Las Fuerzas Armadas de Corea del Sur han efectuado dispararos de advertencia después de que varios militares norcoreanos atravesaran brevemente la Línea de Demarcación Militar (MDL) en el sector oriental de la frontera intercoreana, según ha informado este domingo una la agencia surcoreana de noticias Yonhap.
El incidente se produjo cuando un grupo de efectivos norcoreanos entró momentáneamente en el territorio situado al sur de la línea que separa ambos países. El Ejército surcoreano respondió conforme a sus procedimientos operativos, realizando disparos de advertencia que llevaron a los soldados norcoreanos a replegarse hacia su lado de la frontera.
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Se trata de los primeros disparos de advertencia efectuados este año por las fuerzas surcoreanas debido a una incursión de tropas de Corea del Norte a través de la MDL. Hasta este episodio no se habían registrado --durante 2026-- cruces de esta naturaleza por parte de militares norcoreanos.
Fuentes surcoreanas citadas por Yonhap consideran probable que los soldados estuvieran realizando tareas de patrulla cuando atravesaron la línea fronteriza. Después de los disparos, los militares norcoreanos habrían regresado a sus posiciones, sin que se detectaran posteriormente movimientos o comportamientos considerados anómalos en la zona.
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De acuerdo con las reglas de enfrentamiento vigentes, las fuerzas de Seúl deben emitir primero advertencias mediante comunicaciones por radio cuando efectivos noecoreanos se aproximen a la frontera compartida. En el caso de que los primeros lleguen a cruzarla, el protocolo contempla la realización de disparos de advertencia.
Los cruces puntuales de la línea fronteriza por parte de militares norcoreanos se han sucedido con cierta frecuencia en los últimos años, en paralelo al refuerzo de las posiciones defensivas de Pyongyang en la zona limítrofe.
La situación se ha agravado desde que el líder norcoreano, Kim Jong-un, afirmó a finales de 2023 que las relaciones entre ambas Coreas debían considerarse las de "dos estados hostiles".
La MDL constituye la frontera militar que divide la Zona Desmilitarizada (DMZ), establecida tras la Guerra de Corea, que se desarrolló entre 1950 y 1953.
Fue una de las mejores cantantes de ópera de su época, una soprano que triunfó en teatros de todo el mundo llevando siempre el nombre España con orgullo. Pero su nombre ha quedado, en la actualidad, relegado a un cierto olvido, y solo se la reivindica por el papel que ejerció tras retirarse de los escenarios. Los amantes de la ópera conocen hoy a Elvira de Hidalgo principalmente por ser la maestra de canto de la gran Maria Callas.
La faceta de profesora de canto, sin duda, fue relevante en la vida de esta cantante aragonesa y en la de la historia general de este género, pero suele dejar de lado sus propias aportaciones al mundo de la ópera, donde también ella brilló gracias a su arte como soprano de coloratura.
Elvira Juana Rodríguez Roglán nació el 28 de diciembre de 1891 en Valderrobles, un pequeño pueblo de Teruel, aunque pronto se trasladó a Barcelona con sus padres Miguela Roglán y Pedro Rodríguez Hidalgo. Sería en la ciudad condal donde inició sus estudios de canto bajo la tutela de Concepció Bordalba Simón y María Barrientos en el Conservatorio Superior de Música del Liceo.
Destacando ya de joven, Elvira tuvo ocasión de completar sus estudios musicales en Milán con el maestro Melchor Vidal. Fue en esa época, a principios del siglo XX, cuando eligió su nombre artístico, Elvira de Hidalgo. En 1908, con tan solo 16 años, le llegaría su primera y gran oportunidad, una que no todos los cantantes pueden explicar. La joven de Hidalgo debutó en el mítico Teatro di San Carlo de Nápoles, interpretando la Rosina de El barbero de Sevilla, la popular ópera de Gioachino Rossini. Este papel, que Elvira interpretó con gran pasión y una destacable voz, marcó toda su carrera en los escenarios.
Gracias a su arte, Elvira de Hidalgo pudo acceder a una envidiable carrera musical que la llevó a estar en los principales teatros de Italia, Europa y América, donde destacó como una de las mejores soprani d’agilitá de su época. Este término de la ópera italiana define a una soprano con una capacidad extraordinaria para cantar con total precisión pasajes muy rápidos, con adornos vocales complejos y notas muy agudas. Los expertos aseguran que su voz cálida y cristalina, a lo que se sumaba una tesitura amplia, inusual en una soprano ligera como ella. De su talento hizo gala cantando los roles protagonistas de óperas como Linda de Chamounix, Rigoletto, I Puritani y Lucía de Lammermoor, entre otros.
En sus funciones, además, siempre que podía trataba de incluir la canción De España vengo, con la que expresaba el orgullo de su origen. Sin embargo, su país rápidamente la olvidó. Elvira anunció en 1936, justo el año del inicio de la Guerra Civil española, su retirada de los escenarios. A partir de ese momento solo se dejó ver ocasionalmente en alguna función, para pasar a centrar en la actividad por la que hoy es más recordada, la enseñanza del canto.
Como una de las grandes estrellas de su época en el bel canto, en su rol como profesora tuvo mucho que ver con la recuperación de este estilo de cantar ópera. El bel canto, que se caracteriza por la elegancia, pureza y belleza en la emisión de la voz, había tenido un momento de esplendor en el siglo XIX, cuando grandes compositores como Bellini o Donizetti crearon las óperas belcantistas por excelencia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el gusto por el bel canto se fue recuperando en parte gracias al impulso que le daría la mayor estrella de la ópera, Maria Callas. Y en ello tuvo mucho que ver Elvira de Hidalgo. La cantante aragonesa se había retirado para dar clases de canto en el conservatorio de Atenas entre 1938 y 1943. Allí fue donde conoció y formó a una desconocida Maria Callas. Hidalgo vio en ella su gran potencial y le enseñó, además de la técnica de la coloratura y el control del aire, a dotar a esas florituras vocales de una carga dramática, actoral y emotiva profunda. Esos serían los factores que convertirían a la Callas en la más grande.
