“Nos enfrentamos a un trágico accidente que pasará a la historia como el mayor desastre marítimo que Chipre haya sufrido jamás”. Así se ha pronunciado el primer ministro turcochipriota, Ünal Üstel, al hablar del hundimiento del ferri con 260 pasajeros y ocho tripulantes frente a las costas del norte de Chipre. Mientras las labores de búsqueda y rescate de las víctimas siguen, el mandatario ha informado también de la detención del capitán y el resto de miembros a cargo de la embarcación.
“Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, se ha iniciado de inmediato una investigación para determinar las causas de este desastre. El capitán del barco y siete miembros de la tripulación han sido detenidos”, ha afirmado, en declaraciones recogidas por la Agencia EFE. Si bien aún no se han determinado las causas del accidente, un pasajero rescatado ha declarado a medios locales que oyó una explosión en la proa antes de que volcara el ferri: “La parte delantera explotó, intentaron dar la vuelta. Y las ventanas laterales estallaron. El barco empezó a llenarse de agua”.
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El buque Filojet, un catamarán de alta velocidad de 40,5 metros de eslora perteneciente a la empresa turca Filo Denizcilik, había zarpado del puerto de Girne (Kirenia en griego) con rumbo a Turquía cuando se topó con una fuerte tormenta. A las 12.10, hora local, se recibió la primera llamada de socorro. Las operaciones de rescate comenzaron inmediatamente, pero la embarcación terminó volcando y sumergiéndose en una zona de 500 metros de profundidad, lo que ha dificultado la labor de los equipos de emergencia. Por el momento, se ha rescatado a 200 personas, con heridas de distinta gravedad, y se han encontrado ocho cuerpos sin vida.
Chipre permanece dividida desde 1974, cuando la invasión militar turca (tras un golpe de Estado impulsado por la junta militar griega) consolidó la partición del territorio. El sur está controlado por la República de Chipre, de mayoría grecochipriota, que cuenta con reconocimiento internacional e integra la Unión Europea. En contraste, el norte se autodeterminó como la República Turca del Norte de Chipre, solo reconocida por Ankara, de la cual depende económicamente. Ambos sectores permanecen separados por la Línea Verde, una franja desmilitarizada bajo el control operativo de las Naciones Unidas.
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Las negociaciones de paz para reunificar la isla permanecen bloqueadas. La República de Chipre y los organismos internacionales exigen un único Estado federal con igualdad política, respetando el marco normativo europeo. Por su parte, la postura respaldada por Turquía exige el reconocimiento de la soberanía de dos Estados independientes antes de reiniciar diálogos oficiales, algo inadmisible para los grecochipriotas. Esta distancia ideológica mantiene congelado el proceso de paz.
A pesar de los desacuerdos políticos, ambos sectores mantienen un pragmatismo cotidiano mediante la apertura de varios puntos de control que permiten el tránsito libre de ciudadanos y turistas. Sin embargo, la tensión geopolítica latente sigue condicionada por la explotación de yacimientos de gas en el Mediterráneo oriental y la presencia de tropas turcas.
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