Zamora, 31 jul (EFE).- Medios de extinción procedentes de Bosnia, Turquía y Serbia se han incorporado al operativo de extinción del incendio forestal de Fermoselle (Zamora), que ha arrasado al menos 11.000 hectáreas y en las últimas horas se ha adentrado en el cañón del tramo fronterizo con Portugal del río Duero, en el parque natural Arribes del Duero.
Entre los medios internacionales movilizados figuran más de cuarenta efectivos de extinción llegados de Bosnia que se suman este viernes a las tareas de extinción, después de que el jueves se incorporaran también bomberos de Serbia y las dos jornadas actúen igualmente dos aviones de extinción turcos movilizados por el Gobierno de España, según ha informado la Subdelegación del Gobierno en Zamora.
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Entre la quincena de medios aéreos que participan en los trabajos para sofocar las llamas del incendio, que ha obligado a evacuar catorce poblaciones y confinar otras dos, hay nueve movilizados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, entre ellos los dos aviones anfibios de apoyo internacional llegados de Turquía, otro procedente de la base de Rosinos de la Requejada (Zamora) y dos aviones de gran capacidad carga de agua, los denominados Foca, de las bases de Labacolla (A Coruña) y Matacán (Salamanca).
Igualmente, se han sumado dos helicópteros estatales de las bases de Pinofranqueado (Cáceres) y Laza (Ourense) con 17 brigadistas cada uno, un helicóptero bombardero de la base de Ibias (Asturias) y una unidad de apoyo al puesto de mando avanzado procedente de la comarca zamorana de Sanabria.
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Los medios estatales que actúan en el incendio se completan con los 99 efectivos y 35 vehículos de la Unidad Militar de Emergencias y los agentes de la Guardia Civil.
Las labores de extinción en las últimas horas se han centrado en la zona de los Arribes del Duero a la altura de la localidad de Mámoles, desde donde el fuego ha entrado en el cañón del Duero. EFE
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aff/crf
Entre 10 y 26 mil pesos es el precio que cobran personas que ofrecen presentar, en lugar de un aspirante, exámenes de admisión para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al Instituto Politécnico Nacional (IPN) o incluso al bachillerato.
Aunque la próxima convocatoria de ingreso a licenciatura de la UNAM se prevé para enero de 2027 y faltan varios meses para que inicie formalmente el proceso de selección, en redes sociales ya circulan ofertas que prometen asegurar un lugar mediante presuntos esquemas de suplantación de identidad en los exámenes en línea.
La oferta no se realiza en grupos cerrados ni a través de contactos reservados, se encuentra abiertamente en Marketplace, donde un usuario que promociona ayuda para exámenes de ingreso explicó a estos reporteros, que se hicieron pasar por aspirantes a licenciatura, el método que utiliza: acudir al domicilio del estudiante, instalar su propio equipo tecnológico y resolver la evaluación mientras el sustentante permanece frente a la cámara aparentando que realiza la prueba.

Los anuncios de ayuda para los exámenes son publicados en el sitio de Marketplace de Facebook.
“Yo llego a tu domicilio y monto todo mi equipo; tú sólo tendrás que fingir que haces el examen mientras yo lo resuelvo por ti”, aseguró el vendedor, quien además pidió que el aspirante “pusiera de su parte” para que durante la vigilancia remota pareciera que efectivamente estaba contestando el examen.
La conversación derivó rápidamente en una negociación comercial. El hombre explicó que el costo varía según la institución, la carrera y el lugar donde se presente la evaluación. Para el caso planteado por la reportera, interesada en estudiar Medicina, señaló que el pago, 26 mil pesos, se realizaría el mismo día del examen.
Cuando se le preguntó si el ingreso estaba garantizado, respondió que no podía ofrecer una certeza absoluta, pero aseguró que nunca había tenido problemas y ofreció devolver el dinero o buscar “otras opciones” en caso de que el aspirante no obtuviera un lugar.
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Incluso, planteó descuentos. Los reporteros expresaron que también estaban interesados en contratar el servicio para un hermano que buscaba ingresar a la Prepa 2; el vendedor respondió que podía reducir el precio si ambos casos se contrataban juntos, aunque condicionó la rebaja a la entrega de un anticipo y a que el pago se realizara en efectivo.
Pero no es la única modalidad que se ofrece. En otro anuncio localizado por EL UNIVERSAL, un usuario asegura contar con “el mayor número de aciertos” para lograr el ingreso en el primer intento y promete resultados sin necesidad de tomar “cursos tediosos” ni clases en línea. “Somos expertos en esto, 100% garantizado. Tenemos 5 años de experiencia”, señala la publicación.
A diferencia del esquema en el que una persona acude al domicilio para resolver directamente la prueba, esta oferta plantea una operación coordinada entre el aspirante, un acompañante y un grupo externo encargado de contestar las preguntas en tiempo real durante el examen. El vendedor sostiene que el servicio consiste en la “resolución total del examen” y que para ello es indispensable que el sustentante cuente con una persona de absoluta confianza.
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Según las instrucciones enviadas a los reporteros, esa persona debe permanecer fuera del campo de visión de la cámara utilizada para la supervisión remota. Su función sería fotografiar cada una de las preguntas y enviarlas a un grupo de mensajería donde presuntamente especialistas las resolverían para devolver la respuesta correcta.
El mensaje detalla que el acompañante debe colocarse en una posición donde no pueda ser detectado por el sistema de vigilancia, evitar cualquier ruido y tomar imágenes rápidas y nítidas de las preguntas. “La persona tiene que pararse en una posición donde la cámara no lo vea”, indica el texto. También advierte que si las fotografías no son claras no podrán resolver los reactivos en el tiempo disponible.
La explicación incluye una descripción minuciosa del procedimiento. El aspirante debe permanecer frente a la computadora aparentando que trabaja por sí mismo mientras otra persona toma fotografías de cada reactivo. Posteriormente, las imágenes serían enviadas a un grupo privado donde los integrantes del servicio analizarían las preguntas y devolverían la respuesta correcta identificada con el inciso correspondiente.
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Los promotores incluso recomiendan ensayar previamente. Según el mensaje, la persona encargada de tomar las fotografías debe practicar para hacerlo con rapidez y precisión debido a que existe un límite de tiempo para resolver la evaluación. También sugieren diseñar un mecanismo discreto para comunicar las respuestas al sustentante sin despertar sospechas durante el monitoreo.
La oferta incluye instrucciones logísticas adicionales. Los organizadores piden verificar que todos los dispositivos electrónicos estén completamente cargados para evitar interrupciones durante la prueba y señalan que tanto el aspirante como su acompañante deben seguir estrictamente las indicaciones para evitar errores que puedan comprometer el procedimiento.
Como parte de la estrategia comercial, los responsables buscan generar confianza al asegurar que se trata de un grupo de profesionistas con experiencia previa en exámenes de alta demanda. “Somos un grupo de personas ya experimentadas, todos titulados, y hemos presentado con éxito quedando en Medicina CU”, afirman en el mensaje enviado.
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El costo de esta modalidad es considerablemente menor que el esquema de suplantación presencial. Los vendedores fijan el precio en 10 mil pesos y solicitan que el pago se realice antes del examen, ya sea mediante transferencia o en efectivo. Para reservar el servicio exigen un anticipo de 50% del monto total y establecen que el resto debe liquidarse antes de iniciar la evaluación.
Además, prometen acompañamiento permanente durante el proceso. Una vez realizado el anticipo, explican, el aspirante sería incorporado a un grupo privado donde recibiría instrucciones detalladas y enviaría las fotos de los reactivos para obtener las respuestas.
“No te preocupes, te vamos a explicar detalladamente cómo se tiene que realizar”, dice el mensaje.
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La comunicación incluye una invitación a proporcionar nombre y número telefónico a fin de continuar el proceso de contratación.
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Starlite Occident Marbella volvió a convertirse en uno de los grandes epicentros del verano con el concierto de Ozuna, que eligió la cantera de Nagüeles para ofrecer la última fecha de su gira europea antes de continuar su recorrido por Latinoamérica y Estados Unidos. El artista puertorriqueño protagonizó una actuación cargada de ritmo, emoción y cercanía con el público, al que no dejó de dirigirse durante toda la noche. “Aquí en Starlite Occident me siento en casa y eso es un problema, porque me quiero quedar”, confesó entre canción y canción, arrancando los aplausos de los asistentes. Incluso, lejos de cualquier superstición, el cantante sorprendió al subir al escenario vestido de amarillo.
Uno de los momentos más conmovedores de la velada llegó cuando Ozuna bajó del escenario para besar y abrazar personalmente a varias personas de la zona reservada para personas con movilidad reducida. “A ustedes, especialmente, les mando un beso y un abrazo. Les amo mucho”, les dijo, emocionando tanto al público como a los invitados que seguían el concierto desde las distintas zonas del recinto.
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Entre los rostros conocidos que no quisieron perderse la actuación destacaron Andrea Duro, Valeria Mazza, Estefanía Luyk, Fernando Sanz, Ingrid Asensio y Manuel Cortés, que disfrutaron de una noche en la que el reguetón internacional se mezcló con el ambiente exclusivo de Starlite. Andrea Duro confesó que este verano apenas podrá descansar debido a sus compromisos profesionales. “Tengo unos días por aquí, vuelvo a Madrid, me voy una semanita raspadísima y luego ya me pongo a rodar una peli. O sea, que trabajar”, explicó la actriz. Por su parte, Valeria Mazza acudió acompañada de su hija Taina Gravier, que recientemente ha cumplido 18 años, y se mostró feliz por poder compartir este tipo de planes con ella. “Vengo con mi hija* ya tiene 18 y está muy entusiasmada con el concierto de hoy. Venimos con muchas ganas de pasarlo bien y de bailar”, comentó la modelo argentina.
Estefanía Luyk aseguró que está disfrutando de un verano muy familiar en Marbella y que suele acudir con frecuencia a Starlite junto a sus hijos, un lugar que, según dijo, les encanta a todos. Manuel Cortés también destacó la oportunidad de ver por fin a Ozuna en directo: “Es un género diferente a lo que suelo escuchar, pero considero que es uno de los artistas con más cualidades dentro de su estilo”, afirmó. Ingrid Asensio y Fernando Sanz, por su parte, aprovecharon la noche para disfrutar en familia junto a sus hijas y sus nietas. Una velada en la que música, verano y celebridades volvieron a darse la mano en uno de los escenarios más emblemáticos de la Costa del Sol.
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Roma, 31 jul (EFE).- Franco Baresi, exjugador del Milán, equipo de la Serie A italiana donde jugó toda su carrera convirtiéndose en una leyenda del club y de la selección italiana, falleció este viernes a los 66 años tras una enfermedad, informó la sociedad en sus redes sociales.
"La historia del Milan está en lágrimas por el fallecimiento de Franco Baresi. Su ejemplo y su profundidad serán, para siempre, al igual que la camiseta con el número 6, parte integrante y fundamental del ADN y del recorrido de todo el club", anunció el club 'rossonero'
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Y añadió: "Las condolencias que el AC Milan expresa a toda la familia de Franco Baresi son las mismas que cada aficionado rossonero se hace a sí mismo en un momento tan difícil como este".
El capitán y uno de los mejores defensas del mundo fue un verdadero símbolo en el 'calcio' italiano, en una época en la que la fidelidad a los colores y las banderas aún existían y sólo vistió la camiseta del Milan y la de la selección nacional. Comenzó a jugar al fútbol en el equipo de su ciudad natal, cerca de Brescia, junto a sus hermanos Angelo y Beppe.
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En la década de 1970 se unió al equipo juvenil del Milan y jugó su primer partido en la Serie A a la edad de 17 años, el 23 de abril de 1978: fue el comienzo de una carrera única con la camiseta 'rossonera' que terminó en 1997, después de más de quinientos partidos, seis 'Scudetti' (campeonato de liga) ganados, cuatro Supercopas de Italia, tres Copas de Europa, tres Supercopas de Europa y dos Copas Intercontinentales y una Copa Mitropa .
Hace un año, en agosto de 2025, durante un chequeo rutinario, le detectaron un nódulo pulmonar que fue extirpado quirúrgicamente pero de lo que nunca se recuperó. Su última aparición pública en San Siro fue como portador de la antorcha en la ceremonia de inauguración del Milan Cortina, junto al histórico capitán del Inter, Giuseppe Bergomi.
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Baresi es considerado uno de los mejores defensas de la historia del fútbol y una de las figuras más importantes del AC Milan, donde siguió trabajando tras su retirada.
Su trayectoria también estuvo ligada a la selección italiana. Disputó 82 partidos con su país y participó en tres Copas del Mundo. En 1982 formó parte del equipo que conquistó el Mundial de España, mientras que en 1994 alcanzó la final del torneo celebrado en Estados Unidos, donde Italia perdió ante Brasil en la tanda de penaltis.
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Como reconocimiento a su extraordinaria carrera, el club retiró el dorsal número 6. EFE
06:30

