Bofetada a Reino Unido: Trump defiende la unificación de Irlanda y pone en cuestión la soberanía británica de las Malvinas

calendar_today 12.09.2026 - person  - timer ~6 Minutos

Donald Trump ha aterrizado en Irlanda para pasar un fin de semana de golf y la ha armado. No con ese país, sino con el que se supone que es el mayor aliado de EEUU en Europa: el Reino Unido.

El presidente estadounidense ha cuestionado indirectamente la soberanía británicas de de las islas Malvinas, que reclama Argentina, y ha defendido de manera abierta la reunificación de Irlanda del Norte -que es parte del Reino Unido- con Irlanda. Si quería abofetear a los británicos, no lo pudo hacer mejor. A sus aliados políticos en las islas -el Partido Conservador y Reform- y en Irlanda del Norte -los unionistas- les dio la bofetada con la mano abierta.

Con su rueda de prensa en Dublín, así, Trump se ha convertido en el primer presidente de EEUU que apoya la reunificación de Irlanda. Ha sido en una comparecencia ante los medios que el principal diario irlandés, el Irish Times ha calificado de "desatada" y "extraordinaria". las palabras de Trump representan, por un lado, una ruptura más en las relaciones entre EEUU y sus aliados europeos - y, muy especialmente, el más cercano, Reino Unido - y, por otro, un evidente deseo de cortejar el enorme voto de origen irlandés estadounidense de cara a las elecciones legislativas de su país en ocho semanas.

Trump ha sido muy claro, al declarar, junto al primer ministro irlandés, Michéal Martin, que "me encantaría ver" una Irlanda unificada, y que el actual jefe del Gobierno de ese país "es la persona adecuada" para conseguirlo. Trump, dijo que la integración de Irlanda del Norte, que está bajo soberanía británica, "va a acabar pasando. Puede que pase ahora", lo que sería "un orgullo para todos".

La reunificación irlandesa es una de las grandes cuestiones irresolutas en el futuro del Reino Unido y de Irlanda. En los Acuerdos de Viernes Santo de 1998, Londres acepta la idea, siempre que sea aprobada en referéndum. Para que ello se produzca, el ministro británico para Irlanda del Norte debe convocar la consulta, pero solo si cree que hay una mayoría de población en el enclave a favor de la reunificación. En la actualidad, no se da esa circunstancia. En líneas generales, los protestantes norirlandeses votarían a favor de la continuidad en el Reino Unido; los católicos, de la reunificación con Irlanda.

Reino Unido: "Los Acuerdos de Viernes Santo siguen en vigor"

Por esa razón, la oficina del primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, respondió a Trump remitiendo a la prensa a las declaraciones realizadas por el jefe del Gobierno el mes pasado en el Parlamento de Irlanda del Norte, donde declaró que "los acuerdos de Viernes Santo siguen en vigor". O sea, que no hay reunificación por ahora.

Plantear la idea podría desencadenar el regreso a la violencia sectaria que asoló la región entre 1968 y 1999, y en la que murieron entre 3.500 y 3.800 personas, en su mayor parte católicos. Los protestantes tenían el decisivo respaldo del Gobierno británico y, desde 1981, del de EEUU. Los católicos contaban con el apoyo de una extraña amalgama de descendientes de irlandeses que vivían en EEUU, de Libia, de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y colaboraron con grupos terroristas europeos, como el español ETA, las FARC colombianas y el MK, el brazo armado del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, que dirigía Nelson Mandela.

Todavía hoy, ambas comunidades están separadas en el centro de Belfast por dobles muros de kilómetros de largo, que se cierran con portones metálicos por la noche. Cada lado de los muros está cubierto por eslóganes militantes e imágenes de las víctimas de las comunidades que viven frente a ellos. Es una especie de 'muro de Berlín' entre dos religiones en las que la guerra ha sido reemplazada por una 'paz tensa'.

La entrada de Trump en la cuestión tensa más las relaciones entre Washington y Londres. Y supone un duro golpe para los dos partidos británicos más cercanos ideológicamente al presidente estadounidense: Reform y el Partido Conservador. Ambos aceptan el referéndum. Pero, si éste se llevara a cabo, votarían inequívocamente no. El número dos de Reform -que es, en la práctica, la versión británica del 'trumpismo , Richard Tice, declaró hace un año su intención, en el caso de que el partido llegue al Gobierno, de reformar los Acuerdos de Viernes Santo, aunque no dijo cuáles.

Los tories, por su parte, lograron mantenerse en el poder en 2017 gracias al apoyo del principal grupo protestante, el Partido Unionista Democrático (DUP, según sus siglas en inglés), fundado por uno de los líderes de esa religión durante los años del conflicto, el reverendo Ian Pasley, cuya inflexibilidad fue tal que hasta el grupo de rock Pink Floyd le dedicó unas letras en un disco de 1983 'The Final Cut'. Paradójicamente, los unionistas protestantes tienden a simpatizar con Trump por el rechazo de éste a la inmigración.

El Partido Laborista, en el poder, también se opone a la reunificación, aunque trata de no hacer bandera de la cuestión, acaso para no enajenar a una parte de sus votantes obreros, una parte de los cuales ha desertado hacia Reform.

Igualmente sorprendente fue la posición de Trump sobre las Malvinas, donde calificó la posición británica de mantener la soberanía como "un potencial desastre" y trazó una equivalencia entre la postura de Londres y la de Buenos Aires, al afirmar que "ninguno de los dos está contento". Tradicionalmente, EEUU ha respaldado la soberanía británica sobre el archipiélago, que se basa, al igual que en el caso de Gibraltar y de Irlanda del Norte, en que sus pobladores se oponen a cambiar de nacionalidad. En 1981, Argentina y el Reino Unido fueron a la guerra por las islas, en un conflicto que ganó Londre graciasal apoyo de los EEUU de Ronald Reagan. Desde entonces, ambos países han desmantelado gran parte de sus fuerzas navales, por lo que no está claro cómo sería un conflicto militar hoy.

En las últimas semanas, EEUU ha declarado que está "revisando" su posición oficial en relación a las Malvinas. El ministro de Seguridad de Israel, el ultranacionalista judío Itamar Ben Gvir, ha pedido esta semana en un tuit en español el reconocimiento por su país de la soberanía argentina sobre las islas, después de que el Gobierno británico anunciara la imposición de un embargo comercial a los bienes y servicios productos en las colonias judias en Cisjordania, donde el ministro de Exteriores, Ed Miliband, acusó al Gobierno de Tel Aviv de "estar llevando a cabo una limpieza étnica".