El abogado negro, nieto de esclavos, que llegó a la Corte Suprema y cambió para siempre la justicia de Estados Unidos

calendar_today 02.10.2026 - person  - timer ~8 Minutos

El abogado Thurgood Marshall se dedició desde su juventud a defender casos de abusos contra los negros en EEUU (GrosbyGroup)

El abogado Thurgood Marshall se dedició desde su juventud a defender casos de abusos contra los negros en EEUU (GrosbyGroup)

Cómo olvidar que hubo un tiempo en que en los Estados Unidos una persona negra podía ser impedida de votar, obligada a sentarse separada de los blancos, expulsada de determinados espacios públicos y enviada a una escuela diferente por el color de su piel. En ese país, durante décadas, la segregación no era una anomalía: tenía leyes, tribunales y autoridades que la sostenían.

Por eso, cuando el 2 de octubre de 1967 Thurgood Marshall pronunció el juramento que lo convertiría formalmente en juez asociado de la Corte Suprema de Estados Unidos, detrás de aquel hombre vestido con la tradicional toga había mucho más que un abogado que acababa de llegar al máximo tribunal.

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Estaba también la historia de un niño negro de Baltimore, nieto de personas que vivieron bajo la esclavitud, que creció escuchando hablar de una justicia que no siempre alcanzaba a todos. Ahí se encontraba el abogado que durante décadas llevó ante los tribunales los casos de personas perseguidas por las leyes segregacionistas. Y sobre todo, el hombre que consiguió una de las victorias judiciales más importantes contra la discriminación racial.

Aquel día no fue solamente el comienzo de su carrera como magistrado, sino la llegada al corazón del sistema judicial estadounidense de alguien que había pasado buena parte de su vida intentando modificarlo desde afuera.

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Thurgood Marshall, nacido el 2 de julio de 1908 en Baltimore, Maryland, años más tarde decidió simplificar su nombre y pasó a llamarse Thurgood (GrosbyGroup)
Thurgood Marshall, nacido el 2 de julio de 1908 en Baltimore, Maryland, años más tarde decidió simplificar su nombre y pasó a llamarse Thurgood (GrosbyGroup)

Thurgood Marshall, nacido el 2 de julio de 1908 en Baltimore, Maryland, años más tarde decidió simplificar su nombre y pasó a llamarse Thurgood. Su familia pertenecía a la comunidad negra de una ciudad en la que las barreras raciales formaban parte de la vida cotidiana. Su padre, William Canfield, trabajaba como camarero y también tenía una fuerte participación en organizaciones vinculadas con la comunidad afroamericana. Su madre, Norma Arica Marshall, era maestra.

Creció en un hogar en el que la educación tenía una importancia central. Pero también conoció desde muy temprano las limitaciones que imponía la segregación. Sus abuelos también eran de un país en el que las personas negras podían ser esclavizadas. Marshall pertenecía, por lo tanto, a una generación que nació después de la abolición de la esclavitud, pero todavía dentro de una sociedad donde la igualdad legal distaba enormemente de ser una realidad.

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La esclavitud había sido abolida después de la Guerra Civil, pero eso no significó el final de la discriminación. En numerosos estados del sur, las llamadas leyes Jim Crow –normas estatales que impusieron como legal la segregación racial- continuaban. Escuelas, transportes, restaurantes y otros espacios públicos podían estar divididos según el color de piel. Y durante décadas la Corte Suprema lo permitió.

Marshall decidió que su herramienta para enfrentarse a esa realidad sería el derecho. Entonces ingresó en la Universidad Lincoln, una institución históricamente negra de Pensilvania, y posteriormente intentó hacer lo mismo en la de Maryland para estudiar. Pero fue rechazado. La razón no necesitaba demasiadas explicaciones: la institución no admitía estudiantes negros.

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Con ese panorama terminó en la Facultad de Derecho de la Universidad Howard, en Washington, donde tuvo como profesor a Charles Hamilton Houston, una de las figuras centrales de la lucha jurídica contra la segregación, quien entendía que el derecho podía convertirse en un arma contra las leyes discriminatorias. Thurgood tomó esa idea y la convirtió en la misión de su vida.

En 1933 obtuvo su título de abogado y comenzó a trabajar en Baltimore (GrosbyGroup)
En 1933 obtuvo su título de abogado y comenzó a trabajar en Baltimore (GrosbyGroup)

En 1933 obtuvo su título de abogado y comenzó a trabajar en Baltimore. Poco después ingresó en la NAACP, la organización que desde comienzos del siglo XX luchaba por los derechos civiles de los afroamericanos. Así recorrió Estados Unidos para representar a personas negras que padecieron discriminación, condenas injustas o violaciones de sus derechos. No se trataba solamente de grandes casos constitucionales. Muchas veces tenía que presentarse en tribunales locales, frente a jueces y colegas que formaban parte del mismo sistema que pretendía cuestionar.

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Su trabajo lo llevó por distintos estados del sur. Allí encontró una sociedad en la que la segregación podía estar respaldada por leyes, pero también por la violencia y la intimidación. Y construyó una estrategia: atacar jurídicamente las bases que permitían sostener la desigualdad. Uno de los primeros grandes objetivos fue la educación. Durante años, la legislación y las decisiones judiciales permitieron que las escuelas para negros y blancos fueran separadas bajo el principio de que podían ser “iguales”.

El problema era que, en la práctica, rara vez esto ocurría. Entonces, él y el equipo legal de la NAACP empezaron a presentar casos destinados a demostrarlo. La batalla fue y llegó a la Corte Suprema.