Las primeras repercusiones sobre el anuncio que realizó Javier Milei en cadena nacional acerca de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central dejaron un diagnóstico compartido entre los economistas consultados: existe consenso en la necesidad de fortalecer la independencia de la autoridad monetaria y blindar el equilibrio fiscal, aunque el alcance de la iniciativa dependerá de la letra chica del proyecto y de su viabilidad política.
Uno de los analistas que se pronunció fue el economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, quien interpretó el anuncio como una señal de fortalecimiento del compromiso fiscal, aunque advirtió que todavía quedan interrogantes sobre cómo funcionará el mecanismo en la práctica.
06:01
Tras la cadena nacional del presidente Javier Milei, los diputados de Izquierda Nicolás del Caño y Myrian Bregman cuestionaron las propuestas de cambios en la Carta Organiza del Banco Central presentadas por el oficialismo.
“Milei habla contra el robo de la casta política sentado al lado de Bullrich, Santilli, Menem, Sturzenegger, y siguen las firmas. El delirio es total”, expresó Del Caño con un posteo difundido en X.
05:30
Al igual que en el mes de junio, el Gobierno volvió a postergar la aplicación de los aumentos pendientes en los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, pero esta vez forma parcial. A través del Decreto 693/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, dispuso que durante agosto se aplicará una parte de los incrementos acumulados correspondientes a actualizaciones de 2024, 2025 y del primer trimestre de 2026, mientras que el resto comenzará a regir desde el 1° de septiembre.
Según especifica la normativa, esta alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, mediante la modificación del Decreto 617/2025, que establecía un esquema de plazos para los incrementos pendientes de los impuestos sobre los combustibles mencionados.
05:00

Era la estación que faltaba, pero a la que finalmente llegó. Un día Javier Milei descubrió el nacionalismo como insumo para tratar de recuperar imagen y soporte político. Lo que hasta ahora había estado ausente en su narrativa y lo diferenciaba de sus pares de la nueva derecha mundial lo encontró en el último campeonato mundial de fútbol.
La llamada “ola antiargentina”, calificada por el Gobierno como “campaña antiargentina”, desatada e instalada en redes sociales, especialmente en las instancias finales de la Copa, aportó el contexto para que un nuevo eje discursivo y de acción fuera adoptado por Milei.
04:30

Javier Milei encarnó este jueves una cadena nacional para hablar sobre una institución que cruzó su vida pública: el Banco Central. Como economista, rompió maquetas y destruyó piñatas que emulaban el BCRA. Como candidato, dijo que lo iba a cerrar. Ya mandatario, optó por una opción más pragmática: cambiar su eje fundacional y volver a llevarlo a la defensa del valor de la moneda, distinto a aquel que estipuló en 2012 el kirchnerismo.
Milei montó 14 minutos que quiso que fueran “sanguinarios”. Así se lo dijo a las personas que hablaron con él de esta puesta. Ese era el modo que pretendía imprimirle al anuncio del proyecto de reforma en la carta orgánica de la entidad monetaria, que irá al Congreso acompañado por un “grillete fiscal” -el shutdown al estilo argentino-, una reforma del mercado de capitales y otra del mercado de los seguros.
04:00

El presidente Javier Milei anunció este jueves por la noche, en cadena nacional, el envío al Congreso de un paquete de proyectos que el Gobierno considera el andamiaje institucional de su programa económico. La iniciativa incluye la modificación de la Carta Orgánica para el Banco Central (BCRA), una regla de equilibrio en las cuentas públicas permanente bautizada como “grillete fiscal” y cambios en los mercados de capitales y de seguros.
Milei aseguró que se trata del “conjunto de reformas estructurales más importante de los últimos 91 años” y sostuvo que busca dar rango legal a los principales pilares de su programa económico y dificultar que futuras administraciones los reviertan. Fuentes de Casa Rosada comentaron a LA NACION que este viernes ingresará por la Cámara de Diputados el proyecto para modificar el estatuto de la autoridad monetaria, pero no precisaron cuándo lo harán las otras iniciativas.
03:30
El presidente Javier Milei presentó este jueves en cadena nacional la reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA), una iniciativa que busca limitar las funciones de la entidad a la preservación del valor de la moneda, prohibir el financiamiento del Tesoro nacional, las provincias y los municipios, y reforzar la independencia de sus autoridades. El proyecto también contempla restricciones a la distribución de dividendos derivados de las operaciones de liquidez y la eliminación de las denominadas letras intransferibles.
El mandatario sostuvo que la iniciativa forma parte de un programa más amplio de reformas. En ese sentido, anunció la creación del denominado “grillete fiscal”, un mecanismo que prevé la puesta en marcha de un shutdown en caso de que el Congreso no restablezca el equilibrio de las cuentas públicas.
Hay historias que parecen estar escritas por el destino. La de Dante y Laura María transcurre en Granada y es, sin duda, una de ellas. Un pastor alemán cariñoso, juguetón y cabezón que llegó hace cinco años, justo cuando más se le necesitaba, y que desde entonces, se ha convertido en un apoyo inseparable para la joven.
Antes de la llegada de Dante, su dueña había compartido su vida con otro perro llamado Coco. Su pérdida fue un golpe muy duro que la llevó a atravesar una gran depresión.
Fue entonces cuando su hermana decidió intervenir. Fue en busca de un cachorro que pudiera devolverle la ilusión. Según relata la familia, había muchos perros dentro de una caja, pero uno destacó por encima de todos.
"Cuando mi hermana fue a por él, había muchos cachorros y él salió solo de la caja, tan pequeño apenas podía andar, y fue directo a los pies de mi hermana, era como si estuviera destinado a ser para mí", cuenta emocionada. Aquel pequeño cachorro era Dante.
Desde ese momento comenzó una historia de compañía y cariño que todavía continúa. "Así es como llegó a mi vida mi querido Dante, en el momento que más falta me hacía", recuerda Laura María
Con el paso de los años, Dante ha demostrado tener una personalidad muy especial. Es un perro "muy muy bueno pero a la par también muy cabezón", explica entre risas. Le encanta jugar y disfrutar de cada momento, aunque también se asusta con facilidad.
Entre sus costumbres más curiosas está su peculiar forma de dormir. Dante suele quedarse descansando con las patas de atrás apoyadas en el sofá y la lengua fuera, una imagen que arranca sonrisas a quienes le conocen. Además, aunque es un perro bastante grande, le encanta dormir debajo de las mesas, incluso cuando apenas cabe.
Es muy muy bueno, pero a la par también muy cabezón. Cuando estás mal no se aparta de tu lado
Pero si hay algo que define a Dante es su carácter cariñoso. Su dueña asegura que cuando alguien está pasando por un mal momento, él permanece a su lado sin apartarse ni un instante. "Cuando estás mal no se aparta de tu lado para nada", afirma.
A su bondad se suma otra de sus grandes pasiones: los gatos. Le encanta estar cerca de ellos y compartir momentos de juego y tranquilidad.
La historia de Dante demuestra cómo, en ocasiones, una mascota puede convertirse en mucho más que un animal de compañía. Para su dueña, aquel cachorro que salió de una caja y caminó hasta los pies de su hermana no solo llegó a un hogar, sino que apareció en el instante exacto para ayudarla a recuperar la sonrisa.
“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir, si paso más tiempo con vos, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, relató Emilia Attias al reconstruir la interpelación directa de su hija durante el proceso de adaptación que atravesaron tras la separación.
La artista abrió en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae, y reflexionó sobre cómo los procesos personales, la maternidad y el paso del tiempo moldearon su forma de ver la vida y sus vínculos. Su testimonio puso en primer plano el valor de la autenticidad, la coherencia y la búsqueda constante de bienestar, tanto en el ámbito profesional como en el personal.
Emilia es actriz, cantante, modelo, conductora y DJ. Alcanzó gran popularidad con su papel de Cielo en la serie juvenil Casi Ángeles, producida por Cris Morena, y desde entonces desarrolló una carrera que combinó televisión, cine, teatro y música. Participó en ficciones como Historias de diván y películas como El secreto de Lucía, además de conducir el programa Resto del mundo.
A lo largo de su trayectoria, también exploró su faceta musical como cantante y DJ, mientras construyó una vida familiar marcada por la llegada de su hija Gina. Tras su separación en 2024, inició una nueva etapa que, según contó, estuvo atravesada por la reconexión con sus proyectos creativos y con una versión más consciente de sí misma. Actualmente, conduce el ciclo Casino Deluxe en Infobae.