En 1947, Elvira de Hidalgo fue reconocida oficialmente como “la maestra de la Callas”. Un par de años después pasó a vivir en Ankara y en 1959 se estableció definitivamente en Milán, donde fue elegida catedrática vitalicia del Conservatorio de La Scala. Siguió impartiendo clases de canto hasta su muerte el 21 de enero de 1981.
Actualmente, en su pueblo natal, Valderrobles, se puede visitar un museo dedicado a la soprano en el que se muestran trajes, bocetos y escenografías de las óperas que la llevaron al estrellato. Asimismo, el Ayuntamiento de Zaragoza puso su nombre a una de sus calles en el año 2009.
CÓRDOBA.- La empresa santafesina Doble L Bioenergías exportó, por primera vez, a Chile. Envió 120 toneladas de oleínas y ácidos grasos vegetales destinados a la formulación de alimentos para salmones en la región de Chiloé; en un mes se completarán 600 toneladas. “Es economía circular porque en la planta de oleínas usamos como materia prima los desechos de la industria aceitera (gomas y borras) y algunos de la del biodiésel”, explicó a LA NACION el director de la compañía, Marcelo Kusznierz.
La firma fabrica biodiésel de alta pureza (destilado EMAG-SP) y diversificó su producción para elaborar ácidos grasos vegetales y oleínas a partir del aprovechamiento de subproductos. El ejecutivo precisó que llevan unos cinco años con un trabajo enfocado en la economía circular.
“La exportación es atractiva en cuanto a precios -afirmó- Y los destinos fundamentales son dos, la alimentación animal, en especial para la industria salmonera de Chile y Perú que están muy desarrolladas y la producción de biocombustibles de segunda generación que tiene mucho valor en Europa. En la Argentina no está, todavía, legislado. La decisión como empresa fue seguir agregando valor a la cadena de manera que complemente los vaivenes del biodiésel”.
Kusznierz contextualizó el caso en que, por agregados de valor como éste, entienden que es “importante” que la industria del biodiésel tenga “un desarrollo potenciador como lo tiene en Brasil. Ese es el camino”.
En el Congreso hay diferentes proyectos de reforma de la norma: el respaldado por el gobierno nacional eleva el corte obligatorio de biodiésel del 7,5% al 10% y el bioetanol del 12% al 15% en el plazo de un año.
Kusznierz es, además, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), que rechaza la reforma de la ley de biocombustibles tal como está planteada por entender que favorece a las petroleras y amenaza a las pymes. A su entender, el corte obligatorio debe ser del 15% para potenciar el valor nacional y proteger los empleos regionales.
Casfer advierte que competir contra grandes compañías integradas que controlan la materia prima destruye a los productores medianos y pequeños.
Doble L Bioenergías tiene base en la localidad de Sa Pereyra. Fundada en 2012, una década después presentó su plan de diversificación. La idea original era una inversión de US$2,5 millones pero al final requirió un desembolso cercano a los US$ 12 millones.
Certificó ISCC EU, una norma de carácter voluntario exigida para ingresar a la Unión Europea; cuenta con el sello verde otorgado por el gobierno de Santa Fe destinado a compañías que cumplen con la normativa ambiental y, además, aplican acciones con impactos ambientales y sociales positivos.
En materia de energía, cuenta con 500 paneles solares para producir lo que consume. “Es la única empresa que tiene esta cantidad, una generación sustentable”, resume.
Respecto de la exportación, Kusznierz precisó que los alimentos para los peces se envían por camión a Chile y el sector acuícola lo complementa con una molécula de urea, lo que evita que el material se diluya en el agua antes de que el pez lo consuma.
Este artículo fue publicado originalmente en The Washington Post. Fue reproducido y traducido al español con autorización de The Washington Post.
“No volverá a haber más elecciones”, anunció el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en un discurso pronunciado el 19 de julio en Managua. “Jamás, jamás, jamás”. Con estas palabras, Ortega atentó contra un derecho fundamental de un pueblo: el de elegir a su propio gobierno, un derecho consagrado en la Carta de la Organización de los Estados Americanos, de la cual soy Secretario General. Nicaragua se retiró de la OEA hace tres años, pero no por ello dejó de formar parte de las Américas, ni perdió el pueblo nicaragüense sus derechos democráticos intrínsecos, aunque el régimen de Ortega los haya cercenado por ahora.
En toda la región, los valores y principios democráticos deben ser defendidos y fortalecidos. Queda mucho por hacer. En Cuba, Venezuela y Nicaragua no existen las instituciones que garantizan que los ciudadanos puedan elegir a sus gobernantes, expresarse libremente y exigir rendición de cuentas a quienes ejercen el poder.
Conozco bien el caso de Nicaragua. La OEA ayudó a desmovilizar a los combatientes en la década de 1980, cuando Nicaragua salía del conflicto armado entre el régimen sandinista encabezado por Ortega y la rebelión de los Contra. Las misiones de observación electoral de la OEA aportaron credibilidad a procesos que la necesitaban profundamente, entre ellos las históricas elecciones de 1990, que desplazaron del poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional de Ortega y devolvieron la democracia al país. Pero, a medida que el autoritarismo fue afianzando su control, especialmente después del regreso de Ortega al poder en 2006, ese espacio democrático se fue cerrando. El aislamiento de Nicaragua respecto de la comunidad interamericana de democracias aumentó hasta culminar con su retiro de la OEA en 2023.
Las autoridades nacionales pueden decidir abandonar una sala, pero no pueden hacer las maletas y trasladar a su país fuera de este hemisferio. La geografía no negocia. Aunque Nicaragua socave la estabilidad regional, sigue formando parte de la comunidad interamericana, lo reconozca o no su gobierno.
Los hechos son contundentes. Las últimas elecciones presidenciales de Nicaragua, celebradas en 2021, tuvieron lugar con siete posibles candidatos de la oposición encarcelados. La legitimidad democrática solo puede surgir de elecciones libres y competitivas, y Nicaragua no ha celebrado ninguna desde entonces. El régimen ha despojado de su nacionalidad a periodistas y críticos, dejándolos apátridas, mientras obispos han sido enviados al exilio, sacerdotes han sido detenidos y congregaciones han sido prohibidas. El líder indígena Brooklyn Rivera murió bajo custodia pese a las medidas de protección ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que el régimen de Ortega sencillamente ignoró.
