No importa dónde y cómo toma decisiones un presidente. Si jugando al golf como Menem, como Néstor y su cuadernito, o Milei encerrado en Olivos escuchando ópera o leyendo sobre teorías económicas. Lo importante es que el sistema de poder crea o sienta que el mandatario de turno sea consciente de las consecuencias de las decisiones que toma, o al menos, que sepa las que se toman en su nombre. Si la que baja el martillo en la política es Karina con los Menem, no es un punto. La cuestión es que haya algún tipo de conducción.
El Presidente, quedándose en la quinta, en un país de mal humor social acumulado de varios meses, permite que se disparen todo tipo de especulaciones sobre su estado emocional y su salud. No ayuda, sobre todo a los mercados, quienes se enteran de algunas cosas antes que el resto del mundo.
Sun Tzu dijo que el arte de la guerra es, sobre todo, una cuestión de impostura. Si estás débil, debés parecer fuerte, y viceversa. Si se instala un clima adverso, la tropa se desmoraliza, ya no lucha con el mismo ímpetu (cuando el Hada Patricia habla, es porque aguas trae) y se profundiza un círculo vicioso. Esto se está verificando particularmente en las redes, el territorio donde supuestamente los libertarios son fuertes. Sin embargo, como lo desarrollamos en la columna de la semana pasada, ahí también viene perdiendo batalla tras batalla. ¿Cómo debe desarrollar la guerra entonces? Por ejemplo, el gobierno de Morena en México, a sabiendas de que está en desventaja en la estrategia de aire –medios, redes– está supliendo esa deficiencia con su poder territorial: el viejo puerta a puerta (“lo viejo funciona, Juan”). Pero LLA no tiene estructura territorial y no cree mucho en ella: llegó al poder sin estructura, rémora del siglo XX. O Nokia vs. iPhone 17.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
El Javo apareció esta semana para patear fuerte y al medio, de modo que a nadie se le ocurra que ya no es el de antes, que se emblandeció o que lo “psicopatearon”. Eso ayuda a marcar negro sobre blanco el debate político e ideológico en la Argentina, partiendo del supuesto –otra vez– del “no vuelven más”. Bastante de razón tiene al creer que este kirchnerismo pueda “volver mejor”. Pero claro, por ahí vienen otros que aún no conocemos. Como el propio Milei. “¡No, Fara, el electorado al final se polariza!”. ¿En serio? Porque en 2015 y 2023 apareció un tercero que rompió los esquemas previstos. Y una noticia peor: la franja “ni ni” se está agrandando. Ojo, porque donde hay una demanda, nace una oferta, parafraseando a Evita.
El clima adverso se sigue nutriendo de malas noticias, y las buenas no alcanzan a que cambie la onda. El boom exportador de 2026 y el crecimiento de junio –según el EMAE– donde minería aportó más que el agro, no sirven para tapar la caída de consumo masivo. El propio Bausili reconoció que se crece al 2 %, lejos de lo proyectado por el Gobierno y los organismos internacionales (que siempre arrancan arriba y van bajando a medida que pasa el año, algo así como cuando cantaban Los Chalchaleros). Una cosa que siempre genera expectativa es el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella. Tuvo su segunda baja consecutiva –muy atenuada este mes– con incrementos en la situación macro y un poquito en las perspectivas futuras, pero con descensos en compra de bienes durables y la situación personal. Dicho índice al menos mejoró respecto a un año atrás. Para completar el cuadro, el viento global no viene a favor y el riesgo país volvió a instalarse por encima de los 500 puntos.
Frente a este entorno, esta semana el león volvió al “estamos mal, pero vamos bien” (“la foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor de la historia argentina”). A favor: sintoniza con la percepción negativa y les baja el precio a las estadísticas positivas, tratando de vender futuro. En contra: la mayoría de la opinión pública hace unos ocho meses que cree que “estamos mal y no creo que vayamos a estar mejor”. Es decir, la famosa frase de Carlos Menem sirvió para la primera mitad del mandato, pero al ganar con comodidad la elección de medio término, la expectativa social elevó la vara de exigencia, y ahora la realidad no cuadra. Tenemos un problema, Houston.
Cuando los problemas se consolidan, son más difíciles de darles vuelta. En este sentido, la inercia juega en contra del oficialismo. Pero el Gobierno no se queda de brazos cruzados. Sigue impulsando sus iniciativas en el Congreso, avanza con la reforma del Banco Central, continúa aprobando pliegos para el Poder Judicial, llega a un acuerdo con los gobernadores del norte por zona fría, y se apresta a negociar con el PJ alguna modificación a las PASO. Eso no va a modificar el clima de opinión pública, pero no está muerto quien pelea. El kirchnerismo puede escribir un tratado sobre eso (perdieron 2009 y 2013 en PBA, 2015, 2017, 2021, 2023 y 2025, y acá están…).
El propio Toto está preocupado porque la botonera no responde dentro de lo esperado. Entonces pide que la política no meta ruido, quizá para que no le echen la culpa de que algo no está funcionando bien. ¿Y si el problema no es la política, sino la economía? ¿Es cierto que el ministro sugiere cosas al Javo, que éste rechaza? Cada vez más economistas promercado, en reserva, dudan sobre la sostenibilidad del superávit fiscal. Éste cae en términos reales, entonces lo maquilla con las privatizaciones y se financia con los fondos fiduciarios. Nada que no hayamos visto en otros gobiernos de todo tipo de color.
Pero esta vez es distinto. Donde en el pasado se quedaron cortos Cavallo o Lavagna con sus candidaturas presidenciales, ahora tenemos a Milei y Kicillof, y se animan otros economistas como Melconian y Lacunza, además de un banquero, Brito. No es más la Argentina de los abogados. Es un país donde ganó una fórmula presidencial en la que ninguno de sus dos integrantes está en pareja conocida públicamente, ni tiene hijos, y a nadie le importa. Lo no habitual se destaca. Para bien y para mal.