—¿En qué momento de tu vida te encuentro?
—Yo creo que estoy pegando la vuelta. Hay muchas cosas que siento que estoy más cerca de la Emi de los 20 que de la de los 30, encontrándome con quién era esa Emi a los 20, con esa vitalidad, ese fuego, que no es que lo perdí. ¿Nos conocimos en esa edad, no? Empezando las carreras de las dos. Y después, bueno, uno se acostumbra a ser una persona independiente, que trabaja y demás, y te olvidás de que tenés esas cualidades, porque las tenés muy naturalizadas. Es como que ya con tu hacha abriste el camino en el campo y te hiciste.
—¿Qué sentís que hay de distinto de tus 20 a esos 30 que no te identifican tanto hoy?
—Para mí los 30 fue una edad maravillosa y de un vórtex de crecimiento enorme. Fui mamá y si bien nunca fui muy inocente, y a los 30 casi nadie ya es como tan inocente, hay un camino de adultez por lo menos de 10 o 12 años de experiencia. Pero la maternidad te pone en un lugar realmente tan serio en la vida y de tanta responsabilidad... A mí se me abrieron un montón de preguntas en mi cabeza con la maternidad: ¿Estoy parada donde quiero estar en la vida? ¿Estoy orgullosa de mí? ¿Soy una persona realizada? Mi hija me va a mirar y no sé si la palabra es orgullosa de mí, pero me preguntaba ¿voy a ser un referente para ella? ¿Le inspiro confianza? ¿Yo me inspiraría confianza si fuera mi hija? En todos los aspectos de las vida, ¿no?
—¿Y qué te respondías en esos momentos?
—La verdad que yo siempre conté conmigo misma. Siempre me sentí bien adentro mío, siendo para mí misma y para las personas que me rodean. Pero un hijo es hasta ahora el ojo más crítico, el que más autoridad tiene sobre mí. Pero no autoridad de que ella hace conmigo lo que ella quiere. Me refiero, seriamente, a lo que ella necesite, a las preguntas que me haga, me lo tomo muy en serio. Me elevó la vara en que ahora quiero ser lo máximo. O sea, no quiero que tenga una mamá hasta acá. Estoy contenta conmigo, pero vamos por más.
—Viste que uno se cuestiona un montón desde que es mamá.
—Total. ¿Qué va a ver de mí? ¿Hay incoherencias? ¿Tengo cosas pendientes? Todo eso me puse a pensar.
—Y ahí entraste en una crisis profunda...
—Pero re sí... (risas). ¡Muy! Fue una especie de espiral interna.
—Igual todos los seres humanos en algún momentos nos empezamos a preguntar si hay inconsistencias en nuestro accionar, ciertas incongruencias, dudas...
—Yo he hablado esto a veces con mis hermanas o con otras personas y me dicen: “Yo me muero si la maternidad o la paternidad me hubiera pegado así”. Yo hice lo que pude. Yo la verdad es que me lo tomé muy tranquila, lo tomé como una oportunidad de crecimiento personal. Tuve una ventana de dos o tres años de terapia trabajando mucho todo este tema y te juro que me encanta porque me dio un escalón más de profundidad, madurez y de sabiduría. Y después en mirar para atrás y empezar a trabajar cosas. Porque venía trabajando mucho en cosas que el medio me iba proponiendo, pero tal vez no estaba diseñando la carrera que yo quería. Yo también tuve que aprender a mirarlo desde otro lado, porque a veces soy muy dura, he sido muy dura conmigo misma, pero ya no. Entiendo la dureza de estar siempre teniendo estos pensamientos, estás dirigiendo tu vida, estás construyendo la vida que vos querés. No significa que sea malo lo otro, pero por ahí es lleno de éxito, de dinero, de expansión y de visibilidad, pero haciendo cosas que por ahí no eran tanto las que yo quería hacer. Entonces, en ese momento, primero me tomé un par de años para estar conectada con la maternidad, respondiendo todas estas preguntas que tenía para hacerme y muy feliz con ese proceso. Encontrándome con mi hija, conociéndonos. Estuve mucho tiempo presente los primeros años con ella. Y después empecé a conectarme con un proyecto musical, a escribir y componer cosas que todavía no mostré. Ese es un espacio que volví a habitar puertas adentro, el del estudio, el de componer, el de la música, y estoy cerca de poder mostrar algo de lo que estuve haciendo todos estos años.
—Es que la maternidad nos obliga un poco a hacer un paréntesis, siempre y cuando podamos, porque es una postura de absoluto privilegio lo que decís. Poder parar la pelota es para pocos.
—Exactamente. En ese “hice como pude”, en realidad, también tiene que ver con cómo vos también te tomás la maternidad o la paternidad, desde la crianza, desde el día a día. No lo digo solamente por lo que uno pueda en cuestiones de trabajo y de salir a buscar el dinero para sostenerte, porque en un punto a todos nos puede pasar. Yo nunca me relajé en ese sentido, por más de que tenía un compañero que trabajaba y demás, yo soy muy independiente y me siento bien teniendo lo mío. De hecho siempre fui una mamá muy activa desde que ella era chica, pero trabajaba mucho menos para poder estar más con ella. Ella venía también mucho a mis escenarios laborales, tan diferentes. O sea, siempre quise que ella estuviera muy cerca también de ver a esta madre trabajadora. Me acompañó mucho. Pero para mí, la responsabilidad de la coherencia que yo quiero tener es lo que ella vea de mí, qué hago en mi vida, cómo me manejo cuando trabajo, cuando soy yo también hija o pareja, o ciudadana, más allá de cómo sea como mamá con ella. Que lo que ella vea de mí sea coherente con lo que digo, con lo que yo le estoy enseñando. A mí me gusta mucho tener ese grado de conciencia, de la coherencia, la solidez.

