
Zuckerberg, Mark. “AI’s Biggest Risk Is One Entity With Too Much Control.” Axios, 10 de agosto de 2026.
Mark Zuckerberg presenta en este manifiesto una visión marcadamente optimista sobre el futuro de la inteligencia artificial. Su argumento central es que el principal peligro no sería necesariamente que la IA alcance capacidades extraordinarias, sino que el control de esas capacidades quede concentrado en una única empresa, gobierno o institución. Frente a esa posibilidad, defiende una IA ampliamente distribuida, de manera que miles de millones de personas puedan disponer de herramientas capaces de ampliar sus capacidades intelectuales, creativas y profesionales. Para Zuckerberg, la concentración del poder tecnológico supondría un riesgo porque permitiría que unos pocos actores determinaran cómo se utiliza una tecnología con consecuencias potencialmente globales.
Una de las ideas fundamentales del documento es la llegada de una “superinteligencia personal”, concebida como un sistema de IA capaz de acompañar individualmente a cada persona y ayudarla en múltiples dimensiones de su vida. Zuckerberg imagina asistentes capaces de actuar como tutores personalizados, asesores profesionales, investigadores, programadores o colaboradores creativos. En su visión, la IA podría proporcionar a cualquier persona capacidades que actualmente están reservadas a quienes disponen de determinados recursos económicos o conocimientos especializados. La consecuencia sería una democratización de capacidades intelectuales que podría modificar profundamente la educación, el trabajo, la investigación y la creación de empresas.
El planteamiento tiene una dimensión particularmente importante para la educación. Zuckerberg imagina que cada estudiante pueda disponer de un tutor personalizado con conocimientos equivalentes a los de un experto y con capacidad para adaptar permanentemente las explicaciones a las necesidades de cada alumno. Del mismo modo, los adultos podrían utilizar estos sistemas para aprender idiomas, adquirir nuevas competencias profesionales o desarrollar aficiones. El planteamiento transforma la idea tradicional del acceso al conocimiento: en lugar de depender exclusivamente de una institución educativa o de un profesor, cada individuo tendría potencialmente un asistente educativo permanente.
La cuestión del código abierto ocupa un lugar central en la propuesta. Zuckerberg sostiene que Meta debe continuar poniendo modelos de IA a disposición de desarrolladores y usuarios, porque considera que un ecosistema abierto favorece la innovación y evita que unas pocas grandes compañías acumulen un poder excesivo. Meta anunció simultáneamente nuevos modelos de IA destinados a desarrolladores, entre ellos Muse Glimmer, orientado a funcionar en ordenadores personales, y acceso para desarrolladores a un modelo más potente denominado Muse Spark 1.2. Esta estrategia pretende situar la apertura de modelos como alternativa frente a sistemas controlados exclusivamente por grandes laboratorios tecnológicos.
El manifiesto también introduce una dimensión económica. Zuckerberg plantea que los sistemas de IA deberían ofrecer acceso gratuito o asequible para miles de millones de personas, mientras que quienes necesiten mayores cantidades de capacidad computacional podrían pagar por ella. Su propuesta incluye incluso mecanismos dinámicos para determinar el precio de determinados niveles de computación. La idea de fondo es que la IA avanzada no debería convertirse en un recurso reservado exclusivamente a grandes empresas, gobiernos o personas con elevados ingresos, sino que sus beneficios deberían distribuirse ampliamente.
Otro aspecto significativo es la relación entre IA, poder y geopolítica. Zuckerberg argumenta que Estados Unidos y sus aliados necesitan desarrollar rápidamente infraestructuras energéticas y tecnológicas para mantener su posición frente a China. En este contexto defiende también una postura relativamente permisiva hacia la denominada distillation, una técnica mediante la cual un modelo menos potente puede aprender a partir de las respuestas producidas por otro modelo más avanzado. El debate tiene implicaciones importantes para la competencia tecnológica internacional, la propiedad intelectual y las restricciones que los gobiernos pueden imponer al desarrollo de IA.
Sin embargo, el manifiesto ha recibido críticas desde sectores vinculados a la seguridad de la IA y a los derechos digitales. Anthony Aguirre, del Future of Life Institute, cuestionó la capacidad de cualquier empresa para controlar sistemas que eventualmente puedan alcanzar capacidades mucho mayores que las actuales. Otros críticos consideran que la propuesta de distribuir ampliamente sistemas cada vez más poderosos no elimina necesariamente los riesgos y puede introducir nuevos problemas de seguridad, manipulación, concentración económica o dependencia tecnológica. Estas críticas plantean una cuestión fundamental: que una tecnología sea accesible para muchas personas no significa automáticamente que sus consecuencias sean positivas o que los riesgos estén controlados.
El debate resulta especialmente interesante porque enfrenta dos concepciones diferentes de la gobernanza de la IA. Por un lado, Zuckerberg presenta la distribución amplia de la tecnología y el desarrollo de modelos abiertos como mecanismos para evitar la concentración de poder. Por otro, los críticos argumentan que determinados sistemas avanzados pueden requerir controles, evaluaciones y límites precisamente porque distribuir ampliamente capacidades muy poderosas también puede aumentar la superficie de riesgo. El manifiesto, por tanto, no es solamente una reflexión tecnológica: constituye también una propuesta sobre quién debe controlar la IA, quién debe tener acceso a ella y qué grado de regulación debería existir.
Para las bibliotecas y la alfabetización en inteligencia artificial, el planteamiento tiene especial interés. La idea de que la IA avanzada debe estar disponible para amplios sectores de la población conecta directamente con la función histórica de las bibliotecas como instituciones de democratización del acceso al conocimiento y a la tecnología. Pero también plantea una segunda obligación: proporcionar a los ciudadanos las competencias necesarias para utilizar críticamente esas herramientas. Si cada persona dispone de un asistente capaz de generar información, enseñar, investigar o tomar decisiones, será todavía más importante saber evaluar sus respuestas, comprobar sus fuentes, comprender sus limitaciones y reconocer cuándo una decisión no debería delegarse en una máquina.

Cómo olvidar que hubo un tiempo en que en los Estados Unidos una persona negra podía ser impedida de votar, obligada a sentarse separada de los blancos, expulsada de determinados espacios públicos y enviada a una escuela diferente por el color de su piel. En ese país, durante décadas, la segregación no era una anomalía: tenía leyes, tribunales y autoridades que la sostenían.
Por eso, cuando el 2 de octubre de 1967 Thurgood Marshall pronunció el juramento que lo convertiría formalmente en juez asociado de la Corte Suprema de Estados Unidos, detrás de aquel hombre vestido con la tradicional toga había mucho más que un abogado que acababa de llegar al máximo tribunal.
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Estaba también la historia de un niño negro de Baltimore, nieto de personas que vivieron bajo la esclavitud, que creció escuchando hablar de una justicia que no siempre alcanzaba a todos. Ahí se encontraba el abogado que durante décadas llevó ante los tribunales los casos de personas perseguidas por las leyes segregacionistas. Y sobre todo, el hombre que consiguió una de las victorias judiciales más importantes contra la discriminación racial.
Aquel día no fue solamente el comienzo de su carrera como magistrado, sino la llegada al corazón del sistema judicial estadounidense de alguien que había pasado buena parte de su vida intentando modificarlo desde afuera.
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Thurgood Marshall, nacido el 2 de julio de 1908 en Baltimore, Maryland, años más tarde decidió simplificar su nombre y pasó a llamarse Thurgood. Su familia pertenecía a la comunidad negra de una ciudad en la que las barreras raciales formaban parte de la vida cotidiana. Su padre, William Canfield, trabajaba como camarero y también tenía una fuerte participación en organizaciones vinculadas con la comunidad afroamericana. Su madre, Norma Arica Marshall, era maestra.
Creció en un hogar en el que la educación tenía una importancia central. Pero también conoció desde muy temprano las limitaciones que imponía la segregación. Sus abuelos también eran de un país en el que las personas negras podían ser esclavizadas. Marshall pertenecía, por lo tanto, a una generación que nació después de la abolición de la esclavitud, pero todavía dentro de una sociedad donde la igualdad legal distaba enormemente de ser una realidad.
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La esclavitud había sido abolida después de la Guerra Civil, pero eso no significó el final de la discriminación. En numerosos estados del sur, las llamadas leyes Jim Crow –normas estatales que impusieron como legal la segregación racial- continuaban. Escuelas, transportes, restaurantes y otros espacios públicos podían estar divididos según el color de piel. Y durante décadas la Corte Suprema lo permitió.