Manchester City y Bournemouth se enfrentarán este domingo 23 de agosto desde las 10:00 por la fecha 1 de la Premier League. El partido se disputará en el estadio Etihad Stadium, de Manchester, y se podrá ver en vivo desde Argentina por Disney+ Premium.
Hoy | 10:00

vs.

Manchester City llega con un historial positivo frente a Bournemouth a este duelo de la Premier League. A continuación, los últimos mano a mano entre estos dos equipos:
Antes de que arranque el partido entre Manchester City y Bournemouth, analizá todos los partidos de esta fecha de la Premier League.
Antes de que arranque el partido entre Manchester City y Bournemouth, analizá todos los partidos de esta fecha de la Premier League.
El estadio Etihad Stadium donde Manchester City enfrenta a Bournemouth por la Premier League está ubicado en la ciudad de Manchester.
Manchester City se medirá contra Bournemouth en el estadio Etihad Stadium, donde Manchester City hará de local.
Manchester City se medirá contra Bournemouth en el estadio Etihad Stadium, donde Manchester City hará de local.
El partido entre Manchester City y Bournemouth podrá verse EN VIVO por Disney+ Premium desde las 10:00 horas de Argentina.
Previa
Previa
Previa

Previa
Previa
Previa
El minuto a minuto y las incidencias online del juego podrás seguirlos en esta misma nota de El Comercio.
Previa
Previa
El partido comenzará a las 6:30 p.m. y tendrá como escenario el estadio Monumental de Ate, propiedad del cuadro crema, que promete contar con la presencia de más de 45 mil aficionados en las tribunas alentando por la ‘U’.
Previa
SOBRE EL AUTOR
La notas firmadas como “Redacción EC” son producidas por miembros de nuestra redacción bajo la supervisión del editor de la sección en las que son publicadas. Puede conocer a nuestro equipo editorial en https://elcomercio.pe/buenas-practicas/. Si usted tiene algún comentario sobre nuestro proceso editorial, escriba al correo indicado abajo
Ver más
Ya ha sido dicho muchas veces en esta columna que Javier Milei es incorregible. Su psiquis es la que es y, salvo un imponderable, nada ni nadie la podrá cambiar. Amable y generoso con los que le dicen todo que sí. Brutal y cruel con quienes osan contradecirlo. Esto, sumado a la enfermedad del poder y de poder –el síndrome de Hubris–, configura un cóctel nocivo que afecta profundamente el desempeño de quien, como en este caso, ejerce la presidencia de la Nación.
El auditorio que el jueves escuchó el discurso que Milei dio ante los miembros de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham) no pudo salir de su azoro. Dos cosas fueron las que preocuparon: la primera, la reiteración de los insultos y las descalificaciones destinadas a los “empresarios prebendarios” –a la cabeza de los cuales todos entendieron que estuvieron como siempre Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a los economistas críticos y a los periodistas; la segunda, su falta de contacto y empatía con la mucha gente que la está pasando mal.
Respecto del insulto, vale la pena recordar la famosa frase de Diógenes el cínico, nacido en Sínope en 412 a.C. y muerto en Corinto q, 2n 323 a.C., que dice así: “El insulto deshonra a quien lo profiere, no a quien lo recibe”. Por eso, es de sabios elevarse por sobre el lodazal en el que se sumerge quien insulta.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Es lo que Lope de Vega expresa en su comedia El desprecio agraviado: la mayor venganza del que es sabio es olvidar la causa del agravio. En su tratado moral De la ira, señala Lucio Anneo Séneca: “Saepe autern satius fuit dissimulare qam ulcisi”,
que significa: “a menudo es mejor olvidar una ofensa que vengarse”. Al Presidente lo ayudaría mucho tomar real dimensión de cuánto denigra a su persona y a su investidura cada vez que profiere insultos. Lamentablemente, no parece que esto tenga visos de suceder ni ahora ni en el futuro.
“La foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor de la historia”, dijo en un momento el jefe de Estado, haciendo rememorar el “estamos mal, pero vamos bien” que tanto supo repetir Carlos Menem durante sus presidencias que dejaron la bomba que explotó en el gobierno de Fernando de la Rúa. “Está viendo otra película, o se la están contando” –aseguró un empresario del interior del país. Aun en provincias ricas en recursos naturales e históricamente prósperas, la crisis empieza a mostrar su peor cara. En Mendoza, por citar un ejemplo, los negocios y comercios de la calle Arístides y sus alrededores muestran una foto con números a la baja que ni el turismo puede revertir. En la provincia de Buenos Aires, los vecinos del segundo y tercer cordón del Conurbano luchan por que la situación de precariedad y falta de progreso no se normalice aún más. En cambio, quien demostró estar al tanto de la realidad que afecta a millones de personas fue Patricia Bullrich. Le hubiera venido muy bien al Presidente prestar atención a la frase que la senadora posteó en la red X. “Necesitamos más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, dijo con su estilo directo que pone nervioso a más de uno y, sobre todo, a una. He ahí el nudo gordiano del presente que plantea el desafío clave para el Gobierno. Si ese cambio no se siente en la vida cotidiana de aquí al año que viene, le va a ser muy difícil al Gobierno ganar las próximas elecciones presidenciales. Su gran ventaja sigue siendo que, en la vereda de enfrente tiene –por ahora– a la nada misma.
A esta altura hay una coincidencia en todos los sondeos sobre la caída de imagen y valoración positiva del gobierno. Uno de esos estudios de esta semana mostró una caída en el sector que más fervorosamente apoyó a Milei y propulsó su llegada a la presidencia de la Nación: los jóvenes. No es un dato menor.
Uno de los que vienen sufriendo las consecuencias de los malos modos del Presidente para con propios y ajenos es Diego Santilli. El jefe de Gabinete tuvo un rol muy activo en despejar los obstáculos existentes para hacer posible el contacto que hubo en estos días entre Karina Milei y Mauricio Macri. La versión oficial habla de una conversación telefónica. Sin embargo, algunos de los que conocen bien la trama de lo que ocurre en los pasillos y los despachos del poder, sostienen que hubo un encuentro personal entre ambos. Sea como fuere, lo que se sabe es que el ánimo que reina en el expresidente es de desconfianza. En el oficialismo pervive el objetivo de destruir al PRO. Ese es un objetivo de una notable insensatez que anida en el pensamiento y en el sentimiento de Karina Milei desde el comienzo mismo del mandato de su hermano.
