‘Veredicto’, el thriller judicial que lleva el espíritu de ‘Doce hombres sin piedad’ al sistema judicial español

calendar_today 08.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

En la sala apenas se oye algo más que las voces de los nueve miembros del jurado. Sobre la mesa, un cuchillo convertido en prueba decisiva. La discusión gira en torno a una pregunta que puede cambiar el destino del acusado: ¿era suyo el arma? ¿Hubo realmente legítima defensa? Las posiciones están cada vez más enfrentadas y el cansancio empieza a aflorar tras horas de deliberación. Es una de las secuencias del tercer y último episodio de Veredicto , la escena que un reducido grupo de periodistas pudo presenciar hace unos días durante una visita al rodaje en un plató de Badalona.

No hacen falta persecuciones ni grandes artificios. La tensión nace de las palabras, las miradas y los silencios de nueve desconocidos obligados a decidir el futuro de otro ser humano. Ese es el punto de partida de la nueva serie de Movistar Plus, un thriller judicial de tres episodios creado por Eduard Sola, Pol Cortecans y Daniel González a partir de una idea original de Carles Porta, dirigido por Carlos Marqués-Marcet y protagonizado por Nagore Aranburu, Ernesto Alterio, Alba Flores, Omar Ayuso, Secun de la Rosa, Alfredo Castro, Marc Soler, Júlia Mascort, Cris Blanco y Mamen Duch.

La premisa es sencilla y arriesgada: un jurado popular debe decidir si un hombre que admite haber matado al padre de una antigua alumna actuó por asesinato o en legítima defensa. A partir de ahí, la serie convierte una deliberación judicial en una reflexión sobre la democracia, los prejuicios, la violencia y la capacidad-o incapacidad- de entender al otro.

“El gran tema no es el asesinato, sino cómo personas distintas y escogidas al azar aprenden a escucharse y a tomar una decisión colectiva. Eso, en el fondo, es la democracia”, sostiene Sola

“Esclarecer las circunstancias de una muerte violenta está muy bien, pero nosotros queríamos hablar de la humanidad”, resume Eduard Sola (Casa en flames, Querer). “Necesitábamos un caso potente, un conflicto moral que fuera más allá del crimen y unos personajes capaces de sostener toda la historia. Parecía una serie sencilla -nueve personas hablando en una sala- y ha acabado siendo probablemente el mayor reto profesional que hemos afrontado”.

La referencia inevitable es Doce hombres sin piedad , la cinta clásica que Sidney Lumet dirigió en 1957, aunque el equipo insiste en que Veredicto tiene una identidad propia, ligada al sistema judicial español. “El gran tema no es el asesinato, sino cómo personas completamente distintas, escogidas al azar, aprenden a escucharse y a tomar una decisión colectiva. Eso, en el fondo, es la democracia”, sostiene Sola.

Ese afán de realismo ha marcado toda la escritura. El procedimiento judicial reproduce fielmente el funcionamiento del jurado popular en España, desde el aislamiento de los jurados durante la deliberación hasta el llamado “objeto del veredicto”, redactado expresamente para la serie por un fiscal con el mismo formato y lenguaje que se utiliza en los tribunales. “No nos hemos inventado el proceso. Lo único ficticio es el caso. Queríamos que el espectador entendiera cómo funciona algo que la mayoría desconoce”, explica el guionista.

Nagore Aranburu, Ernesto Alterio y Alfredo Castro

Nagore Aranburu, Ernesto Alterio y Alfredo CastroLANDER LARRANAGA

La apuesta convenció desde el principio a Movistar Plus. Su productora ejecutiva, Susana Herreras, destaca que Veredicto ”parte de un gran dilema moral que interpela directamente al espectador” y que, a través de la deliberación de un jurado, aborda cuestiones como “la justicia, los prejuicios, la responsabilidad individual o la influencia del entorno en nuestras decisiones”, demostrando “la capacidad de la ficción para emocionar y generar conversación”.

El desafío del guion tuvo su reflejo en el rodaje. Carlos Marqués-Marcet  (10.000 km, Polvo serán) ha dirigido durante casi tres semanas a nueve actores compartiendo prácticamente todas las escenas. “Es muy poco habitual trabajar diecisiete días con nueve intérpretes al mismo tiempo. La dificultad era encontrar la espontaneidad pese a unas exigencias técnicas muy estrictas: la posición de los actores, la cámara o evitar que se taparan entre ellos. Todo tenía que encajar sin perder naturalidad”.

El director rodó además cerca del orden cronológico -un 80% de la serie sigue el desarrollo de la historia- para que actores y equipo descubrieran juntos la evolución de los personajes. Cada tarde revisaba el material junto al montador para ajustar ritmos e interpretaciones, y antes del rodaje dedicaron una semana completa a ensayos con todo el reparto.

Carlos Marqués-Marcet da indicaciones a Omar Ayuso

Carlos Marqués-Marcet da indicaciones a Omar AyusoLANDER LARRANAGA

Esa idea de grupo también marcó la dinámica del set. “Aquí no puedes permitirte que un actor se vaya porque no salga en un plano”, explica el productor ejecutivo Edmon Roch. “Aunque la cámara enfoque a tres personajes, los otros seis siguen dando las réplicas. Eso cambia completamente la interpretación”.

El equipo descartó rodar en un tribunal real y construyó un decorado inspirado en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. “Rodar en un plató nos daba una libertad absoluta. Podemos mover paredes, controlar la iluminación o decidir si es de día o de noche. Eso sería imposible en una localización real”, apunta Roch.

Lejos de reproducir una sala judicial exacta, el diseñador de producción Roger Vallès creó un espacio con historia propia. “Queríamos que pareciera un lugar que existía antes de que llegara la cámara y que seguiría funcionando cuando nos fuéramos”. Interruptores que ya no funcionan, cables añadidos con los años o paredes desgastadas son detalles casi imperceptibles que, según Vallès, “ayudan a que todo resulte verdadero”.

En una televisión acostumbrada al movimiento constante, Veredicto apuesta por detenerse y confiar en la fuerza de la palabra. Nueve personas encerradas en una sala, un único caso y una conversación que, más que resolver un crimen, obliga al espectador a preguntarse qué entiende realmente por justicia.

Francesc Puig Alegre

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente