí fue muy fuerte. Tanto que me fui de acá muy triste, pensando: “Yo a esta gente no la vuelvo a ver más. Ya esta experiencia que he tenido acá es difícil que se me repita”. Pero bueno.

—Ese es un aspecto valiosísimo imagino, encontrarse, interactuar, con colegas.
—De todas las edades, muy conocidos algunos, otros nuevos. Cada uno venía con su técnica, con su concepto. He aprendido mucho de varios de ellos, que eran muy finos. Con mucho oficio, con algo que a uno lo atosiga, porque por más que uno tenga la preparación de la facultad, el abecé. Lo otro te lo da el taller, los viajes, la gente.
—¿Usted ha venido siempre como concursante?
—Vine alguna vez como visitante, una o dos veces.
—¿La escultura es más bien masculina? Lo digo por el esfuerzo que implica el trabajo con ciertos materiales.
—No, no. Yo estoy admiradísimo. Siempre admiré mucho a las escultoras. Recuerdo a una que manejaba una máquina de ocho kilos para cortar el material y con la otra mano fumaba.
—¿Cómo es el nivel de desarrollo de la escultura en Argentina, en general, más allá de la Bienal?
—Siempre la pintura gana a la hora de… pero creo que este tipo de encuentros han ido formando público. Lo veo cuando me toca hablar con algún galerista y te pide cosas, que antes no pedía, tenías que ir a hablarlo, hacer el chamuyito. Ahora es: “Bueno, Néstor, quiero ver. ¿Tenés piedras? Necesito piedras para tal cosa”. “¿No estás haciendo bronce?”. “No, todavía no”. “Bueno, te espero”, cosas así.
—¿Enseñar le gusta?, ¿le gusta transmitir?
—Me gusta transmitir. A gente interesada. Ir a una escuela de niños, no, jamás. Siempre trabajé con gente grande que estaba interesada. Teníamos buen diálogo siempre.
—A Fabriciano Gómez, el creador de la Bienal, lo conoció, por supuesto.
—Sí, me puse muy mal cuando murió [N. de la R: en 2022]. Un tipo muy generoso, noble. Desprendido. Con él fuimos al sur, en el año 2002, a Pico Truncado. A Santa Cruz. Había un boliviano, un paraguayo, un chileno y 7 u 8 argentinos. La idea era que ese viento incidiera en la obra que haríamos, por golpeteo o por meterse en algún espacio y generar sonido, un silbido o lo que fuera. Usamos material de rezago de la industria petrolera. Y fuimos con un gran paisajista, Pradial Gutiérrez, que se encargó de mover todas esas bardas que había, porque usamos máquinas inmensas. Y al final Fabriciano charlaba con cada uno de nosotros: ”¿Qué te parece? ¿Dónde puede ir tu escultura? A mí me parece tal cosa. Decime qué te parece a vos”. Se congeniaba. Acá vamos a necesitar un volumen de tres metros, así que a la noche andaba él con los motoristas moviendo todo eso. Había unos lagos de petróleo cerquita de distintos colores y todo eso conjugaba para una buena escenificación. La luna también hacía su trabajo. Sólo que esos días que estuvimos nosotros no hubo viento. Entonces, no pudimos probar los efectos. Pero después los amigos de ahí nos dijeron: “Hoy tuvimos un viento de 100 kilómetros y todo funciona muy bien”. Y eran obras grandes, la mía era de cinco metros.
—¿Sigue emplazado ahí?
— No, ya no existe más. Hubo un cambio de gobierno y el intendente que vino dijo: “Esto no me gusta”, y sacó todo y lo arrumbó en un depósito. Creería que sigue ahí.

—¿Con el tiempo se vuelve más difícil la parte pesada del trabajo?
—Sí, pero trato de mantenerme. Por ejemplo, sabiendo que venía acá, hace seis meses empecé a hacer gimnasia de fuerza con un instructor.
—Musculación.
—Claro. Porque son casi veinte días entre este encuentro y el otro que es en Castelli, en el Impenetrable.
—Es mucha inversión física…
—Sí, y además que estar al sol, con la lluvia, con los cambios de clima. Ayer me sentí mal. Pero ya me tomé algo y además, me mentalizo de que tengo que estar bien para cuando vaya al Impenetrable.
—Claro, porque tienen que hacer lo mismo allá.
—Pero es de otro material, de chapadur. Más chico. Pero igual es otra vez una semana.

—También al aire libre.
—Al aire libre. En Castelli.
—¿Allí también participa mucho la gente?