Es un pensamiento absolutamente ilógico pero imposible de ser modificable hasta aquí. Los que conocen el pensamiento de Santilli señalan la incomodidad y desacuerdo con esta actitud que va en contra de su accionar y sus ambiciones de permanencia en el poder por un mandato más.
En esta semana, el jefe de Gabinete estuvo reunido con gobernadores del norte que le reclamaron, entre otras cosas, el cumplimiento de las promesas hechas por el Presidente. Una de ellas, tiene que ver con la necesidad de obra pública que emergió como un tema de primerísima urgencia. La paciencia de los líderes provinciales es elástica pero no infinita y, más allá de la billetera de Nación, otros mandatarios podrían sumar su descontento.
Si el jefe de Estado no aprende a escuchar, la cuerda podría terminar rompiéndose.
Una investigación compartida por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) reveló descubrimientos clave sobre las etapas iniciales de la Vía Láctea. El estudio reconstruye una etapa temprana de la historia de la Vía Láctea mediante el análisis de antiguos cúmulos estelares ubicados en las regiones interiores del sistema.
Según un informe de la NASA, los investigadores asignaron el nombre técnico de Low-energy-Kraken-Heracles o LKH a esta galaxia menor. Este sistema poseía una masa estelar equivalente a 500 millones de veces la masa de nuestro Sol.
La incorporación de LKH representa la primera gran aportación de materia externa para la edificación de la estructura galáctica actual. Algunos estudios anteriores sostenían que las primeras etapas de la galaxia estaban dominadas por estrellas formadas dentro de la propia Vía Láctea.
Los expertos debaten desde hace décadas sobre el orden cronológico de las fusiones que dieron forma a nuestro vecindario espacial. La confirmación de este evento sitúa la colisión de LKH 2000 millones de años después del Big Bang.
Estas características técnicas permitieron el examen detallado de los cúmulos globulares situados en las regiones más densas del sistema.
Los cúmulos globulares funcionan como verdaderos sitios arqueológicos espaciales porque conservan estrellas muy viejas de galaxias que la Vía Láctea absorbió en el pasado.
El equipo científico analizó observaciones de 39 cúmulos a 20.000 años luz del centro galáctico.
Los datos de alta precisión permitieron medir la edad y la metalicidad, es decir, la abundancia de elementos más pesados que el helio en las estrellas de estos cúmulos.
A través de este análisis, los investigadores diferenciaron la población estelar que nació originalmente en el sistema de LKH.
La revista científica Nature Astronomy publicó los detalles de este descubrimiento en su edición más reciente.
El astrofísico Davide Massari, líder de la investigación en el Observatorio de Bolonia, comparó la Vía Láctea con una casa en construcción.
El científico explicó que el descubrimiento de LKH permite identificar el origen del primer lote significativo de ladrillos del hogar galáctico. Los resultados demuestran que las colisiones externas desempeñaron un papel decisivo en la formación de la estructura de la galaxia.
La historia de fusiones de la Vía Láctea también incluye otros eventos masivos posteriores de gran relevancia. Hace 10.000 millones de años, la galaxia absorbió al sistema enano Gaia-Sausage-Enceladus, el cual alteró de forma permanente la estructura del disco estelar.
Actualmente, el proceso de asimilación de materia externa continúa con la incorporación gradual de la galaxia enana de Sagitario. Los astrónomos planean utilizar el telescopio en el futuro para caracterizar todas las colisiones que ocurrieron en la historia de la Vía Láctea.
Desde fines del siglo XIX se desarrollaron en los Estados Unidos las encuestas. En una época en la que la gente vivía aislada, nunca veía ni escuchaba a los candidatos, era difícil que cambiara de preferencia electoral. Cuando apareció la radio los ciudadanos se informaron más, escucharon las voces de los líderes, sus preferencias se volvieron frágiles.
En 1960 irrumpió la televisión en la política. En la campaña de Kennedy, Joseph Napolitan acuñó el término “consultor político” para referirse a alguien que estudiaba investigaciones y diseñaba la estrategia de la campaña. No era un activista que pintaba paredes con insultos, su papel era estudiar y pensar
Se creó un mito en torno a los “Kingmakers”, cuya calidad intelectual pasó a ser un elemento importante cuando los usaban políticos preparados. Napolitan fue el símbolo de la nueva profesión, asesoró a una treintena de presidentes del mundo y a decenas de presidentes, gobernadores y senadores demócratas de los Estados Unidos. Escribió textos: Cómo ganar las elecciones, The Negative Campaign, Las cien cosas que aprendí a lo largo de mi vida, que tuvo una versión en castellano, Cien peldaños al poder, en la que colaboré como coautor en 2003. El otro fundador de la profesión fue Tony Schwartz, que participó en la campaña de Kennedy, y en muchas otras. Escribió dos libros centrales: Media: The Second God y The Responsive Chord. Tuvo estrecha relación con Marshall McLuhan, autor de La galaxia internet y El medio es el mensaje.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
En 1993 empezó a llegar la democracia horizontal contemporánea. La campaña de Clinton marcó un giro, poniendo el foco en los electores y su visión del mundo. La campaña demócrata estuvo dirigida por James Carville y la republicana por su esposa, Mary Matalin. Publicaron un libro, que se convirtió también en película, All’s Fair: Love, War and Running for President. La consultoría nació en los Estados Unidos, en donde solo hay candidatos demócratas y republicanos, con un espíritu de confrontación al que fueron más afectos los republicanos. El gurú de los consultores progresistas fue Napolitan, quien habló de campañas de contraste, pero fue enemigo de lo que luego se llamó “campaña sucia”, que usaba la calumnia y la vida personal de los políticos y sus familias. Patrocinó ese tipo de campaña Roger Ailes, el “descubridor” de Ronald Reagan, que lo acompañó desde la gobernación de California hasta la Casa Blanca. Cuando Reagan asumió la presidencia, Ailes fundó Fox News, medio que dirigió durante décadas. Su libro, Tú eres el mensaje, es lectura obligatoria de los cursos que dictamos en el mundo. Ailes no fue un barrabrava, sino un consultor que pensaba. Desgraciadamente, como ocurre con frecuencia con los que se dedican a promover campañas sucias, terminó envuelto en escándalos y varios de sus últimos clientes negaron tener relación con él por su mala imagen, aunque lo buscaba en secreto. Los consultores profesionales escribimos, damos cursos en universidades, publicamos libros, discutimos la política a partir de una formación académica lo más sólida y holística posible.