Ahora, Ortega ha ido aún más lejos al afirmar que los nicaragüenses no tendrán la oportunidad de votar en elecciones, sean éstas defectuosas o de cualquier otra índole. Semanas antes de ese anuncio, la Asamblea General de la OEA, reunida en Panamá, adoptó una declaración sobre Nicaragua en la que condenó violaciones que, prima facie, podrían constituir crímenes de lesa humanidad. La prohibición electoral anunciada por Ortega poco después de esa declaración puso de manifiesto el desprecio del régimen por los principios sobre los cuales se construyó el Sistema Interamericano. Sin duda, otros gobiernos con tendencias autoritarias están observando atentamente este mensaje antidemocrático.
A aquellos países que han realizado transiciones pacíficas hacia la democracia y se han recuperado de situaciones de crisis, les digo: su ejemplo demuestra que la democracia puede construirse y sostenerse en las Américas, y precisamente por ello vale la pena defenderla con firmeza también en Nicaragua. Y a quienes creen que cancelar las elecciones es simplemente un asunto interno, les digo que no lo es.
Cuando la represión cruza fronteras, como ha ocurrido con nicaragüenses perseguidos por el régimen incluso después de haber huido del país, se convierte en una responsabilidad hemisférica. Esa es la profunda reforma que estoy impulsando: pasar de la fuerza de las palabras a la fuerza de la acción y del cumplimiento. Lograr esa transformación no será fácil, pero el cumplimiento debe promoverse en un espíritu de cooperación y como parte de una comunidad de Estados comprometidos con la democracia y con la protección de los derechos de sus ciudadanos.
El gobierno de Nicaragua puede creer que puede aislarse de la región retirándose de la OEA. La historia indica lo contrario: la geografía, la migración y las aspiraciones de los ciudadanos nicaragüenses a un futuro democrático vinculan a ese país con el resto de las Américas, lo acepten o no sus autoridades. La OEA mantendrá la puerta abierta y seguiremos haciendo lo necesario para defender la justa causa de una Nicaragua democrática, hasta que sus ciudadanos puedan volver a elegir su propio futuro.
Albert R. Ramdin es el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos.
Septiembre tiene algo de segundo enero. Después de unas semanas en las que los horarios se relajan, las vacaciones mandan y algún que otro entrenamiento se queda por el camino, llega ese momento de volver a ponerse las zapatillas y recuperar poco a poco el ritmo. Y, para qué engañarnos, estrenar algo siempre ayuda a que esa vuelta cueste un poquito menos.
Un buen reloj deportivo puede convertirse precisamente en ese pequeño empujón. Garmin lleva años siendo una de las marcas de referencia para quienes corren, entrenan o simplemente quieren conocer mejor su actividad diaria, con modelos que van desde opciones sencillas hasta relojes cargados de métricas y funciones avanzadas. Hemos seleccionado varios Garmin para distintos presupuestos y niveles con los que volver a la carga este septiembre y, de paso, marcarse algún objetivo nuevo.

El Garmin Forerunner 265 es uno de esos relojes que encajan especialmente bien cuando correr ya forma parte de tu rutina y quieres empezar a tomarte los entrenamientos un poco más en serio. Su pantalla AMOLED de 1,3 pulgadas ofrece una visualización clara y atractiva de ritmos, distancias y métricas, incluso mientras estás en movimiento. Más allá de registrar la actividad diaria, está pensado para acompañar al corredor en su evolución y ayudarle a entender mejor su rendimiento. Una opción bastante equilibrada dentro de la familia Forerunner para quienes buscan dar un salto respecto a un smartwatch deportivo más básico.

Puede que no sea el modelo más nuevo de la selección, pero el Garmin Forerunner 255 continúa teniendo argumentos de sobra para ganarse un sitio en la muñeca. Con una caja de 46 mm y pantalla a color de 1,3 pulgadas, apuesta por un diseño deportivo y funcional al que suma hasta 14 días de autonomía. Registra aspectos como la actividad y el consumo de calorías, dispone de conectividad Bluetooth y resiste el agua hasta 5 ATM. Precisamente esa combinación entre batería, prestaciones y enfoque deportivo lo convierte en una alternativa muy interesante para correr y entrenar sin necesidad de irse a los Garmin más avanzados.

No todo va a ser correr. El Garmin vívoactive 6 resulta especialmente interesante para quien busca un reloj capaz de acompañarle durante el entrenamiento y seguir siendo útil el resto del día. Su caja de 42 mm y la pantalla táctil AMOLED le dan una estética más versátil, mientras que el GPS permite registrar las sesiones al aire libre sin depender constantemente del móvil. También pone bastante atención en el bienestar diario, con seguimiento de diferentes parámetros de salud y funciones como el coaching del sueño. Todo ello con una autonomía que puede alcanzar los 11 días, perfecta para olvidarse durante un tiempo del cargador.

Si septiembre va a ser el mes en el que por fin empiezas a correr —o recuperas esas salidas que abandonaste durante el verano—, el Garmin Forerunner 165 puede ser un muy buen compañero de aventuras. Su pantalla AMOLED de 1,2 pulgadas permite consultar fácilmente los datos mientras entrenas y el GPS registra recorridos, distancias y ritmos cuando sales a sumar kilómetros. Es un modelo más accesible dentro de la gama Forerunner, pero conserva ese marcado ADN deportivo de Garmin. Una elección pensada especialmente para runners que quieren controlar mejor sus sesiones sin lanzarse directamente a por uno de los relojes más completos de la marca.

Aquí subimos claramente de nivel. El Garmin fēnix 7 Pro Solar está pensado para quienes no quieren limitar su reloj deportivo a las salidas a correr de siempre. Su gran baza está en la carga solar, que aprovecha la luz para ayudar a prolongar la autonomía, algo especialmente útil durante jornadas largas al aire libre. La familia fēnix destaca precisamente por su enfoque multideporte y aventurero, convirtiéndose en una compañera especialmente interesante para montaña, senderismo, ciclismo o entrenamientos exigentes. Es una alternativa para el deportista que busca un Garmin preparado para muchos escenarios y que quiere llevar el seguimiento de su actividad bastante más allá.