—Sí. Paralelamente llevan espectáculos. Es más chico, obviamente, pero es muy lindo. Uno se siente muy bien, muy contenido y quiere dejar buena obra. Han ido escultores muy buenos. Creo que de los diez que estamos acá vamos todos. Así que cuando quieran ir a Castelli se van a encontrar con muy buena obra.
— ¿También van emplazando las esculturas en espacios públicos?
— Recién comenzaban a hacerlo.
—En Resistencia, ¿hay obra suya emplazada?
—Sí, seis o siete. He tenido cinco premios de escultores. Los escultores me han votado en cinco oportunidades.
—Ustedes cuentan con asistentes, ¿quiénes son?, ¿escultores o técnicos?
—En mi caso eran chicos de una metalúrgica muy fuerte que hay acá. En el de los mármoles sí son escultores, profesores de escultura algunos, estudiantes otros.
—Le ponen un asistente a cada uno.
—A veces son tres trabajando en una obra, porque por la complejidad no llegan y entonces todo el mundo se mete a ayudar. Está muy bien eso. No pasa mucho eso en otro lado.
Cuando el exagente de la CIA John Kiriakou afirmó que Yemen es el país más peligroso del mundo para visitar en 2026, incluso por encima de escenarios históricamente asociados a la violencia como Siria o Irak, lo hizo apoyado en sus 14 años experiencia en operaciones antiterroristas en ese lugar. “Hay que dormir con un ojo abierto”, resumió al recordar sus estadías en la nación árabe, al ser entrevistado por el medio británico LADbible.
Consultado al respecto, el viajero Nicolás Pasquali -que fue el primer argentino en visitar todos los países del mundo- llegó a una conclusión similar. Contó que su experiencia no solo estuvo marcada por la tensión permanente, sino también por una realidad que parece extraída de otro tiempo: controles militares cada pocas horas, pueblos enfrentados entre sí, ausencia de servicios básicos, presencia constante de gente armada y una guerra civil que atraviesa todos los aspectos de la vida cotidiana.
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El conflicto en Yemen está marcado por una devastadora guerra civil iniciada en 2014 tras la Primavera Árabe de 2011. Enfrenta al movimiento de los hutíes (respaldados por Irán) contra el gobierno reconocido y una coalición árabe liderada por Arabia Saudí, desatando una grave crisis humanitaria global.
“Lo primero que vi cuando crucé la frontera fue mucha pobreza, algo extremo que nunca había visto en lugares en guerra”, recordó Nicolás en diálogo con Infobae, quien a medida que avanzaba por la ruta costera, se encontró con un paisaje que mezclaba escenarios naturales de enorme belleza con una realidad social devastadora.
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“Del lado izquierdo de la ruta veía un paisaje alucinante, conformado por los acantilados que dominan el Mar Rojo; mientras que del lado derecho observaba pueblos devastados por las bombas”, describió.
La aventura comenzó en Salalah, la última ciudad de Omán antes de la frontera yemení. Allí contactó a un “fixer”, un intermediario perteneciente a la etnia hutí, quien sería responsable de trasladarlo, conseguir la documentación y acompañarlo durante toda la travesía.
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“Las autoridades omaníes me interrogaron durante más de media hora. No entendían por qué quería abandonar uno de los países más seguros y desarrollados de la región para ingresar voluntariamente en una zona de guerra”, relató Nicolás. Incluso, llegaron a separarlo del conductor para asegurarse de que no estuviera siendo obligado o secuestrado.
Una vez superados los controles, llegó el momento más extraño: la obtención de la visa. “Entré a una garita donde había un policía. Mi fixer (solucionar de problemas) le dio unos papeles, estuvo hablando un rato y logró que le pusieran un sello a mi pasaporte”, recordó. Según contó, nunca vio una computadora, un sistema migratorio o una oficina formal como las que existen en la mayoría de las fronteras del mundo. “Lo primero que le pregunté a mi guía fue si era legal porque parecía todo bastante improvisado”, dijo sobre la dudosa situación migratoria que le tocó atravesar.
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Con el pasaporte sellado y sin posibilidad de dar marcha atrás, comenzó el recorrido. “Lo que más me llamó la atención fueron los checkpoints militares distribuidos a lo largo de las rutas. Cada dos o tres horas aparecía un nuevo control donde soldados verificaban documentos y autorizaban o rechazaban el paso de los viajeros”, detalló.