Marshall decidió que su herramienta para enfrentarse a esa realidad sería el derecho. Entonces ingresó en la Universidad Lincoln, una institución históricamente negra de Pensilvania, y posteriormente intentó hacer lo mismo en la de Maryland para estudiar. Pero fue rechazado. La razón no necesitaba demasiadas explicaciones: la institución no admitía estudiantes negros.
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Con ese panorama terminó en la Facultad de Derecho de la Universidad Howard, en Washington, donde tuvo como profesor a Charles Hamilton Houston, una de las figuras centrales de la lucha jurídica contra la segregación, quien entendía que el derecho podía convertirse en un arma contra las leyes discriminatorias. Thurgood tomó esa idea y la convirtió en la misión de su vida.

En 1933 obtuvo su título de abogado y comenzó a trabajar en Baltimore. Poco después ingresó en la NAACP, la organización que desde comienzos del siglo XX luchaba por los derechos civiles de los afroamericanos. Así recorrió Estados Unidos para representar a personas negras que padecieron discriminación, condenas injustas o violaciones de sus derechos. No se trataba solamente de grandes casos constitucionales. Muchas veces tenía que presentarse en tribunales locales, frente a jueces y colegas que formaban parte del mismo sistema que pretendía cuestionar.
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Su trabajo lo llevó por distintos estados del sur. Allí encontró una sociedad en la que la segregación podía estar respaldada por leyes, pero también por la violencia y la intimidación. Y construyó una estrategia: atacar jurídicamente las bases que permitían sostener la desigualdad. Uno de los primeros grandes objetivos fue la educación. Durante años, la legislación y las decisiones judiciales permitieron que las escuelas para negros y blancos fueran separadas bajo el principio de que podían ser “iguales”.
El problema era que, en la práctica, rara vez esto ocurría. Entonces, él y el equipo legal de la NAACP empezaron a presentar casos destinados a demostrarlo. La batalla fue y llegó a la Corte Suprema.
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En 1954 llegó el momento que convirtió a Marshall en una figura nacional. La Corte Suprema debía resolver una serie de demandas agrupadas bajo el nombre Brown v. Board of Education of Topeka. La cuestión era aparentemente sencilla y, al mismo tiempo, explosiva: ¿podían los estados imponer escuelas públicas separadas para alumnos negros y blancos? Thurgood sostuvo que la respuesta debía ser no. La segregación escolar, argumentó, violaba la garantía constitucional de igualdad.
El 17 de mayo de dicho año, la Corte Suprema decidió por unanimidad que la segregación racial en las escuelas públicas era inconstitucional. Marshall había ganado. La sentencia no terminó inmediatamente con la segregación escolar. Su aplicación encontró enormes resistencias en distintos estados y abrió una nueva etapa de conflictos políticos y sociales.
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Pero la decisión destruyó pilares jurídicos del sistema segregacionista. Entonces, para él fue mucho más que una victoria profesional y personal. Había conseguido que la máxima autoridad judicial del país declarara que la separación racial impuesta por el Estado no podía convivir con la Constitución. A partir de entonces, su nombre quedó unido para siempre a la lucha por los derechos civiles.

Así las cosas, su carrera continuó creciendo. En 1961, el presidente John F. Kennedy lo nominó para integrar la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito. Su confirmación en el Senado fue demorada durante meses por la oposición de senadores segregacionistas. Finalmente fue confirmado en 1962 como juez.
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En 1965, el presidente Lyndon B. Johnson lo eligió como Solicitor General de Estados Unidos, el principal abogado que representa al gobierno federal ante la Corte Suprema. También en ese cargo hizo historia: fue el primer afroamericano en ocuparlo. Desde allí defendió ante el máximo tribunal diversas leyes federales, entre ellas las vinculadas con los derechos civiles y el Voting Rights Act de 1965, una de las normas fundamentales de la lucha por garantizar el derecho al voto de los afroamericanos.
Entonces ocurrió algo que parecía casi imposible unos años antes. El abogado que había construido su carrera combatiendo las leyes segregacionistas pasó a representar al gobierno ante el tribunal que podía decidir el destino de esas mismas normas.
Pero todavía faltaba un paso. El más simbólico de todos. En 1967 quedó vacante una banca en la Corte Suprema. Johnson tenía que elegir a un nuevo juez y decidió recurrir a Marshall. La nominación fue anunciada el 13 de junio. No era una elección inesperada para quienes conocían su trayectoria. Marshall tenía experiencia como abogado, juez federal y Solicitor General. Conocía desde adentro el funcionamiento del máximo tribunal.
Pero su nombre tenía además un significado político e histórico imposible de ignorar. Si el Senado lo confirmaba, sería el primer afroamericano en ocupar una banca en la Corte Suprema. El proceso de confirmación volvió a mostrar la resistencia que todavía existía. La nominación fue examinada por el Comité Judicial del Senado, presidido por James Eastland, senador de Mississippi y conocido opositor de la legislación de derechos civiles. Así, tuvo que responder preguntas sobre su filosofía jurídica, sus posiciones constitucionales y sus antecedentes.
Algunos opositores lo presentaron como un jurista excesivamente liberal. La batalla no fue idéntica a la que había enfrentado en 1961, pero el clima político seguía siendo hostil. Finalmente, el Senado aprobó su nominación el 30 de agosto de 1967, por 69 votos contra 11. La decisión estaba tomada. El primer afroamericano de la historia había sido elegido para integrar la Corte Suprema.

Finalmente, Marshall prestó el juramento judicial el 2 de octubre. La ceremonia quedó registrada oficialmente en el diario de la Corte Suprema. El nuevo juez fue escoltado hasta su lugar en el estrado. El momento tenía una enorme carga simbólica. Desde la creación de la Corte Suprema, ningún afroamericano había ocupado una de sus nueve bancas.
El hombre que desafió a las leyes segregacionistas y convenció a la Corte de declarar inconstitucional la separación racial en las escuelas se convertía en miembro del tribunal supremo. La institución que fue durante tanto tiempo escenario de disputas sobre los derechos de los afroamericanos ahora incorporaba a uno de sus principales defensores. Marshall tenía 59 años. Y todavía le quedaban casi 24 años en la Corte.
Durante su permanencia en el tribunal se convirtió en una de las voces más reconocibles de su ala liberal. Su experiencia como abogado de derechos civiles influyó en su visión de la Constitución. Defendió una interpretación amplia de las garantías individuales y se opuso a distintas formas de discriminación. También se manifestó contra la pena de muerte, una posición que mantuvo durante su carrera judicial.
Pero su presencia en la Corte tenía otra dimensión. Marshall había conocido personalmente las consecuencias de las decisiones judiciales sobre comunidades que durante mucho tiempo no tuvieron una representación real en los lugares donde se definían sus derechos. No llegó como un académico aislado del mundo exterior, sino después de recorrer los tribunales del sur, entrevistar testigos, defender acusados y enfrentarse a las estructuras legales de la segregación.
Permaneció en la Corte Suprema hasta 1991. Durante esos años participó en decisiones sobre derechos civiles, libertad de expresión, discriminación, garantías procesales y pena de muerte. Finalmente, con 82 años, decidió retirarse.
Un nuevo estudio revela que los productos de alimentación en todo el mundo, desde las algas marinas hasta el solomillo, pasando por los tomates y el maíz, se están encareciendo a medida que el cambio climático convierte los picos de precios temporales relacionados con el clima en un factor más persistente de la inflación común.
Los analistas de Zero Carbon Analytics, una empresa de investigación internacional, registraron picos en los precios de los alimentos entre 2022 y 2026, atribuyéndolos a fenómenos meteorológicos extremos que, según afirman, están relacionados con el cambio climático.
En lo que va del año, han vinculado casi todos los aumentos de precios documentados a temperaturas, sequías o lluvias sin precedentes, lo que significa que estos eventos fueron más extremos que cualquier otro caso similar registrado en la historia del clima. La única excepción fue una tormenta invernal que disparó los precios del tomate en Estados Unidos cerca de un 40 por ciento, pero que no se vio agravada por el cambio climático.
Estos hallazgos forman parte del creciente conjunto de investigaciones sobre cómo el cambio climático está transformando la inflación, un fenómeno que algunos economistas denominan “climáticoflación”.
“La inflación climática representa un aumento permanente en los costos de vida cotidianos, impulsado por la dependencia de los combustibles fósiles y la destrucción causada por fenómenos meteorológicos extremos, lo que genera una inflación persistente que ejerce presión sobre los presupuestos familiares en todo el mundo”, dijo Joanne Bentley-McKune , científica climática y autora principal del informe de Zero Carbon Analytics, en un comunicado.
