Un estudio de la NASA reveló cómo el riego, los embalses y los cultivos modifican las reservas hídricas en tierra firme

calendar_today 21.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

la Tierra desde la Estación Espacial Internacional SF

La NASA identificó 40 regiones continentales donde las variaciones del agua acumulada responden a actividades humanas, con Australia como única excepción. (NASA)

El riego intensivo, la construcción de represas y los cambios en el uso del suelo dejaron una huella detectable en el almacenamiento de agua terrestre, según un estudio de la NASA elaborado con más de dos décadas de observaciones satelitales.

La investigación identificó 40 regiones de los continentes no polares donde las variaciones en el agua acumulada en lagos, ríos, suelos y acuíferos guardan una relación marcada con actividades humanas. Australia fue la única excepción entre esas masas continentales.

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Los datos proceden de las misiones GRACE y GRACE-FO, dos pares de satélites que registran pequeños cambios en la gravedad terrestre. Como el agua y el hielo modifican la masa de una zona, esas variaciones permiten estimar si una región ganó o perdió reservas hídricas.

El análisis abarcó el período comprendido entre abril de 2002 y noviembre de 2025. NASA Earth Observatory, “La huella humana en el ciclo del agua de la Tierra”, señaló que la combinación de todos los sobrevuelos permitió obtener mapas con una resolución espacial entre cinco y 10 veces mayor que la utilizada en trabajos anteriores.

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Esa mejora permitió diferenciar con mayor precisión el efecto de factores climáticos, como las lluvias y las sequías, de las intervenciones humanas. Los investigadores evaluaron el peso del riego, los embalses y las transformaciones en la cobertura vegetal sobre las tendencias de almacenamiento de agua.

“En cuatro regiones continentales, una variable antropogénica mostró una relación más estrecha con las tendencias de almacenamiento que cualquier variable climática”, afirmó Mary Michael O’Neill, hidróloga del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y autora principal del estudio.

Mapa mundial con gradiente de color marrón a azul, textos explicativos y contornos que marcan zonas de variación en el almacenamiento de agua.
Las misiones GRACE y GRACE-FO midieron los cambios en el almacenamiento de agua terrestre entre abril de 2002 y noviembre de 2025. En el mapa, los contornos negros señalan las zonas donde esas variaciones se vinculan estrechamente con la actividad humana. Los resultados expresan el cambio promedio anual de la profundidad equivalente del agua NASA

El mapa mostró descensos asociados al uso agrícola de aguas subterráneas en zonas como el Valle Central de California, las Grandes Llanuras del sur de Estados Unidos, Chihuahua, en México, y el norte de la India.

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En esos territorios, las sequías prolongadas elevaron la dependencia del bombeo para sostener la producción agrícola. El caso del norte de la India mostró una caída de las reservas más pronunciada que la estimada en evaluaciones previas.

La NASA indicó que el retroceso de los glaciares del Himalaya explicó solo el 15% de la disminución del almacenamiento de agua en esa región. El resto se vinculó, en buena medida, con la extracción de agua subterránea.

El estudio también detectó aumentos del almacenamiento de agua en áreas donde se expandió la agricultura de secano. En partes del África subsahariana, el reemplazo de sabanas por cultivos de mijo coincidió con una elevación de los niveles freáticos, aun cuando las precipitaciones estuvieron por debajo del promedio.

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Un comportamiento similar se registró en el estado de Maranhão, en el norte de Brasil, donde la producción de soja sustituyó superficies de bosque y matorrales. Los científicos plantearon que el uso de agua por parte de cereales y leguminosas, junto con prácticas locales de manejo del suelo, pudo favorecer la recarga de acuíferos poco profundos.

Fotografía satelital con terreno desértico, zonas verdes rotuladas y el panel solar de una nave espacial en el borde inferior
La imagen, captada el 13 de junio de 2021 por un astronauta desde la Estación Espacial Internacional, muestra un sector del canal de Karakum. La obra desvía agua del río para regar cultivos en el desierto y aparece como una franja lineal de vegetación (NASA)

La nueva resolución permitió observar con mayor detalle el efecto de obras de infraestructura hidráulica. Uno de los casos más visibles fue el embalse de Boguchany, sobre el río Angará, en Rusia, que presentó la mayor tendencia de aumento del almacenamiento de agua en el norte de Asia no polar.

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El análisis también registró cambios en el desierto de Karakum, en Turkmenistán. Allí, el canal de Karakum desvía agua de un río para abastecer cultivos, pero una parte se filtra en el subsuelo durante el trayecto y modifica las reservas hídricas de la zona.

La NASA sostuvo que esta clase de mediciones puede ayudar a seguir la evolución de sequías, políticas de gestión del agua, represas, desvíos y sistemas de riego en regiones remotas con escasos registros en superficie.