Lejos de transmitir tranquilidad, esos controles eran la evidencia de una realidad inquietante. “Según me explicaron los propios habitantes, los militares no solo están para combatir organizaciones terroristas, sino para evitar enfrentamientos entre pueblos vecinos. En Yemen, una disputa aparentemente menor (como lo puede ser el robo de una gallina) puede escalar rápidamente hasta convertirse en un conflicto armado entre comunidades enteras”, especificó.
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Aunque durante el día pudo recorrer pueblos, acantilados y sitios históricos, las noches eran diferentes. “Me iba a dormir y se escuchaban los tiros”, contó.
Los disparos formaban parte del paisaje sonoro habitual. No se trataba de un episodio aislado ni de una excepción. Para los habitantes de la zona, convivir con detonaciones y enfrentamientos es una realidad cotidiana.
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No se encontró con un solo visitante extranjero. “Yemen no cuenta con infraestructura turística convencional y los pocos viajeros que llegan dependen de redes informales de contactos. Yo me alojé en una casa de familia, que eran conocidos de mi fixer”, aclaró.
Durante su estadía de tres días, Nicolás se la pasó arriba de una camioneta 4x4 visitando pueblos. La imagen se repetía una y otra vez. No encontró centros urbanos modernos ni zonas comerciales activas. Tampoco plazas, espacios recreativos o lugares que transmitieran una sensación de normalidad. “No hay centro, no hay plaza, no hay absolutamente nada para el esparcimiento. Es tierra de nadie”, resumió con crudeza.
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Otro de los aspectos que le llamó la atención fue el estado de ánimo de muchas personas que veía durante los recorridos por los pueblos. “La gente caminaba muy cabizbaja”, recordó. Solo se cruzaba con hombres armados, viviendas deterioradas y comunidades enteras intentando sobrevivir en medio de una guerra que parece no tener fin, y donde los insumos hospitalarios son escasos por los bloqueos comerciales de los países de occidente.
La presencia de misiles, drones, minas terrestres, secuestros, grupos armados, detenciones arbitrarias y enfrentamientos permanentes entre facciones convirtieron cada desplazamiento de Nicolás en una operación de riesgo.
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Y a eso se suma la ausencia de consulados operativos en el país. Por eso, los gobiernos de todo el mundo desaconsejan categóricamente cualquier tipo de visita al país bajo cualquier circunstancia. “El aislamiento es absoluto para el visitante. No hay posibilidad de rescate legal si llegás a un lugar y caés justo en el medio de un enfrentamiento entre civiles”, precisó. “No se trata solamente de un país en guerra. Es un territorio donde prácticamente todas las estructuras que garantizan la seguridad de una persona directamente no existen”, remarcó.
El episodio más delicado ocurrió cuando el vehículo en el que circulaba Nicolás quedó varado entre dos pueblos. “Al intentar avanzar, los militares nos informaron que se había producido un tiroteo en la siguiente población y que el camino estaba cerrado. Y cuando decidimos regresar, descubrimos que detrás también había enfrentamientos entre civiles. Durante varias horas quedamos literalmente atrapados entre dos focos de conflicto locales, ajenos a la guerra general”, explicó.
Finalmente, él y su guía se refugiaron en la vivienda de otra familia local, que fue contactada por su “fixer”, mientras esperaban novedades. “Cuando la situación se calmó pudimos continuar viaje. Pero el episodio dejó en evidencia la fragilidad de cualquier desplazamiento dentro del país”, señaló Nicolás.
Uno de los objetivos de Nicolás cuando ingresó a Yemen era conocer Saná, la histórica capital del país y una de las ciudades más antiguas del mundo árabe. Sin embargo, rápidamente entendió que ese deseo era imposible de concretar.
La razón está directamente vinculada con la guerra civil que desde hace más de una década divide al país. Saná se encuentra bajo control de los hutíes, el movimiento rebelde respaldado por Irán que mantiene un enfrentamiento con el gobierno reconocido internacionalmente y con otros grupos armados que operan en distintas regiones.
La imposibilidad de llegar a la capital no fue una cuestión burocrática ni turística. Se trató de un problema de seguridad. “Las rutas que conducen hacia esa zona atraviesan territorios donde los enfrentamientos armados, los controles militares y los cambios de autoridad son frecuentes. Incluso para los propios yemeníes, desplazarse entre algunas regiones puede convertirse en una tarea compleja”, señaló.
“Podés tener problemas serios si intentás entrar sin autorización o sin los contactos adecuados”, contó. Por esa razón, su recorrido quedó restringido a la región oriental del país, una de las pocas áreas donde los extranjeros pueden moverse bajo la supervisión de guías locales.