El Garmin Forerunner 70 juega la carta de la versatilidad. Aunque mantiene una clara orientación hacia el running, sus más de 80 aplicaciones deportivas integradas permiten utilizarlo para muchas otras disciplinas, algo práctico si durante la semana alternas correr con gimnasio, bicicleta u otros entrenamientos. A ello suma GPS y funciones avanzadas destinadas a conocer mejor el rendimiento y sacar más partido a cada sesión. Otro punto a favor está en la autonomía: puede alcanzar hasta 13 días, por lo que cargar el reloj deja de convertirse en una preocupación cotidiana. Una opción muy completa para hacer de septiembre el inicio de una rutina deportiva mucho más constante.

Más de 80 aplicaciones deportivas en un reloj que no quiere quedarse únicamente en contar kilómetros. El Garmin Forerunner 170 ofrece una pantalla AMOLED de 1,2 pulgadas y reúne diferentes perfiles para registrar actividades y entrenamientos desde la muñeca. Su resistencia al agua de 5 ATM amplía las posibilidades de uso y permite llevarlo con tranquilidad en situaciones donde puede mojarse. En cuanto a batería, alcanza hasta 10 días de autonomía, una cifra pensada para pasar buena parte de la semana sin estar pendiente del enchufe. Una propuesta especialmente atractiva para quien practica varias disciplinas y busca un Garmin para acompañarle prácticamente a diario.

El Garmin fēnix 8 es para quien tiene claro que va a exprimir el reloj. Se sitúa entre las propuestas más ambiciosas de Garmin y está concebido para deportistas que combinan disciplinas, entrenamientos exigentes y aventuras al aire libre. Más que limitarse al seguimiento cotidiano, la gama fēnix busca ofrecer herramientas avanzadas para conocer el rendimiento y desenvolverse en actividades donde un smartwatch convencional puede quedarse corto. Su diseño robusto también deja claras sus intenciones desde el primer vistazo. No será el Garmin que todo el mundo necesita, pero sí uno de los que conviene mirar cuando se busca un reloj deportivo de gama alta preparado para acompañarte durante años.
Y si quieres seguir descubriendo tecnología para sacar más partido a tus entrenamientos, en la sección El Recomendador de Mundo Deportivo encontrarás nuevas selecciones, ofertas y dispositivos pensados para acompañarte dentro y fuera del deporte.
En el marco de un creciente debate sobre la salud mental, el cardiólogo Mario Boskis alertó sobre las consecuencias del estrés crónico y su impacto directo en el organismo. “Todo lo que empieza en la mente baja al cuerpo”, afirmó, al explicar cómo los procesos emocionales terminan generando efectos físicos concretos.
Durante una entrevista en LN+, el especialista sostuvo que el estrés dejó de ser un problema exclusivamente psicológico para convertirse en un factor de riesgo cardiovascular de primer orden. Según indicó, estudios recientes muestran que puede casi duplicar la probabilidad de sufrir un infarto.
El médico explicó que el estrés activa mecanismos biológicos concretos. En situaciones agudas, el organismo responde con la liberación de adrenalina y noradrenalina, lo que acelera la frecuencia cardíaca y prepara al cuerpo para reaccionar ante una amenaza.
Pero el problema aparece cuando ese estado se vuelve sostenido en el tiempo. “El estrés crónico activa la liberación de cortisol”, detalló.
Ese proceso tiene múltiples efectos negativos: eleva la presión arterial, aumenta el azúcar en sangre, favorece el aumento de peso y daña los vasos sanguíneos. “Ataca el endotelio, la parte interna de las arterias, genera inflamación y puede llevar a obstrucciones”, explicó.
Según Boskis, el estrés crónico puede manifestarse de distintas formas, incluso en personas jóvenes. Entre los síntomas más frecuentes mencionó las palpitaciones, alteraciones del sueño, dolores de cabeza persistentes y cambios en los hábitos cotidianos.
También advirtió sobre la dificultad para detectarlo: “La autopercepción es muy difícil. Muchas veces lo identifica antes un familiar o el médico”.
En algunos casos, incluso, puede confundirse con cuadros más agudos como los ataques de pánico. “El paciente siente dolor en el pecho, cree que se está muriendo. Por eso siempre hay que consultar para descartar un problema cardíaco real”, señaló.
Boskis señaló que la magnitud del fenómeno es significativa, incluso a nivel local. “Argentina tiene casi un 49% de adultos que se perciben estresados. Es el número uno en el mundo”, explicó, en base a datos recientes.
Sin embargo, advirtió que no todas las personas que se consideran estresadas presentan el mismo nivel de riesgo. “Lo que nosotros tenemos que determinar es quién de aquellos que están estresados tienen realmente un efecto cardiovascular”, remarcó.
Boskis también se refirió a la peligrosidad del estrés en comparación con otros factores tradicionales. Según explicó, su impacto puede ser tan relevante como el colesterol alto o la hipertensión.
Incluso mencionó un dato llamativo: existe mayor incidencia de infartos los días lunes o domingos por la noche, lo que se vincula con el llamado estrés psicosocial asociado al inicio de la semana laboral.
“El estrés crónico es como un boxeador que va golpeando de a poco. Hasta que en un momento el cuerpo no resiste más”, concluyó.
Se crió entre estudios de televisión y camarines. Hija del comediante José María “Pachu” Peña (63) y de la estilista Felicitas Isse Moyano, Olivia (21) descubrió enseguida que su camino iba a estar atravesado por una cámara. “Todavía tengo ese recuerdo de chiquita, disfrazada de Blancanieves, caminando por los estudios del canal. Me había perdido, pero se ve que no me importaba nada porque yo seguía recorriendo los pasillos como si nada”, cuenta entre risas.
Curiosa, perseverante y desprejuiciada, Olivia no dudó en explorar cada uno de los universos que la convocaban. “Hice de todo: comedia musical, ballet, tap, hip hop, actuación, circo, esgrima... Aprendí de todo”, dice Oli, quien a los 18, después de pasar por las carreras de Gestión de Medios y Producción de Moda, encontró su vocación en el programa Producción Audiovisual en Otro Mundo, la escuela artística dirigida por Cris Morena.