En términos generales, 2026 ha sido un año difícil para los productores agrícolas a nivel mundial. Además de las tensiones geopolíticas que han trastocado importantes corredores comerciales en Oriente Medio y el Mar Negro, disparando los costos de los insumos, los fenómenos meteorológicos extremos han devastado las cosechas y ya han comenzado a amenazar el período de siembra para la cosecha del próximo año. Un fenómeno de El Niño “super” históricamente severo se perfila como uno de los principales riesgos para el suministro mundial de alimentos hasta 2027.
Los precios de los principales cultivos básicos, como el trigo, el maíz, el cacao y el azúcar, ya han subido este año, lo que ha contribuido a que el índice de productos alimenticios básicos de las Naciones Unidas alcanzara en agosto su nivel más alto en casi cuatro años.
“Incluso los países autosuficientes en productos básicos podrían verse afectados por la inflación a medida que disminuyen los rendimientos locales y El Niño perturba la producción mundial y los precios del mercado”, señalaron los autores del informe.
Aquí tienes algunos de los aumentos de precios que identificaron utilizando un método desarrollado por investigadores del Centro de Supercomputación de Barcelona y el Banco Central Europeo.
Diversas zonas de Europa experimentaron el verano más caluroso de su historia. Las temperaturas superaron los 44 grados en el suroeste de Francia, mientras que el Reino Unido registró el día de junio más caluroso de su historia.
Científicos de World Weather Attribution descubrieron que el cambio climático provocado por el ser humano hizo que la sequía del suelo, causante de gran parte de los daños a los cultivos, fuera aproximadamente cinco veces más probable en Europa occidental y once veces más probable en Europa oriental.
La subida de precios no termina ahí. El precio del calabacín se ha disparado un 32 por ciento interanual, seguido de cerca por el de los tomates, con un aumento del 31 por ciento. Las judías verdes son casi un 25 por ciento más caras.
Los precios de la carne de res estadounidense, uno de los más sensibles políticamente del país, alcanzaron un récord en abril, mientras que el hato ganadero se redujo a su nivel más bajo en 75 años. Esta disminución se debe en parte a la sequía y otras presiones climáticas, así como a un parásito mortal que ataca la carne, conocido como gusano barrenador del Nuevo Mundo. Estados Unidos registró el marzo más caluroso de su historia en 2026, lo que provocó que los estados de la región montañosa perdieran su manto de nieve invernal. El calor récord llegó durante los últimos días del invierno, reseca la región y aceleró la escasez de agua mucho antes del verano.
Los cultivadores de tomate a ambos lados del Atlántico se enfrentaron a fenómenos meteorológicos diferentes pero igualmente intensos.
España comenzó el año con el enero y febrero más lluviosos de su historia: en la región de Ávila-Madrid-Toledo, en el centro del país, las precipitaciones fueron un 175 por ciento superiores a lo habitual, inundando campos y saturando los cultivos, incluidos los tomates. Durante el pasado verano, algunas zonas del país se vieron asoladas por incendios forestales, temperaturas récord y una grave sequía.
Los precios del tomate, ingrediente clave en muchos platos nacionales, como el pan con tomate, el gazpacho y la salsa brava, subieron un 11 por ciento interanual.
En Estados Unidos, la tormenta invernal ‘Gianna’, que azotó el país en febrero, trajo consigo temperaturas inusualmente frías y nevadas hasta Florida, condiciones que se observan aproximadamente una vez cada década, aunque no sin precedentes. Las heladas fueron particularmente dañinas para los tomates, que prosperan en el clima generalmente más cálido del estado. Como resultado, los precios aumentaron un 40 por ciento entre enero y abril de este año.
Según un análisis independiente de la Unidad de Inteligencia Energética y Climática (ECIU), los aumentos repentinos de precios, incluso en un número reducido de alimentos, pueden ser suficientes para impulsar la inflación general. Los investigadores descubrieron que un pequeño grupo de alimentos, entre los que se incluyen la mantequilla, la carne de res, la leche, el café y el chocolate, representaba entre el 30 y el 40 por ciento de la inflación de los precios de los alimentos en el Reino Unido, por ejemplo.
Las condiciones climáticas extremas también están alterando la producción y disponibilidad de alimentos básicos para una dieta saludable —frutas, verduras y proteínas— en contraposición a los alimentos procesados y ricos en calorías. Esto, a su vez, significa que las alteraciones climáticas amenazan la calidad, la variedad y el valor nutricional de la alimentación de las personas, según los autores del informe de Zero Carbon Analytics.
Según las proyecciones, para 2035 se espera que el calentamiento global añada hasta 3.23 puntos porcentuales anuales a la inflación de los alimentos y 1.18 puntos porcentuales a la inflación general, una cifra que muchos países pretenden mantener en torno al 2 por ciento.
Sin embargo, las persistentes crisis de suministro provocadas por el cambio climático están obligando a replantear la política económica tradicional. “Las subidas de los tipos de interés no pueden solucionar la disminución de las cosechas ni proteger a los hogares vulnerables”, afirmaron los analistas.

Después de la matanza, en sus comunicados oficiales el Servicio Penitenciario y la Policía Militar brasileños sostuvieron que dentro del Complejo Penitenciario de Carandiru se había desarrollado una batalla entre los presos y los policías. El “resultado” del supuesto enfrentamiento los desmentía de manera flagrante: entre los presos se contaban 111 muertos y 110 heridos, mientras que entre los más de trescientos policías militares que irrumpieron en la cárcel ninguno tenía siquiera un rasguño en la piel. Ese fue el burdo intento de encubrimiento de la mayor masacre perpetrada en un penal de Brasil. La verdad era muy diferente: según la reconstrucción que se pudo hacer a partir de las declaraciones de los sobrevivientes y de testigos independientes, quedó claro que los detenidos no ofrecieron ninguna resistencia pero que los policías les siguieron disparando, incluso a aquellos que intentaron refugiarse en las celdas, donde fueron acorralados y ejecutados a sangre fría.
Para tener una idea de la magnitud de la carnicería basta compararla con la Masacre del Pabellón Séptimo de la cárcel de Devoto, perpetrada el 14 de marzo de 1978 en la Argentina. Según las cifras oficiales tuvo un saldo de 64 prisioneros muertos, casi todos devorados por las llamas que se propagaron en el recinto cerrado sin que nadie hiciera el más mínimo gesto para auxiliarlos.
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En Carandiru, la cárcel más grande su superpoblada de América latina, todo era monstruoso. Tenía una capacidad para 3250 presos, pero para mediados de 1992 había casi siete mil, de los cuáles más de dos mil estaban hacinados en el Pabellón Noveno. Muchos de los reclusos no tenían condena firme, sino que estaban detenidos a la espera del juicio. A cargo de la cárcel estaba el director José Ismael Pedrosa, un hombre de extensa trayectoria en el Servicio Penitenciario brasileño, en cuya foja de servicios se combinaban las felicitaciones de las autoridades con denuncias de represión injustificada y violaciones de los derechos humanos.
Así estaban las cosas, cuando el 2 de octubre de 1992, 341 policías militares, armados con armas pesadas cargadas con munición letal y acompañados por perros entrenados, entraron al Complejo, ubicado en pleno centro de San Pablo, y dispararon contra los presos. El promedio de edad de las víctimas se calculó en 22 años y muchas de ellas no tenían condena firme, sino que estaban allí con “prisión preventiva”.
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La tarde del viernes 2 de octubre, un partido de fútbol derivó en una pelea entre presos que pronto se convirtió en un tumulto que tuvo su epicentro en el Pabellón Noveno. Hubo peleas a golpes y también con armas blancas, y algunos presos iniciaron fuego prendiendo un colchón. Según la versión que dieron las autoridades, se trataba de un motín, pero ninguno de los testimonios recogidos entre los sobrevivientes permitió corroborarlo. La mayoría dijo que fue una pelea entre dos presos que fue escalando y que nadie tenía la intención, ni la posibilidad, de tomar la cárcel.
En esos casos, el reglamento indicaba que el Servicio Penitenciario debía resolver la situación con sus propias fuerzas, pero en lugar de hacerlo el director Pedrosa pidió a la Policía Militar (PM) que reprimiera “el motín”. La misión recayó en el coronel Ubiratan Guimarães, que se puso al mando de tres batallones de la PM y, además, pidió un refuerzo de soldados al Ejército. Y todo se desmadró hasta convertirse en una carnicería.