Paradójicamente, el recuerdo más positivo que se llevó Pasquali no tiene relación con los paisajes ni con la aventura. Tiene que ver con la gente.
A pesar de la pobreza, la violencia y las privaciones, destaca la hospitalidad de los yemeníes. Familias que apenas tienen recursos compartieron comida, alojamiento y tiempo con un extranjero que apareció inesperadamente en sus vidas. “Esa tradición hunde sus raíces en la cultura beduina y en las enseñanzas del Corán, que obligan a recibir y proteger al viajero”, sintetizó.
Esa contradicción resume quizás mejor que ninguna otra la realidad de Yemen: un país donde la hospitalidad convive con la guerra, donde la solidaridad resiste en medio de la destrucción y donde “un visitante puede compartir un té con una familia local mientras, a pocos kilómetros, dos pueblos se enfrentan a tiros”.

Para Nicolás Pasquali, que recorrió cada rincón del planeta, Yemen fue mucho más que una casilla pendiente en el mapa. Fue la confirmación de que todavía existen lugares donde la incertidumbre domina cada minuto del día.
Y también la prueba de que, cuando expertos en seguridad internacional lo señalan como el país más peligroso del mundo, no están exagerando.
Mientras la mayoría de los mejores tenistas del circuito aprovecha la gira norteamericana sobre cemento para sumar ritmo de competencia antes del US Open, Alexander Bublik volvió a tomar una decisión que ya se convirtió en una costumbre. El kazajo, actual número 11 del ranking ATP, confirmó este jueves que no disputará el Masters 1000 de Cincinnati por una razón que, para él, está muy por encima de cualquier objetivo deportivo: el cumpleaños de su hijo.
La ausencia no representa una sorpresa: Bublik no juega el certamen de Ohio desde 2021 y, consultado por el periodista estadounidense especializado en tenis Ben Rothenberg sobre el motivo de sus reiteradas bajas, fue categórico.
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“No creo que el Masters de Cincinnati valga la pena como para perderme momentos tan importantes”, afirmó.
La frase refleja una filosofía que Bublik sostuvo durante buena parte de su carrera. Más allá de su talento y peculiar carácter dentro de la cancha, dejó en claro que no está dispuesto a resignar momentos con Vasily -cumplirá 4 años en dos semanas- y con su esposa Tatiyana por una competencia más del circuito, amén de su trascendencia deportiva.
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La decisión adquiere todavía mayor relevancia porque Bublik, por una decisión propia basada en la organización de su calendario, tampoco disputará la semana que viene el Masters 1000 de Montreal, Canadá, por lo que llegará al US Open sin encuentros oficiales durante la gira norteamericana sobre cemento. Se trata de una apuesta poco habitual para un jugador instalado entre los mejores del mundo, ya que ambos torneos suelen ser la preparación ideal para el último Grand Slam de la temporada.
Bublik se convirtió en uno de los rivales más incómodos para los jugadores nacionales en el circuito. El kazajo domina el historial frente a tenistas de nuestro país, con 12 victorias y apenas cuatro derrotas, y atraviesa una racha de 10 triunfos consecutivos.
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Su víctima más recurrente es Tomás Etcheverry, a quien derrotó en tres oportunidades en los últimos meses: la última fue la semana pasada, en Kitzbühel, donde el kazajo finalmente cayó en la final ante el francés Quentin Halys y no pudo repetir el título que había obtenido el año pasado.
Bublik también venció dos veces a Sebastián Báez y suma éxitos sobre Francisco Cerúndolo, Juan Manuel Cerúndolo, Francisco Comesaña, Thiago Tirante y, más recientemente, Facundo Díaz Acosta, a quien también superó la semana pasada en el ATP 250 de Austria.
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Su ausencia en Cincinnati le quitará al torneo a uno de los jugadores más impredecibles y espectaculares del circuito. También evitará, al menos por una semana, que los argentinos vuelvan a cruzarse con un rival que en los últimos meses se transformó en una auténtica pesadilla.
Bublik, de 28 años, también es conocido por su estilo poco ortodoxo de vivir el tenis y, fundamentalmente, por su verborragia: en mayo había sido noticia por sus polémicas declaraciones contra los doblistas y jugadores de pádel.
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“Si no sabes jugar singles, juegas dobles; si no sabes jugar dobles, juegas pádel”, dijo entonces al diario británico The Guardian.
