Cuando la IA llegó y vimos todo lo que podía hacer, la primera impresión de muchos fue que les iba a quitar el trabajo (y la verdad, algunas declaraciones tampoco ayudaron), aunque la realidad de momento es otra: trabajamos más y descansamos menos. Saber usar la IA se ha convertido en una skill más, una que puede ser esencial en función de tu trabajo: no es lo mismo ser camarera que secretaria ni ser fontanero o periodista.
Pero incluso aunque la profesión importa y los despliegues más o menos globales (de hecho, Europa suele quedarse atrás por cuestión de legislación), la IA no ha calado igual en todo el mundo. El Microsoft AI Diffusion Report que monitoriza la economía de la IA a escala global (concretamente, 100 países) para el primer trimestre de 2026 recoge un hecho: el 17,8% de la población mundial en edad laboral la usa, pero hay 10 países que la lideran y muchos que van a la cola.
Eso sí: el informe de Microsoft usa telemetría anonimizada de sus productos. Es decir, si alguien usa solo ChatGPT, Gemini o Claude y nunca toca nada de Microsoft, no aparece en el recuento. Microsoft intenta corregir ese sesgo con ajustes estadísticos, pero no lo elimina del todo.
El informe de Microsoft se ve mejor con esta adaptación a infografía de Visual Capitalist que colorea los países en función de su uso de la IA: los tonos amarillos para aquellos lugares con alta adopción y los morados donde se usa poco. Es, en pocas palabras, una fotografía cuantitativa del uso real de herramientas de IA generativa.
Es inevitable asociar la adopción de la IA con la productividad laboral y la competitividad. Sin ir más lejos, la propia Microsoft lo hace relacionando sus efectos reales en el empleo: el trabajo de dev en EEUU batió récords en 2025, llegando a los 2,2 millones, un 8,5% más que el año anterior. Obviamente, esta brecha entre los países que más usan la IA y los que menos tienen como trasfondo el acceso desigual a esta tecnología. En pocas palabras: es una brecha digital más que perpetua y amplía las desigualdades que ya existen.
Adopción de la IA en el mundo por países. Primer trimestre de 2026. Microsoft via Visual Capitalist
Entre los países que lideran el uso de la IA destaca uno: Emiratos Árabes Unidos, con un 70% de su población en edad de trabajar usando inteligencia artificial y un crecimiento que cuadriplica el ritmo promedio mundial. Le siguen Singapur (63%) y un grupo de países muy digitalizados mayoritariamente europeos: Noruega (49%), Irlanda y Francia (48% cada uno), España (44%), Nueva Zelanda (43%), y Reino Unido, Países Bajos (42%). Cierra el top 10, Catar empatado con los Países Bajos. El patrón es claro: son economías moderadamente ricas, con buena conexión a internet y gobiernos que llevan años invirtiendo en infraestructura digital.
Pero la inmensa mayoría se mueve muy por debajo de esas cifras y qué mejor ejemplo que un a priori inesperado Estados Unidos: solo tiene un 31% de cuota pese a ser la cuna de todopoderosas como Gemini de Google, Claude de Anthropic o ChatGPT de OpenAI. Una cosa es construir inteligencia artificial y otra muy diferente, usarla. Aquí depende más de tener una infraestructura digital homogénea, políticas estatales de adopción y igualdad territorial, factores donde los estados pequeños como EAU o Singapur tienen ventajas estructurales.
En la cola están muchos países de África, Asia Central y Latinoamérica, con cuotas de apenas un dígito o poco más: Venezuela 10%, Rusia 10%, Marruecos 12%, Bolivia 13%, entre otros. La brecha digital entre el norte y el sur, en su máxima expresión: el Norte Global llegó al 27,5% de uso frente a solo el 15,4% del Sur Global. La IA se extiende, pero de forma heterogénea hacia aquellos que ya iban adelantados en digitalización.
No obstante, cabe recordar nuevamente que al basarse en telemetría de productos de Microsoft, este indicador puede subestimar la adopción real en mercados donde predominan otros proveedores: mención especial merece China, donde el ecosistema de IA tiene productos locales potentes como Baidu, Alibaba, Deepseek o Moonshoot y su impresionante Kimi K3.
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Portada | Visual Capitalist
Según Madame Iara, el domingo 26 de julio llega con una energía de último domingo del ciclo que tiene el carácter particular de los cierres bien preparados. La lluvia de días anteriores reveló lo que necesitaba ser visto, el sábado comenzó a habitarlo bajo el sol que volvió, y hoy el domingo ofrece lo que mejor sabe ofrecer: el espacio para que todo lo que el mes fue mostrando encuentre su integración tranquila antes de que agosto llegue con sus propias posibilidades.
Madame Iara recomienda hoy hacer una sola pregunta antes de que el domingo termine: ¿qué de este mes me llevo y qué estoy dispuesto a dejar atrás? A veces una sola respuesta honesta vale más que cualquier plan de inicio de mes elaborado el primer lunes de agosto.
El último domingo de julio llega con una calma que el sábado fue construyendo bajo el sol después de la lluvia. Hay algo en esa quietud que el cuerpo reconoce como necesaria antes del cambio de mes, y si lográs no resistirla el día puede ser más reparador de lo que imaginás.
Algo que el fin de semana fue procesando empieza hoy a mostrar una forma más clara. No la resolución completa sino esa primera claridad que permite ver el primer paso de agosto sin necesidad de ver todo el camino desde aquí.
En el amor, el último domingo de julio trae una oportunidad de conexión simple y sin pretensiones. No desde la urgencia de cierre sino desde esa generosidad tranquila que aparece cuando uno llega al último domingo sintiéndose suficientemente bien consigo mismo bajo el cielo despejado.
El último domingo de julio es para ti casi un estado natural del alma en su versión más plena. Hay algo en el ambiente que favorece la presencia sobre la actividad, el ser sobre el hacer, y eso para Tauro nunca es una restricción sino exactamente el tipo de permiso que merece ser honrado en el último domingo de cualquier ciclo.
En la salud, el cuerpo pide hoy un trato gentil y sin exigencias como cierre del último fin de semana de julio. Ese estado de actividad tranquila donde el cuerpo se mueve porque quiere, bajo el sol que el fin de semana fue recuperando después de la lluvia.
En el amor, el último domingo de julio tiene esa calidad de los momentos que no se planifican y que por eso mismo terminan siendo los más recordados de todo el mes. Simplemente estar con quien querés, completamente, bajo el cielo despejado.
El último domingo de julio activa en ti una reflexión más profunda de lo habitual, amplificada por la perspectiva completa del mes que ya casi cerró. Con el cielo despejado y la memoria de la lluvia todavía disponible, hay algo en el ambiente que invita a pensar en lo que julio fue en su totalidad y en lo que vale la pena cargar a agosto y lo que puede soltarse con gratitud.
Hay una conversación que este último fin de semana de julio todavía no encontró su momento completo. Hoy tiene su oportunidad más genuina antes de que el calendario gire hacia el mes nuevo.
En lo económico, el último domingo de julio puede darte una perspectiva sobre algo que durante el ciclo miraste desde demasiado cerca. El cielo despejado después de la lluvia produce una calidad de visión que vale la pena aprovechar antes de que agosto llegue con sus propias urgencias.
El último domingo de julio es para ti uno de los momentos más ricos del ciclo. El tiempo que se detiene para estar con quienes se elige, la posibilidad de preparar lo que viene con la calma que solo el último domingo permite, el sol que acompaña desde afuera mientras el adentro tiene su propia calidez: todo eso resuena con lo más profundo de tu naturaleza.
Hay algo que este último fin de semana fue moviendo en el plano afectivo y que hoy muestra una señal tranquila de que agosto puede empezar desde un buen lugar. No una confirmación dramática: algo más sutil y más confiable precisamente porque no llegó anunciándose.