–¿Estás entusiasmada?
–Estoy feliz. Encontré una carrera donde se fusionan muchas de las cosas que más me gustan, como artes escénicas y música. Además, hacemos cortometrajes, series verticales, incluso trabajamos con inteligencia artificial. Me encanta.
–¿Y cómo llegaste a esta carrera?
–Fue una noche mientras miraba el celular. En ese momento ya había pasado por dos carreras y estaba muy perdida, así que cuando vi que Otro Mundo lanzaba Avant Media, me encantó. Me quise anotar, pero ya había pasado la fecha límite. Había que mandar un guion propio. Me acuerdo que eran las tres de la mañana y me puse a escribir algo. La verdad es que no era lo mejor que había escrito, aunque lo hice desde el corazón y lo mandé. Por suerte, les encantó y pasé a la segunda instancia, donde me entrevistaba Tomás Yankelevich y al poco tiempo me dijeron que había quedado.
–La nieta de Cris Morena, Azul Giordano, está estudiando en Los Ángeles. ¿A vos te gustaría hacer eso también?
–A “Achu” la conozco hace mil años. Está buenísimo lo que está haciendo y obvio que sí, me encantaría hacer lo mismo. Quiero vivir el sueño americano, quiero todo eso. De chiquita me había preparado un discurso para cuando me dieran un premio donde agradecía primero a mis amigos, que son mi segunda familia. Después a mis papás y hermanos, con los que siempre organizamos noches de cine.
–Si te animás a soñar, ¿qué te imaginás haciendo en un futuro?
–Me imagino siendo directora de casting y también directora y guionista. Creo que todo lo relacionado al cine me atrapa muchísimo... Cada tanto sueño con dirigir una película. [Sonríe].
–¿Y a quién te gustaría dirigir?
–Me encanta Mercedes Morán, la amo. Y a Verónica Llinás también, me parece una bestia total, es mi favorita.
–¿Y a tu papá no?
–No, no es mi target de actor. [Se ríe].
–¿Qué sentís que heredaste de tus padres?
–[Lo piensa unos segundos]. De papá creo que heredé mi lado freak, medio fantasioso y bizarro; y mi gusto por la moda y el estilismo, de mi mamá.
–¿Recordás qué consejos te dio tu papá?
–Uno que me dice todo el tiempo es que no tenga miedo de tocar todas las puertas. Que insista, porque sólo así se consiguen las cosas. Y que nunca baje los brazos porque en esta industria voy a escuchar más “no” que “sí”.
–¿Cómo viviste la fama de tu papá? De chica, ¿te divertía que la gente lo parara en medio de la calle o lo sufrías?
–No, me encantaba y ahora me sigue pareciendo divertido. No siento que haya padecido su fama, al contrario, la usé mucho. [Se ríe].
–¿Para qué?
–Alguna que otra vez, en plena salida de levante, me sumó decir que era hija de Pachu. Ese suele ser como mi último recurso para ver si surge algo. [Se ríe]. Y después, el que papá fuera una persona conocida me ayudó mucho a conseguir entradas para algún show. En ese sentido, papá es muy vergonzoso, no le gusta pedir, le embolan ese tipo de situaciones y por otro lado, yo le quemo la cabeza.
–Muchos artistas buscan despegarse de la sombra de su apellido, pero en tu caso da la sensación de que lo llevás con total naturalidad, ¿cómo lo vivís vos?
–Como vos decís, lo vivo muy natural. No reniego de ese legado. Si el día de mañana papá quisiera ayudarme, ¿cómo no voy a aceptar ese empujón? Creo que no hacerlo es desaprovechar las oportunidades que te da la vida. Después está en una hacerse un lugar y encontrar su propio camino. En este medio y en otros ámbitos, hay mucha gente que te juzga por eso. Dicen cosas como “ella está en la tele porque su papá es famoso”. Sin embargo, nadie piensa que tal vez esa chica también se ganó ese lugar. A mí me gusta pensar más: “Vos me diste la ayuda, ahora sigo yo.
Pelo y maquillaje: Joaquina Espínola

Me quedaban nueve días para decidir qué hacer con esas fotos antes de que el teléfono las borrara definitivamente. Habían pasado casi tres años desde que nos separamos y ahí estaba yo, recorriendo la carpeta de eliminados y recuperando algunas de las imágenes que tres semanas antes había decidido borrar, convencida de que ese gesto podía ayudarme a terminar de soltarlo. Ahora no estaba tan segura. No sabía si estaba salvando recuerdos que formaban parte de mi vida o si, detrás de ese argumento razonable, seguía escondida la fantasía de que algún día él volviera.
Dicen que las fotos son lo último que se tira cuando uno ordena una casa y decide desprenderse de las cosas que ya no necesita. Quizás sea porque una foto nunca es solamente una foto, sino una puerta que se abre hacia una persona, una época o una versión de nosotros mismos que ya no existe. Uno mira una imagen tomada diez años atrás y no ve apenas dos personas sonriendo frente a una cámara: recuerda lo que estaba pasando ese día, lo que sentía, aquello que todavía no había sucedido y, sobre todo, la felicidad que en ese momento parecía tan natural que ni siquiera imaginábamos que alguna vez podría terminarse.
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Durante casi tres años me había negado a borrar las fotos que tenía con él con un argumento que me parecía bastante sensato. Tampoco había eliminado las imágenes de relaciones anteriores porque esas personas, aunque ya no estuvieran en mi vida, formaban parte de mi historia y no veía ningún sentido en fingir que nunca habían existido. Hasta que un día mi psicóloga me dijo algo que me dolió bastante más de lo que estaba dispuesta a reconocer.
—Vos no estás afectivamente disponible.
Me defendí enumerando los hombres con los que había salido, las aplicaciones que había instalado, las citas que había aceptado y todo el esfuerzo que supuestamente estaba haciendo para seguir adelante. Ella me escuchó sin interrumpirme y, cuando terminé, me dijo que no dudaba de que estuviera haciendo todas esas cosas, pero que hacerlas no significaba necesariamente estar disponible. Una parte de mí, dijo, seguía esperando que sucediera algo que hiciera posible recuperar la vida que había tenido con él.
