Un antibiótico ‘vintage’ para luchar contra las infecciones por enterobacterias multirresistentes

calendar_today 16.07.2026 - person  - timer ~6 Minutos

La búsqueda de nuevos mecanismos para combatir a las llamadas 'superbacterias' (esas que no responden a los antibióticos disponibles) se enfrenta a un desierto terapéutico por falta de inversión y por la extrema dificultad biológica que supone. Con un arsenal que se agota y bacterias que evolucionan a un ritmo alarmante, que han convertido este asunto en una de las mayores amenazas para la salud pública, la medicina ha comenzado a recurrir a la revitalización de antiguos antibióticos que cayeron en desuso cuando aparecieron opciones de más amplio espectro.

En este escenario es donde cobra valor el Proyecto Astarté, una investigación coordinada por el Hospital Virgen Macarena y publicada en The Lancet que ha demostrado la eficacia de la temocilina (un antibiótico creado en los años 80 y actualmente no comercializado en España) para el tratamiento de las infecciones por enterobacterias multirresistentes. Un total de 29 hospitales participan en este estudio que abre una nueva vía terapéutica.

"En este ensayo clínico hemos conseguido demostrar que un antibiótico antiguo y olvidado, que se llama temocilina, es activo y eficaz frente a infecciones causadas por alguna bacteria multirresistente para la que existen pocas alternativas. Este es un gran avance, porque va a permitir tratar a los pacientes con este antibiótico, que esperamos sea comercializado pronto en España, rescatando su actividad", señala el jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, Jesús Rodríguez Baño.

Este ensayo clínico ha sido liderado por ese servicio hospitalario, perteneciente al área de Enfermedades Infecciosas del Ciber (Ciberinfec) del Instituto de Salud Carlos III (que aglutina a diez hospitales de los 29 participantes) y cuenta con la participación, además, del grupo de Investigación Clínica de Enfermedades Infecciosas del IBIS, del que también es responsable Rodríguez Baño.

Las enterobacterias multirresistentes son bacterias que se encuentran de forma natural en el intestino, pero que pueden generar graves enfermedades gastrointestinales al propagarse fuera del tracto digestivo (por ejemplo, del género Salmonella o Escherichia).

Los fármacos de elección inicial para combatir estas infecciones por enterobacterias son las cefalosporinas (una familia de antibióticos de amplio espectro). En el caso de bacterias resistentes a estos antibióticos, el tratamiento se realiza con otro grupo de fármacos denominado carbapenemas. El problema está en que el aumento en la incidencia de las infecciones por enterobacterias ha supuesto que los carbapenémicos se utilicen frecuentemente, de forma que las bacterias se han vuelto resistentes a estos fármacos de último recurso.

Ante esta situación, el grupo de investigación coordinado por el Hospital Universitario Virgen Macarena planteó la necesidad de identificar alternativas terapéuticas que permitieran reducir el consumo de carbapenémicos. Así, se han puesto en marcha varios estudios sobre "antibióticos olvidados", fármacos producidos y utilizados hace algunas décadas y actualmente en desuso.

Hasta el momento, ningún otro fármaco había demostrado ser eficaz en el tratamiento de las infecciones al mismo nivel que las carbapenemas. Es la primera vez que un ensayo clínico logra hallar una alternativa de garantías a estos potentes fármacos de último recurso, tras el fracaso previo de otros dos compuestos.

Al mismo nivel que los carbapenémicos

El trabajo de investigación ha analizado la respuesta del tratamiento con antibióticos en 334 pacientes. De ellos, 328 llegaron a recibir la medicación y completaron el seguimiento inicial (163 asignados a temocilina y 165 asignados a carbapenémicos), obteniendo en ambos grupos resultados similares, lo que demuestra la eficacia de la temocilina como alternativa eficaz y segura al mismo nivel que los carbapenémicos. Para encontrar a esos 334 pacientes idóneos que cumplían los requisitos del perfil genético bacteriano, los médicos tuvieron que revisar a 2.420 pacientes con infecciones urinarias y digestivas graves en los 29 hospitales que participan.

Jesús Rodrígguez Baño, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, rodeado de su equipo.

Jesús Rodrígguez Baño, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, rodeado de su equipo.HUVM

En los 328 participantes, la mitad de los pacientes tenía entre 65 y 80 años (la mediana de edad fue de 72 años), con un perfil mayoritario masculino (222 hombres, el 68%, frente a 106 mujeres, el 32%. La conclusión es que "en pacientes con bacteriemia causada por E. coli tipo 3 (3GCR-E), la temocilina demostró no ser inferior a los carbapenémicos como tratamiento dirigido. Estos hallazgos respaldan el uso de temocilina como una alternativa eficaz y segura a los carbapenémicos en este contexto". De hecho, en cuanto a efectos adversos graves fueron menores en el grupo de la temocilina (19% frente al 24% de los fármacos carbapenémicos).

Rodríguez Baño indica que la Agencia Española del Medicamento (Aemps) ya les ha comunicado que aprobarán la temocilina, "pero está en proceso de negociación de precio y esperamos que a final de año pudiéramos tenerlo disponible", detalla.

Otros antibióticos antiguos

La temocilina no es el único fármaco bajo la lupa del equipo de Rodríguez Baño, hay otros antibióticos antiguos que merecen ser rescatados del olvido. "Hay antibióticos que sí están comercializados, pero su uso es muy poco frecuente, porque la información clave para poderlos utilizar actualmente (perfil de paciente, dosificación, nivel de toxicidad..) no está disponible", señala. Él apuesta por algunos, como los aminoglucósidos, las cefazolinas y las tetraciclinas.

El especialista explica que los aminoglucósidos sí están comercializados, pero se usan muy poco, porque tienen un riesgo de toxicidad renal. "Sin embargo, nosotros pensamos que esa toxicidad renal en pacientes seleccionados y con una duración más corta de tratamiento podrían no tener ese riesgo y ser muy útil en algunas infecciones. Pero esto hay que demostrarlo en ensayos clínicos y nos gustaría, si tenemos financiación, poderlo estudiar", indica a este medio.

Respecto a las cefazolinas, indica que "se utilizan para tratar infecciones por Staphylococcus aureus, pero que también podrían ser una buena opción para Escherichia coli (E. coli)". Sobre las tetraciclinas, señala que "también se usan, pero poco, porque hay muchas bacterias resistentes. Pero hay otras que son sensibles y tampoco hay mucha información sobre su utilidad en este tipo de infecciones. Este sería más complejo, pero también está pendiente de estudio".

¿Por qué se dejó de apostar por estos antibióticos antiguos? En resumen, porque eran de reducido espectro y estaban apareciendo otros de amplio espectro. ¿Cómo se han visto superados por otros antibióticos? "Ocurrió que a la vez que surgían estos antibióticos se descubrían las carbapenemas, las cefalosporinas, las quinolonas... que son antibióticos muy eficaces y muy bien tolerados. En aquellos años importaba mucho que fueran de muy amplio espectro(que cubrieran muchos microbios), porque no había tanto problema de resistencias y se pensaba que el antibiótico era mejor que cubriera todas las posibilidades.Al surgir estos antibióticos, las empresas abandonaron el desarrollo de los otros antibióticos por no tener nicho comercial y dejaron de hacer los estudios que hoy en día se exigen para poder tener antibióticos comercializados", subraya.

Las tornas ahora son otras: "Hoy en día la película ha cambiado. Hoy nos gustan más los antibióticos de espectro reducido, porque los vamos a utilizar de manera muy personalizada, en pacientes muy concretos. ¿Por qué? Porque hay tantas resistencias que debemos ir a tratamientos personalizados, a diferencia de lo que pasaba hace 40, 50 años", sostiene.