Cuídate hoy de no absorber demasiado de las energías ajenas en el último domingo del ciclo. Agosto merece que llegués a él con tus propias reservas intactas.
El último domingo de julio activa tu lado más reflexivo, ese que durante el ciclo quedó relegado por la actividad y que el sol después de la lluvia invita a mostrar con una calidad diferente: más luminosa, más presente, más agradecida por el contraste que los días de agua produjeron.
En la salud, el domingo puede traer la tentación de seguir aprovechando el buen tiempo cuando el cuerpo ya pidió parar. Darle el descanso que se ganó durante todo julio es más inteligente que llegar al primer lunes de agosto en rojo desde el primer momento del mes nuevo.
En el amor, hay algo que este último fin de semana de julio tiene guardado que solo aparece cuando uno está completamente presente y sin la agenda de agosto compitiendo por la atención. No te lo pierdas pensando en el lunes: lo mejor de hoy ocurre exactamente ahora.
El último domingo de julio puede traerte esa tensión entre preparar agosto con toda la exhaustividad que tu naturaleza prefiere y soltar el control por unas horas más. Madame Iara te sugiere hoy inclinarte hacia la segunda opción con más convicción de lo habitual: quien entra al primer lunes del mes nuevo descansado de verdad rinde más que quien llegó ya corriendo desde el último domingo del ciclo anterior.
En el plano afectivo, la informalidad del último domingo puede revelar algo sobre una relación que el ritmo del ciclo no dejó ver con la misma claridad. Lo que aparezca hoy bajo el sol después de la lluvia merece ser llevado a agosto con atención genuina.
Tu salud agradece hoy el silencio elegido conscientemente en el último domingo del ciclo. No la ausencia de sonido sino esa quietud interna que aparece cuando dejás de evaluar y simplemente permitís que el día sea lo que es.
El último domingo de julio llega con una armonía que resuena especialmente con tu naturaleza. Las jornadas que invitan a la pausa antes de que empiece algo nuevo, que crean momentos donde el ritmo se detiene por mutuo acuerdo: esas cosas hablan el idioma que Libra conoce mejor, y hoy tenés un contexto ideal para ser exactamente quien sos.
En el amor, algo que el último fin de semana fue construyendo tiene hoy un escenario propicio para dar un paso más antes de que agosto empiece. No un gran gesto: a veces lo que más consolida un vínculo en el último domingo de un ciclo es simplemente la calidad del tiempo compartido bajo el sol que volvió.
En lo económico, el último domingo de julio puede traerte una claridad sobre algo que durante el ciclo miraste con demasiada ansiedad. La perspectiva del cierre del mes bajo el cielo despejado tiene una calidad que el análisis del interior del ciclo nunca puede replicar.
El último domingo de julio tiene para Escorpio una resonancia particular. Es el día donde las transformaciones silenciosas que el mes produjo, amplificadas por la lluvia que aclaró y el sol que iluminó, pueden ser reconocidas con la honestidad que solo la quietud del último domingo permite.
Hay algo que este último fin de semana fue madurando y que hoy está completamente listo para ser reconocido aunque todavía no esté listo para ser actuado en agosto. Esa distinción entre reconocer y actuar es especialmente importante en los últimos domingos de los ciclos.
En el amor, el último domingo ofrece una intimidad de cierre de ciclo que no se fuerza ni se planifica. Si está disponible hoy bajo el sol después de la lluvia, recibila con la profundidad que Escorpio siempre le da a lo que genuinamente vale la pena.
El último domingo de julio te invita a una expansión reflexiva que tiene la calidad particular de los cierres de ciclo bajo el sol después de la lluvia. Hay preguntas disponibles hoy sobre qué aventura merece ser la primera de agosto, sobre qué llevarías del mes que termina y qué dejarías atrás si pudieras elegir con honestidad completa.
En la salud, el último domingo de julio invita al movimiento en el exterior bajo el sol despejado. Tu cuerpo lleva días pidiendo esa libertad física que solo el aire libre puede dar de verdad, y el último domingo del ciclo es el momento ideal para recibirla con la gratitud adicional de quien pasó días de lluvia adentro.
En el amor, la honestidad espontánea que te define puede ser hoy el mejor regalo del último domingo de julio que alguien en tu vida reciba sin haberlo pedido.
El último domingo de julio puede traerte una reflexión sobre lo que querés que agosto construya que va más allá de la lista de objetivos del mes nuevo. Hay algo en los últimos domingos de los ciclos que invita a pensar en la diferencia entre el esfuerzo que deja huella y el que simplemente ocupa tiempo, y el cielo despejado después de la lluvia hace que esa diferencia sea más visible que de costumbre.
En el amor, las personas que estuvieron presentes durante julio, que sostuvieron, que eligieron el adentro lluvioso contigo sin quejarse del clima: el último domingo del ciclo bajo el sol es un buen momento para que sepan que esa elección fue vista y que su presencia importó más de lo que el ritmo del ciclo dejó espacio para decir.
Hay algo en lo económico que el último fin de semana dejó ver con más claridad. El último domingo es el momento ideal para ver ese panorama antes de que agosto llegue con sus propias urgencias del primer lunes.
El último domingo de julio activa tu lado más filosófico en el cierre definitivo del ciclo. Entender qué fue julio en su totalidad, con su lluvia y su sol, con lo que el agua reveló y lo que el buen tiempo iluminó, para saber con qué entra agosto y con qué no: solo necesitás la honestidad de quien mira un mes completo y se pregunta qué aprendió que antes no sabía con tanta claridad.
En el amor, la conexión más profunda del último domingo de julio no vendrá de las grandes conversaciones sino de esos momentos donde ninguno de los dos está intentando ser nada en particular bajo el sol que volvió después de la lluvia.
Hay una idea que julio fue gestando y que este último domingo puede ver con la perspectiva completa del ciclo. Lo que decidás hacer con ella antes de que agosto empiece va a determinar en parte qué tipo de mes nuevo vas a tener.
El último domingo de julio es para ti uno de los días del ciclo donde tu sensibilidad y la energía del cierre del mes bajo el sol después de la lluvia se alinean de una forma que pocas veces ocurre con tanta riqueza. No porque seas más espiritual que otros sino porque tu naturaleza porosa capta lo que los finales de ciclo mueven en el ambiente con una profundidad que otros simplemente no tienen acceso, especialmente cuando ese final incluye la memoria de la lluvia y la gratitud por el sol que volvió.
Hay algo que julio transformó en ti, amplificado por los días de agua que aclararon lo que el buen tiempo no podía ver. Esa transformación silenciosa es real aunque no tenga todavía las palabras que la describan con precisión, y hoy empieza a asentarse de una forma que el primer lunes de agosto ya sentirá como parte de vos.
Cerrá el último domingo de julio con gratitud por lo que fue el mes, incluida la lluvia y todo lo que el agua reveló. Piscis sabe mejor que nadie que los meses que incluyen lluvia siempre producen más que los que solo tuvieron sol, y este julio con su agua y su cielo despejado fue exactamente el tipo de mes que deja algo genuino en quien lo vivió con la presencia que merecía.
No había mejor escenario para conquistar el único gran título que todavía faltaba en el palmarés de la selección española femenina de waterpolo. Frente a Estados Unidos, vigente campeona mundial, y en la Superfinal de la Copa del Mundo disputada en Sídney, las de Jordi Valls buscaban completar una colección de éxitos encabezada por el oro olímpico en los últimos Juegos de París 2024. Sin embargo, el conjunto norteamericano, que nunca fue por detrás en el marcador, volvió a imponer su jerarquía y frustró el sueño español.