30 de julio 2026, 20:46hs

Descuentos para jubilados y pensionados de hasta 25% y $35.000 de reintegro en supermercados en agosto de 2026 (Foto: NA / Marcelo Capece)
Los jubilados y pensionados que cobran sus haberes a través de la ANSES podrán tener durante agosto de 2026 una variedad de descuentos en supermercados de todo el país.
A los beneficios del programa Beneficios Capital Humano - ANSES se suman promociones propias de las cadenas y reintegros adicionales ofrecidos por distintos bancos.
El programa alcanza a más de 7.000 comercios adheridos en todo el país e incluye a las principales cadenas de supermercados, con descuentos que se aplican en línea de caja o mediante reintegros, según el comercio y el medio de pago utilizado.
En Carrefour, el beneficio continúa vigente para personas mayores de 60 años y titulares de prestaciones de ANSES registrados en Mi Carrefour.
La promoción ofrece:
Las cadenas del Grupo Cencosud —Jumbo, Disco y Vea— mantienen el beneficio previsto dentro del programa de ANSES.
Los jubilados y pensionados pueden acceder a:
Además, el programa contempla un beneficio adicional de:

Conviene ver el descuento del día antes de ir a comprar (Foto: TN/Nicolás Gonzalez).
En Día, el beneficio para jubilados y pensionados consiste en:
La cadena también mantiene los descuentos de ClubDIA y promociones semanales sobre productos seleccionados. En algunas sucursales, además, pueden sumarse beneficios bancarios, como Cuenta DNI o promociones del Banco Nación.
En Chango Más, los jubilados y pensionados pueden acceder a:
Además de los descuentos de los supermercados, distintas entidades financieras mantienen promociones exclusivas para quienes perciben sus haberes previsionales en esos bancos.
Los jubilados y pensionados que cobran sus haberes en la entidad pueden acceder a:
La entidad ofrece para sus clientes previsionales:
Quienes cobran la jubilación o pensión en el banco pueden obtener:
Además, mantiene:
Los clientes que cobran sus haberes en Banco Provincia pueden sumar:
Leé también: El Gobierno confirmó el aumento y el bono para los jubilados: cuánto cobrarán en agosto
Para utilizar estos beneficios es necesario, en la mayoría de los casos, acreditar la condición de jubilado o pensionado, estar adherido al programa correspondiente cuando así se requiera y cumplir con las condiciones de cada promoción, como el medio de pago, el día de la semana y los topes de reintegro establecidos por cada supermercado o entidad bancaria.
Antes de realizar una compra, también es recomendable verificar si el beneficio está vigente en la sucursal elegida y si puede combinarse con otras promociones, ya que las condiciones varían según la cadena y el banco.
Casi todos estamos preocupados por las actualizaciones de software que llegan a nuestros celulares: si el tuyo alcanzará Android 20, si el mío solo llegará a Android 18 o cuántos años de soporte nos quedan. Lo que pocos saben es que el soporte más longevo suele ser el de seguridad, y esto tiene una razón de ser a la que rara vez se le da la importancia necesaria.
Primero que nada, vale la pena aclarar qué son los parches o actualizaciones de seguridad y para qué sirven realmente. Samsung los define como un paquete de software diseñado para corregir fallos y vulnerabilidades, tanto en el sistema operativo Android como en su propia capa de personalización, One UI.
La marca explica que esto se debe a que un celular requiere actualizaciones constantes para asegurar su continuidad y mantener una experiencia de uso óptima.
Estos parches son cruciales para resguardar la información de tu dispositivo, ya que corrigen las fallas que podrían ser explotadas por malware o cibercriminales, protegiendo así tus datos más personales y sensibles.
Cada marca tiene su propio protocolo y logística. En el caso de Samsung, antes de liberar un nuevo parche, la compañía identifica las vulnerabilidades probables en el sistema y desarrolla las correcciones necesarias, de acuerdo a información de su sitio.
Sin embargo, antes de llegar al público, el software pasa por estrictas pruebas que garantizan la compatibilidad y estabilidad del teléfono. Una vez superada esta verificación, el usuario recibe la notificación en su pantalla para iniciar la descarga e instalación.
De hecho, la firma explica que estos parches de seguridad de firmware se distribuyen de forma mensual, trimestral o bianual según el modelo. Cabe destacar que la disponibilidad en tu equipo también dependerá del operador telefónico y de tu región.
Además, estas entregas integran soluciones a fallas del sistema operativo provistas por Google, combinadas con parches desarrollados específicamente para la capa de Samsung, lo que garantiza un proceso totalmente seguro.