—¿Qué le ves a Gina de vos?
—Un montón de cosas del linaje femenino de mi familia. Hace poco comí con mi mamá y con una de mis hermanas y hablábamos de eso: de las cosas parecidas que tenían mi bisabuela, la abuela, ella y todas nosotras. Y un poco es lo que le veo a mi hija. Hay como un linaje de las mujeres de nuestra familia muy fuertes, que es la fuerza de bancarse su propia identidad. Es una persona muy fuerte que se respeta mucho a ella misma. Tiene autoestima, dentro de todas las inseguridades que todos podemos tener en la vida y que todos las tenemos. Pero hay algo de pararse en ella misma y saber que tiene un valor. Es como “si querés que yo haga algo, me lo tenés que explicar, porque yo tengo mi pensamiento. Quiero que me expliques, porque si yo voy a tener que cambiar mi pensamiento y entender para poder hacer algo que vos me estás pidiendo, necesito entenderlo”. Tiene mucha autoridad personal.
—¿Eso que ves o sentís lo tomó de vos, de tu familia?
—Yo creo que sí. La fuerza de ir para adelante. Después es muy personaje, muy divertida, muy artista en la manera en la que se expresa. Y la sensibilidad. Es muy sensible, muy atenta, tiene mucho registro de lo que genera en el otro. Creo que eso también es muy lindo. No solamente la parte de la fuerza, de cómo uno puede ser una topadora, más que nada para poder sostenerse en la vida, sostener las convicciones, tus propios deseos, construir lo que vos quieras. Creo que esa fuerza natural, que tiene todo mi clan femenino, lo veo como algo muy positivo para todas estas cosas en la vida, ¿no? En casa hay mucha armonía, las cosas se hablan mucho y yo nunca le puse un límite sin explicarle por qué. Soy de fundamentar mucho las decisiones.
—El “porque lo digo yo” no existe para vos.
—No existe. No me parece que esté bien y se lo enseñé. Le digo: “Hay cosas que no tienen mucho retruco, pero te las voy a explicar. Es un no por esto y por esto. Te voy a explicar todas las preguntas…”
—Es como “no necesito que estés de acuerdo, pero te lo voy a explicar”.
—Obvio. Y me parece sano no criar hijos o niños como programados para obedecer…
—Adoctrinados.
—Exacto, adoctrinados. Me parece que el mundo está muy adoctrinador, está formateado, hay muy poca libertad realmente, por más de que uno crea que la tiene, hay muy poca libertad. Es la información que nos aparece desde el teléfono o desde cualquier cosa. Lo más básico o más visible son reglas, pero hay muy poca libertad en todo. Entonces, el pensamiento crítico es una isla de libertad para mí, de autonomía y eso es lo que le enseño. Dentro de todos los valores, eso para mí es muy importante.
—Recién me contabas cómo la maternidad te interpeló, te invitó a autocuestionarte. ¿En algún momento sentiste que tu hija te cuestionó?
—No directamente, pero yo creo que cuando me separé... No sé si con el padre lo habrá hecho, supongo que sí, pero siento que por las circunstancias ella necesitó hacer un doble check. Fue el único momento en donde sentí un poquito de cuestionamiento, pero no un cuestionamiento puntual sobre actitudes o demás, sino como que era algo general de ver hasta dónde. Quiero ser clara con esto. Me imagino que se le mueve un mundo a un niño cuando los padres se separan. Ella tenía siete años y fue: “Bueno, ¿mamá va a estar disponible o no va a estar disponible? ¿Se va a ir o no se va a ir? Tiene una nueva pareja. ¿Qué lugar voy a ocupar yo? A ver qué tipo de mamá sos”. El qué tipo de mamá sos lo sentí, pero en base a la circunstancia.
—Qué difícil igual, ¿no? Porque ni uno sabe dónde está parado.
—Vos vas viviendo la vida y es tu propio proceso. Pero fue la primera y única vez que sentí que ella me estaba mirando un poco más seria. Estaba mucho más a prueba en lo que le respondía, lo que decía y lo que hacía. Me llegó a decir: “Trabajas demasiadas horas. Yo estoy en el colegio ocho horas. Llego a casa y estoy con una niñera porque vos seguís trabajando y cuando volvés a las siete, estoy con vos dos horas y me voy a dormir. Eso no es vida”.
—¡¿Eso te ha dicho?!
—“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir para ver si paso más tiempo con vos o si me tengo que ir a dormir, porque me tengo que ir a dormir, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, así me habla mi hija (risas). Te juro que un día me dijo todo eso. Ese nivel, ¿entendés?
—Yo me hago desmayada y que alguien llame a alguien (risas).
—Me encanta porque yo soy a veces muy punzante cuando le hablo así de ciertas cosas. No sé si es por mí o no que es así. Pero es ese nivel de discurso tiene a veces. Entonces, me interpela muchísimo porque es mi hija, porque es una hija para una mamá, pero aparte su personalidad es muy interpeladora.
—Frente a esas situaciones y en contextos difíciles, porque no nos olvidemos que más allá de la elocuencia que tiene una niña que habla así, que es maravilloso y advierte su inteligencia, podes decir: “Che, estoy haciendo realmente lo que puedo con mi emocionalidad, con tener que salir a laburar”, con un montón de cosas que le pasa a todas las mujeres”. ¿Cómo sobrellevaste la culpa que es tan protagonista y uno la escucha tanto en testimonios de separación con chicos?
—No sé si puedo decir que no soy tan culposa, pero creo que no soy de las madres más culposas. Pero porque me ocupo mucho, le pongo mucha conciencia a las cosas en general en mi vida y a la maternidad sobre todo. La separación te cambia el escenario, porque de golpe estás viviendo sola con tu hija. En mi caso, el padre no estuvo al inicio de la separación, hizo un viaje muy grande un tiempo. Entonces me tocó estar 24/7 con ella. Después empezamos a tener una vida de separados normal. El padre volvió y estamos repartidos como cualquier familia con padres separados. Pero en ese momento yo le dije: “Yo sé que es duro lo que nos está pasando a las dos. A mí no me ves llorar, me ves bien y estoy bien, pero por adentro tengo un montón de procesos y emociones que estoy viviendo. También tengo angustias y ganas de estar más tiempo con vos. Pero tengo que salir a trabajar, primero porque los adultos trabajamos para poder sostener nuestra vida, que vos tengas esta casa, tu ropa, vayas al cole, comas rico, todo eso es porque mamá trabaja y puede tener un dinero que puede hacer que vos estés segura, calentita, que vayas a un buen colegio, una situación que muchas personas no pueden tener. Y eso implica irte mucho tiempo afuera de tu casa y trabajar para ganar el dinero para eso, por un lado. Por otro lado, me dedico a algo que me gusta mucho”, le expliqué. Porque le quiero dejar siempre en claro que el trabajo no solamente es una situación de esclavitud, de tener que trabajar y esforzarse para tener un dinero a cambio para sostener esto, como una especie de supervivencia. Para muchísimas personas lo es. Entiendo que yo le estoy enseñando una postura que es un privilegio que te pase en la vida.
—Sí, que es dedicarte a lo que te gusta.
—Por supuesto. Pero también me gusta dejarle ese mensaje, que el trabajo también puede ser algo que te vitalice, te genere satisfacción, una realización personal, que tengas desafíos dentro de tu trabajo, que te dé placer conquistarlos, que eso requiere disciplina, trabajo, esfuerzo, tiempo fuera de tu casa, formación, lo que sea. No solamente que yo me vaya a trabajar tiene que ver con conseguir el pan, por ejemplo, sino que también tiene que ver con algo de libertad, de independencia femenina, de poder tener lo tuyo y satisfacción personal por logros personales. Y eso construye felicidad. Y yo soy una persona responsable con mi felicidad, le he dicho esto. “Eso también tiene que ver con mi felicidad, como muchas veces le digo que no al mundo de afuera para estar con vos. O sea, hay muchos no que yo digo afuera también: no a salidas, no a otros trabajos, para quedarme con vos. Porque lo elijo, porque también es construir mi felicidad eso, porque vos me das felicidad y yo quiero estar acá con vos”, le dije.
—¿Y la sentiste receptiva?
—Me escucha atentamente cuando le digo eso. “Igualmente, entiendo que estás necesitando más de mamá y voy a trabajar en eso”, le expliqué. Y trabajé en eso y se lo di, porque sino las palabras se las lleva el viento.

—¿Y cómo es el amor después del amor?
—Es maravilloso. Es distinto porque es como un volver a empezar, ¿no? Hay como un código, esto que te explicaba al principio de volver un poco a mí. En mi caso, yo tuve una pareja 19 años, volver a esos inicios de cómo era empezar con alguien algo. Volvía una energía muy joven también, muy juvenil. Pero por otro lado…
—Otro idioma, otro ritmo, otra historia.
—Sí, pero a la vez yo ya no soy la misma. Soy una persona que tengo un recorrido conmigo misma en mi vida, entonces me conozco más, estoy más plantada en saber lo que quiero, lo que no quiero, qué me gusta, qué no. En ese sentido es mucho más cómodo porque el diálogo es muy directo, ¿viste? Leés muy rápido si va o si no va. Qué cosas sí, qué no. El amor después del amor con una persona como la que yo tengo hoy en día al lado, más allá de obviamente que es maravilloso y desafiante, porque es como una transformación, las parejas lo somos para el otro, el uno para el otro. Las parejas siempre estamos enfocando cosas que nos hacen transformarnos, mirarnos, crecer. Pero siento que miro para atrás y estoy armada. En el caso de él, lo mismo, laboralmente, profesionalmente, ambos somos padres. Entonces, es acompañarnos en disfrutar. Para mí hay cosas que no se negocian a esta altura de mi vida.
—¿Qué cosas no negocias?
—La paz, mi tiempo, verdades. La verdad no se negocia tampoco para mí. La felicidad, el disfrute, la libertad y esto de la honestidad. Porque eso es respetar la libertad del otro y el tiempo del otro. Yo estoy en una edad en donde puedo hablar todo, literalmente de cualquier cosa. Si yo estoy pensando en tener una pareja sólida y larga, siempre le digo a él, es la verdad y la comunicación ante todo, por más de que sea incómodo, difícil. Además ya estamos grandes, nadie te va a venir con un bate. Pero imaginate que yo joda con tu tiempo y no te cuente cosas que vos no aceptarías. Me estás jodiendo con mi libertad y con mi tiempo.
—Sí, hay una irresponsabilidad emocional también.
—Irresponsabilidad emocional y una falta de respeto al tiempo y a la libertad del otro de decisión. Yo soy muy respetuosa con eso. Y después, si todo eso está en la mesa y estamos okey, tenés el cien por ciento de mí.
—¿Te imaginas volviendo a ser mamá?
—La verdad es que siempre quise tener más de un hijo. Ya ahora tengo casi 40. No está en los planes de nuestra pareja. Pero no es algo que digo no. Tendríamos que querer mucho los dos, ¿viste? Y la verdad es que yo soy muy feliz siendo madre de Gigi. También me llenó mucho. Siento que ya habito la maternidad. No tengo la necesidad de tener otro hijo, las ganas de tener otro hijo per se. Sino que siento que en mi caso, en este momento de vida, sería más una consecuencia de la pareja, no del otro sino de la pareja y no tanto individual. Si fuera un tema muy importante para mí individualmente, que a un montón de personas les pasa, que son ya padres o madres porque quieren tener realmente más hijos, por la edad que tengo, me pondría muy seria con ese deseo a diseñar esa vida, esa realidad. Si ser madre soltera o no...
—Si él no tuviese hijos, tal vez habría otro planteo.
—Exacto. Yo la verdad es que siento que estoy armando algo súper lindo. Él tiene una hija, tenemos algo ensamblado que para mí es muy lindo, la casa se llenó de ruido. Somos más que dos, para un lado y para el otro, y eso se siente muy bien y la verdad se disfruta mucho a esta edad. Mi hija tiene 10 años. Tener esos momentos de pareja sin tener niños chicos es lindo también. Si tenés hijos de nuevo es volver a empezar y es como una aventura distinta, pero se te corre un poquitito esto que nosotros tenemos hoy.