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Decidido a reprimir a sangre y fuego, el coronel Guimarães impuso primero un cerco alrededor del penal para evitar que se acercaran civiles. La excusa fue garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero en realidad buscó – y logró – que ningún periodista ni funcionario judicial pudiera ver lo que iba a ocurrir.
Con el perímetro cerrado a cualquier ojo indiscreto, a las 15.30, dio la orden de entrar y 341 policías militares y soldados irrumpieron en el complejo. Llevaban armas de puño automáticas, ametralladoras y perros entrenados. Los disparos no tardaron en empezar a sonar. No buscaban controlar un motín sino perpetrar una masacre que sirviera como escarmiento.
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En el interior del penal estaba el doctor Drauzio Varella, uno de los médicos de Carandiru, que fue testigo directo de lo que pasó a continuación: “Mandás invadir un pabellón a oscuras, con un colchón encendido en medio de la humareda, mandás a policías que no conocen la cárcel por dentro (eran policías militares, estaban trabajando en la calle, pelotón de choque, otros), con un perro en una mano y una ametralladora en la otra mano: ¿qué creés que va a suceder?”, contó después pese a las presiones que recibió para que guardara silencio.
Tanto el doctor Varella como muchos de los sobrevivientes dejaron en claro que no hubo enfrentamientos de presos con la policía sino ejecuciones. “Los policías entraron arremetiendo contra todo lo que se movía y lo que no se movía. Imaginate: estás ahí preso, tenés un cuchillo en una mano y aparece en la punta da galería un pelotón de policías militares con ametralladoras en la mano y un perro. ¿Qué hacés en ese momento? Vas a tu celda, tiras el cuchillo y te escondés dentro de ella. No tenés ninguna posibilidad de enfrentarlos”, relató el médico.
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El preso Sidney Salles tuvo suerte porque el policía que lo persiguió hasta su celda le “perdonó” la vida después de decirle que lo iba a matar. “Cuando salí a la galería, vi un montón de cadáveres tirados en el suelo. Nos ordenaron sacar a los muertos y cargué unos veinticinco cuerpos. Los bajábamos de los pisos y los amontonábamos en el patio. Esta escena ha sido una constante en mi mente. En los días después de la masacre, las imágenes de los cuerpos ensangrentados me torturaban psicológicamente de noche, cuando dormía. A menudo me despertaba gritando, en pánico”, explicó.
El perito criminal Osvaldo Negrini, de la Policía Civil, fue la primera persona que entró a la cárcel después de la masacre. “Cuando llegué, para alcanzar el primer piso tuve que subir una escalera: era una cascada de sangre. La sangre corría escalera abajo y me llegaba hasta la canilla”, declaró bajo juramente en uno de los juicios. También pudo reconstruir que 85 de las 111 víctimas fueron ejecutadas a sangre fría en sus celdas. “Muchos disparos fueron realizados desde las ventanillas de las puertas de las celdas y encima con ametralladora. Así los policías conseguían matar a cuatro o cinco presos de una vez. No había necesidad de una acción de este tipo, los reclusos ya estaban dominados. Pero, no se sabe por qué razón, optaron por exterminar a varios de ellos simultáneamente”, detalló.
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Esos y otros testimonios también sacaron pusieron en evidencia las maniobras de encubrimiento que intentó la policía después de la matanza: plantar armas en las celdas y recoger todos los casquillos de las balas disparadas para dificultar el trabajo de los forenses. “No haber encontrado ninguna cápsula hizo imposible individualizar las conductas de los policías ni identificar a quienes dispararon en cada caso, pero las paredes hablaban, la historia estaba escrita en ellas”, declaró también Negrini y contabilizó que se habían encontrado más de quinientos impactos en ellas.
Una justicia lenta y parcial
El complejo penal de Carandiru fue demolido el 9 de diciembre de 2002, poco después que se utilizaran sus instalaciones para la filmación de “Carandiru”, una película dirigida por el argentino-brasileño Héctor Babenco y basada en el libro del médico Drauzio Varella
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Los procesos judiciales se prolongaron durante décadas y hubo que esperar hasta 2013 para que la Justicia condenara a 74 de los policías que participaron en la represión por la muerte de 77 presos. Las penas en su contra oscilaron entre los 48 y los 624 años de prisión. Sin embargo, ninguno cumplió con la pena utilizando constantes apelaciones que los mantuvieron fuera de la cárcel.
El coronel Ubiratan Guimarães, jefe del operativo, ya había sido condenado en 2001a 632 años de prisión por 102 de las 111 muertes en la masacre (seis años por cada homicidio y veinte años por cinco tentativas de homicidio). No cumplió un solo día de cárcel, porque al año siguiente, mientras apelaba la sentencia, fue elegido diputado estatal de San Pablo y luego logró que el Tribunal de Justicia de San Pablo anulara la sentencia condenatoria por un “error” de procedimiento. Fue asesinado en su casa de un tiro en la cabeza en 2006 y en la pared del edificio donde vivía apareció días después una pintada con aerosol que decía: “Aquí se hace, aquí se paga”. El director de la cárcel, José Ismael Pedrosa, no tuvo mejor suerte que el coronel. Lo mató un comando del grupo criminal Primeiro Comando da Capital (PCC), una organización nacida en las cárceles que lo tenía amenazado de muerte desde poco después de la masacre.
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Para redondear el mecanismo de impunidad, los 74 policías condenados por la masacre fueron indultados por el expresidente Jair Bolsonaro el 23 de diciembre de 2022, en una de las últimas medidas que tomó durante su gobierno, pero menos de un mes después, ya con Lula en la presidencia del país, el Tribunal Supremo de Brasil anuló esos indultos.
La masacre de Carandiru pareció marcar un punto de inflexión en el sistema carcelario de San Pablo y de todo el país, con la creación prisiones más pequeñas y alejadas de los centros ciudadanos para evitar la superpoblación.

Fue apenas una ilusión: según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública de 2025, la población carcelaria supera las 965.000 personas, incluyendo regímenes en penitenciarías y unidades policiales, frente a una capacidad de 679.000 plazas oficiales, lo que implica una superpoblación de 280.000, con el consiguiente hacinamiento. El 94% de los presos son hombres y el 70% del total son negros y pardos. Brasil tiene la tercera población carcelaria y la primera de América latina, y de acuerdo con las proyecciones oficiales, se estima que alcanzará el millón de presos en 2027.
02/10/2026
Actualizado a las 06:47h.
Habíamos oído algo y quisimos probar. Un grupo de periodistas de DV echamos el anzuelo antes del verano y nos dieron mesa para el 25 de septiembre. «Esto parece el El Bulli», les dije a sus dueños.
Cogimos la reserva, como quien coge una entrada para ver el año que viene a Bruce Springsteen en Goteborg o quien apalabra una cita con el dentista en febrero. El día que nos dieron nos sonaba tan remoto -para los periodistas todo lo que sea más tarde de mañana es remoto- que ni nos dimos cuenta que estaríamos en pleno Zinemaldi y algunos comensales estarían más ocupados con las andanzas de Brad Pitt que con dónde cenarían esa noche. La realidad mandaba y el Festival de cine obligó a causar baja a una de las convocadas a la mesa, otro comensal estaba de baja laboral y a una tercera le fue imposible conciliar.
Conclusión: En Sa Taula, donde caben entre 8 y 10 comensales, no pudimos llenar la mesa, que era nuestra pretensión, aunque la lista de espera que tiene el establecimiento es tan amplia que no tuvieron problema en 'adosarnos' a última hora a tres norteamericanos que disfrutaron del menú tanto o más que nosotros.
Ya puedes pasar tres veces por la calle Segundo Izpizua del barrio de Gros que no encontrarás el local porque desde la calle parece más un centro de yoga que un restaurante. Una vez dentro todo cambia.
Carlos Guijarro y Manel Galve te reciben en su mesa rectangular de madera, que ocupa prácticamente el 70% de la superficie del local, bajo cuyo tablero van sacando los ingredientes para su velada de magia potagia. La mesa donde comes es, incluso, utilizada por ellos para montar los platos. Las estanterías están ocupadas por libros, vajilla y botellas de vino a cada cual más rara. Una luz ténue crea la atmósfera perfecta para el show.