Como dijimos, la marca distribuye sus actualizaciones con cierta frecuencia y prioriza siempre a sus modelos insignia. Para que sepas exactamente qué tipo de parche le corresponde a tu equipo y con qué periodicidad lo recibirá, aquí te dejamos una tabla que lo explica de forma sencilla.
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Plegables |
Serie S |
Serie A y Serie M |
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Actualizaciones mensuales |
Galaxy Z TriFold, Galaxy Z Fold4, Galaxy Z Fold5, Galaxy Z Fold6, Galaxy Z Fold7, Galaxy Z Flip4, Galaxy Z Flip5, Galaxy Z Flip6, Galaxy Z Flip7, Galaxy Z Flip7 FE. |
Galaxy S26 series, Galaxy S25 series, Galaxy S24 series,Galaxy S23 series, |
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Actualizaciones trimestrales |
Galaxy Z Fold3 5G y Galaxy Z Flip3 5G |
Galaxy S22 seroes y Galaxy S21 FE 5G |
Galaxy A series desde el A04 Galaxy M series, desde M04 |
Hay talentos que se encuentran ocultos entre las calles porteñas y muy pocos se detienen a escucharlos o aprecian su arte, ya sea por la vorágine del día o porque tienen los auriculares puestos con el volumen al máximo. Sin embargo, un joven conocido en TikTok como @OnayberAdenawer quedó maravillado con la voz de un tenor lírico, quien cantaba a escasos metros de la Plaza de Mayo e interpretaba una ópera. Sin conocerlo, el tiktoker decidió grabarlo y subir su video. “No tenía dinero para apoyarte, pero espero que te hagas viral por aquí”, dijo, disculpándose por no haber podido ayudarlo económicamente.
Sin embargo, lo que el joven no sabía es que terminaría volviéndolo viral y ayudándolo a que miles de personas lo conocieran y contactaran, al punto de que comenzaran a salirle una gran cantidad de trabajos. En diálogo con LA NACION, Pablo Lallana (@tenorliricoar), como se llama el intérprete, abrió su corazón para contar su historia. “Comencé a estudiar piano a los diez años en la Escuela Superior de Música de Misiones, donde durante aproximadamente una década también formé parte de distintos coros: infantiles, juveniles, de adultos y del Coro Preuniversitario de la Universidad Nacional de Misiones”, recordó sus comienzos.
En el año 2002 se trasladó a Buenos Aires para seguir perfeccionándose e intentar conseguir mejores oportunidades laborales. “Fui al Instituto CanZion, institución vinculada al reconocido cantante y compositor cristiano Marcos Witt, donde estudié durante dos años. Luego regresé a Misiones y trabajé con distintas bandas como pianista, cantante y compositor, y también toqué en casinos y escenarios de la región”, recapituló su recorrido artístico.
Pero su formación lírica comenzó en el año 2012, cuando ingresó al Coro Estable del Centro del Conocimiento de Misiones. Allí fue donde descubrió que, más allá de que fuese un apasionado por el rock, había algo en la música lírica que lo maravillaba. “Durante esos años tuve una formación constante con maestros de canto, coaches vocales y profesionales vinculados al teatro, además de trabajar con artistas y docentes que llegaban desde instituciones como el Teatro Colón y el Teatro San Martín. También viajé a Buenos Aires para continuar tomando clases y perfeccionándome”, indicó.
Pero, como les ocurre a muchísimos artistas, Pablo vivió períodos de escaso trabajo, lo que lo llevó incluso a vivir un tiempo en el extranjero para buscar suerte. “Hace algunos años decidí dejar el coro estable para buscar un camino artístico propio. Viví y trabajé un tiempo en Brasil, luego pasé por Chile y finalmente elegí instalarme en Buenos Aires, porque considero que era una ciudad con una enorme actividad cultural, turística y artística, y donde hay muchas posibilidades para un cantante que quiere desarrollar un proyecto diferente”, reconoció.
“Actualmente, me dedico a cantar y estoy desarrollando una propuesta de crossover lírico, mezclando la formación y la potencia de la voz clásica con música popular. Me interesan artistas como Andrea Bocelli, Luciano Pavarotti, Elvis Presley y Frank Sinatra, justamente porque rompieron las fronteras entre distintos mundos musicales”, contó.