Siempre hubo campañas sucias que halagan el ego de políticos, haciéndoles perder espacio. Como se decía, “la pared y la muralla son papel de la canalla”. Recuerdo a un candidato que llenó las paredes de la capital de otro país con calumnias en contra de su adversario, que tenía merecida imagen de hombre honorable y preparado, ayudando con su maniobra al triunfo del candidato decente. Durante años desarrollamos estos temas en el curso de la George Washington University sobre “Ataque y defensa en campañas electorales”, que se convirtió en el libro que publicamos con Santiago Nieto, El arte de ganar.
En los últimos años, en varias campañas a las que ayudaba, aparecieron especialistas en calumniar, mentir y difamar que querían conversar para apoyar a la campaña y pedían reunirse conmigo. Nunca los recibí. Todos los estudios serios dicen que esos juegos, cada vez más sofisticados por el uso de la inteligencia artificial, sirven para entusiasmar a candidatos inseguros, pero no llegan a los que son el objetivo central de una campaña: los votantes indecisos.Un importante político mexicano me aconsejó hace décadas que es mejor no tener ni el más mínimo contacto con personas vinculadas al narcotráfico, la calumnia, el chantaje.
Los delincuentes solo traen problemas. Seguí ese consejo y nunca he conocido a ningún traficante, ni a especialistas en campaña sucia.Sigo colaborando con universidades de todo el continente que preparan profesionalmente a consultores políticos; he colaborado para la formación de cientos de ellos, algunos muy exitosos, que en algunas ocasiones han llegado a ser presidentes de sus países. Me enorgullece su éxito, pero si alguien quiere formarse para “consultor de campañas sucias”, más vale que vaya a una barra brava, en la que aprenderá además otros negocios para los que nos servimos los consultores profesionales.
*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino.

La física de los romances de Hollywood dice que estos suelen ser enceguecedores hasta hacer perder la razón, que están bañados por luces estelares, que resultan audaces, breves y, la mayoría de las veces, coexisten en maridaje perfecto con la clandestinidad. Esas pasiones intensas inundan medios, hacen hablar en redes y siempre dan rating. Alimentan morbos y fantasías de una vida adrenalínica que parece merecer ser vivida. Cada tanto, sin embargo, aparece alguna historia que anda a contramano de lo dicho antes y que contradice los prejuicios sobre los que solemos fundar las teorías generales sobre el amor.
Por lo mencionado, este romance resulta un caso particular. Gregory Peck y Véronique Passani se conocieron durante una entrevista: una joven periodista entrevistando a una consagrada estrella del cine.
PUBLICIDAD
En el día y a la hora señaladas como la cita profesional, comenzaría una bellísima historia de amor que superaría los prejuicios, las miradas desaprobadoras y duraría para siempre. Bah, siempre nunca es siempre porque tiene fecha de vencimiento: duró hasta la muerte que, inevitable y predecible, llegó para arruinarlo todo.

Gregory Peck nació el 5 de abril de 1916 en La Jolla, California, y su infancia estuvo lejísimos de ser idílica. Sus padres se separaron cuando él era muy chico y pasó buena parte de su niñez de hijo único viviendo con su abuela que solía llevarlo al cine y, luego, terminó en un internado. Eso lo convirtió en un hombre reservado, disciplinado y excesivamente comprometido. No había en su vida espacio para la irresponsabilidad.
PUBLICIDAD
Terminado el colegio comenzó a estudiar en la Universidad de California, en Berkeley, con la idea de hacer medicina, pero enseguida se dio cuenta de que ser médico no era su vocación. Quería ser actor. Decidió mudarse a Nueva York con el poco dinero que había logrado ahorrar. Sin contactos con el mundo del cine y el teatro, al llegar trabajó como acomodador en espectáculos, guía en Radio City y modeló para catálogos. Alguna noche le tocó dormir a la intemperie, en el mítico Central Park.
Intentando abrirse camino en un mundo desconocido se presentó a una audición y fue entonces que consiguió su primer logro: una beca para estudiar en la prestigiosa institución Neighborhood Playhouse. Comenzó así a conocer gente y consiguió sus primeros trabajos pequeños. En 1941 consiguió su primer papel interesante y, al año siguiente, llegó a Broadway con The Morning Star. La obra no duró mucho en escena, pero él cosechó buenas críticas. Había conseguido que algunos mandamases del teatro lo observaran. Para 1945 ya se había convertido en uno de esos actores que dan que hablar y en 1946 fue nominado para el Oscar como mejor actor por Las llaves del reino. Era su primera nominación y su segunda película. Llegarían cuatro nominaciones más. Recién en la última oportunidad, con la película Matar a un ruiseñor, logró llevarse el trofeo. Para entonces corría el año 1963 y ya hacía una década que conocía a Véronique.
PUBLICIDAD

Por su lado, Véronique Passani nació en París, el 5 de febrero de 1932. Inteligente y curiosa, era parte de una familia muy culta, de clase media alta. Su padre Antoine era arquitecto, su madre una artista plástica y escritora de origen ruso y tenía un hermano menor llamado Cornelius. Véronique comenzó a trabajar desde muy joven como periodista de espectáculos y cultura. Cuando conoció a Gregory, sus padres ya estaban divorciados y ella tenía 21 años.