El partido arrancó con un intercambio de golpes, aunque España pagó muy cara su falta de acierto en las acciones de superioridad, incapaz de transformar una a lo largo del primer cuarto. Las españolas desperdiciaron sus tres primeras oportunidades con una jugadora más, mientras que Estados Unidos mostró una eficacia letal para castigar cada despiste de las españolas. Carlota Peñalver, reciente fichaje del Terrassa, acercó a España con el 3-2, pero las estadounidenses respondieron de inmediato para situarse 4-2. Paula Camus volvió a reducir distancias antes del final del primer cuarto (4-3), en el que Jewell Romer estuvo a punto de firmar el 5-3 tras estrellar su lanzamiento en el poste.
España cerró este sábado su participación en la Superfinal de la Copa del Mundo, disputada en Sídney (Australia), con el consuelo de la quinta plaza tras imponerse 5-4 a Montenegro en la tanda de penaltis (12-12 en el tiempo reglamentario), después de remontar un 7-11 en contra a seis minutos del final.
La reacción española llegó en el segundo periodo. Martina Terré sostuvo al equipo con una gran parada en la primera acción y, poco después, Elena Ruiz transformó un penalti para establecer el 4-4. España encontraba más espacios al contragolpe que en el ataque posicional y aprovechaba las lagunas defensivas de las norteamericanas, que se mostraron vulnerables por primera vez en el encuentro. Pero, justo cuando el partido parecía equilibrarse, emergió la figura de Emily Ausmus. La atacante estadounidense enlazó dos tantos consecutivos y alcanzó el descanso con cuatro goles, devolviendo el mando a su equipo para llegar al descanso con ventaja (7-5). España había conseguido igualar el marcador en dos ocasiones (1-1 y 4-4), pero nunca ponerse por delante. La diferencia también quedó reflejada en la eficacia ofensiva, con un 41% de acierto en el lanzamiento para Estados Unidos frente al 27% del conjunto español.
Tras la reanudación, las norteamericanas dieron un nuevo golpe sobre la mesa. Ausmus, imparable durante toda la final, firmó su sexto tanto para colocar el 11-8 y confirmar una actuación de ensueño, con un acierto del 100% en sus lanzamientos. Aun así, España no dejó de creer. Nona Pérez recortó distancias a falta de ocho segundos para el final del tercer periodo y mantuvo vivas las esperanzas de la remontada (11-9).
Jordi Valls trató de cambiar el rumbo del partido nada más comenzar el último cuarto solicitando un tiempo muerto para preparar una superioridad numérica. Sin embargo, la ocasión se esfumó con el lanzamiento de Elena Ruiz, incapaz de superar a la guardameta estadounidense Amanda Longan en una acción que a la postre sería el punto de inflexión definitivo. Y es que instantes después, la veterana Jordan Raney firmó una brillante vaselina para establecer el 12-9 y sentenciar prácticamente la final cuando todavía restaban seis minutos para el desenlace.
España luchó hasta el último instante, pero acabó cediendo ante una selección estadounidense que volvió a demostrar su poderío dejando a España sin anotar a lo largo del último periodo. El único gran título que falta en las vitrinas de las campeonas olímpicas tendrá que seguir esperando.
13 - Estados Unidos: Longan; Prentice (-), Fattal (2), Flynn (1), Woodhead (-), Raney (2), Neushul (1, 1p), Roemer (-), Lineback (-), Ausmus (6), Haaland-Ford (-), Gazzaniga (1), Hauschild (-) y Carpenter (p.s).
9 - España: Martina Terré; Ariadna Ruiz (2), Bertran (-), Claveria (-), Pérez (1), Crespí (-), Elena Ruiz (2, 1p), Rodríguez (-), Muñoz (1), Camus (2), Peñalver (1), Leiton (-), González (-) y Mariona Terré (p.s).
Parciales: 4-3, 3-2, 4-4 y 2-0
Árbitras: Giuliana Nicolosi (ITA) y Nikolett Sajben (HUN). Eliminaron a Lucía Rodríguez y a Elena Ruiz por parte de España
Incidencias: Final de la Superfinal de la Copa del Mundo disputada en el Parque Acuático olímpico de Sídney.
26/07/2026 a las 09:39h.
Én la era de las nuevas tecnologías y de la IA, aún empleos de toda la vida ofrecen una alternativa profesional con sueldos para empezar que no son nada despreciables. Uno de ellos es el de tornero fresador, que se encuentra actualmente en un limbo con la irrupción de los coches eléctricos pero sigue siendo imprescindible para el sector industrial.
Ramón Tresserras, tornero fresador profesional y gerente de su propio taller, ha concedido una entrevista a RAC1.cat en la que ha explicado la situación actual del sector y cómo es su día a día. «Somos la tercera generación en el taller y seremos la última; te puedes ganar muy bien la vida, pero los jóvenes ya no quieren ensuciarse las manos», reconoce.
El taller familiar comenzó en los años 70, cuando su abuelo montó un negocio de tan solo diez metros cuadrados donde había un torno y una fresadora para iniciarse en la mecánica industrial: «Venían clientes a pedir hembras, algunas piezas y reparaciones; después ese trato personal se fue perdiendo», relata Ramón.
Su experiencia profesional en el taller familiar comenzó cuando estaba en bachillerato y por las tardes iba a ayudar a su padre: «A la larga me pareció exigente, pero entretenido, y sabía que te podías ganar bien la vida».
Cuando él empezó, era un negocio en auge. Con la incorporación del CNC (Control Numérico por Computadora), numerosas tareas se delegaron en máquinas. El sistema permitió ajustar estas para realizar movimientos automáticos con una precisión mayor. Lejos de perder el trabajo, la evolución permitió que el tornero fresador dejó de ser únicamente un trabajador artesanal del metal y pasó a convertirse también en un profesional técnico, cuyas funciones pasaron a ser las de programar y supervisar procesos de fabricación digitalizados.
Sobre el futuro de su taller, no tiene claro que vaya a haber una cuarta generación: «Es muy sacrificado, cansa y hay que negociar mucho; mis hijos son aún pequeños, pero eso no les atrae y no creo que cambie en un futuro».
Y eso que «el sueldo mínimo del sector es muy alto; la peligrosidad cuenta, pero entran chicos de 20 años que pueden ganar 1.800 euros. Lo que pasa es que lo saben, y los más espabilados piden muchos aumentos y, al final, lo dejan», resume.
26/07/2026 a las 09:38h.
Las reformas en el hogar son un asunto muy serio para la mayoría de hogares, puesto que, cuando se trata de grandes obras, supone un desembolso muy importante. Sin embargo, antes de formalizar el proyecto conviene informarse de todas las ayudas a las que puede tener derecho.
En la actualidad una de las ayudas que más demanda tiene de hasta 21.400 euros para mejorar la eficiencia energética. Pero no es la única. El pasado mes de abril, el Gobierno aprobó otra serie de ayudas del Plan Estatal de Vivienda 2026-2040. Un plan que aportará 7.000 millones de euros y que se centra en tres líneas: la construcción, la rehabilitación y la protección. En el ámbito de la rehabilitación, se facilitará una ayuda de hasta 18.000 euros para reformar viviendas en comunidades de vecinos.
Esta ayuda viene recogida en el Real Decreto 326/2026, de 22 de abril. En su artículo 104 es donde se hace referencia a su ámbito de aplicación: «Rehabilitación de viviendas en edificios de tipología residencial de vivienda colectiva». Traducido, las situadas en bloques o comunidades de vecinos.
Las obras que conseguirán la subvención serán aquellas que tengan que ver con las mejoras en accesibilidad, habitabilidad y sostenibilidad dentro de la vivienda, con una subvención de hasta el 80% de la inversión. Algunas de ellas, por ejemplo, la eliminación del gas radón o la retirada de productos que contengan amianto.