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Sentí algo de bronca, probablemente porque reconocí una verdad en lo que me estaba diciendo. Podía salir con otros hombres, interesarme por ellos, pasarla bien e incluso desearlos, pero había una parte de mí que no quería empezar una nueva relación. Quería recuperar la que había tenido.
Pocos días después, el teléfono decidió mostrarme uno de esos recuerdos que aparecen sin que nadie los pida. “Hace seis años”, decía la pantalla, y ahí estaba él sonriendo en una playa. Después apareció otra foto, y otra más. En una yo llevaba puesta una camisa suya y él tenía la espalda quemada por el sol; me acordaba perfectamente de aquel día porque habíamos comido un pescado espantoso en un restaurante acogedor y nos habíamos reído durante horas. Había otras en aeropuertos, cumpleaños, viajes, cenas, domingos en casa, y una en particular en la que él estaba sentado frente a mí mirándome con una expresión que todavía podía reconocer.
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Entonces acepté que quizás mi psicóloga tuviera razón. Con las fotos de mis relaciones anteriores no me pasaba nada de eso; estaban ahí, pero no volvía a mirarlas ni sentía una conmoción cuando aparecían. Estas eran diferentes, porque no eran solamente el registro de algo que había sucedido, sino una vida a la que una parte de mí se negaba a dejar atrás.
Empecé a borrar las más fáciles: fotos de él solo que no tenían demasiada historia, selfies repetidas, capturas, imágenes que por algún motivo habíamos guardado varias veces. La primera me costó bastante, pero después apareció una especie de inercia que volvió todo más sencillo hasta que llegué a la foto de la playa. Me quedé un rato con el dedo suspendido sobre la pantalla porque, de pronto, sentí que no estaba borrando una imagen sino una felicidad entera.
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No sabía si para seguir adelante también había que borrar esas cosas, pero terminé apretando eliminar. Después borré otra, y otra, y durante un rato hubo algo casi violento en ese impulso, como si pudiera acelerar un duelo que llevaba tres años a fuerza de tocar una pantalla. Al terminar conservé apenas unas pocas fotos nuestras porque tampoco quería comportarme como si él nunca hubiera existido. Habíamos compartido muchos años, habíamos sido felices y yo lo había amado profundamente. La dificultad era admitir que todavía lo amaba.
Durante las semanas siguientes seguí haciendo lo que suponía que tenía que hacer. Salí, acepté invitaciones y conocí hombres, algunos inteligentes, otros divertidos, incluso alguno que me gustó bastante. Sin embargo, tarde o temprano aparecía una comparación que yo no había convocado o esa extraña sensación de estar ocupando un lugar en el que no quería terminar de instalarme. Podía escuchar a otro hombre, reírme con él, sentir curiosidad y hasta deseo, pero en algún lugar seguía existiendo aquella otra mesa en la que permanecía sentada con mi ex.
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Tres semanas después de haber borrado las fotos entré nuevamente a la carpeta de eliminados. El teléfono las conservaba durante treinta días antes de hacerlas desaparecer para siempre y a mí me quedaban nueve para decidir. Volví a encontrar la playa, la cocina de casa, un cumpleaños, algunos viajes, una foto de él durmiendo con la boca abierta y otra en la que yo lo abrazaba por atrás. Pensé que quizás había sido demasiado impulsiva y recuperé una, después otra y finalmente algunas más.
Me expliqué a mí misma que aquello no significaba que estuviera retrocediendo, sino simplemente que no necesitaba convertirme en Hernán Cortés quemando las naves para demostrar que era capaz de seguir adelante. Cuando terminé me sentí más tranquila y equilibrada, aunque tampoco podía estar completamente segura de que esa explicación fuera cierta. Quizás acababa de construir un argumento bastante sofisticado para permitirme conservar una parte de aquello que todavía no estaba preparada para perder.
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Con el tiempo entendí que el verdadero problema nunca fueron las fotos. Había una pregunta mucho más difícil detrás de todo aquello, una para la cual no encontraba ninguna respuesta satisfactoria: ¿cómo se separa uno de alguien a quien todavía ama, especialmente cuando no existe una traición, una pelea definitiva o un daño suficientemente grande?
A veces hubiera preferido que él me hubiera engañado o que se hubiera convertido en alguien a quien pudiera odiar, porque al menos habría tenido una razón poderosa para irme. Pero nosotros no nos habíamos separado porque se hubiera terminado el amor, sino porque queríamos futuros diferentes. Él quería tener hijos y yo no.
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Siempre lo habíamos sabido, aunque durante mucho tiempo hicimos lo que solemos hacer con aquellas verdades capaces de amenazar nuestra felicidad: decidimos no mirarlas demasiado. Faltaba mucho, alguno de los dos podía cambiar, quizás encontraríamos una solución que todavía no éramos capaces de imaginar. Mientras tanto nos quisimos, viajamos, hicimos proyectos, nos acompañamos y construimos una vida que nos gustaba, hasta que un día aquello que habíamos dejado para más adelante se sentó inevitablemente a la mesa con nosotros.
Él seguía queriendo ser padre y yo seguía sin querer ser madre. Ya no había un futuro indefinido donde esconder aquella diferencia ni una negociación capaz de resolverla, porque hay conflictos en los que uno puede ceder un poco y el otro también, pero no existe la posibilidad de tener medio hijo. Finalmente nos separamos y sentí alivio por no tener que ser madre. Aunque también descubrí que postergar un dolor no necesariamente lo evita y, algunas veces, solamente le da tiempo para crecer.
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Durante los años siguientes traté de entender por qué me producía tanta resistencia la idea de tener hijos. Tenía explicaciones perfectamente razonables: no quería que mi vida cambiara por completo, me costaba imaginar la pérdida de independencia, me asustaba que un ser humano dependiera de mí durante tantos años y también me inquietaba esa incertidumbre inevitable que implica traer a alguien al mundo sin saber qué clase de mundo encontrará.