—Si te pudieses tomar un mate con la Emi de hace 10 años atrás, ¿qué te dirías?
—Es tremendo lo que me estás diciendo porque preferiría con la Emi de los 20. Porque los últimos 10 años fueron una catarata de aprendizajes. Yo siento que de mis 20 a los 30 fue como una locomotora y que después de la maternidad arrancaron una cantidad de preguntas que hicieron que tenga un trabajo muy profundo de revisión mía, de la vida, también dentro de la pareja, cosas que era necesario, ¿no? Para este grado de conciencia que me agarró. ¿Qué me diría?
—A sabiendas de ciertas cosas que pasaron, con el diario del lunes.
—En algunas cosas no tardé tanto. Y no lo digo por la separación. La verdad es que yo honro mucho a mi pareja anterior. Lo adoro y tenemos una relación muy linda. Pese a este desglose que yo necesité hacer de mis 30 a mis 40, o de mis 30 a mis 37. Pero para mí la primera revolución fue la maternidad, en esa década. Y fue como un redescubrirme en un montón de cosas. Fue un despertar mío en un montón de cosas y conducir mi carrera también para un lado muy diseñado. Estaba en un proceso de mucha transformación. ¿Qué me diría? Que siga por ahí, que escuche mi brújula como lo estaba haciendo, que no tarde tanto tiempo en tomar ciertas decisiones y ocuparme de ciertas cosas. Que confíe en mí.
—¿Te cuestionaste mucho?
—Me parece un ejercicio inteligente cuestionarse. Soy de cuestionarme bastante, pero no mal. La verdad que hace años que dejé el autocastigo, la culpa, el pegarme. Eso era mi energía muy del principio de mi adultez. Después, la verdad que entendí. Hay cosas que decís: “Che, pará, me cuestiono igual”, porque digo: “Tengo esta convicción”. “Bueno, ahora cuestiónatela”. Me parece que es un signo de inteligencia hacerlo. “Estoy donde quiero estar”. “Okey, cuestiónatelo”. Pero no constantemente estar cuestionándote y cuestionando a los demás sino no vivís. Ese poquitito de check para sostener esa convicción y esa coherencia, está bien. Por eso el ejercicio de cuestionarme siempre lo tuve. Ahora, cuestionarme en el sentido de ponerme contra la pared y decir qué estás haciendo y no estar de acuerdo con algo, no.
—Te avalarías en el proceso con una palmadita y decirte: “Seguís que vas bien”.
—Exactamente. Yo creo que lo que más haría sería abrazarme. Siempre estoy como cargando muchas cosas. En mi familia particularmente es una historia muy atravesada por todo el clan femenino, el tema de sostener y quiero desaprender eso. En esta etapa de mi vida estoy muy disponible para desaprender eso, porque ya sé que es algo que no se me va a ir. Lo bueno y lo positivo de eso es que no se me va a ir. Lo malo que tiene es acostumbrarte demasiado y que te cueste recibir, ¿viste? Dejarte ayudar, esas cosas que nos hacen sentir raras a las mujeres que vamos para adelante por la vida, que nos hicimos solas. Me parece que es un punto que quiero observar en esta etapa. Quiero observar y modificar. Estoy divertida con esa idea.

Una niña de cabello rubio y moño de seda yace en el fondo de unas catacumbas en Palermo, Italia. Tiene los ojos entreabiertos. Lleva más de un siglo así.
Su nombre es Rosalía Lombardo. Murió el 6 de diciembre de 1920, siete días antes de cumplir dos años.
Mario Lombardo y María Di Cara se habían casado pocos meses después del nacimiento de Rosalía, en diciembre de 1918, en Sicilia. Los que los conocieron dijeron que la llegada de la niña fue lo que completó su felicidad. Rosalía contrajo una neumonía, provocada por la gripe española que asolaba Europa en aquellos años, y murió a siete días de cumplir dos años, Mario no encontró forma de seguir adelante sin verla.
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Tomó una decisión que definiría el destino de su hija para siempre. La embalsamó.
Para eso recurrió al mejor especialista de su tiempo. La instrucción fue la de preservar a Rosalía en estado natural, con toda su belleza. Lo que no imaginaba Mario Lombardo era que esa orden daría lugar a uno de los casos de conservación más extraordinarios de la historia de la ciencia.
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El cuerpo de Rosalía está depositado en las catacumbas de los Capuchinos de Palermo. Este lugar tiene una historia que se remonta al siglo XVI cuando la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos enfrentó un problema concreto. Su cementerio estaba lleno. La solución fue construir una cripta bajo el monasterio.
En 1599, los primeros cuerpos embalsamados ya descansaban allí. Lo que comenzó como un espacio exclusivo para monjes fue abriéndose con el tiempo a la nobleza, el clero y la burguesía de Palermo.
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En la actualidad, las catacumbas albergan más de 8.000 cuerpos distribuidos en corredores que se extienden bajo la ciudad. Las figuras cuelgan de las paredes o reposan en nichos, vestidas con sus ropas, clasificadas por profesión y rango social. Hay sacerdotes, abogados, médicos y militares. Y un corredor entero dedicado a niños. Allí, hay 163 cuerpos infantiles que esperan en silencio.
Rosalía fue una de las últimas personas admitidas antes de que las catacumbas cerraran para nuevos entierros. Entró en diciembre de 1920 y se convirtió, desde el primer día, en algo diferente a todo lo que la rodeaba.
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¿Quién fue el hombre capaz de detener el tiempo en el cuerpo de una niña? Alfredo Salafia era un taxidermista y embalsamador siciliano con reputación mundial, considerado en su época uno de los mayores expertos en preservación de cadáveres. Cuando Mario Lombardo lo contactó, Salafia ya había desarrollado una técnica química propia que ninguno de sus contemporáneos igualaba.
El procedimiento que aplicó al cuerpo de Rosalía fue simple. Realizó una inyección de punto único, sin drenaje ni trat amiento de cavidades. Lo que lo hacía extraordinario era la fórmula del líquido que inyectó.
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Según documentó el propio Salafia, la mezcla consistía en una parte de glicerina, una parte de formalina saturada con sulfato de zinc y cloruro de zinc, y una parte de una solución alcohólica saturada con ácido salicílico. La inyección se realizó con toda probabilidad a través de la arteria femoral, mediante un inyector por gravedad.

Cada componente cumplía una función precisa. La formalina eliminaba las bacterias. Salafia fue uno de los primeros embalsamadores del mundo en usar este compuesto, hoy de uso universal en la práctica mortuoria. El alcohol, combinado con el clima árido de las catacumbas, secó el cuerpo. La glicerina evitó que ese secado fuera excesivo. El ácido salicílico impidió el crecimiento de hongos. Pero el ingrediente decisivo fueron las sales de zinc.
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“El zinc le dio rigidez”, declaró Melissa Johnson Williams, directora ejecutiva de la Sociedad Americana de Embalsamadores, a National Geographic. “Podrías sacarla del ataúd, apoyarla y se sostendría sola”. El zinc esencialmente petrificó el cuerpo de la niña. Es un químico que los embalsamadores modernos ya no utilizan, porque sus efectos a largo plazo no se ajustan a los estándares actuales de presentación. Salafia, sin saberlo, había encontrado la combinación exacta que detendría el tiempo.
Durante décadas, la fórmula de Salafia fue uno de los misterios más buscados en la historia del embalsamamiento moderno. El cuerpo de Rosalía seguía intacto, pero nadie podía explicar cómo.
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Dario Piombino-Mascali, antropólogo biológico italiano del Instituto para Momias y el Hombre de Hielo en Bolzano, comenzó a investigar el caso en 1999. Su método fue el de un detective de archivo. Rastreó a los parientes vivos de Salafia, revisó sus papeles personales y siguió cualquier pista que pudiera conducir a la fórmula.
La búsqueda duró años. Hasta que, en 2007, entre los documentos del embalsamador, apareció un manuscrito escrito a mano. El título era “Nuevo método especial para la conservación del cadáver humano completo en un estado de frescura permanente”. Allí, Salafia había registrado con precisión los químicos que utilizó, los procedimientos que siguió y las proporciones exactas de cada componente.
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Hace algunos años, el cuerpo de Rosalía fue sometido a estudios de rayos X. Los resultados sorprendieron a los investigadores. Los órganos internos estaban intactos. Todo preservado dentro de ese cuerpo de menos de dos años, como si el tiempo no hubiera pasado.
De los 163 cuerpos infantiles que aguardan en las catacumbas, el de Rosalía es el mejor conservado. Eso le valió el título que hoy la define en todo el mundo. El de “la momia más hermosa del mundo”.
La piel sigue siendo suave y de tono porcelana. El cabello rubio permanece recogido con un gran moño de seda. Y debajo de las pestañas rubias, los iris azules siguen visibles.
Durante décadas, miles de visitantes juraron haber visto algo imposible. Los ojos de Rosalía se abrían y se cerraban.
Para documentar el fenómeno, se instaló una cámara con técnica de time-lapse. Las imágenes mostraron que, a lo largo de 12 horas, los párpados de la niña parecían moverse. El video circuló por internet y encendió una leyenda que ya existía en Sicilia desde hacía un siglo. Muchos comenzaron a ver en ese movimiento una señal sobrenatural. Algunos la consideraron la reencarnación de Santa Rosalía, la patrona de Palermo.
En 2009, Piombino-Mascali cerró el debate con una explicación técnica. Cuando los trabajadores del museo movieron la vitrina, el cuerpo se desplazó levemente y el paleopatólogo pudo observar los párpados con mayor claridad que nunca. “Es una ilusión óptica producida por la luz que se filtra por las ventanas laterales, que durante el día está sujeta a cambios”, declaró.
Los párpados de Rosalía quedaron entreabiertos desde el momento del embalsamamiento, en 1920. Cuando la luz cambia y los golpea desde distintos ángulos, da la impresión de que se abren. No es un milagro. Es física.

