Viajamos a la ciudad de Perth para recorrer una casa construida en la década de 1950 y aggiornada siguiendo la técnica oriental Shou Sugi Ban.
30 de julio de 202600:003'minutos de lectura
Al oeste de Australia está la ciudad de Perth, una de las más grandes del país. El recorrido que hacemos hoy se aleja nueve kilómetros de su centro y llega a Claremont, un suburbio residencial de calles arboladas cerca del Río Swan, en el que nos recibe la arquitecta Sandy Anghie, artífice de la ampliación de la casa Shou Sugi Ban, nombre que recibió por la técnica oriental que usaron.
La vivienda original que la convocaron para reformar se construyó en 1950. Cuando Anghie la visitó por primera vez notó que la fachada necesitaba un cambio. “Decidimos pintarla de blanco para que armonizara con el nuevo techo de chapa y refrescase su imagen sin perder el carácter tradicional”, cuenta la arquitecta.
Las fachadas de ladrillo son tradicionales en Perth por la disponibilidad local de arcilla, la estabilidad de los suelos arenosos y su bajo costo de fabricación. También lo son los techos de teja o chapa.”
— Arquitecta Sandy Anghie
En el volumen original las modificaciones fueron pocas, pero significativas, como la inclusión de un gran ventanal en el hall, que ahora deja ver el jardín ni bien se cruza la puerta de entrada.
A la derecha, el pasillo se abre hacia una sala de estar con biblioteca integrada. A la izquierda hay un estudio y el dormitorio principal, con baño en suite y vestidor. Toda esa construcción quedó destinada a los dueños de casa, una pareja con dos hijos adolescentes.
“La cocina miraba al sur, por lo que recibía muy poca luz natural; estaba desconectada de las zonas sociales y del jardín. Por eso la hicimos a nuevo dentro de la ampliación”, relata Anghie.
El mobiliario de cocina fue diseñado por la interiorista Suzanne Marinoni, de IDC Design, en colaboración con los propietarios.
Los dueños de casa habían visto en una revista una ventana curva de la que se habían enamorado. A partir de esa imagen generadora se logró la forma del ventanal que conecta la cocina-comedor con el patio.
Fuente de luz y sede de comidas al aire libre, el patio tiene una parrilla y emula con ladrillo pintado de blanco la fachada original.
Los dueños de casa trabajaron junto al paisajista Robert Finnie, de Robert Finnie Design, y Mark Morrison, de Empire Landscapes. El equipo protegió el paisaje, y reforzó la unión entre interior y exterior.
“Para los espacios interiores me centré en dos objetivos: maximizar la entrada de luz natural y fortalecer la relación con el jardín, dos aspectos de los que carecía este hogar”.
Amantes de la arquitectura y el diseño, los dueños le propusieron el uso de la técnica tradicional japonesa Shou Sugi Ban -también conocida como Yakisugi-.
La técnica consiste en carbonizar la superficie de la madera, generando una capa negra que protege las tablas de la intemperie, aumenta su durabilidad y reduce las necesidades de mantenimiento. “Además, le da a la vivienda una estética elegante, atemporal y profundamente expresiva”, agrega Anghie.
“Uno de los principales objetivos del diseño de la ampliación fue conservar un roble muy querido por la familia, ubicado en el jardín trasero”, asegura la arquitecta.
“Según cuenta la historia familiar, la bellota de la que nació este árbol fue traída a Australia desde Europa por los primeros propietarios, después de la Segunda Guerra Mundial”.
La familia tiene un gran amor por los animales. Queda claro al ver cómo sus compañeros de cuatro patas disfrutan también de la casa.