En los días previos a la cena indagué sobre restaurantes de una sola mesa en el mundo y haberlos haylos de todos los colores y características. El más llamativo, el Sublimotion de Ibiza: una mesa para 12 comensales a 1.760 euros el cubierto donde cenas en una función de realidad virtual de varias horas. Un circo tecnológico, vamos, al que se apuntan 'balones de oro' y billonarios rusos. Pero tratando de encontrar algo parecido a Sa Taula, recordé el restaurante Matalauva, ese pequeño local que estuvo unos años funcionando en plaza de Cataluña, un restaurante sin cocina que sustituía los fogones por el soplete.
Pese a que vas leído y estudiado a Sa Taula, la cena te sorprende de todas todas. Lo primero que llama la atención es que todo lo hacen ellos. Cuando digo todo, es todo. Desde el embutido, al pan... pasando por la ratafía (un licor dulce catalán) que utilizan en uno de los guisos. Y, ciertamente, para hacer embutido no necesitas cocina pero es que en la tabla que nos sacaron había chacinas de todos los tamaños, formas y colores. ¿Cómo se les ocurre hacer embutido en Donosti? Mientras Manel hace snowboard en Hokaido (Japón) durante el invierno, donde se saca unas perras en un centro hostelero de alto standing del lugar, Carlos cura en sal todo lo que pilla y cuelga los mondongos de cerdo ibérico, jabalí, ciervo, corzo o pato para que maduren y se puedan degustar en las cenas del verano.
Antes de probar los embutidos, te sacan un cóctel de ratafía (hecho con almendras que cogieron en Atxondo) con almíbar de pan, acompañado de un pudding («greixonera», en catalán) típico de Baleares, donde hicieron sus pinitos.
Los embutidos los acompañan con diversos patés y escabeches hechos por ellos, como los dos exquisitos tipos de pan que te sacan a lo largo de la cena. En Sa Taula no tienes que levantar la mano para pedir porque los 'alquimistas', que están a 2 metros tuyo, ven cuándo necesitas algo y te lo sacan, bien sea pan o vino. Hasta siete diferentes caldos «tranquilos y naturales» nos obsequiaron durante la cena, bien en copas, vasos o vasijas de barro. El primero fue un espumoso francés blanco que parecía rosado y es que «había macerado con las pieles», según nos explicaron. Entre el embutido, destaca una sobrasada sublime que habían hecho con «cerdo negro de Mallorca» y unas lonchas de ternera que habían sumergido en leche durante dos días y luego las habían hecho al vacío durante 8 horas.
Tras los aperitivos comenzó el menú a base de pequeños platillos de exquisiteces sorprendentes, servidos en combinaciones dobles. Por ejemplo, una panceta de euskal txerri macerada en vino tinto, y hecha al vacío que viene coronada con un pil pil de merluza. ¡Boom! La propuesta se combina con otro plato en el que un tomate pelado y confitado baila sobre una reducción de café. ¡Por favor, estos chicos se cayeron en la marmita de Panorámix!
El viaje sigue con un pulpo colocado sobre «grasa de chorizo y hoja de higuera». No menos sorprendente fue la combinación de boletus, alga kombu y chocolate, acompañado de unos cogollos asados y embadurnados con un praliné de pistacho. Nos mirábamos y nos preguntábamos por qué no habíamos ido allí antes.
El bonito del norte había cambiado su textura gracias al glutamato y estaba cubierto con un velo de crema de leche casi quemada y acompañado de un higo con praliné de ajo. ¡Qué locura! (si te gusta el ajo, claro).
Cuando ya estábamos rendidos a la magia de Carles y Manel, llegaron los postres y los 'petit fours': Pimientos 'apurtuarte' con crema inglesa (unos choricero asados y confitados con miel y crema de limón), un granizado de lechuga con sirope de fresa que nos dejó hojipláticos, un merengue de coliflor con caramelo salado y cilantro, y un alga nori garrapiñada, con chocolate, gorgonzola y sésamo.
Salimos de Sa Taula con la cabeza loca. Tras pagar la cuenta (110 euros/persona, bebidas incluidas) los chefs nos explicaron que su última chaladura es hacer queso. «Estamos un poco locos», confesó Carlos, pero la verdad es que todo el menú desprendía esa mezcla de osadía, innovación y confianza de quien sabe muy bien lo que hace. Anoten los nombres de esta pareja. No sé a dónde pueden llegar cuando descubran que existe el fuego y que, incluso, hay locales con cocina.
Cómo reservar en Sa Taula. Si te ha despertado la curiosidad y quieres comer en Sa Taula, un restaurante con mención en la Guía Michelín, tienes que esperar al año que viene. Abrirán las reservas en febrero o marzo para la temporada 2027 que va de mayo a noviembre. El restaurante está en Segundo Izpizua 27 (San Sebastián) y las reservas se hacen desde la página de 'cover manager' o desde instagram.
WhatsApp puede funcionar como un gestor de tareas sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales. La clave está en combinar un chat personal, es decir, un espacio donde el usuario se envía mensajes a sí mismo, con dos funciones nativas de la aplicación: los mensajes destacados y la búsqueda por fecha.
El primero actúa como un panel de pendientes activos, mientras que el segundo permite rastrear compromisos anteriores sin necesidad de desplazarse por el historial completo de conversaciones.
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Este método resulta útil para quienes buscan organizar su día a día sin depender de herramientas externas como Todoist, ya que aprovecha funciones que la mayoría de los usuarios ya tiene disponibles en su teléfono.
El primer paso consiste en habilitar el chat personal, también conocido como “Tú” dentro de la aplicación. Para acceder a él, hay que abrir WhatsApp, tocar el botón de nuevo chat y seleccionar el propio nombre, que aparece en la parte superior como la opción para enviarse mensajes a uno mismo.
Este chat se convierte en el bloc de notas principal donde se registran tareas, recordatorios y compromisos. Para facilitar el acceso diario, se puede fijar en la parte superior de la lista de conversaciones. Esto se logra manteniendo presionado el chat y tocando el icono de la chincheta.
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Una vez creado este espacio, cualquier mensaje que llegue de un contacto con una tarea asignada, o cualquier nota personal que se escriba, puede marcarse como destacado. Esa acción es la que transforma un simple chat en una lista de pendientes funcional.
El sistema de destacados es el núcleo de este método. Cuando llega un mensaje con un compromiso, o cuando el usuario se escribe una tarea a sí mismo, basta con mantener presionado ese mensaje y tocar el ícono de la estrella en Android, o seleccionar la opción Destacar en iOS.
A partir de ese momento, el mensaje queda disponible en una sección especial dentro de la aplicación. Para consultarla, hay que ir a la pantalla principal de chats y tocar el menú de tres puntos en Android, o entrar a Configuración en el caso de iOS, y seleccionar Mensajes destacados.
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Esa pantalla reúne todos los pendientes marcados, sin importar de qué chat provengan. Funciona como un tablero centralizado que evita tener que revisar conversación por conversación para recordar qué quedó pendiente.
Cuando una tarea se completa, el proceso de limpieza es igual de sencillo: se mantiene presionado el mensaje dentro de la lista de destacados y se selecciona la estrella tachada o la opción No destacar. El mensaje desaparece de la lista de pendientes, aunque permanece intacto en el chat original.
La segunda función clave de este método es la búsqueda por fecha, pensada para revisar qué se acordó o qué tarea se anotó en un día específico sin recurrir al desplazamiento manual por el historial de mensajes.
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Para usarla, hay que entrar al chat correspondiente, ya sea el personal o el de un grupo de trabajo, y tocar el nombre del contacto o los tres puntos ubicados en la parte superior derecha. Desde ahí se selecciona la opción Buscar.
Dentro de esa función aparece un ícono de calendario junto a la barra de búsqueda. Al tocarlo, se despliega un selector donde se puede elegir el año, el mes y el día exacto que se quiere consultar. WhatsApp traslada automáticamente al punto del chat correspondiente a esa fecha.

Esta herramienta resulta especialmente útil para auditar compromisos laborales o personales que quedaron registrados en conversaciones largas, donde buscar manualmente un mensaje antiguo podría tomar varios minutos.
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Para que este sistema funcione de manera sostenida, conviene aplicar algunos criterios al momento de escribir y marcar tareas. Usar formato de negritas dentro del chat personal, por ejemplo al escribir una tarea entre asteriscos, ayuda a identificar rápidamente el contenido relevante. Sumar emojis como un pin, un reloj de arena o un tilde permite distinguir el estado de cada pendiente de un vistazo.
También se recomienda ser selectivo con el uso de la estrella: destacar únicamente aquellos mensajes que representan acciones concretas a resolver en las siguientes 24 o 48 horas, y no cualquier mensaje recibido. Esto evita que la lista de destacados se sature con información que no requiere seguimiento inmediato.