Corría el año 1953 cuando el diario France Soir le encomendó entrevistar al actor norteamericano Gregory Peck que andaba de gira por Francia, en el marco del Festival de Cannes y mientras rodaba una película en Italia.
PUBLICIDAD
Ese reportaje terminaría cambiando el destino de ambos. Gregory Peck estaba en Europa grabando la película Vacaciones en Roma cuando el estudio que la producía Paramount Pictures le pidió que diera la entrevista con el medio France Soir quien envió a la joven periodista francesa. El rompecabezas del destino estaba orquestado y las piezas iban encajando.
Véronique pretendía realizar un reportaje íntimo. Quería saber más de la persona que del actor famoso y sus conquistas sobre las tablas. Fue por esto que hablaron de los valores en la vida, de los miedos y angustias con una sinceridad brutal.
PUBLICIDAD
Véronique esperaba encontrarse con una estrella distante, pero descubrió a un hombre cálido, educado y atento. Gregory, por su parte, quedó fascinado por la inteligencia, la elegancia y la sencillez de aquella joven profunda. Quedó agradablemente conmovido.
Él era un actor de 37 años admirado y talentoso que hacía soñar a las mujeres del planeta; ella, una periodista sin demasiada experiencia que se animó a hablar de una manera que otras profesionales no lo habían hecho. Terminada la entrevista fueron a un café donde siguieron conversando. Se gustaron intelectualmente, pero no hubo nada más. Ningún intento de conquista, solo comunicación fluida. Hay un dato no confirmado de que Véronique habría viajado a Roma para volver a entrevistarlo durante la filmación. Pero lo cierto y probado es que seis meses más tarde, Gregory volvió a París. No había podido olvidar a Véronique. Decidió que quería volver a verla. La única manera que tenía de ubicarla era llamar al diario France Soir. Lo hizo y preguntó por ella. En el periódico llamaron a Véronique por altoparlantes. Ella no podía creer que le dijeran que Gregory Peck estaba al teléfono. Así era en aquella época donde muchos amores podrían frustrarse por detalles menores que no vienen al caso. Pero no, Véronique escuchó que la buscaban y fue a atender. Gregory la invitó a almorzar. Ella le dijo que no podía, tenía una entrevista con Albert Schweitzer, el médico, teólogo protestante y organista de fama mundial, con un Premio Nobel de la Paz en su haber por su labor humanitaria. Su entrevistado era una de las personas más admiradas del mundo y el reportaje era nada menos que en el departamento de Jean-Paul Sartre, otra gran figura del mundo intelectual. No podía ser. Gregory insistió. Ella lo pensó. Pusieron una hora posible para un almuerzo tardío. Quedaron en encontrarse en el restaurante Fouquet ‘s. Fue a su entrevista con puntualidad, pero Schweitzer se demoró con otros temas. Los nervios aumentaban. A las 15.30 todavía no la había atendido. Véronique tomó una decisión. No seguiría esperando y anunció que debía irse. Había elegido su destino: iba a encontrarse con Gregory Peck. Plantó al Premio Nobel y fue a la cita con el que resultaría el amor de su vida.
PUBLICIDAD
Esa tarde enseguida supieron que había magia, pero no era sencillo. Él, aunque estaba en crisis con su mujer Greta Kukkonen -con quien tenía tres hijos: Jonathan,9, Stephen,7, y Carey Paul,4, en ese momento-, todavía seguía casado.
Se cree que en esta oportunidad comenzó el romance. Aunque ellos se empeñaron en que nunca fuera aclarado. No quisieron alimentar el morbo de la prensa.
PUBLICIDAD
Luego de este encuentro, cada uno siguió con su vida como pudo, pero siguieron en contacto por carta y con llamadas. A pesar de la diferencia de edad, 16 años, y de vivir en países lejanos, Gregory tenía el corazón decidido.

Ya para el año 1955 la relación de pareja de Gregory y Greta, que trabajaba como peluquera y maquilladora de cine, venía muy deteriorada. A Gregory se le habían atribuido algunos coqueteos previos a Véronique con Ingrid Bergman y hubo algún que otro rumor sobre su relaciones con Audrey Hepburn y Ava Gardner. Lo cierto es que iniciaron los trámites y el divorcio se terminó concretando el 30 de diciembre de 1955.
PUBLICIDAD
Un día después, el 31 de diciembre, Gregory y Véronique se casaron por civil, en California, Estados Unidos en una discretísima ceremonia.
La gran diferencia de edad generó todo tipo de comentarios maliciosos. Ellos hicieron oídos sordos y empezaron la construcción de su nueva familia ensamblada en Los Ángeles, Estados Unidos.
Con Véronique tuvo dos hijos más: Anthony y Cecilia.
Ella asumió el papel que le tocaba con un marido con cinco hijos y ultra famoso y requerido. Jamás buscó protagonismo y escogió mantenerse en un segundo plano, acompañando a su marido y dedicándose a su familia. Carismática, pragmática y encantadora Véronique se convirtió en una compañera inseparable de Gregory. Véronique no solo lo acompañaba, también lo ayudaba a preparar los diálogos de sus papeles y se ocupaba de conseguirle hoteles o casas para alojarse durante las filmaciones que le dieran una sensación de hogar protector. Gregory la llamaba: “mi alma gemela”. Valoraba tanto la opinión de Véronique que, cada vez que le decían que le iban a mandar un guión, él pedía dos. De esa manera los dos leían al mismo tiempo y comentaban el proyecto.
Sus amigos descubrieron a una pareja cómplice, con un profundo sentido de respeto y que se amaba profundamente. Jane Fonda, que los conoció de cerca, dijo que eran, sencillamente, la “pareja perfecta”.

En los momentos de vacaciones la familia se instalaba en Cap Ferrat, Francia, donde tenían su refugio favorito mirando el Mediterráneo.
