No figura en la RAE. Pero los expertos del arte conocen perfectamente su significado. G oyitis es el mal que sufren muchos propietarios cuando buscan una atribución de autoría para sus cuadros. El nombre del de Fuendetodos “aparece con sospechosa frecuencia”, asegura María Antonia Argelich, directora del Centre d’Art d’Època Moderna de la Universitat de Lleida (Caem), dedicado al estudio y la certificación de obras de arte. “No es raro que un propietario se pregunte si ese cuadro heredado, que ha estado durante generaciones en una casa familiar, podría ser, quizá, un Goya”. Y advierte: “Casi nunca lo es”.
Andrés Úbeda, jefe de Colección de Pintura del Siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, coincide. “Cada uno tiene la voluntad de poseer más de lo que realmente tiene y Goya es un pintor que resulta particularmente propicio para este tipo de especulaciones”. Por varios motivos. “Tuvo una vida muy larga y prolífica y su obra es muy variada desde el punto de vista estilístico y técnico”.
En este sentido, Argelich advierte que ante una obra de cierta calidad, es fácil pensar que pueda ser de su autoría “si a él recuerda”. Ahora bien, casi siempre se trata de “errores de atribución, de ilusiones acumuladas o, en ocasiones,
de intervenciones interesadas”, añade. El dato del Caem resulta revelador: de los cerca de 40 posibles Goya estudiados en los últimos ocho años, solo tres resultaron ser obras del pintor aragonés. “Una persona con intenciones capciosas puede preguntarse: ‘¿Si a esto que parece un Goya le inserto una firma falsa, cuántos pueden caer?’”. Porque, no nos engañemos: tener un cuadro del aragonés en el comedor de casa es sinónimo de poseer unos cuantos millones de euros colgados en la pared.
María Antonia Argelich
Directora del Centre d’Art d’Època Moderna de la Universitat de Lleida
Con el cronómetro ya en marcha para la celebración, en el 2028, del bicentenario de la muerte del pintor de El tres de mayo en Madrid , la goyitis puede convertirse en epidemia. “Quedan Goya por descubrir y quedan Goya importantes en colecciones privadas”, advierte Úbeda. No obstante, la mayoría de pinturas que aparezcan se acabarán atribuyendo, con suerte, a contemporáneos del gran maestro español o a pintores posteriores afines a su obra, los llamados románticos de la veta brava madrileña.

“¿Cuántas obras de calidad permanecen hoy mal atribuidas, ocultas tras cuatro letras demasiado poderosas?”, se pregunta la directora del Caem. “El problema quizá no sea solo de atribución, sino también de visibilidad”, y aboga por realizar “campañas de promoción que permitan devolver al relato de la historia del arte a tantos buenos pintores que, sin culpa alguna, han vivido a la sombra de Goya”.
A pesar de la goyitis imperante en el mercado español, Artur Ramon, propietario de la galería de arte barcelonesa, señala que “empiezan a aparecer brotes verdes en la pintura del siglo XVIII y principios del XIX más allá de Goya”. Para el galerista y experto en arte, la ley de la oferta y la demanda tiene algo que ver con el cambio de paradigma. “Si no hay suficientes Goya, buscas otros autores”, señala. Museos internacionales, especialmente norteamericanos y anglosajones, “quieren completar sus discursos de este periodo, bien cubierto con artistas franceses o italianos, introduciendo la pintura de Vicente López o los Bayeu”, ejemplifica. “Hay vida más allá de Goya”.
Andrés Úbeda
Jefe de Colección de Pintura del Siglo XVIII y Goya del Museo del Prado
“Goya ha oscurecido la presencia de otros muchos contemporáneos, algunos de los cuales son artistas de muchísimo mérito”, reconoce Úbeda. Es el caso, por ejemplo, de Luis Paret, a quien el Prado dedicó recientemente una exposición que lo presentaba como “el contramodelo de Goya por su biografía y su obra pictórica”. El museo, además, ha inaugurado nuevas salas dedicadas al siglo XVIII que ofrecen un mayor protagonismo a los otros pintores. “El periodo está siendo rehabilitado, incluso ese primer tercio del siglo XIX. Se está revisando la historia con trazos más finos y más ajustados a la realidad. Antes solo se destacaba a un personaje, que es el propio Goya”, argumenta.
Varios de estos otros pintores están protagonizando exposiciones, como es el caso de Francisco Bayeu, cuñado del artista aragonés. “Fue el gran maestro, y su obra quizá es mejor que la del propio Goya en sus inicios”, valora Artur Ramon. “Pero sus cuadros valen mucho menos. Goya es igual a marca”. Como ejemplo, Durán Subastas vendió en el 2025 un san Mateo y san Lucas de Bayeu por 17.000 euros. Mientras que Goya ha alcanzado el récord de 16,4 millones de dólares por los retratos de Doña María Vicenta Barruso Valdés y de su madre, Doña Leonora Antonia Valdés de Barruso, en el 2023 en Christie’s.

La cifra, con todo, sigue siendo baja para un old master de su categoría, según el galerista. “Hace unas semanas estuve en una subasta en Londres en la que se vendió un Rembrandt joven por 20 millones de euros”, compara. Para Ramon, esta baja cotización del gran maestro de la pintura española se debe a las “dudas y sombras” sobre su obra: desde la dificultad de que los expertos alcancen un consenso sobre su autoría hasta algunas desatribuciones, como la sonada de El coloso , pasando por la restrictiva ley del Patrimonio Histórico Español, que prohíbe la salida del país de bienes de interés cultural (BIC).
“El mercado, sobre todo en el caso de los old masters , no quiere inseguridad, y Goya es visto como una bandera roja”, revela el galerista. “Para empezar, no es fácil encontrar un Goya, pero después hay el problema de que no puede salir de España, lo que provoca que como mínimo el valor de la obra caiga un 50%”, asegura. Para Úbeda, la ley “es muy proteccionista porque pone trabas a la libre exportación. Sería partidario de que cada Goya sea examinado individualmente y tomar una postura por cada una de las obras”. Porque no todos los Goya valen lo mismo, pero ¿quién no querría tener uno en casa?

Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como 'Florencia a través de sus personajes' o 'La llegenda del Carreró'