«En actuaciones en materia de accesibilidad se podrá obtener una ayuda igual o inferior al 80% del coste de la inversión con el límite de 15.000 euros por vivienda si reside una persona con discapacidad con un grado reconocido igual o superior al 33% e igual o inferior a 18.000 euros por vivienda si ésta acredita un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 65 %», explica el texto incluido en el Boletín Oficial del Estado.
Para conseguir esta ayuda es necesario cumplir con una serie de requisitos. El primero de ellos, que las viviendas fueran construidas antes del año 2006, sin embargo, las comunidades pueden conceder ayudas a viviendas posteriores si hay circunstancias que lo justifiquen.
-La instalación de salvaescaleras, rampas, automatismos para la apertura de puertas incorporando mecanismos motorizados u otros dispositivos de accesibilidad, así como cualquier medida de accesibilidad que facilite la autonomía y la vida independiente de personas con movilidad reducida, incluyendo los dispositivos adaptados a las necesidades de personas con discapacidad sensorial o intelectual, así como su adaptación, una vez instalados, a la normativa sectorial correspondiente. Se incluye la integración mediante un único mecanismo de identificación (teléfono inteligente, cámaras, pantallas u otros dispositivos tecnológicos equivalentes en cuanto a su funcionalidad) de los sistemas de apertura y control de accesos a la vivienda y de otros sistemas que necesiten control personal y la adaptación, cuando existan, a altura no superior a 1,40 m de los dispositivos ya instalados.
-La instalación o dotación de productos de apoyo tales como grúas o artefactos análogos, así como sistemas tecnológicos de guiado que permitan la localización o que permitan el acceso y uso por parte de las personas con discapacidad a elementos de la vivienda.
-La instalación de elementos de información, de comunicación o de aviso tales como señales luminosas y visuales, vibrotáctiles, o sonoras que permitan la orientación en el interior de las viviendas.
-La instalación de productos de apoyo a la audición para la accesibilidad en el entorno, como los bucles magnéticos.
-La instalación domótica y de otros avances tecnológicos para favorecer la autonomía personal de personas mayores o con discapacidad.
-Cualquier intervención en el interior de las viviendas que mejore el cumplimiento de los parámetros establecidos en el Documento Básico del Código Técnico de la Edificación DB-SUA, Seguridad de utilización y accesibilidad.
-La eliminación del gas radón y aquellas que se realicen en los elementos de la vivienda que formen parte de la envolvente del edificio en contacto con el exterior o con espacios no habitables cuando cumplan las tablas 3.1.1.a y 3.1.3 del HE1 del Código Técnico de la edificación o se prevea su adecuación en la propuesta de actuación, así como la retirada de productos de la construcción que contengan amianto.
Otra de las condiciones que deben cumplir las viviendas a reformar es que deben estar destinadas al domicilio habitual y permanente del propietario, usufructuario, arrendatario o cesionario en el momento de pedir la ayuda. Igualmente, se deberá disponer de un proyecto con las actuaciones que se van a realizar. Si no fuera necesario un proyecto, en su lugar debe aportarse una memoria suscrita por un técnico.
26/07/2026 a las 09:38h.
Se encuentra junto a la autovía A-92 y está siempre lleno. Y eso que el pueblo en el que se encuentra, Moraleda de Zafayona, tiene poco más de 3.000 habitantes. Algo que han conseguido gracias a uno de los mejores pulpos a la brasa de Granada, a sus cortes de carnes maduradas prémium y a sus raciones abundantes de cocina 100% casera.
Se trata del Hotel Restaurante El Cruce, ubicado en el kilómetro 210 de la autovía A-92. «Este restaurante llevaba aquí prácticamente toda la vida pero nosotros nos hicimos con él en el año 2003», cuenta a IDEAL Antonio Ortega, gerente de El Cruce. Cuando llegaron el restaurante «estaba muerto» y, pese a estar en la carretera, casi no iba nadie a comer.
Pero con mucho trabajo y dedicación consiguieron darle la vuelta a la situación: «Hemos hecho de todo para darle vida a esto y la verdad es que ahora va muy bien. Acogemos muchas celebraciones, el restaurante siempre está lleno y la gente cada vez nos conoce más». Cada día abren muy temprano para dar desayunos y desde ese momento no paran. «Tenemos menú del día y una carta muy variada», comenta Antonio.
«Siempre estamos hasta arriba. Viene muchísima gente de los pueblos de alrededor y de Granada capital»
Antonio Ortega
Gerente de El Cruce
De su carta, destaca platos tradicionales como el choto, las brochetas o el jamón asado. Sin embargo, hay dos estrellas que triunfan por encima de lo demás: las carnes maduradas y el pulpo. De las carnes cuenta que trabajan con razas como la Pajuna de Sierra Nevada, la Simmental, el Angus nacional o el Wgayu, entre otras. «Miramos la calidad más que el precio». Y del pulpo asegura que no ha probado uno igual en toda la provincia. «Es una pata de pulpo hecha al carbón con una salsa especial, patatas asadas y pimientos del padrón. Yo no lo he probado mejor ni más tierno que el nuestro».
Además, Antonio también aconseja probar el cochinillo, que está «buenísimo» y «muy crujiente», así como las croquetas, que son uno de los platos más demandados. Este verano cuentan con más platos que nunca, ya que han estrenado una carta «completamente nueva» pensada para que quienes les visiten disfruten más que nunca. «Estas semanas hacemos noches de música en vivo porque tenemos una terraza grande, con 40 mesas y zona infantil». Y como los fines de semana siempre suelen estar llenos, el gerente recomienda reservar con antelación.
«Siempre estamos hasta arriba, así que lo suyo es reservar porque no cuesta trabajo. Viene muchísima gente de los pueblos de alrededor y también de Granada capital». Antonio reconoce que están muy contentos por lo conseguido hasta la fecha con El Cruce, pero no se conforma con lo logrado hasta ahora. «No paramos porque queremos seguir creciendo e ir a más, que la gente esté cada vez más a gusto y coma mejor en nuestra casa», finaliza.
Tokio, 26 jul (EFE).- La Unesco decidió este domingo declarar el corredor migratorio de animales terrestres de Boma-Badingilo, en Sudán del Sur, como Patrimonio Mundial y, simultáneamente, incluirlo en su lista de sitios en peligro, por los conflictos armados regionales y el cambio climático.
Este corredor comprende el Parque Nacional de Boma, el de Badingilo y los paisajes circundantes de llanuras aluviales y sabanas. Estos ecosistemas interconectados sustentan una de las mayores migraciones de mamíferos terrestres que se desplazan en respuesta a las cambiantes condiciones ambientales.
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Según la Unesco, esta zona también refleja la importante diversidad cultural y lingüística de la región, con grupos étnicos que han sido "guardianes" de este paisaje mediante el pastoreo, la agricultura y la pesca durante siglos e incluso milenios.
Asimismo, subrayó que "su excepcional escala, conectividad ecológica, diversidad de hábitats y relativa integridad sustentan procesos ecológicos y biológicos que se han vuelto cada vez más raros a nivel mundial".
Este proceso se llevó a cabo por la vía de urgencia en la asamblea anual de la Unesco, que se está llevando a cabo en la ciudad surcoreana de Busán y cuyo evento está siendo retransmitido en directo.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), asesor oficial para el comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, explicó que Sudán del Sur identificó amenazas como la inseguridad y conflictos, el aumento de la caza furtiva con fines comerciales, la posible actividad de industrias extractivas o los recursos financieros limitados para la conservación.
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Durante la sesión matutina, la Unesco incluyó en su lista de Patrimonio Mundial las antiguas capitales del archipiélago japonés Asuka y Fujiwara, que marcaron el establecimiento de un sistema estatal centralizado.