De los cinco hijos de Gregory, el mayor, Jonathan, era el más cercano a su padre. Resultó un chico destacado en el colegio que luego se convirtió en periodista y en corresponsal de televisión. En 1975, Jonathan, con 31 años, apareció muerto en su departamento de Los Ángeles. Se había quitado la vida con un certero disparo en la sien.
Su padre estaba en Francia y el golpe fue devastador. El joven estaba atravesando una ruptura sentimental con una joven divorciada con dos hijos, se encontraba sumamente estresado por la cantidad de trabajo y padecía arteriosclerosis. Quizá haya sido esa combinación de factores la razón de su terrible decisión. Eso pensó Gregory, quien dijo públicamente: “Es lo más terrible que me ha sucedido en mi vida. Jamás superás algo así. Creo que si yo hubiera estado en Los Ángeles, no se habría suicidado”. Sus palabras dejaron entrever una fea sensación de culpa. Por un tiempo, Gregory se alejó del mundo del cine. Véronique lo sostuvo como pudo y se volvieron más unidos que nunca.

Stephen, el segundo hijo de Peck, fue marine y combatió en Vietnam y terminó dedicando su vida a los veteranos de guerra sin hogar; Carey Paul se volcó a la política y a la educación pública; Anthony, el mayor de los dos hijos que tuvo con Véronique, fue actor, cantante y productor de cine mientras que la única mujer, Cecilia, se convirtió en actriz y directora de documentales. Sus hijos le dieron a Gregory un total de siete nietos.
Cuando le preguntaron a Véronique cuál era el secreto de un matrimonio tan duradero, respondió que la clave era saber escuchar al otro, respetar sus espacios y conservar el sentido del humor. Gregory, por su lado, declaró que admiraba profundamente la inteligencia y la serenidad de su esposa. La admiración es, sin dudas, la cara más valiosa del amor.
En 1999 se editó un documental íntimo sobre el actor que se tituló Una conversación con Gregory Peck. Fue realizado por Barbara Kopple con la participación de la hija de Peck, Cecilia. Incluyó conversaciones familiares y entrevistas con Véronique. Resultó una fuente perfecta e interesante sobre sus vidas. Allí se lo ve con 83 años, en la intimidad de su casa con su mujer. Dos personas corrientes, que después de 44 años de estar en pareja, siguen moviéndose al mismo ritmo. Como en una danza ininterrumpida de huesos y química.

Cecilia observó luego que ellos eran la prueba de que “dos personas juntas pueden ser mucho más fuertes que una sola”.
Gregory Peck murió por una bronconeumonía el 12 de junio de 2003, a los 87 años, en su casa de Los Ángeles. Pasó de un universo al otro durmiendo, de la mano con Véronique, que no se le despegaba ni por un instante. Habían compartido casi 48 años de matrimonio.
Véronique vivió menos que Gregory. Murió nueve años después, el 17 de agosto de 2012, a los 80, por insuficiencia cardíaca. Tenía el corazón lastimado por su ausencia.
Gregory Peck y Véronique Passani empezaron a conversar por trabajo y esa charla amorosa se mantuvo, sin intervalos, por el resto de sus vidas.
Escribinos y contanos tu historia. [email protected]
Amores Reales es una serie de historias verdaderas, contadas por sus protagonistas. En algunas de ellas, los nombres de los protagonistas serán cambiados para proteger su identidad y las fotos, ilustrativas
Mundo
Por Lya Rosen23 AGOSTO 2026

Dos personas murieron y una tercera resultó herida tras un tiroteo ocurrido el sábado por la noche en un centro comercial situado en la localidad estadounidense de Hebron, Indiana, según informó el Departamento del Sheriff del Condado de Lake.
A través de un comunicado de prensa se detalló que poco después de las 19.00 horas local (misma hora en Chile), agentes de la Policía Estatal de Indiana y oficiales del mismo departamento de Lake respondieron a una llamada en Karmic Sunshine, una tienda de antigüedades y accesorios ubicada cerca de la Carretera Estatal 2 de Indiana.
Poco después, a las 19.37, DW’s Junction 2-65, un local de música country en vivo ubicado en la misma zona comercial, publicó en Facebook un mensaje para evitar que las personas concurrieran hasta el lugar debido al suceso.
“Hay un atacante activo entre aquí y las paradas de camiones. Ha habido heridos de bala y estamos en confinamiento”, decía la advertencia.
Según la investigación preliminar, un hombre de 62 años presuntamente disparó y mató a una mujer dentro de Karmic Sunshine, hiriendo a otra víctima de 24 años que intentaba escapar.
La policía estimó que el sospechoso habría fallecido posteriormente a causa de una herida de bala autoinfligida.
La joven herida fue hospitalizada en condición estable, según consignó el medio The Chicago Tribune. En tanto, un niño pequeño y otro hombre que también estaban presentes durante el incidente resultaron ilesos.
“No existe ninguna amenaza para el público y la zona está segura”, sentenció la declaración de la policía local.
Más sobre:Estados UnidosIndianaHebronCentro comercialTiroteoMuertosHeridaMundoEE.UU.Pocos destinos encarnan las escapadas alpinas como Suiza. Pero a la hora de elegir dónde pasar unas vacaciones de invierno, hay dos nombres que acaparan especialmente la atención de los viajeros: Gstaad y St. Moritz.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Ambos prometen paisajes de cumbres nevadas, esquí de primer nivel, hoteles de lujo y muchas oportunidades para disfrutar del après-ski, tanto gastronómico como social. Aunque comparten el mismo entorno alpino suizo, los dos destinos ofrecen experiencias claramente distintas.
Aunque ambos reciben una nevada media de cuatro metros cada temporada, los esquiadores más exigentes deben saber que el dominio esquiable de St. Moritz suma 350 kilómetros de pistas, frente a los 200 kilómetros de Gstaad. St. Moritz también cuenta con una mayor altitud del pueblo, una cota máxima más elevada y una temporada más larga, desde finales de noviembre hasta principios de mayo, que su rival suizo.