Escuché muchas opiniones. Algunos pensaban que mi decisión era egoísta o frívola, otros me advertían que algún día podía arrepentirme y también estaban quienes me aseguraban que me estaba perdiendo la experiencia más extraordinaria de la vida. Me decían que nadie está preparado para tener un hijo y que la incertidumbre siempre había sido parte de la existencia, porque si los seres humanos esperáramos garantías para tomar nuestras grandes decisiones nunca nos pondríamos en marcha. Yo podía comprender todos esos argumentos y, sin embargo, mi resistencia permanecía intacta.
Durante mucho tiempo creí que eso era todo: simplemente no quería tener hijos. Hasta que, trabajando sobre el tema, empecé a sospechar que quizás había algo más profundo que no tenía tanto que ver con la maternidad. Cuando miraba mi vida con cierta distancia podía reconocer un patrón que había repetido durante años sin darme cuenta: había organizado buena parte de mi existencia alrededor de la necesidad de sentirme a salvo.
Había trabajado muchísimo para conseguir independencia económica y construir una posición profesional sólida. También había buscado reconocimiento más de lo que me gustaba admitir, procurando no depender demasiado de nadie. Siempre me tranquilizó saber que si algo salía mal, tendría mi dinero, mi trabajo, mis vínculos y mi capacidad para mantenerme a flote. Odiaba que algunas de mis necesidades quedaran expuestas, fuese la que fuese. Durante demasiado tiempo llamé independencia a todo eso, sin darme cuenta que lo central era cosa: el enorme miedo que sentía.
Y en ese sentido, un hijo representaba una experiencia extrema: un vínculo del que no hay vuelta atrás ni existe una puerta de salida; alguien a quien se ama sin poder controlar qué le sucederá, y también, una forma de amor que nos vuelve inevitablemente vulnerables.
Surgió entonces una pregunta que me resultaba bastante más incómoda que el hecho de si quería o no quería tener hijos. ¿Cuántas de las decisiones que tomé en nombre de mi libertad habían nacido condicionadas por el miedo?
Todavía no tengo una respuesta ni pretendo convertir este descubrimiento en una explicación demasiado fácil. No sé si quiero tener un hijo, ni creo que comprender mis miedos implique necesariamente que algún día vaya a quererlo. Tampoco sé si haber entendido todo esto antes habría cambiado nuestra historia; quizás él y yo realmente queríamos vidas distintas y separarnos fue la decisión correcta, por más doloroso que haya sido.
Lo único que ahora puedo ver con claridad es que uno puede pasarse la vida construyendo murallas para no sentirse vulnerable y descubrir, muchos años después, que esa protección también tiene un precio. Yo había construido una existencia en la que nada pudiera dejarme demasiado expuesta, en la que conservara mi independencia y pudiera volver a ponerme de pie si algo se derrumbaba, pero esa misma necesidad de sentirme a salvo también había influido en algunas de las decisiones que terminaron alejándome no solo de un hombre al que amaba, sino también, de lo mejor de la vida.
A veces vuelvo a mirar las pocas fotos que conservé de nosotros y ya no siento con tanta claridad que deba borrarlas. Quizás algún día lo haga o quizás permanezcan ahí, mezcladas con miles de imágenes de personas, lugares y versiones de mí misma que también fueron desapareciendo con los años. Porque ahora sospecho que el problema nunca fue realmente la maternidad, sino mi dificultad para aceptar que hay cosas importantes que solo pueden vivirse cuando uno renuncia a la pretensión de tenerlas bajo control.
No sé si algún día voy a animarme a vivir de esa manera, queriendo algo aunque pueda perderlo, amando a alguien aunque pueda irse, tomando decisiones sin conocer de antemano sus consecuencias y aceptando que ninguna cantidad de dinero, independencia o reconocimiento puede protegerme completamente de aquello que más temo. Quizás de eso se trate finalmente la vulnerabilidad: no de ser débil ni de vivir a merced de los demás, sino de aceptar que para vivir algunas cosas hay que estar dispuesto a que también puedan dolernos.
Y mientras miro aquellas fotos pienso que tal vez pasé demasiados años tratando de sentirme a salvo, sin advertir que la seguridad absoluta tiene un costo que pocas veces ponderamos. Porque si para evitar la posibilidad de perder algo necesitamos estar seguros antes de elegirlo, es probable que descubramos, demasiado tarde, que exigir garantías antes de emprender un viaje puede ser también una manera de no partir nunca.
* Juan Tonelli es escritor y speaker, autor del libro “Un paraguas contra un tsunami”. www.youtube.com/juantonelli
El Gobierno evalúa introducir cambios en el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) para atender un reclamo de los gobernadores y asegurarse los votos necesarios para avanzar con la iniciativa en el Congreso.
El planteo, impulsado principalmente por el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, a través de sus referentes legislativos, propone incorporar un criterio federal en la conformación del directorio de la autoridad monetaria.
La propuesta establece que al menos tres de los ocho directores del BCRA acrediten una “trayectoria relevante” en distintas regiones del país: Norte Grande, Región Centro y Sur/Patagonia.
Quienes impulsan la modificación aclaran que no se trataría de representantes directos de los gobiernos provinciales, sino de incorporar diversidad económica, productiva y territorial a la conducción del Banco Central.
El diputado Eduardo Falcone, del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), realizó un planteo similar durante la discusión del proyecto en comisiones. Allí reclamó que el Poder Ejecutivo contemple una “adecuada representación federal de las diferentes regiones” al proponer a las autoridades del organismo.
“No puede ser que todos sean de la city porteña”, cuestionó.
OTRO RECLAMO DE LAS PROVINCIAS
La negociación también incluye un planteo relacionado con los títulos públicos. Si el Banco Central habilita a las entidades financieras a integrar sus encajes con esos activos, los gobernadores pretenden que su elección se realice según criterios de solvencia, liquidez, plazo, volatilidad y riesgo.
El objetivo es evitar que los títulos del Tesoro Nacional tengan automáticamente prioridad frente a los emitidos por las provincias.
En el oficialismo admiten que analizan incorporar algunos de estos cambios. La concesión tiene una ventaja para la Casa Rosada: no representa un costo fiscal y podría contribuir a consolidar el respaldo de los gobernadores.
LA MIRA PUESTA EN LA SESIÓN DEL 26
La negociación cobra especial importancia después del traspié que sufrió el Gobierno en el Senado con la reforma de la ley de tierras, que obligó al oficialismo a recalcular su estrategia y profundizar el diálogo con las provincias.