Más allá del dinero que pudiera ganar con sus presentaciones callejeras, el cantante explicó que su idea de poder mostrar su talento a las personas que se encuentran en la vía pública es acercar este estilo musical a quienes quizá nunca pudieron vivir este tipo de experiencias en un teatro. “Llevar la lírica a espacios cotidianos, salir de la estructura tradicional y acercar la ópera a personas que quizá nunca entrarían a un teatro para escucharla generó que mi trabajo se hiciera cada vez más conocido y comenzara a crecer en redes”, reveló sobre el interés creciente de las nuevas generaciones.

“Actualmente tengo más de 41.000 seguidores en TikTok y casi 8000 en Instagram, y estoy logrando solventarme principalmente con la música. Un video de una persona que me filmó cantando en la calle superó el millón de reproducciones y, a partir de eso, mi cuenta explotó”, dijo agradecido por el gesto del tiktoker que lo grabó y que hoy le permite cumplir su máximo sueño: vivir de lo que ama.

Las Fuerzas Especiales del Ejército mexicano detuvieron este jueves a Ramón Ángel "N", alias R1, presunto cabecilla de una facción del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a quien las autoridades señalan como el presunto autor intelectual del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido en noviembre del 2025.
El arresto fue anunciado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien afirmó en su cuenta de X que el sospechoso de organizar el homicidio fue capturado después de meses de trabajo de inteligencia e investigación.
"Es identificado como el principal cabecilla de 'Los Rs', una de las células criminales más violentas vinculadas al CJNG, con operaciones en Apatzingán, Uruapan y Morelia, en el estado de Michoacán, así como en Jalisco", afirmó.
García Harfuch explicó que ese grupo criminal está vinculado con casos de extorsión, homicidio y tráfico de drogas, "afectando directamente a productores, empresarios y familias de la región".
El secretario de Seguridad indicó que, con esta última captura, suman 31 detenidos por el "cobarde homicidio" de Carlos Manzo, crimen que conmocionó a México y desató una ola de protestas por la crisis de seguridad que vive el país.
En el operativo participaron agentes federales y militares, en coordinación con autoridades de la Fiscalía General de Justicia de Michoacán.
"Esta acción representa un avance relevante en la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum para combatir la extorsión y debilitar las estructuras criminales mediante inteligencia, investigación y coordinación", concluyó.
El 1 de noviembre del 2025, el alcalde de Uruapan fue asesinado a balazos durante un acto público por el Día de Muertos.
Por este crimen ya fueron detenidos integrantes del CJNG señalados de participar en el atentado contra el político, así como varios escoltas de Manzo, acusados de colaborar en los preparativos del ataque.
El asesinato evidenció la presunta complicidad de autoridades locales con el crimen organizado, lo que obligó al Gobierno federal a implementar un plan especial de seguridad y desarrollo social en el estado de Michoacán, oeste de México.
La violencia contra funcionarios públicos es uno de los principales problemas que enfrenta México. En el 2025, la organización Data Cívica documentó al menos 136 asesinatos de funcionarios o aspirantes a cargos de elección judicial, dentro de un total de 246 ataques registrados ese año.
*Manténgase actualizado con el boletín Ahora. Información clave en el momento en que sucede. Suscríbase aquí.
#Entérate// ¡Detenido el R1 del CJNG !
Esta tarde @OHarfuch informó sobre la detención de Ramón Ángel “N” alias el R1, autor intelectual del homicidio de Carlos Manzo mientras se desempeñaba como Presidente Municipal en #Uruapan Michoacán.
El “R1” es líder de los “Rs” célula… pic.twitter.com/RRQOoqM7KG
— Abraham Mojica (@abraham_mojica_) July 30, 2026
Ramón Ángel “N”, alias “R1”, señalado como el autor intelectual del cobarde homicidio del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue detenido después de meses de trabajos de inteligencia e investigación, en una operación de @SSPCMexico y Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano…
— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) July 30, 2026

Un hospital de Ottawa, Canadá, transformó una de sus unidades en un escenario de música en vivo para cumplir el deseo de un paciente que quería asistir a un concierto de heavy metal.
Debido a su condición médica, el joven no podía salir del centro de salud para acudir a un espectáculo, por lo que el personal decidió organizar una presentación dentro de las instalaciones.
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El paciente, cuyo nombre no fue revelado, recibía atención en el Hospital Saint-Vincent de Bruyère Health. Al conocer su deseo de vivir la experiencia de un concierto de heavy metal, el equipo de la unidad 5 North buscó una alternativa para llevar la música hasta él.
La capellana clínica Roshene Lawson colaboró en la organización del evento junto con Scott McClinton, propietario del Dominion Tavern de Ottawa. La banda local de heavy metal The Scepter aceptó participar en la iniciativa y ofreció una presentación especial para el paciente.