Más allá de las pistas, Gstaad es ideal para practicar raquetas de nieve, disfrutar de experiencias culturales como la elaboración de queso y, por si fuera poco, su paseo principal reúne numerosas tiendas artesanales de moda, joyería, artesanía y otros productos.
Así que elegir uno u otro dependerá de si busca un esquí insuperable o si le atrae más un ambiente de vieja aristocracia y experiencias que van más allá de las pistas.
Situada a unos 1.856 metros sobre el nivel del mar, St. Moritz es célebre por ser la cuna del turismo invernal alpino y disfruta, gracias a su ubicación en el valle suizo de Engadina, de más días de sol al año que casi cualquier otra estación de los Alpes.
La soleada localidad alberga cuatro grandes dominios esquiables, entre ellos Corviglia-Piz Nair, Corvatsch-Furtschellas, Diavolezza y Lagalb.
Corviglia, la montaña local de St. Moritz, a la que se accede directamente en funicular desde Chantarella o en telesilla y telecabina, ofrece 155 kilómetros de pistas perfectamente acondicionadas para los aficionados a los deportes de invierno.
Desde Corviglia, un teleférico lleva a los visitantes hasta la montaña Piz Nair, que se eleva a 3.057 metros sobre el nivel del mar. En la cima, se pueden combinar las vistas con platos bien calientes en el restaurante Piz Nair 10'000 Feet. Desde sus ventanales y su terraza, los comensales disfrutan de panorámicas espectaculares y de especialidades locales como el Güggeli, un pollo asado o a la parrilla.
En noviembre, el forfait de día para Corviglia cuesta entre 52,50 y 57,50 francos suizos (de 55,75€ a 61,06€).
Alojarse en St. Moritz es también un viaje a su pasado. El emblemático Badrutt's Palace Hotel está abierto desde 1896, cuando marcó el tono de las posteriores estancias alpinas. Hoy, este histórico establecimiento de cuatro plantas cuenta con 163 habitaciones, y sus suites con vistas al lago se asoman a las orillas del congelado lago de St. Moritz.
A pesar de su ubicación resguardada, las carreteras de los puertos alpinos que conducen a St. Moritz se mantienen en buen estado, lo que permite que autobuses y coches procedentes del resto del país, así como de Austria e Italia, lleguen con facilidad a la estación. El trayecto por carretera desde Zúrich o Milán ronda las tres horas, y desde Múnich lleva unas cuatro.
Los viajes en tren, por ejemplo a bordo del Glacier Express, el Bernina Express o el Ferrocarril Rético, ofrecen una forma más lenta pero mucho más panorámica de llegar a St. Moritz.
Para los visitantes internacionales, hay además múltiples opciones de viaje, desde jets privados y vuelos chárter hasta taxis aéreos, gracias al aeropuerto de Engadina, situado en la cercana localidad de Samedan.
Situada a 1.050 metros sobre el nivel del mar, Gstaad propone una visión distinta de la escapada alpina suiza.
Ubicada en el suroeste de Suiza, esta localidad de montaña está rodeada de diez pueblos de chalets, cada uno con su propia personalidad e historia.
Aunque su rival gana en altitud, cota máxima y extensión global del dominio esquiable, Gstaad ofrece un mayor desnivel, con pistas que salvan 1.950 metros desde la cota más alta, situada a 3.000 metros, hasta el valle.
La temporada de Gstaad comienza a mediados de diciembre y se prolonga hasta principios de abril, y un forfait de día comprado en Gsteig cuesta 45 francos suizos (47,86€) por persona.
La pista más larga de la zona de vacaciones tiene 7,5 kilómetros y parte de la montaña de La Videmanette, que además cuenta con numerosos senderos aptos para recorrer con raquetas de nieve.
En comparación con St. Moritz, y según la oficina de turismo de Gstaad, aquí la prioridad no es sumar kilómetros de pistas entre el Eggli y La Videmanette, sino disfrutar de "la paz, la tranquilidad y el impresionante paisaje con sus pistas perfectamente cuidadas".
Para saborear la cultura suiza, la experiencia al aire libre Fondueland en Gstaad es ideal para los amantes de la fondue. En medio de pastos alpinos y prados de hierbas, ocho enormes cazuelas de fondue, conocidas localmente como caquelons, ofrecen asiento para ocho personas cada una. Los visitantes pueden reservar con antelación unas "mochilas de fondue", provistas de fondue tradicional o con trufa de queserías locales, pan crujiente de panaderías de la zona y las especias necesarias, y disfrutar de este plato suizo por excelencia con un telón de fondo de montaña.
El centro peatonal del pueblo es también perfecto para comer, pasear y hacer compras. Allí, firmas de moda como Ralph Lauren y Zadig & Voltaire conviven con tiendas de deporte, joyerías y relojerías. Para el viajero más culto, Studio Naegeli, en el histórico entorno del Chalet Naegeli, es una galería de arte contemporáneo centrada en las bellas artes y la fotografía.
El propio viaje en tren a Gstaad puede convertirse en parte de la experiencia, ya que muchos convoyes cuentan con grandes ventanales para disfrutar del paisaje a lo largo de la ruta escénica por los valles alpinos. Desde destinos suizos como Interlaken y Montreux, el trayecto directo dura aproximadamente una hora y cuarenta minutos.
Desde más lejos, por ejemplo desde Londres, el viajero deberá tomar un Eurostar a París y hacer después varios transbordos adicionales hasta llegar a Gstaad, en un recorrido de al menos nueve horas.
Para una estancia más íntima en Gstaad, el hotel Le Grand Bellevue, con 57 habitaciones, se encuentra en pleno centro del pueblo y ocupa un edificio de 1912. Concebido con una elegancia de aire campestre, cuenta con una selección de nueve suites con jardín, vistas a la montaña e incluido el traslado de ida y vuelta a la estación de tren de Gstaad.
Los huéspedes pueden además disfrutar del amplio Le Grand Spa del hotel. Con 3.000 metros cuadrados, ofrece 17 zonas de bienestar diferentes, desde baños de vapor y una fuente de hielo hasta diversas saunas y una gruta de inhalación de sal.