Durante décadas, el cuerpo de Rosalía reposó sobre un pedestal de madera, dentro de un ataúd con tapa de vidrio, expuesto cerca de la pequeña capilla de Santa Rosalía al final del corredor de las catacumbas. Las visitas de sus familiares mantuvieron el féretro permanentemente visible durante años.
Pero en 2009, una fotografía de National Geographic reveló algo perturbador. El cuerpo comenzaba a mostrar signos de deterioro. El más notorio era una decoloración progresiva en el rostro. El tiempo, que había esperado casi noventa años, empezaba a avanzar.
La respuesta fue inmediata. El cuerpo fue trasladado a una zona más seca de las catacumbas, la de menor contenido de humedad según determinó el equipo de investigación. Y se construyó para ella una vitrina de cristal templado de dos centímetros y medio de grosor, sellada herméticamente y rellena con nitrógeno en flujo continuo. La cámara cuenta con controles de temperatura regulados automáticamente, capacidades de resistencia a la luz y un nivel de humedad del 65%. El sistema está conectado a una computadora en la oficina de Piombino-Mascali en Bolzano, desde donde el estado de conservación se monitorea de forma permanente.
“Fue diseñada para bloquear cualquier bacteria u hongo. Gracias a una película especial, también protege el cuerpo de los efectos de la luz”, explicó el paleopatólogo. Se estima que la vitrina tiene una vida útil de al menos 100 años.
Rosalía ya no descansa en su lugar original, la capilla de Santa Rosalía. Está ubicada al fondo de las catacumbas, en un área delimitada por una cuerda. Los visitantes pueden verla, pero ya no de cerca.
Mario Lombardo y María Di Cara no se detuvieron en el duelo. Dos años después de la muerte de Rosalía tuvieron un hijo. Un año más tarde, una hija. Le pusieron el mismo nombre: Rosalía.
La entrada a las catacumbas de los Capuchinos de Palermo cuesta 3 euros. Por ese precio, miles de visitantes al año recorren los corredores donde más de 8.000 cuerpos aguardan en silencio, y llegan hasta el fondo, donde una niña de cabello dorado y moño de seda yace en su vitrina de nitrógeno con los ojos entreabiertos. Tiene, para siempre, un año y 359 días.
El catamarqueño Néstor Vildoza se dedica a la escultura desde sus años universitarios cuando dejó la carrera de Agronomía en La Plata para seguir su vocación artística.
En todo su recorrido profesional, que abarca la docencia, las exposiciones, los simposios y los certámenes escultóricos, asegura que el fenómeno cultural que cada dos años tiene lugar en Resistencia, Chaco, es único en el mundo por el grado de participación popular.
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Durante una semana, diez escultores consagrados de distintos países esculpen sus obras a cielo abierto en un predio ubicado a orillas del Río Negro en Resistencia, sede de la Fundación Urunday que organiza la Bienal del Chaco.
Cada día, durante ocho horas, los escultores están en el predio e interactúan con el público que sigue el desarrollo del trabajo y que es numerosísimo, ya que la escultura es un arte popular en el Chaco: Resistencia es llamada Capital de las Estatuas en razón del rico patrimonio escultórico que adorna sus calles y plazas.
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Vildoza reside actualmente en La Rioja, donde desarrolló el grueso de su trayectoria como escultor. Es licenciado en Escultura por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.

En esta edición de la Bienal realizó una obra titulada Pino quebrado, para la cual eligió el acero como material.
En su larga trayectoria ha participado de simposios y concursos en diferentes países del mundo, como lo contó en esta charla con Infobae, durante un alto del trabajo en el predio de la Bienal, en Resistencia.
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Obras suyas se encuentran en colecciones públicas y privadas de Argentina, Uruguay, Brasil, Honduras, Perú, México, Francia, Italia, Luxemburgo y Suiza. Y en las calles de la Capital chaqueña. Ha sido varias veces premiado en Argentina y en el exterior.
Concluida la Bienal de Resistencia, los escultores participantes se desplazaron hacia el interior de la provincia, a la localidad de Juan José Castelli, a 270 kilómetros de la capital chaqueña, puerta del Impenetrable, donde se está desarrollando una segunda Bienal que concluirá el próximo 2 de agosto.
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— ¿Cómo es su historia con la Bienal? Porque esta no es la primera vez que viene…
—No, no. La primera vez que vine fue en el año 88, con los escultores nacionales. Éramos todos muy jóvenes.
—Cuando se hacía en la plaza central de Resistencia.
—En la plaza. Y ahí hicimos madera. El famoso urunday, árbol que no conocía.
—¿Cómo es esa madera?
—Es una madera semidura, un poquito menos que el quebracho. Pero tiene una nobleza… porque si está bien cortada y si es preservada, no se raja. Además tiene un buen pulido y el que quiera texturar también lo puede hacer con mucha facilidad. El resultado, al tener ese color, también es bastante contenedor de las formas.
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—Es oscura, pero más bien anaranjada.
—Sí, parecido al algarrobo, un poco más coloradito. Muy linda madera. En la zona nuestra no tenemos urunday. También se puede combinar con otras maderas, trabajar mezclando técnicas.
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—¿Tiene algún material preferido?
—No. Tener un material determinado condiciona y otras veces al revés. Buscás el tema y decís este tema puede ir en madera o en chapa o en bronce. Es una cosa medio dual. A veces quedan muy feas algunas cosas que son para madera hechas en metal, por ejemplo. Y a lo mejor el boceto era muy interesante, pero al trasladarlo a un material que no es compatible visualmente, la cosa chilla y se pone molesta.
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—¿Por qué dejaron de usar madera en las bienales? Ahora siempre es mármol o metal.
—Porque empezaron a sacar las esculturas a la calle y a la intemperie se preservan mejor el mármol y el metal. Pueden ser eternos si uno los cuida bien. En cambio, la madera tiene su proceso de degradación natural, lógico. Dura, no sé, diez años, por más que se las cuide. Ahora, si está al interior de un edificio, sí se preserva. Pero la gente pedía a veces: pónganla para que la veamos todos…
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— ¿Cómo y dónde se formó?
—Cuando estudiaba el secundario iba a escuelas de arte, pero abandonaba muy prontamente. Y después, fui a estudiar Agronomía a La Plata. Y estando ahí, un día voy al comedor y encuentro a otro catamarqueño y le digo ¿qué hacés vos? Yo hago escultura, me constesta. Uy, digo, eso me interesa. Me ofreció mostrame el taller donde estaba. Así que nos fuimos a la Facultad de Bellas Artes, en ese momento era Escuela Superior de Bellas Artes, pero dependía de la universidad. Y cuando me abrió la puerta, pensé: este es mi mundo, no me sacan más de acá. Hablé con mis viejos, que me bancaban…
—Ah, tuvo suerte….
—Y tenía buenas notas en Agronomía. Empecé entonces la carrera de Escultura en el año 73.
—¿Cuántos años?
—Cinco años. Hice el profesorado y la licenciatura en escultura. La parte pedagógica la hice en Humanidades y eso me sirvió también para trabajar como docente. Mi idea inicial era no ser docente e irme a Europa. Pero la cosa se dio diferente por múltiples razones. Me quedé y fui docente en escuelas superiores.
—¿Volvió a su provincia entonces?
—Por un tiempo, luego estuve en Salta y en Colombia. Después, estando en Catamarca, conocí a un profesor de Buenos Aires que se afincó en La Rioja y creó el primer Instituto Superior de Arte. Le dije que yo era profesor de Escultura. “Ah, bueno, le tomo los datos —dice— y seguramente lo vamos a convocar”. Efectivamente, estando en Colombia me avisa mi viejo: “Mirá, vino un señor que había hablado con vos…”, etc. “¿Qué vas a hacer?”. “Me parece que me vuelvo”. Empecé a trabajar en La Rioja, allí conocí a mi esposa y me quedé.
—¿Se mantiene con la docencia? ¿Es complicado vivir del arte?
—Sí, es complicado. Lo que pasa es que salí mucho y tuve algunos pedidos de afuera, entonces podía trabajar, no tanto como me hubiera gustado, pero…
—¿De dónde venían esos pedidos, de particulares o de instituciones?
—Por ahí alguien que tiene un country, o que tiene una empresa. O alguien que quiere homenajear a un personaje equis. Y después, exposiciones. Pude mandar trabajos afuera también. Ahora ya no lo hago tanto porque me cansé. Además, tenía la posibilidad de salir mucho a simposios. O sea, tuve esa libertad de moverme mucho. La gente que dirigía el instituto era muy permeable, porque sabía que eso también redundaba en aprendizaje para mí, que luego se trasladaba a los estudiantes. Y así fuimos formando mucha gente. Y ahora algunos de ellos vinieron acá, al Premio Desafío [N.de la R: Concurso para estudiantes de Arte de todo el país].
—¿Hay mucho interés en la escultura? No es el arte más popular tal vez: no es el más masivo.
—Eso es lo que sorprende del Chaco, que todo el mundo prefiere la escultura a la hora de comprar obra. Cosa que no pasa en ningún otro lugar.