Ahora, La Libertad Avanza concentra sus esfuerzos en la sesión prevista para el 26 de agosto en Diputados, donde buscará aprobar dos de los proyectos considerados prioritarios por la Casa Rosada: la ampliación del régimen de Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del BCRA.
Esta última iniciativa busca concentrar la función de la autoridad monetaria en preservar el valor de la moneda, prohibir el financiamiento al Tesoro y la emisión sin respaldo y endurecer las condiciones para remover a sus autoridades.
El proyecto ya obtuvo dictamen en un plenario de las comisiones de Finanzas y Presupuesto con el acompañamiento del PRO, la UCR y bloques provinciales. Los cambios reclamados por los gobernadores podrían incorporarse durante el debate en el recinto.
El temario previsto también contempla una reducción del IVA para la fécula de mandioca, el acuerdo comercial entre el Mercosur y Singapur y la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).
GESTOS PARA SUMAR VOTOS
El acercamiento a las provincias se profundizó en los últimos días. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, participó de una reunión de gobernadores del Norte Grande en Misiones y luego viajó a Catamarca para reunirse con Jalil y con el gobernador de Santiago del Estero, Elías Suárez. También participó el ministro de Economía, Luis Caputo.
En paralelo, el oficialismo accedió a impulsar distintos proyectos reclamados por los bloques provinciales, siempre que no impliquen costos fiscales significativos.
La estrategia apunta más allá de la reforma del Banco Central. El Gobierno necesitará del acompañamiento de los mandatarios para afrontar otros debates de peso político, entre ellos el Presupuesto 2027, la reforma del mercado de capitales y la eliminación de las PASO.
En este último caso, la Casa Rosada necesitará reunir 129 votos en Diputados y 37 en el Senado. Por eso, mantener el respaldo de los gobernadores aparece como una pieza central de la estrategia legislativa y electoral de Milei de cara a 2027.
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Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), hizo un llamado a que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Fiscalía General de la República (FGR) investiguen el patrimonio de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, luego de que se dio a conocer que el gobierno de Estados Unidos le retiró su visa.
En un video publicado en su cuenta de X, el líder panista acusó al partido Morena y al actual gobierno federal de proteger a López Beltrán, luego de que tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como funcionarios y legisladores morenistas calificaron el retiro del documento como un acto de injerencia y persecución política.
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“Pues Andy López Beltrán se quedó sin visa. Estados Unidos se la revocó y él mismo tuvo que salir a reconocerlo. Y mientras Morena y el gobierno lo protegen aquí, allá ya le cerraron la puerta.
“Y ahora grita que es una persecución y una canallada. El viejo manual de Morena: los descubren, se victimizan. Y la presidenta lo defiende. Dice que es un asunto político e injerencia extranjera. Ah, pero no fuera un personaje de la oposición, porque en ese caso la presidenta le dicta sentencia desde su mañanera”, dijo Romero Herrera.
En la misma publicación, señaló a López Beltrán de presuntamente estar vinculado a casos de huachicol fiscal, al afirmar que supuestamente su nombre habría aparecido en una carpeta de la FGR.
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Además, mencionó la existencia de empresas ligadas a personas cercanas al hijo del expresidente, como Amílcar Olán, que habrían importado combustible desde oficinas en Houston presuntamente investigadas por autoridades estadounidenses.
“Los hechos ahí están. Su nombre, el de Andy, aparece en una carpeta de investigación de la FGR por huachicol fiscal. Esto fue primeras planas.
“Además, una empresa ligada a su íntimo amigo Amílcar Olán, ese de: el de cuando se descarrile ya será otro tema, importa combustible desde una empresa cuyas oficinas en Houston fueron cateadas por una investigación criminal por huachicol”, sostuvo.
En este sentido, el lider del PAN consideró que el ascenso de López Beltrán solo fue posible gracias al amparo del expresidente y acusó que, mientras allegados suyos incrementaron su patrimonio, Morena busca premiarlo con una diputación y fuero.
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“Y aquí yo te pregunto: ¿de veras tú crees que el hijo hacía las cosas sin el consentimiento del papá? A ver, que quede claro: el hijo es lo que permitió el papá. Y mientras sus amigotes amasaron millones gracias a sus influencias, Morena pretende premiar a Andy con diputación y con fuero.
“Bueno, pues ahora desde el PAN exigimos que la FGR y la UIF, con la misma celeridad con la que se conduce contra opositores y periodistas, investiguen sus cuentas, sus contratos, sus relaciones y el origen de la riqueza que financia su vida de lujos”, puntualizó.
Por ello, instó a la presidenta Claudia Sheinbaum a decidir entre asumir el rol de jefa de Estado o “encubrir al clan López Beltrán”.
“Y la presidenta Claudia Sheinbaum debe decidir si asume su papel de jefa de Estado o de encubrir al clan López Beltrán. Bendiciones y la patria es primero”, concluyó.
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En entrevista con medios, Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, calificó como una decisión soberana de Estados Unidos el retiro de la visa a López Beltrán.
“Primero que nada hay que decir, evidentemente es una decisión soberana de Estados Unidos. Ellos definen a quién permiten que entre o no a su país. Eso lo hacen todos los países, incluso nosotros también en esta nación. Todos los países tienen derecho a definir quién entra o quién no entra a su nación”, dijo.
Explicó que, como cualquier país, el gobierno estadounidense decide a quién permite el ingreso y que existen motivos diversos para negar o cancelar visas, entre ellos, la presunción de actividades delictivas o riesgos a la seguridad pública.
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“Sí sería importante, sería incluso definitivo, tener claridad en algún momento de por qué se le ha retirado la visa al hijo del expresidente”, afirmó .
López Rabadán expresó preocupación ante la posibilidad de que un mexicano pueda estar incluido en razones tan graves y consideró que la transparencia sobre los motivos sería relevante para la sociedad.
Consultada sobre la carta enviada por López Beltrán a Donald Trump, opinó que cada persona es libre de definir su relación, incluso epistolar, con actores internacionales, pero sugirió que los señalamientos y calificaciones no contribuyen a una relación positiva con el principal socio comercial de México.
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