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Por último, se sugiere revisar la sección de mensajes destacados al final de cada jornada para desmarcar las tareas ya resueltas. Esta limpieza diaria mantiene el panel de pendientes actualizado y evita que se acumulen mensajes que ya perdieron vigencia.

Belén Arnedo estaciona el auto con el que hace Uber cerca de Barrancas de Belgrano, entra al bar donde la espera el periodista de Infobae y apoya el celular sobre la mesa con la pantalla hacia abajo. Tiene 34 años, tres hijos que cría sola y un turno de trabajo partido al medio para poder sentarse a hablar. Antes de que le pregunten nada, desbloquea el teléfono y busca una cuenta secundaria de Instagram. La necesita porque el padre de Piero (el bebé que gestó por subrogación y del que fue separada al nacer) la tiene bloqueada en todas sus redes.
Desde esa cuenta clandestina ve crecer a su hijo en fotos que otros publican. En una, Piero aparece con una temática de los años 80 junto a Belén en una muy buen montaje realizado por ella para cumplir con el desafío viral. En otra, la que ella amplía con los dedos para que el periodista vea bien, está recién nacido en la clínica, el día que a ella la tenían encerrada en la parte trasera de una habitación presidencial mientras le traían abogados con papeles para que firme.
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Belén, tras aceptar ser gestante subrogada para una pareja que contactó por Facebook, dio a luz a Piero. Fue su cuarta cesárea. Al bebé lo tuvo en brazos 10 minutos en neonatología. Cuando cruzaron la puerta de la clínica, el padre biológico puso al bebé en el huevito y se fue corriendo,. Hoy Piero figura legalmente como su hijo, pero ella no lo volvió a ver. Los padres la demandaron para borrarla de la filiación. Ella, les inició una demanda penal y otra civil.
Belén se define como “la gestante incorrecta o rebelde”. Lo dice con una media sonrisa que se le quiebra cada vez que pronuncia el nombre del nene. Se le llenan los ojos de lágrimas, se recompone, sigue. Cada 30 de septiembre, Piero nació ese día de 2024, va a la puerta de la maternidad de la avenida Pueyrredón, en Recoleta. Es el único lugar donde lo tuvo en brazos. A fines de este mes va a ir de nuevo cuando Piero cumple dos años.
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En un momento de la conversación se baja un poco el cuello de la remera y muestra un tatuaje en el medio del pecho, cerca del corazón. Una sola palabra: “audaz”. Belén creció en hogares de menores y en la calle, fue adoptada, encontró a su madre biológica a los 28 años. Esa historia, cree ahora, fue la trampa que le tendió su propia mente. “Pensé que podía darle a otro bebé lo que a ella nadie le dio. Una raíz, una historia. Que no la borraran de su vida”, explica.

La primera vez que Belén se acercó a la subrogación fue a los 28 años, cuando un amigo le contaba sus problemas de fertilidad y ella le ofrecía su vientre sin entender de qué hablaba. En 2020, ese amigo la llamó para concretarlo. Hicieron dos transferencias embrionarias durante la pandemia, con hisopados en cada visita al médico. Ninguna funcionó. El tercer embrión se lo implantó la esposa del amigo, que quedó embarazada a los 47 años. Belén fue la niñera del bebé durante su primer año de vida.
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Después vino la crisis. Se separó de una pareja estable en una situación que describe como violenta. Consiguió una exclusión del hogar por vía judicial, pero vivía con miedo. La familia de su ex tenía contactos en la política y, según ella, gente pesada. Trabajaba en gastronomía hasta la noche para mantener a sus tres hijos. No tenía garantía, no tenía recibo de sueldo, no tenía capacidad de ahorro. Calculaba que la única salida era volver a una pensión, un cuatro por cuatro, como cuando ellos eran bebés y dormían en cuchetas y cunitas.
En esa desesperación le apareció en Facebook una publicidad de “buscamos gestante”. Belén describe a la red social como “el Tinder de las gestantes”. Hay grupos donde padres publican todos los días buscando mujeres. Hay agencias que reclutan. “Hay madres en situación de precariedad que ofrecen a sus bebés en esos mismos grupos, porque de subrogar a comprar un bebé estamos a un paso”, explica.
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La publicación que le cambió la vida era una foto de dos hombres con sus perros. “Estamos buscando, somos de CABA”, decía. Ella les respondió por Messenger. Él le hizo unas preguntas por WhatsApp. Quería saber si fumaba y si consumía drogas. Se encontraron en un bar. Belén había decidido que esta vez sería con una pareja de varones. Con su amigo y la esposa había sentido que la carga emocional de gestar para una mujer que no podía hacerlo era demasiado pesada. “Con dos hombres nadie iba a tener que resignar una gestación”, pensaba en ese momento.

El acuerdo que firmaron no era un contrato. Era un consentimiento informado al que los padres de Piero le adosaron un apéndice con cifras. Fueron 120 mil pesos or mes los primeros tres meses de embarazo, 150 mil los siguientes tres, 180 mil los últimos. Belén les pidió que incluyeran por escrito la ayuda para mudarse. Le dijeron que se quedara tranquila, que todo lo que necesitara se lo iban a facilitar. No quedó por escrito. Ella pidió tener su propio abogado. Le respondieron que el abogado de ellos nunca le iba a hacer nada malo.
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Fue en marzo de 2022. Quedó embarazada recién en 2024, después de dos años de espera, estudios invasivos (una biopsia de útero con sedación total en quirófano, una histerosalpingografía con yodo que describe como dolorosísima) y una transferencia embrionaria fallida.
Cuando el test de esa primera transferencia dio negativo, los padres le sacaron el chofer que le habían puesto para trasladarla a la clínica. A los dos días la echaron del trabajo en un local de Palermo por haber faltado el día del procedimiento. Ellos habían prometido pagarle el presentismo que iba a perder. No cumplieron.
Cuando por fin quedó embarazada, Belén trabajaba como camarera de piso en una clínica en Belgrano. Al mes y medio tuvo pérdidas y la mandaron a hacer reposo. Estaba en período de prueba y la echaron. Los padres de Piero le dijeron que no se preocupara. “Te bancamos”, cuenta Belén significó “estirar al máximo el tiempo hasta que yo no tuviera ni un peso de mi plata y tuviera necesidades imperiosas de comprar para comer”.
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No le pasaron dinero hasta casi el sexto mes de embarazo, y lo hicieron porque ella les dijo que necesitaba comer, que sus hijos necesitaban zapatillas. Mientras tanto, le habían puesto una prepaga para los controles, elegido la clínica y el obstetra. Los resultados de los estudios no se los daban a ella, se los pasaban directamente a los padres. “Yo como cuerpo gestante perdí todos mis derechos sin autorizarlo”, dice.
El psicólogo de la clínica era en teoría su terapeuta. Al principio la elogiaba: “Lo que estás haciendo es increíble, Belén”. Cuando ella le contó que estaba escribiendo un libro sobre la experiencia y que iba a dedicarle un capítulo a sus intervenciones, él le dijo: “Ay, qué lindo formar parte de esto”. Ese capítulo va a existir, dice Belén, pero va a contar lo que Darío realmente fue. “Mi verdugo”, lo define sin titubear.
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A los seis meses de embarazo, los padres de Piero se fueron un mes a Europa. Le mandaban a la empleada que les limpiaba la casa para que la atendiera a ella. Belén lo sintió como una invasión, un mecanismo de control. La crisis estalló. Empezó a decirle al psicólogo que quería salirse de todo, que era explotación, que era trata. Se lo dijo embarazada de siete meses.
Las sesiones se volvieron casi diarias, de hasta tres horas, a los gritos y llorando. El psicólogo dejó de ser terapeuta y se autoproclamó mediador entre ella y los padres. Tenía sesiones con Belén, sesiones con ellos, y le transmitía a ella lo que ellos decían. Lo que ellos decían era que le pasaban 3 millones por mes. “Darío, decime que te muestren las transferencias”, le pedía Belén. “Mirá si voy a estar llorando de hambre.”
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Les dijo que tenía frío, que había arreglado la estufa con sus propios medios y que aun así no funcionaba. La respuesta fue: “Ay, pobre, son las hormonas”.

No tuvo el bolso armado para ir a parir hasta una semana antes de la fecha. No tenía plata para comprarse bombachas y apósitos postparto. El consentimiento informado que había firmado dos años antes se lo pasaron recién cuando se negaba a ir a parir con el obstetra de ellos. Un acuerdo de confidencialidad que también firmó nunca lo volvió a ver. No le dieron copia de nada.