—Es insólito lo del Chaco.
—Sí. Entonces, meter la escultura en lugares donde siempre ha sido el dibujo, la pintura, el color o la fotografía es muy complicado. Pero bueno, hay que hacerlo.
— ¿Hay experiencias parecidas a la bienal del Chaco en otras partes del mundo?
—Con la fuerza que esto tiene, no. De los sitios por los que yo anduve, no. Porque además la gente casi no participa, son solamente los curiosos o los muy allegados al tema. Acá es todo un pueblo. La gente acá tiene la gimnasia de ver esto desde que nace. No es extraño para ellos. Vienen, opinan, miran, dan algunas devoluciones, a veces muy interesantes.
—Cuando usted está en el predio trabajando y la gente viene y pregunta, ¿le molesta?, ¿lo distrae mucho?
—No, no. Uno sabe qué fibra toca. Yo me pongo en el papel de los chicos que preguntan, si uno les contesta mal, no es bueno. Por ahí vienen tres chicos con la misma pregunta. Yo trato de responderles lo mismo pero con diferentes palabras a cada uno. Porque los miro y sé si es un pedido del docente o si tienen un interés genuino, espontáneo. Si veo eso, me esfuerzo mucho en abrirles la cabeza dentro de lo posible y alentarlos a que continúen.
—¿Viene más gente joven, o más bien grande?
—De todo. Y gente que viene varias veces. O sea, viene al comienzo y vive todo el proceso. En la época que se hacía en la plaza, una vez vino un chico que se sentaba como a tres metros y miraba, y miraba. Al otro día de nuevo, venía, miraba, miraba. Yo no le decía nada. Y el último día me entró a preguntar por qué hice tal cosa, por qué esto, por qué lo otro, y me daba sus ideas. Entonces yo le empecé a preguntar también. Eran tan bien pensadas sus preguntas, tan de adentro, yo no hubiera sido capaz a esa edad de preguntar eso. No sé qué habrá sido de su vida, pero…

—Es que las personas que se criaron acá tienen desde chicos la referencia de las esculturas, la estatua de tal esquina, la del banco, la del edificio de… Son parte de la cotidianeidad, y un orgullo.
—Y el tremendo respeto a las cosas.
—No hay vandalismo.
—Eso decía. Una vez venía una manifestación, volteando todo, golpeando vidrieras. Y en el recorrido que hacían había seis o siete esculturas, algunas muy frágiles, algunas cerámicas pequeñas. Pero pasaron al lado, y nada. Rompían otras cosas.
—Las estatuas no.
—Increíble. Eso no se ve en ningún lugar.
—Pero, ¿existen certámenes al aire libre?
—Sí, hay muchos. En Asia hacen muchos. En Japón, China, Singapur. También en Irak, Irán, en Israel han hecho unos muy buenos, en Estados Unidos. Yo fui a uno en México, muy lindo. En Perú, en Brasil, uno en piedra inmensa, de casi cuatro metros. También estuve en Chile, y en Europa en varios, Francia, Italia, Luxemburgo y Suiza.
—El hecho de tener una semana o 10 días nada más para realizar la obra favorece más lo no figurativo, lo abstracto?
—Sí, sí, condiciona un poquito. Pero también me gusta mucho la abstracción. Entonces, trato de que esa abstracción sea fuerte, potente, digna.

—Pero, si no hubiera plazo, ¿preferiría igualmente la abstracción?
—Sí, pero puedo meter figuración también. Si amanezco ese día medio figurativo, hago cosas, no preciosistas, no detallistas, pero sí que la gente se da cuenta y dice: “Eh, son personajes”.
— ¿Qué representa para usted la escultura?
—Yo trato de divertirme mucho con la escultura. Porque si sufriera no haría nada de estas cosas. Entonces, sé que me da placer. Crear me da placer. Yo puedo estar dibujando y van saliendo cosas que buscan el material con que van a ser hechas.
—O sea, usted diseña primero.
—Dibujo. En papel. Después, si hay algo, digo: “Ah, esto podría ser una maderita o una cosa en metal”. Y empiezo a jugar con cartones. Otra cosa que me gusta hacer es buscar elementos ya prehechos por mí, que abandoné en su momento y empezar a jugar con eso y de ahí surgen cosas también. O sea, es muy libre.
—¿Qué diferencias ve entre aquellas primeras bienales y ahora? ¿Le da nostalgia? ¿Prefiere aquello más artesanal o le gusta esto?
—Me gusta todo. Cuando vine la primera vez, en La Rioja éramos tres escultores. Una gran escultora, Marta Cortés Álvarez, y Jorge Cisterna, que había sido alumno mío y ya era profesor. Entonces, con ellos yo podía hablar del tema. Y cuando vine acá me encontré con treinta tipos con los que podía hablar. Entonces para mí fue muy fuerte. Tanto que me fui de acá muy triste, pensando: “Yo a esta gente no la vuelvo a ver más. Ya esta experiencia que he tenido acá es difícil que se me repita”. Pero bueno.

—Ese es un aspecto valiosísimo imagino, encontrarse, interactuar, con colegas.
—De todas las edades, muy conocidos algunos, otros nuevos. Cada uno venía con su técnica, con su concepto. He aprendido mucho de varios de ellos, que eran muy finos. Con mucho oficio, con algo que a uno lo atosiga, porque por más que uno tenga la preparación de la facultad, el abecé. Lo otro te lo da el taller, los viajes, la gente.
—¿Usted ha venido siempre como concursante?
—Vine alguna vez como visitante, una o dos veces.
—¿La escultura es más bien masculina? Lo digo por el esfuerzo que implica el trabajo con ciertos materiales.
—No, no. Yo estoy admiradísimo. Siempre admiré mucho a las escultoras. Recuerdo a una que manejaba una máquina de ocho kilos para cortar el material y con la otra mano fumaba.
—¿Cómo es el nivel de desarrollo de la escultura en Argentina, en general, más allá de la Bienal?
—Siempre la pintura gana a la hora de… pero creo que este tipo de encuentros han ido formando público. Lo veo cuando me toca hablar con algún galerista y te pide cosas, que antes no pedía, tenías que ir a hablarlo, hacer el chamuyito. Ahora es: “Bueno, Néstor, quiero ver. ¿Tenés piedras? Necesito piedras para tal cosa”. “¿No estás haciendo bronce?”. “No, todavía no”. “Bueno, te espero”, cosas así.
—¿Enseñar le gusta?, ¿le gusta transmitir?
—Me gusta transmitir. A gente interesada. Ir a una escuela de niños, no, jamás. Siempre trabajé con gente grande que estaba interesada. Teníamos buen diálogo siempre.
—A Fabriciano Gómez, el creador de la Bienal, lo conoció, por supuesto.
—Sí, me puse muy mal cuando murió [N. de la R: en 2022]. Un tipo muy generoso, noble. Desprendido. Con él fuimos al sur, en el año 2002, a Pico Truncado. A Santa Cruz. Había un boliviano, un paraguayo, un chileno y 7 u 8 argentinos. La idea era que ese viento incidiera en la obra que haríamos, por golpeteo o por meterse en algún espacio y generar sonido, un silbido o lo que fuera. Usamos material de rezago de la industria petrolera. Y fuimos con un gran paisajista, Pradial Gutiérrez, que se encargó de mover todas esas bardas que había, porque usamos máquinas inmensas. Y al final Fabriciano charlaba con cada uno de nosotros: ”¿Qué te parece? ¿Dónde puede ir tu escultura? A mí me parece tal cosa. Decime qué te parece a vos”. Se congeniaba. Acá vamos a necesitar un volumen de tres metros, así que a la noche andaba él con los motoristas moviendo todo eso. Había unos lagos de petróleo cerquita de distintos colores y todo eso conjugaba para una buena escenificación. La luna también hacía su trabajo. Sólo que esos días que estuvimos nosotros no hubo viento. Entonces, no pudimos probar los efectos. Pero después los amigos de ahí nos dijeron: “Hoy tuvimos un viento de 100 kilómetros y todo funciona muy bien”. Y eran obras grandes, la mía era de cinco metros.
—¿Sigue emplazado ahí?
— No, ya no existe más. Hubo un cambio de gobierno y el intendente que vino dijo: “Esto no me gusta”, y sacó todo y lo arrumbó en un depósito. Creería que sigue ahí.

—¿Con el tiempo se vuelve más difícil la parte pesada del trabajo?
—Sí, pero trato de mantenerme. Por ejemplo, sabiendo que venía acá, hace seis meses empecé a hacer gimnasia de fuerza con un instructor.
—Musculación.
—Claro. Porque son casi veinte días entre este encuentro y el otro que es en Castelli, en el Impenetrable.
—Es mucha inversión física…
—Sí, y además que estar al sol, con la lluvia, con los cambios de clima. Ayer me sentí mal. Pero ya me tomé algo y además, me mentalizo de que tengo que estar bien para cuando vaya al Impenetrable.
—Claro, porque tienen que hacer lo mismo allá.
—Pero es de otro material, de chapadur. Más chico. Pero igual es otra vez una semana.

