31 de agosto 2026, 09:08hs

Los perros pueden captar cuando los humanos están estresados. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
Quienes conviven con un perro probablemente hayan vivido alguna vez una situación en la que se sienten nerviosos, preocupados o angustiados sin haber dicho una palabra y descubrir que el animal, de repente, se acerca, permanece cerca o cambia su comportamiento.
Durante años fue fácil atribuirlo exclusivamente a que los perros observan nuestro rostro, escuchan cambios en la voz o interpretan movimientos corporales. Sin embargo, distintos experimentos sugieren que pueden oler algunos de los cambios que se producen en nuestro organismo cuando atravesamos estrés psicológico.
Uno de los trabajos más llamativos fue realizado por investigadores de la Queen’s University Belfast. El equipo recogió muestras combinadas de aliento y sudor de 36 personas en dos momentos diferentes. Una mientras estaban relajadas y después de realizar una exigente tarea de cálculo mental diseñada para provocar estrés.
Los científicos comprobaron además que la situación había generado una respuesta real mediante cambios en frecuencia cardíaca, presión arterial y la propia percepción de los participantes.

Nuestro cuerpo libera componentes orgánicos que los perros pueden percibir. (Foto ilustrativa generada con IA)
Después presentaron esas muestras a cuatro perros entrenados bajo condiciones controladas y sin que las personas encargadas de las pruebas supieran cuál era la respuesta correcta. A lo largo de 720 ensayos, los animales identificaron la muestra correspondiente al estrés con una precisión del 93,75%.
El detalle más interesante es que las muestras pertenecían a la misma persona, habían sido tomadas con apenas unos minutos de diferencia y la principal variable entre ambas era el estado de estrés.
La posible explicación está en los compuestos orgánicos volátiles que nuestro cuerpo libera constantemente mediante la respiración y la piel. Cuando una persona atraviesa una situación de presión, se activan sistemas hormonales relacionados con sustancias como adrenalina, noradrenalina y cortisol. Esos cambios también modifican temporalmente el metabolismo y, con él, algunas de las moléculas que liberamos.
Otros experimentos avanzaron un paso más. Investigadores de la Universidad de Dalhousie analizaron si los perros podían distinguir cambios de olor relacionados con estados emocionales en personas con antecedentes de experiencias traumáticas.
Dos animales entrenados, Ivy y Callie, recibieron muestras de aliento recogidas primero en un estado tranquilo y después de que los participantes fueran expuestos a recordatorios personalizados de esas experiencias. Cuando podían comparar directamente ambas muestras, alcanzaron precisiones cercanas al 90%.

Además de detectar el estrés, el perro es una gran compañía para personas de toda edad. (Foto: Adobe Stock)
Al mostrarles una única muestra, sin disponer de una segunda para comparar, el rendimiento disminuyó hasta aproximadamente el 74% y 81%.
La capacidad olfativa canina tiene además conexiones cerebrales sorprendentes. Estudios anatómicos identificaron importantes vías nerviosas desde el bulbo olfativo hacia distintas áreas del cerebro del perro, incluida una conexión directa con regiones vinculadas con el procesamiento visual. Esto refuerza la idea de que el olfato ocupa un lugar mucho más central en su percepción del mundo que en los seres humanos.
Pero detectar el olor no significa simplemente reconocerlo. Una investigación de la Universidad de Bristol mostró que exponerse al olor de una persona estresada podía modificar posteriormente algunas decisiones de los perros.
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En el experimento, 18 animales aprendieron que en una posición determinada encontrarían comida y en otra no. Después fueron enfrentados a situaciones ambiguas mientras con su potente olfato percibían distintos olores humanos.
Ante muestras procedentes de personas estresadas, los perros mostraron en determinadas circunstancias un comportamiento más cauteloso, incluso sin ver ni escuchar a esos individuos.
Trabajos anteriores también habían observado que perros expuestos al sudor de personas que experimentaban miedo mostraban más señales de estrés y tendían a permanecer más cerca de sus dueños.