La Dirección de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), el organismo dependiente de la Armada británica que monitorea la seguridad naval en el golfo Pérsico, informó que un buque petrolero recibió el impacto de un proyectil mientras entraba en el estrecho de Ormuz este sábado. El incidente se produjo por la tarde a unas 12 millas náuticas (22 kilómetros) al norte de la localidad omaní de Jasab.
Según el comunicado de la UKMTO, no se registraron víctimas entre la tripulación ni daños ambientales derivados del ataque. La agencia recomendó a las embarcaciones que transiten por la zona con precaución y que informen de cualquier actividad sospechosa a su centro de operaciones. Las autoridades competentes ya han abierto una investigación para determinar el origen y la autoría del disparo.
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El estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, se convirtió en el epicentro de la crisis de seguridad naval en Medio Oriente desde que Irán cerrara el tránsito de petróleo por esa vía en represalia por los ataques de Israel y Estados Unidos contra su territorio. Antes del conflicto, cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a escala mundial y una proporción del gas natural licuado transitaban por ese corredor, según datos de organismos marítimos internacionales.
El ataque de este sábado no es un hecho aislado. El miércoles, la UKMTO ya había informado de que un buque cisterna fue alcanzado por un proyectil no identificado en el estrecho, lo que provocó un incendio a bordo que fue extinguido con rapidez y que tampoco dejó heridos. Días antes, otro petrolero perdió por completo su capacidad de maniobra frente a la costa de Omán tras sufrir daños en su sala de máquinas a causa de un impacto similar. La sucesión de incidentes ha elevado el riesgo por las navieras que aún intentan operar en la zona.
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El episodio se produce, además, un día después de que las propias autoridades iraníes informaran de que habían actuado contra dos petroleros que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz escoltados por aviones militares estadounidenses, sin seguir la ruta que Teherán exige como única segura para la navegación. Irán insiste en que los buques utilicen un corredor próximo a su litoral, una exigencia que las potencias occidentales y buena parte de las navieras internacionales rechazan por considerarla una forma de control unilateral sobre una vía de navegación internacional.
La escalada en Ormuz ha dejado varados a miles de marinos y ha alterado los flujos globales de energía, con el consiguiente impacto en los precios del petróleo, que han oscilado con fuerza cada vez que se registra un nuevo incidente o surgen señales de distensión. La falta de identificación precisa de los autores de estos ataques —la UKMTO habla de “proyectiles no identificados” o “identificados” sin atribuir responsabilidad— dificulta calibrar si se trata de acciones coordinadas desde Irán, de fuerzas afines a Teherán en la región o de fuego cruzado derivado de las operaciones militares en curso.
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