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“Algunas veces el deseo de un paciente es ver un concierto de heavy metal. El nuestro no podía ir a uno, así que llevamos el concierto hasta él”, escribió Lawson al compartir detalles de la actividad.
El concierto se realizó el 21 de julio a la 1:00 de la tarde dentro del Hospital Saint-Vincent. Fotografías y videos del momento mostraron cómo parte del centro médico fue adaptada para recrear un espacio de música en directo, con la banda interpretando sus canciones frente al paciente y miembros del personal.
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La presentación ocurrió pocas horas antes de que The Scepter tuviera programado abrir el concierto de la reconocida banda de heavy metal Metal Church en Overflow Brewing Company, también en Ottawa.
A pesar de su agenda, los integrantes del grupo decidieron participar en la actividad organizada para el paciente. “Fue un placer para nosotros tocar para los pacientes de Bruyère Health”, expresó la banda.
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Bruyère Health agradeció a McClinton y a The Scepter por participar en la iniciativa y destacó que su presencia permitió crear una experiencia especial dentro del hospital.
“Gracias por traer la energía, la música y una experiencia inolvidable al hospital”, señaló la institución.
Ange Habiyambere, gerente de la unidad 5 North, explicó que los pacientes mantienen intereses, deseos y objetivos personales más allá de los tratamientos y planes médicos que forman parte de su atención.
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“Les preguntamos a nuestros pacientes qué es importante para ellos y luego hacemos todo lo posible por honrarlo. Vivir bien es parte de la atención”, escribió Habiyambere.
La actividad formó parte de los esfuerzos del equipo médico por incorporar los intereses personales de los pacientes en su experiencia de cuidado.

Las iniciativas para cumplir deseos de pacientes con enfermedades graves han incluido diferentes tipos de experiencias, desde encuentros personales hasta actividades relacionadas con entretenimiento.
A principios de este año, un aficionado a la saga de videojuegos Grand Theft Auto recibió una respuesta de Rockstar Games, empresa matriz de la desarrolladora, después de compartir su deseo de poder jugar GTA 6 antes de morir.
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La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) anunció el lanzamiento de la décima edición del Programa de Iniciación Tecnológica (PIT), una iniciativa que pondrá a disposición de estudiantes, egresados y profesionales más de 80 cursos gratuitos y 100 % virtuales enfocados en fortalecer las competencias digitales y responder a las nuevas exigencias del mercado laboral.
Según informó Andina Noticias, esta nueva edición incorpora contenidos actualizados y herramientas de inteligencia artificial (IA), con el propósito de ampliar las oportunidades de capacitación tecnológica en el país. Las clases serán impartidas en modalidad virtual y en vivo, permitiendo el acceso de participantes de todas las regiones del Perú.
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La oferta del Programa de Iniciación Tecnológica abarca una amplia variedad de áreas vinculadas con la transformación digital. Entre los cursos disponibles destacan los relacionados con:
De acuerdo con Andina Noticias, la UNI señaló que estos contenidos buscan responder a las necesidades actuales del mercado laboral y brindar herramientas que permitan mejorar el perfil profesional de los participantes. Además de las clases en tiempo real, los inscritos tendrán acceso a un repositorio con las sesiones grabadas para reforzar su aprendizaje.

El PIT estará dirigido a estudiantes y egresados de universidades e institutos de todo el país, así como a trabajadores del sector público que cuenten con un correo institucional activo. La participación en los cursos será completamente gratuita, aunque quienes deseen acreditar su formación podrán solicitar un certificado oficial con aval de la UNI por un costo de S/ 50 por cada curso.
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La universidad precisó que esta modalidad busca facilitar el acceso a la capacitación especializada sin importar la ubicación geográfica de los participantes, promoviendo la actualización de conocimientos en áreas tecnológicas de alta demanda.

Según informó Andina Noticias, el proceso de matrícula permanecerá abierto hasta el 2 de agosto de 2026, mientras que el inicio de clases está programado para el 3 de agosto. Los interesados podrán revisar el catálogo completo de cursos e inscribirse a través del portal oficial del Programa de Iniciación Tecnológica.
Para resolver consultas, la UNI también habilitó los números de WhatsApp 971 683 282 y 920 583 566. Con esta décima edición del PIT, la casa de estudios busca continuar ampliando el acceso a la formación tecnológica y fortalecer las competencias digitales de estudiantes, egresados y profesionales en todo el país.
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