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En 1954 llegó el momento que convirtió a Marshall en una figura nacional. La Corte Suprema debía resolver una serie de demandas agrupadas bajo el nombre Brown v. Board of Education of Topeka. La cuestión era aparentemente sencilla y, al mismo tiempo, explosiva: ¿podían los estados imponer escuelas públicas separadas para alumnos negros y blancos? Thurgood sostuvo que la respuesta debía ser no. La segregación escolar, argumentó, violaba la garantía constitucional de igualdad.

El 17 de mayo de dicho año, la Corte Suprema decidió por unanimidad que la segregación racial en las escuelas públicas era inconstitucional. Marshall había ganado. La sentencia no terminó inmediatamente con la segregación escolar. Su aplicación encontró enormes resistencias en distintos estados y abrió una nueva etapa de conflictos políticos y sociales.

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Pero la decisión destruyó pilares jurídicos del sistema segregacionista. Entonces, para él fue mucho más que una victoria profesional y personal. Había conseguido que la máxima autoridad judicial del país declarara que la separación racial impuesta por el Estado no podía convivir con la Constitución. A partir de entonces, su nombre quedó unido para siempre a la lucha por los derechos civiles.

En 1961, el presidente John F. Kennedy lo nominó para integrar la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito (GrosbyGroup)
En 1961, el presidente John F. Kennedy lo nominó para integrar la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito (GrosbyGroup)

Así las cosas, su carrera continuó creciendo. En 1961, el presidente John F. Kennedy lo nominó para integrar la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito. Su confirmación en el Senado fue demorada durante meses por la oposición de senadores segregacionistas. Finalmente fue confirmado en 1962 como juez.

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En 1965, el presidente Lyndon B. Johnson lo eligió como Solicitor General de Estados Unidos, el principal abogado que representa al gobierno federal ante la Corte Suprema. También en ese cargo hizo historia: fue el primer afroamericano en ocuparlo. Desde allí defendió ante el máximo tribunal diversas leyes federales, entre ellas las vinculadas con los derechos civiles y el Voting Rights Act de 1965, una de las normas fundamentales de la lucha por garantizar el derecho al voto de los afroamericanos.

Entonces ocurrió algo que parecía casi imposible unos años antes. El abogado que había construido su carrera combatiendo las leyes segregacionistas pasó a representar al gobierno ante el tribunal que podía decidir el destino de esas mismas normas.

Pero todavía faltaba un paso. El más simbólico de todos. En 1967 quedó vacante una banca en la Corte Suprema. Johnson tenía que elegir a un nuevo juez y decidió recurrir a Marshall. La nominación fue anunciada el 13 de junio. No era una elección inesperada para quienes conocían su trayectoria. Marshall tenía experiencia como abogado, juez federal y Solicitor General. Conocía desde adentro el funcionamiento del máximo tribunal.

Pero su nombre tenía además un significado político e histórico imposible de ignorar. Si el Senado lo confirmaba, sería el primer afroamericano en ocupar una banca en la Corte Suprema. El proceso de confirmación volvió a mostrar la resistencia que todavía existía. La nominación fue examinada por el Comité Judicial del Senado, presidido por James Eastland, senador de Mississippi y conocido opositor de la legislación de derechos civiles. Así, tuvo que responder preguntas sobre su filosofía jurídica, sus posiciones constitucionales y sus antecedentes.

Algunos opositores lo presentaron como un jurista excesivamente liberal. La batalla no fue idéntica a la que había enfrentado en 1961, pero el clima político seguía siendo hostil. Finalmente, el Senado aprobó su nominación el 30 de agosto de 1967, por 69 votos contra 11. La decisión estaba tomada. El primer afroamericano de la historia había sido elegido para integrar la Corte Suprema.

Thurgood Marshall, al ser nominado para la Corte Suprema por el presidente Lyndon Johnson
Thurgood Marshall, al ser nominado para la Corte Suprema por el presidente Lyndon Johnson

Finalmente, Marshall prestó el juramento judicial el 2 de octubre. La ceremonia quedó registrada oficialmente en el diario de la Corte Suprema. El nuevo juez fue escoltado hasta su lugar en el estrado. El momento tenía una enorme carga simbólica. Desde la creación de la Corte Suprema, ningún afroamericano había ocupado una de sus nueve bancas.

El hombre que desafió a las leyes segregacionistas y convenció a la Corte de declarar inconstitucional la separación racial en las escuelas se convertía en miembro del tribunal supremo. La institución que fue durante tanto tiempo escenario de disputas sobre los derechos de los afroamericanos ahora incorporaba a uno de sus principales defensores. Marshall tenía 59 años. Y todavía le quedaban casi 24 años en la Corte.

Durante su permanencia en el tribunal se convirtió en una de las voces más reconocibles de su ala liberal. Su experiencia como abogado de derechos civiles influyó en su visión de la Constitución. Defendió una interpretación amplia de las garantías individuales y se opuso a distintas formas de discriminación. También se manifestó contra la pena de muerte, una posición que mantuvo durante su carrera judicial.

Pero su presencia en la Corte tenía otra dimensión. Marshall había conocido personalmente las consecuencias de las decisiones judiciales sobre comunidades que durante mucho tiempo no tuvieron una representación real en los lugares donde se definían sus derechos. No llegó como un académico aislado del mundo exterior, sino después de recorrer los tribunales del sur, entrevistar testigos, defender acusados y enfrentarse a las estructuras legales de la segregación.

Permaneció en la Corte Suprema hasta 1991. Durante esos años participó en decisiones sobre derechos civiles, libertad de expresión, discriminación, garantías procesales y pena de muerte. Finalmente, con 82 años, decidió retirarse.