Piero nació el 30 de septiembre de 2024 en una maternidad de Recoleta. Era la cuarta cesárea de Belén. Ella había armado un plan de parto con especificaciones precisas. Quería que sonaran temas de Floricienta, que en el momento del alumbramiento sonara Hay un cuento, quería recibir al bebé sobre su cuerpo y poder besarlo. Sabía que esas cosas eran su derecho y sentía que era lo único que podía reservarse después de nueve meses de sufrimiento. Permitió que los padres estuvieran en la sala. El padre biológico le sostuvo la mano.
Piero nació muy blanco, como si algo estuviera mal, y lo llevaron rápido a neonatología. Los dos padres se fueron detrás del bebé. Belén había pedido que no la dejaran sola en el quirófano. La dejaron sola. Le empezaron a inyectar calmantes. Sentía la cesárea a pesar de la anestesia.
La subieron a la habitación presidencial que los padres habían pagado. Tenía dos ambientes. Un hall adelante y la cama del paciente atrás, con el baño. Belén quedó atrás. Ellos se instalaron adelante, recibían visitas, cerraban la puerta. Nadie le decía cómo estaba Piero. Cuando preguntaba, le mandaban alguna foto. El psicólogo le decía que tuviera paciencia.
Al tercer día escuchó llorar a un bebé en el hall. Llamó al psicólogo. “Piero está al lado y no me lo trajeron”. El psicólogo llamó a los padres. Vinieron las abuelas. Le dijeron que era una chiquilina por estar llorando, que por qué se ponía así justo ahora que iban a verla. Belén se tapó la cara con las manos, les pidió que se fueran. No podía hablar, estaba recién operada. Se fueron. Pasó toda esa noche escuchando a Piero llorar del otro lado de la puerta.

Al día siguiente, a las 10 de la mañana, firmó su propia alta. Entonces vino la enfermera de pediatría a decirle que tenía que firmar también el alta de Piero. Y Belén dijo que no.
Lo que siguió duró siete horas. Vino la jefa de neonatología. Vino la jefa del equipo de psicólogos de la maternidad, que le cuestionó que se hubiera extraído calostro y leche para dársela a Piero. Belén se había sacado leche antes del parto, la había congelado, la había llevado a la clínica. Los padres la descartaron. Una puericultora les había dicho que con leche de fórmula iba a estar bien.
Vino la abogada del estudio de los padres, que le dijo que si no firmaba iba a tener una causa penal o la iban a denunciar por abandono de persona. Vino uno de los padres, el que no era biológico, y le gritó “robabebés”, le dijo que le iban a sacar a sus hijos, que iba a ir presa. Llamó el médico que le había hecho la transferencia embrionaria, un hombre que reapareció para presionarla.
A las siete de la tarde, Belén habló con el padre biológico. Le explicó que le habían arruinado el embarazo, el proceso, la psiquis. Él le prometió que le iba a pasar el dinero que supuestamente le estaban debiendo. Ella firmó.
Para poder salir de la maternidad, el bebé tenía que salir con la madre. Belén fue a buscarlo a neonatología. Fueron 10 minutos. Piero había nacido con rizos dorados, pero lo habían pelado. Ella lo tuvo en brazos y sintió que él dejaba de llorar, que estaba cómodo, donde tenía que estar.
Le pidió al padre biológico que le sacara una foto. Nunca se la pasó. El padre agarró a Piero, lo puso en el huevito y salieron juntos hacia la puerta giratoria de la maternidad. Cuando la cruzaron, el hombre se fue corriendo.
Belén se quedó sola en la vereda, con la cesárea de cuatro días, sin batería en el teléfono. Tuvo que caminar hasta un negocio a la vuelta para cargar el celular y poder pedirse un Uber de vuelta a su casa.

Llegó a su casa en la oscuridad. Sus tres hijos no entendían nada. Pensaban que iban a conocer al bebé en la clínica. Belén se encerró en su cuarto.
Siete u ocho días después de parir, se puso la mochila y tomó un colectivo al Palacio de Justicia. Buscó en Internet “patrocinio gratuito” y fue. La derivaron al patrocinio de la UBA. Durante el primer mes no pudo hablar. La angustia y la desinformación eran tales que los abogados necesitaron que se estabilizara emocionalmente antes de encarar cualquier acción.
En Argentina, la gestación por subrogación no está prohibida ni regulada por una ley específica. Pero el artículo 562 del Código Civil y Comercial establece que los nacidos por técnicas de reproducción humana asistida son hijos de quien dio a luz.
En octubre de 2024, días después del nacimiento de Piero, la Corte Suprema de Justicia confirmó esa regla en un fallo que rechazó el pedido de dos hombres de ser reconocidos como únicos progenitores de un niño nacido por subrogación, desplazando a la gestante. Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti coincidieron. La norma es de orden público y no puede ser modificada por acuerdos privados entre las partes.
Piero quedó inscripto con Belén como madre y el padre biológico como padre. Cuando fueron juntos al Registro Civil a hacer la inscripción, el hombre no llevó al bebé. Recién ahí le mostró fotos. Recién ahí, porque ella ya tenía abogado, le pasó algo de dinero.
Los padres la demandaron en el fuero civil para impugnar su filiación y que el consentimiento informado de 2022 sea declarado válido. Belén los denunció penalmente por trata y falsedad ideológica. La denuncia incluye a la clínica, a los médicos, al obstetra y al psicólogo.
Belén compró pañales cuando pensaba que iba a poder ver a Piero. Pidió ropa prestada a amigas que habían tenido bebés. Cuando la inundación golpeó Bahía Blanca a fines de 2024, donó casi todos los paquetes. Guardó uno. Lo abre a veces para olerlo. Es lo más cerca que estuvo de su hijo desde los 10 minutos en neonatología.
Con un listado de al menos media docena de episodios de docentes atacados por otros adultos (familiares de estudiantes en escuelas de la Provincia), los gremios expusieron nuevamente el reclamo de medidas que frenen un cuadro de violencia que se plantea como incesante en el sistema educativo.
La medida fue dispuesta por el denominado Frente de Unidad Docente Bonaerense (Fudb), que integran Suteba (Sindicato Unificado de Docentes de Buenos Aires), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) y la Unión de Docentes de la Provincia de Buenos Aires (Udocba). No participó el gremio de escuelas privadas, Sadop.
Según se informó desde Suteba, a media tarde, la medida dejaba en La Plata una adhesión del orden del 80 al 85% y la Región subía al 94%. Desde la central Provincial de la entidad se calculaba que se redondeaba un 95%.
Por su parte, la Feb expresó que la respuesta fue del 98%.
Este diario consultó en la Dirección General de Cultura y Educación sobre la posición ante la medida y su alcance. Al cierre de esta edición se mantenía el silencio.
Sorprendió que la huelga se conociera a media tarde del miércoles. Desde los gremios se indicó que horas antes, en Trenque Lauquen, una maestra resultó con una fractura de muñeca como consecuencia de una agresión del padre de un nene que concurre al Jardín donde trabaja. Según las primeras versiones, el hombre se presentó en la institución y luego habría perseguido en su auto a la mujer. Tras interceptarla la habría golpeado hasta lesionarla. Al parecer, calculaba que iba a ser denunciado por el Jardín a raíz de presunta violencia contra su hijo.
un extenso listado de violencia
Ese fue el último de una sucesión de casos que apuraron la protesta, según se detalló. Aparecen el caso de la escuela Primaria Nº 13 de Ensenada, por el que se denuncian agresiones físicas a directivos y pedradas a la vivienda de un profesor, lo que generó un paro distrital de 36 horas y movilización.
También, en San Miguel, una docente fue rociada con un aerosol y agredida físicamente por una madre, lo que derivó en un paro distrital de 24 horas y movilización.
En Hurlingham se denunció que familiares de alumnos golpearon a la directora de una institución, quien terminó hospitalizada y persiguieron a una maestra, lo que generó otro paro distrital.
La lista que los gremios hicieron pública este jueves incluye casos en Almirante Brown (un maestro golpeado por una madre frente a sus alumnos), Florencio Varela (una docente fue golpeada y amenazada de muerte), Presidente Perón (un vecino golpeó a docentes de un establecimiento educativo), Monte (un padre empujó y amenazó a los directivos de la escuela) y General Belgrano (una madre amenazó al equipo directivo y ocasionó disturbios golpeando mobiliario de la escuela). Algunos de esos episodios también dieron lugar a paros a nivel distrital.
