Un hallazgo en Neptuno cambia lo que sabíamos sobre sus lunas: tres podrían ser los restos de antiguos mundos helados

calendar_today 04.08.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Tres de las lunas de Neptuno podrían haberse formado a partir de los restos de antiguos mundos helados que fueron destruidos hace miles de millones de años. Esa es la conclusión de una investigación reciente, cuyos autores creen que este sistema ofrece una oportunidad única para estudiar el interior de cuerpos helados que normalmente permanece oculto bajo gruesas capas de hielo.

La autora principal del estudio, Ryleigh Davis, explicó: “Los interiores de las grandes lunas heladas normalmente permanecen ocultos para nosotros, enterrados bajo gruesas capas de hielo de agua. Las lunas interiores de Neptuno podrían ser el único lugar del sistema solar donde podemos observar directamente ese material, porque un evento catastrófico básicamente puso esos antiguos mundos al revés”.

Tritón sería el responsable del desastre

Los investigadores señalan que Tritón concentra más del 99% de la masa de todas las lunas conocidas de Neptuno y posee una característica muy llamativa: gira alrededor del planeta en sentido contrario a su rotación.

Según Davis, esta trayectoria sugiere que Tritón no se formó junto a Neptuno, sino que fue capturado por su gravedad desde una región más lejana del sistema solar. Al quedar atrapado, habría alterado por completo el sistema de satélites del planeta.

Los científicos creen que, tras ser capturado, Tritón actuó como una enorme bola de demolición que chocó con varias de las lunas originales de Neptuno. Los fragmentos generados por esas colisiones habrían terminado reuniéndose con el tiempo para formar nuevas lunas.

Para comprobar esta hipótesis, el equipo estudió los anillos de Neptuno y tres de sus lunas interiores: Larissa, Galatea y Proteo, pequeños satélites descubiertos durante el sobrevuelo de la sonda Voyager 2 en 1989.

Observaciones del telescopio James Webb detectaron minerales de arcilla nunca antes vistos en esta región del sistema solar. (Foto: HO / NASA / AFP)

Observaciones del telescopio James Webb detectaron minerales de arcilla nunca antes vistos en esta región del sistema solar. (Foto: HO / NASA / AFP)

El telescopio James Webb reveló su composición

Gracias a observaciones realizadas con el James Webb Space Telescope, los investigadores analizaron por primera vez la composición química de estas lunas utilizando luz infrarroja cercana.

Los resultados mostraron algo completamente inesperado: tanto los anillos como las lunas Larissa y Galatea contienen minerales de arcilla que nunca antes habían sido detectados en objetos situados más allá de Júpiter.

Davis reconoció que este descubrimiento tomó por sorpresa al equipo científico: “Lo más sorprendente es simplemente que encontramos minerales de arcilla. Realmente no estaba en nuestra lista de cosas que esperábamos encontrar”.

Estos minerales, conocidos como filosilicatos ricos en magnesio, suelen encontrarse en asteroides del cinturón principal y en ciertos meteoritos. Su presencia indica que estuvieron expuestos durante mucho tiempo a altas temperaturas.

Las evidencias apuntan al interior de antiguos mundos helados

Los científicos explican que estos minerales solo pueden formarse donde existe agua líquida y suficiente calor, condiciones que probablemente se dieron en el interior de grandes cuerpos helados.

Por ese motivo, el estudio plantea que las arcillas podrían proceder de las lunas originales destruidas por Tritón o incluso de un planeta enano similar a Plutón que fue despedazado por la gravedad de Neptuno al acercarse demasiado.

Aunque los minerales encontrados necesitan agua para formarse, los investigadores no detectaron hielo de agua en ninguna de las tres lunas analizadas ni en los anillos del planeta, algo que consideran desconcertante.

Davis afirmó: “Eso es realmente sorprendente porque todo en esta parte del sistema solar es muy helado. Así que estamos bastante seguros de que tuvieron que provenir del interior profundo de algo lo suficientemente grande como para generar el calor necesario para derretir su hielo de agua. Creemos que el lugar más probable sería un sistema original de lunas heladas, aunque sigue siendo un misterio adónde pudo haber ido ese hielo”.

Los científicos consideran que una futura misión a Neptuno será clave para confirmar esta teoría y comprender mejor la historia del planeta. (Foto: NASA)

Los científicos consideran que una futura misión a Neptuno será clave para confirmar esta teoría y comprender mejor la historia del planeta. (Foto: NASA)

Aún quedan muchas preguntas por responder

El equipo también encontró un mineral hidratado que todavía no ha podido identificar y que aparece tanto en los anillos como en las tres lunas estudiadas. Según Davis, determinar su composición requerirá nuevos experimentos de laboratorio que reproduzcan las condiciones del sistema solar exterior.

La investigadora considera que la mejor forma de resolver estos misterios sería enviar una misión dedicada a Neptuno.

“Ese es el siguiente paso más evidente. Solo hemos tenido un único sobrevuelo, el de Voyager 2 en 1989, y estos resultados dejan claro que todavía queda muchísimo por descubrir. El principal obstáculo es el tiempo y los recursos: una misión a un gigante helado fue considerada una alta prioridad en el más reciente estudio decenal de ciencia planetaria, pero este tipo de proyectos tarda décadas en desarrollarse”, explicó.

Cabe agregar que los hallazgos fueron publicados el 29 de julio en la revista científica Science Advances.