Los conjuntos arqueológicos incluyen palacios y oficinas gubernamentales, así como templos budistas y tumbas que datan del primer siglo.
Tras la inclusión, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, celebró este resultado "tan alegre" y felicitó a través de un mensaje en su perfil de la red social X a todas aquellas personas, especialmente a los residentes locales, que durante años se han dedicado "con ahínco" a la protección del mencionado lugar.
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"Renuevo mi determinación de proteger de manera segura este valioso patrimonio cultural, que ha pasado de ser un tesoro de Japón a un tesoro del mundo, y de transmitirlo de forma segura a las generaciones futuras", añadió la jefa del Gobierno japonés.
La organización de la ONU para la Educación, Ciencia y Cultura también declaró como Patrimonio Mundial la arquitectura modernista de la capital uzbeka, Taskent, que nació tras el devastador terremoto de 1966, momento en el que la urbe fue reconstruida bajo el concepto de modernismo sísmico para resistir nuevos temblores.
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El conjunto arquitectónico comprende una decena de edificios de estilo híbrido soviético que fusiona el diseño brutalista y funcionalista con la tradición ornamental uzbeka. Incluye museos, hoteles, instituciones culturales, edificios residenciales.
Para la Unesco, este conjunto articula los principales espacios públicos de la ciudad y demuestran la integración de los principios de planificación modernista con las condiciones climáticas, sísmicas y culturales locales.
Las plantaciones agrícolas coloniales portuguesas ubicadas en las islas de Santo Tomé y Príncipe constituyeron la última declaración como Patrimonio Mundial a la que ha dado 'luz verde' la Unesco durante la sesión matutina de este domingo.
El conjunto comprende seis roças (plantaciones) ubicadas en distintas islas de la nación africana que representan un sistema colonial dedicado principalmente a la producción de café y cacao, que combina tierras agrícolas, infraestructura industrial, áreas residenciales e instalaciones sociales.
Estos espacios, subrayó la organización de la ONU, ilustran el funcionamiento de un sistema agroindustrial colonial a gran escala, basado en la migración y trabajos forzados, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, planificado para sostener la producción de materias primas tras la abolición de la esclavitud. EFE
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(vídeo)
Se ha transformado casi en un lugar común la consideración que ciertas corrientes de opinión adoptan para ubicar a la IA como el Gran Otro o como el síntoma de la época que nos toca vivir. Lejos de desestimar la omnipresencia que los algoritmos cobran en nuestra actualidad, tengo la impresión de que, en algunos casos, tal postura disimula el punto clave. La amenaza para la humanidad no corre tanto por cuenta de la denominada Inteligencia Artificial, sino por la concepción del sujeto contemporáneo que las ultraderechas imponen sirviéndose de la IA y permitiendo que la misma avance con procesos de los cuales no hay control alguno. Aquí lo propiamente humano interpela al algoritmo. (...)
Cuando el pensar queda escindido del Cuerpo prójimo, pierde su capacidad de discernimiento. Entregar la tramitación de los afectos a la IA (eso que hoy llaman gestionar las emociones) es el cómodo expediente para hacernos objeto de la angustia automática que nos encierra en nuestro propio cuerpo. Desde este punto de vista, la primarización de los afectos antecede a la primarización de la economía.
Y sí. Desde el punto de vista psicoanalítico, los “afectos son el resultado de la presencia de lalengua [esa conjunción del significante con el sonido previa a toda sintaxis o semántica] en tanto que articula cosas de saber que van mucho más allá de lo que el ser que habla soporta de saber enunciado”. Luego, pasión por la ignorancia mediante: el odio. Y más precisamente: el odio de sí. Para ser claros: la deshumanización a la que hoy asistimos es fruto del rechazo que la actual subjetividad experimenta por la vulnerabilidad, la diferencia, la carencia en Ser y la finitud. Lo más constitutivo del ser hablante. Eso que no se soporta, o sea.
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De allí que la pregunta (...) ¿Cómo la lengua puede precipitar en la letra? resume el recorrido de nuestra investigación sobre el lugar del cuerpo y sus afectos en la actual subjetividad cooptada por los algoritmos. El reciente acontecimiento producido a raíz de la muerte de un músico y poeta que supo interpretar el sufrimiento anclado en los cuerpos de varias generaciones —desarrollado en la sección “del tratamiento de lalengua y sus afectos” — es nuestra respuesta al interrogante mentado. En este caso: un duelo multitudinario que —en el encuentro con el Otro—permitió a cada Uno brindar el testimonio singular de su dolor.
En nuestro recorrido planteamos a “Ni ley: el homo digital” en tanto indicio de una alteración antropológica inédita. Consideramos así al cuerpo hablante como un territorio en disputa entre el empuje al goce que instila el celular y la presencia efectiva del cuerpo del Otro como condición para una convivencia civilizada. Señalamos la inhibición como principal saldo clínico resultante del escamoteo del encuentro entre los cuerpos y la consecuente pauperización simbólica a manos de una desquicia de la imagen. El reemplazo del pensar por el cálculo y la división subjetiva por el énfasis en el Ser; la eliminación del vacío donde respira el deseo; la pauperización del juego; el aplastamiento de la metáfora; la exacerbación de la pasión por la ignorancia; el vecino como límite al crimen perfecto, la infinitización paranoica del sentido; son algunos de los tópicos que este libro recorre desde una perspectiva psicoanalítica.
Más allá de la catástrofe que suponen los despidos masivos, la aniquilación del proceso creativo de las personas, la apropiación de datos; los asesoramientos para fines nefastos y el flagrante deterioro del medio ambiente, nos interesó el mecanismo por el cual la anulación del sujeto desemboca en el odio que, en última instancia, es odio de sí. Para esto basta con responder a la Demanda.
(Al respecto, recomendamos leer las respuestas de Claude —IA de Anthtropic— en el apéndice del libro). Todo en nombre del Bien y —como dice el dueño de una big tech—la instalación del reino de los cielos aquí en la Tierra de la mano de la IA. Una religión artificial que nos seduce para entregarnos al sacrificio.
La opción ética que propone el psicoanálisis nos mueve a denunciar este derrape mortífero de forma tal que el amor y el deseo hagan realidad lo que alguna vez dijo el poeta: “allí donde está el peligro, crece también lo que salva”.
Tal vez la única política que nos puede rescatar es la que nos estimule a Pensar a partir de los afectos, por ejemplo: esa Vergüenza que despierta el Pudor, “única virtud” según Lacan.
Para que los Cuerpos hablen. Para que los Cuerpos piensen. (…)
Estábamos en Ciudad de México, participando de un congreso y atendiendo cuestiones de trabajo. Es tremendo a lo que llaman Pensar en esta actualidad que nos toca vivir —dijo. Si no estás cavilando qué nueva cosa puede ofrecer la IA, parece que no estás apto para dictar clase, escribir o investigar ¿podés creerlo? Así, con esta descripción, mi compañero de estadía —doctor en Filosofía, ex alumno, hoy docente e investigador universitario— daba por concluida una pesada conversación telefónica mientras me invitaba a relajarnos bajo un colorido toldo dispuesto en la vereda. La estatua del Ángel de la Independencia parecía saludarnos desde lejos.
Duró poco. La persecución digital no solo está en temas de docencia o investigación. La foto que entre risas habíamos posteado aparecía ahora secundada por preguntas que nadie solicitó formular. ¿Quién es Daniel Craig? ¿Qué significa la camisa blanca? Cuestión que corroboraba el diagnóstico de mi joven cumpa: en el reino digital te persiguen a toda hora para saber si sabés todo lo que hay que saber, como si pretendieran eliminar el registro de lo imposible. Y agregó: “Cuanto más profundamente docto fuere alguien en esta ignorancia, tanto más se acercará a la verdad misma”, decía Nicolás de Cusa.