La titular de la Feb sostuvo que “esta alarmante enumeración demuestra que estamos frente a un contexto de vulnerabilidad institucional generalizado en el cual los docentes van a trabajar con temor”.
Olivera agregó que “desde la FEB venimos sosteniendo que el Estado Provincial debe implementar de forma efectiva el Acuerdo Paritario de Seguridad, Resguardo y Reparación para proteger a quienes sostienen la educación pública día a día”.
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La Ley Seca por las Elecciones Regionales y Municipales 2026 en Perú comenzará el sábado 3 de octubre a las 8:00 a. m. y terminará el lunes 5 de octubre a las 8:00 a. m., según el cronograma oficial del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). La medida estará vigente durante 48 horas y restringirá la venta de bebidas alcohólicas en todo el país, incluida Lima, con motivo de la jornada electoral del domingo 4 de octubre.
Los ciudadanos que viven en Lima y en otras regiones del Perú deberán tener en cuenta los horarios de esta disposición, así como las sanciones previstas para quienes incumplan las normas electorales. A continuación, conoce cuándo empieza y termina la Ley Seca, qué establecimientos deben cerrar y cuáles son las multas y penas establecidas.
La Ley Seca comenzará a las 8:00 a. m. del sábado 3 de octubre y finalizará a las 8:00 a. m. del lunes 5 de octubre de 2026. La restricción tendrá una duración de 48 horas, de acuerdo con el artículo 351 de la Ley Orgánica de Elecciones.
Estas son las fechas y los horarios que deben tener en cuenta los ciudadanos:
| Restricción | Fecha y hora |
|---|---|
| Inicio de la Ley Seca | Sábado 3 de octubre, 8:00 a. m. |
| Jornada electoral | Domingo 4 de octubre |
| Fin de la Ley Seca | Lunes 5 de octubre, 8:00 a. m. |
| Duración total | 48 horas |
La medida se aplica en todo el territorio peruano, por lo que Lima Metropolitana y las demás provincias de la región Lima también deberán cumplir con las disposiciones electorales.
Durante el periodo de Ley Seca, queda prohibida la venta de bebidas alcohólicas de cualquier tipo. Asimismo, deberán cerrar los establecimientos o espacios dedicados exclusivamente a su expendio.
Las principales restricciones son:
Es importante precisar que el comunicado del JNE establece expresamente restricciones al expendio de bebidas alcohólicas y al funcionamiento de determinados establecimientos. No debe confundirse esta disposición con una prohibición general de todo consumo privado.
El artículo 390 de la Ley Orgánica de Elecciones establece sanciones para quienes incumplan las disposiciones de la Ley Seca.
Según el comunicado del JNE, las sanciones contempladas son:
| Infracción | Sanción |
|---|---|
| Incumplir la Ley Seca | Pena privativa de libertad no mayor de seis meses |
| Sanción económica | Multa no menor del 10 % del ingreso mínimo vital multiplicado por 30 días de multa |
| Monto indicado por el JNE | S/ 3.390 |
La aplicación de estas sanciones está sujeta a las disposiciones legales correspondientes y a los procedimientos establecidos para determinar las responsabilidades.
Además de la Ley Seca, el JNE recordó que existen otras restricciones que entran en vigor durante los días previos a las Elecciones Regionales y Municipales 2026.
Este es el calendario oficial de las principales prohibiciones:
| Restricción electoral | Fecha y hora de inicio |
|---|---|
| Prohibición de publicar encuestas electorales | Lunes 28 de septiembre, 00:00 h |
| Prohibición de reuniones y manifestaciones públicas de carácter político | Viernes 2 de octubre, 00:00 h |
| Suspensión de propaganda política | Sábado 3 de octubre, 00:00 h |
| Inicio de la Ley Seca | Sábado 3 de octubre, 8:00 a. m. |
| Elecciones Regionales y Municipales | Domingo 4 de octubre |
El incumplimiento de estas disposiciones también contempla sanciones específicas previstas en la Ley Orgánica de Elecciones.
El domingo 4 de octubre, día de las elecciones, estarán prohibidas determinadas actividades en las inmediaciones de los centros de votación y durante el horario establecido por la normativa electoral.
Entre las principales restricciones figuran:
Estas medidas buscan garantizar el desarrollo de la jornada electoral y el normal ejercicio del derecho al voto.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), mediante sus fiscalizadores, estará a cargo de supervisar el cumplimiento de las restricciones electorales en todas las regiones del país.
La institución anunció operativos para verificar que se respeten las disposiciones establecidas antes y durante las Elecciones Regionales y Municipales 2026.
Los ciudadanos y establecimientos comerciales deberán respetar las fechas y los horarios fijados por la normativa para evitar posibles sanciones.
La Ley Seca empieza el sábado 3 de octubre de 2026 a las 8:00 a. m., según el calendario oficial del JNE.
La restricción termina el lunes 5 de octubre de 2026 a las 8:00 a. m. En total, tendrá una duración de 48 horas.
No. Durante la vigencia de la Ley Seca está prohibido vender bebidas alcohólicas de cualquier clase, incluida la cerveza.
Sí. La restricción rige en todo el territorio nacional, incluida Lima Metropolitana, debido a las Elecciones Regionales y Municipales del domingo 4 de octubre de 2026.
El JNE señala una sanción económica de S/ 3.390, además de una pena privativa de libertad no mayor de seis meses, conforme al artículo 390 de la Ley Orgánica de Elecciones.
SOBRE EL AUTOR
Noé Yactayo es periodista de El Comercio desde 2022. Con 13 años de experiencia en medios digitales, se ha consolidado como especialista en fútbol internacional y deportes de combate, además de cubrir temas de actualidad para las audiencias hispanas de Estados Unidos. Antes de sumarse a la redacción, trabajó en Mi Bundesliga, La República y Líbero.
Un reciente monitoreo glaciológico reveló el dato impactante del Glaciar Perito Moreno perdió casi un kilómetro de frente en apenas 100 días, lo que marca un hecho sin precedentes en el comportamiento de la masa de hielo ubicada en el Parque Nacional. Las imágenes satelitales y mediciones de campo de alta precisión, confirmaron que el ritmo de deslizamiento se incrementó drásticamente en un breve período estacional.
La pérdida registrada equivale al desplome continuo de enormes bloques sobre el brazo Rico y el canal de los Témpanos del lago Argentino, alterando el equilibrio dinámico que el ventisquero había mantenido durante el último siglo.
El retroceso del glaciar Perito Moreno ya es visible desde el espacio y los científicos alertan por el calentamiento global
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
El fenómeno no es un hecho aislado, sino la consecuencia de años de presión climática acumulada sobre el Campo de Hielo Patagónico Sur. Los científicos que supervisan la cuenca explican que la velocidad con la que se produjeron los desprendimientos.
Según las mediciones, en apenas 197 días el glaciar perdió el equivalente al 44% de toda la superficie que había retrocedido desde 2018. Los especialistas del Instituto Argentino de Nivelación, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) señalaron que la dinámica ha cambiado radicalmente.
El investigador Instituto Argentino de Nivelación, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), Pierre Pite, explicó que “los eventos de desprendimiento masivo registrados recientemente responden a un desacople de las morenas subacuáticas y a mayores temperaturas estacionales, factores que aceleran el desprendimiento de bloques y dificultan su capacidad de recuperación inverna”.
Científicos proponen medidas para mitigar la amenaza de aluviones y colapsos glaciares en Sudamérica
El glaciar inició un proceso acelerado de retracción continua, perdiendo puntos clave de anclaje rocoso subacuático en el lago Argentino
“El Glaciar Perito Moreno Históricamente se mantuvo en equilibrio por su geometría y su anclaje sobre la Península de Magallanes, pero la pérdida sostenida de espesor en las zonas de acumulación y la pérdida del punto de apoyo en el fondo del lago modifican sustancialmente su estabilidad frente a las oscilaciones térmicas”, señaló el investigador del CONICET en el IANIGLIA, Lucas Ernesto Ruiz.
La extensión de hielo del Ártico alcanzó mínimos históricos, según un nuevo estudio encabezado por científicos británicos
Las campañas de medición en alta montaña a través de la instalación de estacas de ablación y estaciones automatizadas, registran una mayor pérdida de superficie por derretimiento durante los meses estivales.
Como herramientas complementarias a las expediciones terrestres, los investigadores combinan vuelos con Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), imágenes satelitales del programa Copernicus y batimetrías del canal de los Témpanos y del brazo Rico.
PM