Un cierre en diferido, motivado por el precio del gas y ajeno al apagón: las claves de la prórroga de Almaraz

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Actualizado Sábado, 15 agosto 2026 - 01:29

Tras años negando que fuese necesario prolongar la vida útil del parque nuclear español, el Gobierno reculó el viernes y aprobó un aplazamiento del cierre de Almaraz, la primera de las centrales activas que iba a parar su actividad. De este modo, se extiende hasta junio de 2030 la actividad de Almaraz I, que debía cesar su operación en noviembre de 2027, y Almaraz II, que iba a permanecer abierta hasta octubre de 2028.

El retoque -temporal, eso sí- en la política energética del país se produjo después de que llegasen las conclusiones de diversos informes encargados por el Ejecutivo tras recibir la solicitud de prórroga de actividad de Almaraz. Entre ellos, uno de Red Eléctrica que detalla que ambos grupos de Almaraz son una herramienta más para el sistema, aunque en algunos casos de aportación limitada.

Según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica, eso sí, esta decisión no supone un cambio de rumbo, sino que el Gobierno mantiene exactamente la misma posición que ha defendido siempre, pues la extensión está acotada y limitada y, además, cumple los tres requisitos establecidos: es segura, no compromete la seguridad de suministro y no tiene coste para los ciudadanos.

Las dos primeras condiciones, en realidad, ya se cumplían de facto; la nuclear es segura -sería una irresponsabilidad que operase de lo contrario- y aporta electricidad al mix de nacional. En concreto, según datos de Red Eléctrica, un 18,3% de toda la generación en lo que va de año (es la tercera fuente, por detrás del 22,2% de la solar fotovoltaica y el 20% de la eólica) y entre el 19% y el 22,4% en la última década, en la que fue varios años la principal fuente del sistema.

Entonces, ¿a qué se ha debido el cambio? Según detallan desde el Miteco, principalmente al conflicto en Oriente Próximo y los problemas de suministro que conlleva, especialmente de gas. Y esto en un contexto ya marcado por otro conflicto, la invasión de Ucrania, que tensionó los mercados de este combustible incluso antes de que el Gobierno presentase la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), cuando la cartera aún pertenecía a Teresa Ribera. Pero ahora, matiza el Ministerio, llueve sobre mojado: las proyecciones con las que trabajan ya descontaban a Rusia como exportador -en lo que va de año, tercer país de procedencia del gas que importa España, por detrás de Argelia y Estados Unidos, según datos de Enagás- y confiaban en la producción estadounidense y catarí. Todo cambió con el bombardeo a Irán del pasado 28 de febrero.

El hidrocarburo, es cierto, ha disparado su precio y los ataques de ambos bandos no solo han afectado al paso de mercancías por Ormuz, sino también a la infraestructura de la zona. Un reciente informe del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford calcula que hasta finales de 2028 no se recuperará la capacidad mundial de exportación de gas licuado, mientras que los precios no regresarán a la normalidad hasta 2031. Y, si bien el gas ya no repercute tanto y de una forma tan directa en el precio de la electricidad, todavía se nota en la factura.

En este sentido, desde Transición Ecológica destacan ese tercer requisito y que la premisa base de la decisión es que no hay ni un euro ligado a esta ampliación. Las empresas propietarias de Almaraz han pedido la prórroga de la actividad renunciando a la bajada de impuestos que solicitaron durante varios meses y finalmente no habrá ningún tipo de rebaja fiscal ni contraprestación económica.

El Ejecutivo también ha defendido que la apuesta renovable no cambia y reduce el impacto de la medida a unos meses de actividad complementaria en unas instalaciones que han tenido una vida útil de varias décadas. Es más, el Miteco apunta igualmente que los residuos adicionales que se generarán en estos meses entran dentro de los márgenes de los almacenes temporales actuales, por lo que no será necesario construir nuevas infraestructuras para albergarlos.

Una vez que llegue junio de 2030, según los cálculos que han llevado al Gobierno a tomar esta decisión, se darán varios factores. El sistema habrá seguido incorporando renovables, aunque el Gobierno contempla una caída del 1,4% en su penetración. Al mismo tiempo, se habrá ido sumando capacidad de almacenamiento, ya sea en forma de baterías o de turbinación. Según asegura el Ministerio, los proyectos ya presentados permitirían duplicar la capacidad existente de estas tecnologías a día de hoy, si bien no desglosa por tecnologías y, en cualquier caso, para eso deberían desarrollarse y terminarse todos ellos.

Con todo, esperan que la aportación de todas estas fuentes permita compensar la pérdida de las cuatro centrales que deberían cerrar en 2030: Almaraz I, Almaraz II, Ascó I (en octubre) y Cofrentes (noviembre). Esta coincidencia temporal a la hora de desmantelar el parque nuclear, explican, no debería suponer un problema para Enresa. Se trata un proceso largo, de varios años -Garoña cesó su actividad en 2012, cerró en 2017 y aún está en proceso de desmantelamiento-, por lo que habrían coincidido incluso sin cambios en el calendario de cierre.

Mientras, otro de los acontecimientos energéticos más importantes de los últimos años, el apagón del 28 de abril de 2025, no habría influido en esta prórroga. Fuentes del Miteco, de hecho, destacan que una central nuclear no es especialmente buena en el control dinámico de la tensión, que fue la causa de la caída del sistema hace un año.