Argentina todavía no está técnicamente en recesión. Para que exista una definición formal deben acumularse dos trimestres consecutivos de caída de la actividad. Con los datos de junio del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicados por el Indec, se especula con que el segundo trimestre pudo haber retrocedido frente al primero. La Universidad de San Andrés calcula una baja de 0,78%. El dato oficial del PBI para abril-junio se conocerá el 17 de septiembre.
El dato positivo es que en junio el EMAE creció 0,8% respecto de mayo. Si esa tendencia continúa durante julio y septiembre, el tercer trimestre podría mostrar una recuperación frente al segundo y romper la secuencia negativa. De ese modo, Javier Milei podría terminar 2026 sin una recesión técnica y con una economía creciendo entre 2,5% y 3%. Los libertarios tendrán motivos para festejar.
Pero esa será sólo una parte de la fotografía. El 2026 puede quedar registrado como el año en que el modelo oficial mostró con mayor claridad sus ganadores y perdedores: una economía real que crece en determinados sectores, mientras una parte importante del aparato productivo no encuentra todavía un lugar rentable en el nuevo escenario.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
La discusión sobre si hay o no recesión depende, en buena medida, de qué economía se mire. Los números agregados todavía no permiten afirmar que exista una recesión consolidada, pero detrás del PBI aparece una industria orientada al mercado interno que atraviesa una situación mucho más complicada.
El PBI había crecido 0,7% en términos desestacionalizados durante el primer trimestre de 2026 y 2,3% interanual. Para el segundo trimestre, las estimaciones privadas anticiparon una contracción de entre 0,5% y 1% frente al trimestre anterior. Equilibra calculó -0,8%, EcoGo -0,6% e Invecq -0,6%. Sólo Orlando Ferreres estimó una expansión trimestral, de 1,1%.
La explicación aparece al observar qué sectores están creciendo. En el primer trimestre, el agro avanzó 18,1% interanual, la minería 12,3%, la pesca 27,5% y la intermediación financiera 7,5%. Las exportaciones aumentaron 9,8%. En sentido contrario, la industria manufacturera cayó 1,7%, el comercio 0,3% y la inversión se desplomó 11,6%.
La Argentina tiene así una economía a dos velocidades. De un lado están el agro, Vaca Muerta, la minería, las exportaciones y las finanzas. Del otro, la industria, los textiles, el comercio, la construcción y numerosas pymes que dependen del consumo interno.
Los cierres y ajustes empresarios de 2026 son la expresión más visible de esa segunda economía. El caso emblemático es FATE, que en febrero cerró su histórica planta de San Fernando después de más de ocho décadas de actividad y desvinculó a unos 920 trabajadores. La empresa argumentó que las condiciones del mercado habían vuelto inviable la continuidad industrial.
En el sector textil, la lista es todavía más extensa. Mazalosa cerró su planta de confección en el Parque Industrial de La Rioja, que había sido inaugurada en diciembre de 2022 y producía para Portsaid, Desiderata y System. La decisión afectó a unos 20 trabajadores y fue atribuida a la caída del consumo.
También está el caso de Indumentaria Catamarca. La planta había surgido en 2020 con la participación de marcas como Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro para recuperar la antigua fábrica 12 de Octubre. Llegó a emplear a unas 150 personas, pero terminará agosto con apenas 20. La empresa atribuyó la situación a la caída de las ventas, el stock acumulado, el aumento de costos y la competencia importada.
Rever Pass tampoco cerró, pero entró en concurso preventivo. IGT33 SA, la sociedad que opera Rever Pass y Be Rebel, presentó el pedido en junio y la Justicia abrió formalmente el concurso el 14 de julio. El pasivo supera los $7.000 millones. La firma tiene más de 100 trabajadores y una red de locales en shoppings.
A estos casos se suman Adient, que cerró su planta de Pueblo Esther, Santa Fe, y comenzó a importar desde Brasil los asientos que antes fabricaba localmente; Leval, que cerró su planta de San Nicolás y despidió a 52 trabajadores; y Granja Tres Arroyos, que suspendió por tiempo indeterminado la actividad de una planta en Entre Ríos, con unos 950 puestos en riesgo.
La situación textil ofrece otro indicador contundente. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, en doce meses desaparecieron 330 establecimientos vinculados al sector y se perdieron 15.468 empleos formales. Desde diciembre de 2023, la cadena acumula una pérdida de 25.683 puestos y unos 383 establecimientos menos.
Por eso, afirmar que “no hay recesión” es correcto desde una definición estrictamente estadística, al menos hasta conocer el dato oficial del segundo trimestre. Pero puede resultar engañoso si se interpreta que la economía funciona normalmente. No lo hace. Hay sectores que crecen con fuerza mientras otros reducen plantas, despiden trabajadores, acumulan stock, pierden ventas o directamente dejan de producir.
La clave está en qué sostiene el número general. La economía argentina está cada vez más orientada hacia las exportaciones y los sectores intensivos en recursos naturales. El agro, Vaca Muerta, la minería y algunas actividades financieras generan crecimiento, dólares e inversión, pero requieren relativamente menos trabajadores que la industria, el comercio y la construcción.
La paradoja es evidente: el PBI puede evitar una recesión mientras desaparecen empresas de la economía real. Fate, Mazalosa, Indumentaria Catamarca, Rever Pass, Adient, Leval y la crisis de Granja Tres Arroyos no contradicen necesariamente el crecimiento estadístico. Muestran algo diferente: que la economía argentina está creciendo de manera selectiva, mientras una parte importante del aparato productivo todavía no encuentra un modelo rentable para competir con apertura comercial, menor consumo interno y costos locales elevados.
La pregunta, entonces, no es solamente si Argentina está o no en recesión. Es qué sectores están creciendo y cuáles están pagando el costo de esa transformación. Y allí la sensación de recesión es bastante más concreta que la que puede reflejar el número agregado del PBI.