O sea: cuanto más sabe alguien, más consciente es de lo limitado de su conocimiento. No es ignorancia “simple”, sino una sabiduría que reconoce sus límites, una Docta ignorancia, concluyó el profe.
Lo cierto es que al pulsar para saber lo que la máquina afirmaba conocer de mí, encontré: “La camisa blanca parece ser un elemento importante para la persona que hizo la publicación” (este servidor, o sea), tras lo cual relacionaba la imagen posteada con el infalible James Bond, interpretado por el mentado actor británico. Sorprendido, me sentí feliz de que la IA no hubiese adivinado que, lejos del icónico 007, mi posteo hacía referencia a William Lee, el personaje de “Queer”, cuyo protagonista es un “marica” — que viste a lo largo del film un traje blanco con camisa del mismo color.
Mientras mi joven amigo pagaba la cuenta y me indicaba la ruta a seguir, pensé que encontrar refugio en lo imposible de saber es una ardua tarea en estos días. Por querer ser y saber igual que el famoso detective terminamos siendo como William Lee, un hombre atormentado por el fantasma de la soledad quien sin embargo tuvo el valor de enamorarse. Se trata de una aspiración narcisista —una exacerbación fálica— que se revela en los más mínimos detalles cotidianos. En mi caso pretendí comer la dilecta “salsa macha” (¡precisamente!) que Agustín —conocedor de los condimentos aztecas—prueba con suma prudencia y terminé con un incendio en la boca.
Este docente e investigador dicta cursos sobre filosofía antigua. Su molestia hacía referencia a la moda de llamar filósofos a tipos que pretenden someter la vida a los caprichos de una IA manipulada por unos cuantos milmillonarios. Decía: los peripatéticos como Aristóteles pensaban caminando, el Cuerpo en movimiento. Ahora quieren encerrarte frente a la pantalla de un celu. No me preocupa la herramienta en sí, sino lo que se pierde: la conversación. La dialéctica socrática, esa forma de pensar que solo existe en el malentendido entre dos personas, en la pregunta que incomoda, en el silencio que precede a una respuesta que nadie tenía preparada. Sócrates no tenía respuestas. Solo preguntas. Sabía no saber. Esa era su única herramienta.
La tarde se estaba poniendo en el CDMX. Mientras apurábamos el paso escuché entusiasmado sus argumentos. Esa forma tan adulta e inteligente de enfrentar su tiempo, atravesado por la lógica paranoica que la IA intensifica. En este país se festeja el Día de los Muertos y pensé que quizás no era casualidad el lugar donde se daba cita este diálogo, testigo de nuestra condición existencial.
El crecimiento de este joven ex alumno insinúa el horizonte de la finitud en quien firma estas líneas. Además del bochorno con la salsa macha, ni hablar de compararme en el uso de la compu, la IA, el celu y cuanto dispositivo digital ande suelto por ahí. Como dicen en la cancha: la veo pasar. Lejos. Y, sin embargo, ese imposible es la condición de la amistad, la filía.
Cruzamos el bosque de Chapultepec charlando sobre detalles del inminente Mundial de Fútbol y ya, llegando a casa, reflexioné: quizás se trata de una muy singular relación con la ignorancia. Una suerte de algoritmo fallado.
Decía Mallarmé que “una tirada de dados jamás abolirá el azar”. En ese espacio entre las posibilidades calculables de la tirada de dados y el azar se encuentra el intervalo de nuestra soberanía, en el cual —lejos de la omnipotencia del James Bond—, habita nuestra vulnerabilidad.
Una persona no sabe que no sabe. La IA puede calcular el desconocimiento; jamás habitarlo. Porque no puede morir.
Como si se tratara de apropiarse de la finitud que solo un cuerpo vivo puede tener. En eso estoy. Y me gusta ignorar qué resultará. Con la salsa macha también, claro. (...)
Hay quienes sostienen que las actuales versiones de la ultraderecha no necesitan escudarse en los buenos propósitos y las promesas de un mundo mejor para llevar adelante su delirante empresa. Nada más alejado de la realidad. Basta tomar nota de que según nuestro presidente en treinta años seremos primera potencia para convenir que el Bien continúa siendo convocado a la hora de justificar injusticias, corrupción y crímenes. En este credo apocalíptico la religión juega un papel nodal. Imposible no relacionar el llanto de Milei en el Muro de los Lamentos con los bombardeos que Donald Trump ordena con su Biblia bajo el brazo.
Pareciera que el vaticinio de Jacques Lacan sobre “El triunfo de la religión” a lo largo y ancho del planeta se está cumpliendo. Una anestesia en las mentes y los corazones hace el resto de la mano de la IA. Las Fuerzas del Cielo son las fuerzas del Celu. ¿De qué manera se está llevando a cabo esta flagrante deshumanización frente a nuestros ojos? ¿Qué extraña alquimia se ha dado cita para nublar la sensibilidad y sembrar una insensata obediencia? Hoy habemos un Dios que lanza palabras, pero no habla. La IA no dialoga.
El lenguaje humano indica que por el mero hecho de hablar hay un otro al cual nos dirigimos, sea de manera presencial o imaginaria. Como cuando rezamos. La IA es muy amable, pero indiferente ante nuestra subjetividad, si por la misma entendemos el vacío, el No saber que habilita el deseo. Ese por el cual, la flor que vi ayer, no es la misma que me mira hoy. No hay lugar para los afectos en la IA. La angustia está mal vista en el mundo digital, o más bien no se la escucha. Cuando nos damos cuenta
ya es tarde. La IA le habla a Nadie. Puede consolarnos. Aconsejarnos. Reprocharnos quizás. Pero como no es un cuerpo vivo carece del vacío que alberga la singularidad. No entiende el goce de sufrir.
La IA atiende la demanda, obtura. Como por debajo de la piel. Allí donde la ansiedad te suspira en el oído para que calles o congeles la mano frente al monitor. Inhibición es el correlato sintomático de una época en que la cobardía se disfraza de prudencia y la indiferencia de respeto. Las personas yacen en las veredas de nuestras ciudades mientras los cuerpos que aún disponen de un techo se preguntan si la calle será su próximo destino.
¡Mejor miremos el celu!
“Que renuncie quien no pueda unir su horizonte a la subjetividad de su época”, dijo Lacan en el comienzo de su enseñanza. Desde ya la frase no aplica a cuestiones partidarias o proselitistas, sino a tomar por ejemplo “el discurso capitalista” de quien nos enseñara a leer a Freud para describir la subjetividad en la que hoy desarrollamos nuestra práctica. Un estado de cosas signado por la urgencia subjetiva. Esto es: apremios económicos, desempleo, falta de futuro y exclusión ante el mandamiento de triunfar, el individualismo, el empuje a gozar, y otros delirios similares ¿Encuentran las afecciones del analista —a no confundir con la contratransferencia— un espacio donde tramitar los restos que la angustia de los pacientes deposita en el cuerpo del practicante?
Ese No saber que ningún algoritmo puede alcanzar es el hueco constitutivo de la Escuela, el material de la intervención propiamente analítica. Cuidado, el acto analítico no está bien visto en la Iglesia. Que Dios no lo permita.
Cuando las bombas caían sobre Londres y los analistas de la British Psychoanalytical Society permanecían absortos discutiendo sobre neurosis de guerra, Donald Winnicott interrumpió la reunión para “avisar” que estaban sufriendo un ataque. Quizás hoy toda la cuestión consista en indagar qué clase de ataque no queremos ver. Padre nuestro que estás en los Cielos, no nos alejes del Celu. Entre tanto, visitemos a uno de sus sacerdotes. (...)
