
El intento de hurto frustrado de una alcancía de limosnas movilizó a la Policía en la Catedral Basílica Metropolitana de Medellín, luego de que varias personas sacaran el cofre del templo y lo abandonaran a pocos metros de la entrada.
El hecho ocurrió después de la eucaristía del 12:00 p. m. del domingo 20 de septiembre. Los responsables aprovecharon la salida de los asistentes y el movimiento en el entorno de la iglesia para intentar retirar el recipiente que contenía las donaciones de los fieles.
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El cofre estaba cubierto con una bolsa plástica, una maniobra con la que buscaban evitar que el personal del templo o los uniformados identificaran de inmediato lo que transportaban. La situación cambió cuando no lograron avanzar con el objeto.
Según informaron las autoridades, el peso de la alcancía impidió que los implicados continuaran el recorrido. El recipiente quedó abandonado en las afueras de la catedral y los sospechosos escaparon sin llevarse el dinero.

Varias personas que advirtieron la presencia de la bolsa alertaron a la Policía al descubrir que en su interior estaba la alcancía de las limosnas. Los agentes acudieron al lugar y coordinaron el reingreso del cofre a la iglesia.
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El recipiente estaba sellado, por lo que no fue posible determinar el monto que los responsables pretendían llevarse. La autoridad tampoco informó si el contenido había sufrido alguna alteración durante el traslado fuera del templo.
La investigación se apoya en las cámaras de seguridad de la zona. Los registros permitirán establecer por dónde huyeron los involucrados y si hubo más personas detrás de la maniobra.
Algunos testigos indicaron que participaron dos personas. Las autoridades mantienen abierta la posibilidad de que el grupo hubiera contado con otros integrantes que no fueron advertidos en el momento del intento de hurto.
El párroco de la catedral, Leonardo Martínez García, confirmó que se produjo el episodio, aunque evitó profundizar sobre la actuación de los responsables y las circunstancias precisas del caso.
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El religioso señaló que, “por su contexto, en este espacio se presentan muchos otros problemas”. La declaración aludió a las dificultades de seguridad que enfrenta el templo y su entorno.
Las autoridades habían indicado que el recipiente involucrado era uno de los cofres fabricados en mármol italiano. Martínez García negó esa versión y aseguró que la caja que intentaron sacar está hecha de madera.
El párroco añadió que la alcancía se ubica en un sector visible de la iglesia. Esa característica no evitó que fuera retirada durante la salida de los asistentes a la celebración religiosa.
El intento de hurto se registró en un edificio que ha padecido otros problemas vinculados con la seguridad. Entre ellos figuran los daños constantes en las puertas y el raspado de los ladrillos por parte de consumidores de drogas.
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Ese deterioro ha afectado la estructura del templo, según se conoció tras el episodio. La situación suma presión sobre la conservación de una de las iglesias situadas en el centro de Medellín.
La recuperación de la alcancía evitó que las limosnas fueran robadas, aunque la investigación continúa para identificar a quienes sacaron el cofre y determinar si actuaron con apoyo de otras personas.