—También al aire libre.
—Al aire libre. En Castelli.
—¿Allí también participa mucho la gente?
—Sí. Paralelamente llevan espectáculos. Es más chico, obviamente, pero es muy lindo. Uno se siente muy bien, muy contenido y quiere dejar buena obra. Han ido escultores muy buenos. Creo que de los diez que estamos acá vamos todos. Así que cuando quieran ir a Castelli se van a encontrar con muy buena obra.
— ¿También van emplazando las esculturas en espacios públicos?
— Recién comenzaban a hacerlo.
—En Resistencia, ¿hay obra suya emplazada?
—Sí, seis o siete. He tenido cinco premios de escultores. Los escultores me han votado en cinco oportunidades.
—Ustedes cuentan con asistentes, ¿quiénes son?, ¿escultores o técnicos?
—En mi caso eran chicos de una metalúrgica muy fuerte que hay acá. En el de los mármoles sí son escultores, profesores de escultura algunos, estudiantes otros.
—Le ponen un asistente a cada uno.
—A veces son tres trabajando en una obra, porque por la complejidad no llegan y entonces todo el mundo se mete a ayudar. Está muy bien eso. No pasa mucho eso en otro lado.
Cuando el exagente de la CIA John Kiriakou afirmó que Yemen es el país más peligroso del mundo para visitar en 2026, incluso por encima de escenarios históricamente asociados a la violencia como Siria o Irak, lo hizo apoyado en sus 14 años experiencia en operaciones antiterroristas en ese lugar. “Hay que dormir con un ojo abierto”, resumió al recordar sus estadías en la nación árabe, al ser entrevistado por el medio británico LADbible.
Consultado al respecto, el viajero Nicolás Pasquali -que fue el primer argentino en visitar todos los países del mundo- llegó a una conclusión similar. Contó que su experiencia no solo estuvo marcada por la tensión permanente, sino también por una realidad que parece extraída de otro tiempo: controles militares cada pocas horas, pueblos enfrentados entre sí, ausencia de servicios básicos, presencia constante de gente armada y una guerra civil que atraviesa todos los aspectos de la vida cotidiana.
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El conflicto en Yemen está marcado por una devastadora guerra civil iniciada en 2014 tras la Primavera Árabe de 2011. Enfrenta al movimiento de los hutíes (respaldados por Irán) contra el gobierno reconocido y una coalición árabe liderada por Arabia Saudí, desatando una grave crisis humanitaria global.
“Lo primero que vi cuando crucé la frontera fue mucha pobreza, algo extremo que nunca había visto en lugares en guerra”, recordó Nicolás en diálogo con Infobae, quien a medida que avanzaba por la ruta costera, se encontró con un paisaje que mezclaba escenarios naturales de enorme belleza con una realidad social devastadora.
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“Del lado izquierdo de la ruta veía un paisaje alucinante, conformado por los acantilados que dominan el Mar Rojo; mientras que del lado derecho observaba pueblos devastados por las bombas”, describió.
La aventura comenzó en Salalah, la última ciudad de Omán antes de la frontera yemení. Allí contactó a un “fixer”, un intermediario perteneciente a la etnia hutí, quien sería responsable de trasladarlo, conseguir la documentación y acompañarlo durante toda la travesía.
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“Las autoridades omaníes me interrogaron durante más de media hora. No entendían por qué quería abandonar uno de los países más seguros y desarrollados de la región para ingresar voluntariamente en una zona de guerra”, relató Nicolás. Incluso, llegaron a separarlo del conductor para asegurarse de que no estuviera siendo obligado o secuestrado.
Una vez superados los controles, llegó el momento más extraño: la obtención de la visa. “Entré a una garita donde había un policía. Mi fixer (solucionar de problemas) le dio unos papeles, estuvo hablando un rato y logró que le pusieran un sello a mi pasaporte”, recordó. Según contó, nunca vio una computadora, un sistema migratorio o una oficina formal como las que existen en la mayoría de las fronteras del mundo. “Lo primero que le pregunté a mi guía fue si era legal porque parecía todo bastante improvisado”, dijo sobre la dudosa situación migratoria que le tocó atravesar.
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Con el pasaporte sellado y sin posibilidad de dar marcha atrás, comenzó el recorrido. “Lo que más me llamó la atención fueron los checkpoints militares distribuidos a lo largo de las rutas. Cada dos o tres horas aparecía un nuevo control donde soldados verificaban documentos y autorizaban o rechazaban el paso de los viajeros”, detalló.
Lejos de transmitir tranquilidad, esos controles eran la evidencia de una realidad inquietante. “Según me explicaron los propios habitantes, los militares no solo están para combatir organizaciones terroristas, sino para evitar enfrentamientos entre pueblos vecinos. En Yemen, una disputa aparentemente menor (como lo puede ser el robo de una gallina) puede escalar rápidamente hasta convertirse en un conflicto armado entre comunidades enteras”, especificó.
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Aunque durante el día pudo recorrer pueblos, acantilados y sitios históricos, las noches eran diferentes. “Me iba a dormir y se escuchaban los tiros”, contó.
Los disparos formaban parte del paisaje sonoro habitual. No se trataba de un episodio aislado ni de una excepción. Para los habitantes de la zona, convivir con detonaciones y enfrentamientos es una realidad cotidiana.
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No se encontró con un solo visitante extranjero. “Yemen no cuenta con infraestructura turística convencional y los pocos viajeros que llegan dependen de redes informales de contactos. Yo me alojé en una casa de familia, que eran conocidos de mi fixer”, aclaró.
Durante su estadía de tres días, Nicolás se la pasó arriba de una camioneta 4x4 visitando pueblos. La imagen se repetía una y otra vez. No encontró centros urbanos modernos ni zonas comerciales activas. Tampoco plazas, espacios recreativos o lugares que transmitieran una sensación de normalidad. “No hay centro, no hay plaza, no hay absolutamente nada para el esparcimiento. Es tierra de nadie”, resumió con crudeza.
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Otro de los aspectos que le llamó la atención fue el estado de ánimo de muchas personas que veía durante los recorridos por los pueblos. “La gente caminaba muy cabizbaja”, recordó. Solo se cruzaba con hombres armados, viviendas deterioradas y comunidades enteras intentando sobrevivir en medio de una guerra que parece no tener fin, y donde los insumos hospitalarios son escasos por los bloqueos comerciales de los países de occidente.
La presencia de misiles, drones, minas terrestres, secuestros, grupos armados, detenciones arbitrarias y enfrentamientos permanentes entre facciones convirtieron cada desplazamiento de Nicolás en una operación de riesgo.
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Y a eso se suma la ausencia de consulados operativos en el país. Por eso, los gobiernos de todo el mundo desaconsejan categóricamente cualquier tipo de visita al país bajo cualquier circunstancia. “El aislamiento es absoluto para el visitante. No hay posibilidad de rescate legal si llegás a un lugar y caés justo en el medio de un enfrentamiento entre civiles”, precisó. “No se trata solamente de un país en guerra. Es un territorio donde prácticamente todas las estructuras que garantizan la seguridad de una persona directamente no existen”, remarcó.
El episodio más delicado ocurrió cuando el vehículo en el que circulaba Nicolás quedó varado entre dos pueblos. “Al intentar avanzar, los militares nos informaron que se había producido un tiroteo en la siguiente población y que el camino estaba cerrado. Y cuando decidimos regresar, descubrimos que detrás también había enfrentamientos entre civiles. Durante varias horas quedamos literalmente atrapados entre dos focos de conflicto locales, ajenos a la guerra general”, explicó.
Finalmente, él y su guía se refugiaron en la vivienda de otra familia local, que fue contactada por su “fixer”, mientras esperaban novedades. “Cuando la situación se calmó pudimos continuar viaje. Pero el episodio dejó en evidencia la fragilidad de cualquier desplazamiento dentro del país”, señaló Nicolás.
Uno de los objetivos de Nicolás cuando ingresó a Yemen era conocer Saná, la histórica capital del país y una de las ciudades más antiguas del mundo árabe. Sin embargo, rápidamente entendió que ese deseo era imposible de concretar.
La razón está directamente vinculada con la guerra civil que desde hace más de una década divide al país. Saná se encuentra bajo control de los hutíes, el movimiento rebelde respaldado por Irán que mantiene un enfrentamiento con el gobierno reconocido internacionalmente y con otros grupos armados que operan en distintas regiones.
La imposibilidad de llegar a la capital no fue una cuestión burocrática ni turística. Se trató de un problema de seguridad. “Las rutas que conducen hacia esa zona atraviesan territorios donde los enfrentamientos armados, los controles militares y los cambios de autoridad son frecuentes. Incluso para los propios yemeníes, desplazarse entre algunas regiones puede convertirse en una tarea compleja”, señaló.
“Podés tener problemas serios si intentás entrar sin autorización o sin los contactos adecuados”, contó. Por esa razón, su recorrido quedó restringido a la región oriental del país, una de las pocas áreas donde los extranjeros pueden moverse bajo la supervisión de guías locales.
Paradójicamente, el recuerdo más positivo que se llevó Pasquali no tiene relación con los paisajes ni con la aventura. Tiene que ver con la gente.
A pesar de la pobreza, la violencia y las privaciones, destaca la hospitalidad de los yemeníes. Familias que apenas tienen recursos compartieron comida, alojamiento y tiempo con un extranjero que apareció inesperadamente en sus vidas. “Esa tradición hunde sus raíces en la cultura beduina y en las enseñanzas del Corán, que obligan a recibir y proteger al viajero”, sintetizó.
Esa contradicción resume quizás mejor que ninguna otra la realidad de Yemen: un país donde la hospitalidad convive con la guerra, donde la solidaridad resiste en medio de la destrucción y donde “un visitante puede compartir un té con una familia local mientras, a pocos kilómetros, dos pueblos se enfrentan a tiros”.

Para Nicolás Pasquali, que recorrió cada rincón del planeta, Yemen fue mucho más que una casilla pendiente en el mapa. Fue la confirmación de que todavía existen lugares donde la incertidumbre domina cada minuto del día.
Y también la prueba de que, cuando expertos en seguridad internacional lo señalan como el país más peligroso del mundo, no están exagerando.