Los dueños del planeta hoy gozan de su capricho disfrazado de libertad merced a la ausencia de límites. Por eso gustan de enviar artefactos al espacio, allí donde todavía la justicia está lejos de poner orden en el cielo que por ahora nos ampara. De la misma forma que medran con la ausencia de leyes en el ciberespacio y, cuando se las intenta implementar, los propios jueces fallan a favor de las corporaciones. Basta recordar el ominoso fallo de la CSJN a favor del gigante Google en un caso que involucró el derecho al olvido. “Mi búsqueda por el derecho al olvido no tiene que ver con olvidar un pasado de vergüenza, sino con la búsqueda de dejar atrás un episodio del que fui víctima siendo menor de edad” dijo Natalia Denegri, absuelta por la justicia en un sonado episodio.
En aquella controversia con Google, dos instancias judiciales dieron la razón a la actual empresaria gastronómica y presentadora de televisión radicada en Miami, pero el gigante informático apeló ante la SCJN y esta falló a favor del mismo. En el conflicto se confrontaban el derecho a la información y el denominado derecho al olvido, cuestión también pendiente de resolución en Europa y otros países de nuestra América Latina.
Desde el punto de vista psicoanalítico la principal función de la memoria es olvidar, a saber. Y es que, por más sorprendente que parezca, sin olvido no hay vida anímica.
Según Freud, el aparato psíquico se funda a partir de poner a un lado una escena primordial, reserva que a su vez da lugar a la fantasía, la imaginación, el deseo y el mundo de ilusiones que, para bien o mal, conforman la realidad de una persona. Es más, sin olvido no hay cuerpo, sin cesión del objeto incestuoso al campo del Otro no hay economía libidinal posible. Para más datos, basta corroborar con la mórbida fragmentación que padece el cuerpo del esquizofrénico. En la misma línea, Borges brinda el mejor contraejemplo en Funes el memorioso: “Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado”. Pero advertía: “Sospecho sin embargo que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer, en el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles”. En este punto bien podríamos decir que Google nos impide pensar.
Por eso, lejos de componer un almacén de datos, la memoria es la capacidad de olvidar. Es decir, la posibilidad de dejar atrás situaciones dolorosas que lastiman nuestro más íntimo ser, al tiempo que se privilegian otras más afines a “las exigencias éticas y estéticas de la personalidad”. De hecho, el valor reparatorio que la justicia cumple dentro de una comunidad hablante consiste, entre otras cosas, en la posibilidad de que las víctimas puedan poner cierta distancia (dar vuelta la página) respecto de un hecho vejatorio del cual han sido objeto.
Con justa razón entonces se habla del derecho al olvido, solo que no se trata tanto del olvido del público respecto a determinada situación que involucra a tal o cual persona, sino del derecho que le asiste a ese sujeto de poder dejar atrás determinadas situaciones de su vida. Vivir aplastado por un recuerdo es lo más parecido al infierno. Basta con imaginar una biblioteca virtual que nos informa a cada instante y en todo lugar sobre datos que, sin ser materia de necesidad pública, nos afectan sin embargo en lo personal. Para hacer justicia, que Google no nos impida pensar. Es bueno recordar entonces que el ciberespacio debe respetar el refugio del olvido. Es que nunca se corrió tanto peligro de quedar petrificado en una significación como ahora, en que el mundo digital se asemeja a una memoria absoluta, incapaz de preservar la sensibilidad de un ser humano. Una significación coagulada cuyo mejor testimonio corre por cuenta de la desquicia de la imagen que hoy somete a las personas a mandatos estéticos tan sádicos como desvariados.
Abordemos ahora la nodal cuestión del juego en su relación con el algoritmo. (...)
Hoy la clínica con niños y adolescentes atestigua el flagelo de la adicción a las pantallas. La oportunidad se hace propicia para indagar la medular función del juego en la tramitación de los afectos —la angustia, en primer lugar— y las consecuencias que su degradación acarrea en la actividad digital de las personas.
Tras destacar que no se trata “del lugar que al juego corresponda entre las demás manifestaciones de la cultura, sino en qué grado la cultura misma ofrece un carácter de juego”, Johan Huizinga propone considerar —junto al homo faber— un homo ludens como rasgo distintivo de la esencia humana. A partir de allí, la poesía, la guerra, lo sacro y hasta el saber “portan esta función llena de sentido”. Este lúcido historiador holandés no se priva de citar a Platón para demostrar que la filosofía misma se nutre del carácter agonístico propio de los mitos y diálogos socráticos: “Hay que proceder seriamente en las cosas serias y no al revés. Dios es, por naturaleza, digno de la más santa seriedad. Pero el hombre ha sido hecho para ser un juguete de Dios, y esto es lo mejor en él. Por esto tiene que vivir la vida de esta manera, jugando los más bellos juegos”.
Pensar es jugar, concluye Huzinga. Y señala que “Este elemento se encuentra ya en el niño de pecho cuando trata de aprehender con sus manitas”, al destacar la tensión propia de la incertidumbre y el azar que todo juego conlleva. De hecho, basta escuchar el laleo de un niño para advertir que en la incorporación misma de la lengua está presente el aspecto lúdico. Como si fuera poco nuestro autor agrega: “Este elemento de tensión presta a la actividad lúdica, que por sí misma está más allá del bien y del mal, cierto contenido ético”. Toda nuestra pregunta es: ¿en qué instancia la actividad lúdica perdió su poder tramitador y creativo como para que hoy, época adictiva si las hay, el juego mismo se haya transformado en un tóxico que atenta contra el lazo social?
En su texto “La desaparición de los rituales”, Byung Chul Han reconoce el mérito de Huizinga por haber señalado el primordial componente lúdico de las acciones humanas en las sociedades arcaicas. Sin embargo, le critica que, al absolutizar el juego, Huizinga no alcanza a discernir el cambio de paradigma producido en Occidente en lo que a la transmisión de saber respecta. De esta manera, tras señalar el desliz del mito a la verdad trazado por el propio Platón (con su consecuente efecto moralizante), Han subraya el giro copernicano impreso por Kant donde el juego pasa a estar sometido a la producción y el trabajo.
Esto es: el juego como mero entretenimiento.
Y agrega: “En el camino desde el mito hasta el dataísmo el pensar ha perdido por completo su elemento lúdico”.
El filósofo surcoreano advierte que hoy se está suscitando un nuevo cambio de paradigma: el giro dataísta por el cual el sujeto es despojado de su soberanía cognoscente como autor del saber. “Ahora el saber es producido maquinalmente” dice. Para luego precisar: “La presión para producir destruye el espacio para los juegos y las narraciones. El trabajo algorítmico de cálculo no es narrativo, sino puramente aditivo. Por eso se puede acelerar a voluntad. Pensar, por el contrario, no admite ninguna aceleración. Las teorías presentan aún rasgos narrativos. Los algoritmos numeran, pero no narran. El paso del mito al dataísmo es el paso de la narración a la mera enumeración. El dataísmo hace que la producción de saber resulte pornográfica. Pensar es más erótico que calcular”, concluye.
☛ Título: Las fuerzas del celu
☛ Autor: Sergio Zabalza
☛ Editorial: Letra Viva
☛ Edición: 2026
☛ Páginas: 160
Datos del autor
Sergio Zabalza es psicoanalista, escritor y profesor universitario. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, fue integrante del Servicio de Psicopatología del Hospital Álvarez y actualmente es Profesor Titular en la Universidad Nacional del Chaco Austral.
Dirige cursos de posgrado, tesis de maestría y doctorado; participa como evaluador y jurado académico en distintas universidades del país y ha sido designado Especialista para la evaluación de proyectos UBACyT de la Universidad de Buenos Aires.
Es, además, docente invitado en las Diplomaturas de la Asociación Argentina de Salud Mental.
El arranque del Clausura para San Lorenzo fue con una mueca triste. Luego de la dolorosa eliminación que había sufrido en la Copa Argentina donde cayó por penales ante Deportivo Riestra tampoco en el debut por el torneo local le fue bien. Con un solitario tanto marcado por el colombiano Yoshan Valois a los 20 minutos del segundo tiempo Lanús lo derrotó por 1 a 0 en el último partido del sábado, válido por la primera fecha del campeonato.
El partido vio mejor parado al local en el comienzo, que con mayor iniciativa del local, generó las primeras aproximaciones al arco defendido por el paraguayo Orlando Gill, que viene de brillar con su seleccionado en el Mundial. El arquero frenó en esos momentos los intentos de Valois, Matías Sepúlveda y Ramiro Carrera.
San Lorenzo, que tiene como nuevo entrenador a Néstor Gorosito tras la intempestiva renuncia de Gustavo Alvarez por sus desacuerdos con la Comisión Directiva, respondió con algunas apariciones de Nicolás Tripichio y buscó apoyarse en Alexis Cuello y Rodrigo Auzmendi, aunque le costó generar situaciones claras.
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Batacazo en el Monumental: River perdió con Barracas en el debut del Clausura 2026
La diferencia en el marcador recién apareció a los 20 minutos del complemento, cuando Valois recibió habilitado dentro del área tras un cabezazo de Dylan Aquino, se acomodó ante los marcadores centrales y definió con un derechazo para superar a Gill y establecer el 1-0.
A partir de la ventaja, el conjunto de Pellegrino se replegó algunos metros y administró el resultado, mientras Gorosito movió el banco en busca de mayor presencia ofensiva.
San Lorenzo adelantó sus líneas durante el tramo final y buscó llegar al empate, pero no encontró la claridad suficiente para quebrar a una defensa local que sostuvo la ventaja hasta el cierre.
De esta manera, Lanús comenzó el Clausura con tres puntos antes de viajar a Perú para afrontar la revancha ante Cienciano por los playoffs de la Copa Sudamericana, mientras que San Lorenzo sumó un nuevo golpe.
En la segunda fecha, San Lorenzo, el martes 29 de julio, recibirá a Gimnasia de Mendoza en el Nuevo Gasómetro en busca de una recuperación. Lanús, en tanto, por su participación en el torneo continental, recién afrontará el 6 de agosto en su visita a Unión de Santa Fe, el segundo compromiso por el torneo doméstico
Un lugar donde se guardan cosas y cuya materia es el tiempo. El archivo es un lugar de dimensiones variables, ya sea por la cantidad de piezas existentes o bien por las que se imagina que llegarán, que a su vez suelen contener muebles que también se llaman archivos. El archivo (gran lugar) tiene archivos (muebles archivadores) que a su vez contienen archivos (las piezas de tiempo). Una mamuschka del espacio.
Ese lugar es físico, pero nadie que piensa en el archivo como un lugar físico se pregunta por el espacio, por el archivo como límite. La mujer lleva en cuatro bolsos los manuscritos de su madre escritora —a la que llamaremos M—, que ha publicado diez libros y ha tenido homenajes en sociedades de escritores pero su nombre no goza de la contundencia del prestigio indudable. El archivista —a quien llamaremos F— dice que va a consultar, y antes de perderse en ese fondo oscuro profundo que hace las veces de profundidad de campo al hombre y lo vuelve diminuto ante esa biblioteca enorme, le pide a la mujer una dirección de mail para escribirle cuando se tome la decisión. Unas semanas más tarde, al archivista le asignan la ardua tarea de responderle que el archivo decidió rechazar la donación, aduciendo dificultades cada vez más acuciantes con el espacio. La mujer —a la que llamaremos G— se enoja y les contesta con una pregunta: “Si la donación de manuscritos hubiera sido de William Faulkner, ¿habrían respondido lo mismo, o el espacio, mágicamente, se habría expandido? En realidad, el caso pone en escena algo que es un secreto a voces: ningún archivo puede hacer explícito que ya no tiene más espacio porque clausuraría la ilusión de lo imprevisto, esa aparición de materiales valiosos que no fueron a buscar, sino que, al revés, fueron ellos quienes buscaron ese archivo y lo eligieron entre muchos otros por la calidad, la selección rigurosa y el criterio que ese archivo fue construyendo a través de los años. Por eso, así como se habla de un “cine expandido” cuando roza otras formas de experimentación en sus tipos de proyección o formatos y así escapa a los modos convencionales del cine, análogamente se debería poder hablar de “archivo expandido” cuando saca a pasear a un exilio moderado, depositando en sedes anexas muchos materiales que no generan el interés sostenido de investigadores o estudiantes. El archivo se acorta y se expande según la lógica del mercado (de interesados) y el espacio es el músculo que lo permite, quien se contrae y estira.
Expansión y contracción que devuelven a lo real el imaginario infinito que viene junto con la idea de archivo. Una poética del espacio, así es como Gaston Bachelard abarca rincones, buhardillas, áticos, desvanes, sótanos, garages, cuartos de herramientas, o bien “cofrecillos”, recovecos y armarios, abajo o al fondo, todos esos lugares donde se deposita aquello que no tiene lugar, lo que no queremos o necesitamos que esté a la vista, así es que los ve como una dimensión de lo minúsculo y la miniatura donde la belleza se refugia. El archivo también oculta sus piezas de la mirada del visitante y es el archivista quien las vuelve visibles, trayéndolas de los racks y de las bóvedas, pero, al mismo tiempo, piensa en una pragmática del espacio, porque sus dimensiones siempre se chocan con el afán de lo gigantesco e inabarcable. Hay un músculo imaginario en el archivo, una ensoñación de lo infinito y de lo eterno, de lo que siempre se puede guardar y que se guarda para siempre. Pero ese músculo que se ejercita para la posteridad es vallado por el mundo físico.
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El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Si algo obsesiona al archivo es el espacio. Inversamente a la historia de la escritora y su hija, la historia de un hombre que no puede dormir. Asolado por una pesadilla reincidente, el archivista se despierta bañado en sudor porque ha tenido su sueño típico, para decirlo con Freud: ha soñado que llegaba el archivo más deseado, la flor de los anhelos, y no había lugar para él. Esa angustia se justifica porque el espacio es lo que el archivo institucional tiene para ofrecer y por tanto lo único que no puede resignar. Tanto sueña el archivo con el espacio que ha imaginado la figura más luminosa: la cápsula del tiempo. En ella se guardan pistas para un descubridor del futuro, confiando que sabrá leerlas. Cápsulas esperando en la Tierra, selladas en cobre o en oro, enterradas a cierta profundidad (sin ocupar espacio: en un mundo invisible) con materia de la vida cotidiana adentro, o enviadas justamente al espacio, esta vez sideral, infinito (el sueño del archivero: un lugar sin límites para poder guardarlo todo), como el satélite KEO, que carga mensajes de terrícolas de hoy para terrícolas del año 52.000, momento en que se dispuso su retorno a la Tierra. ¿Sabrán leer esos mensajes? ¿O los mirarán atónitos como Nova a Taylor mientras llora ante los restos de la Estatua de la Libertad encallada en la arena, confirmando aquello que le habían anticipado de que, si seguía buscando, lo que encontraría sería su destino, superponiendo archivo y destino, en el final de El planeta de los simios?
El archivo indica y predica un modo de guardar, porque el archivo siempre sabe que su capital es lo que archiva, pero su destreza se revela en el uso del espacio.
*Autor de Lo que traemos del olvido. Un ensayo sobre el archivo. Ediciones Godot (fragmento).