La designación de un sucesor para el reino de Tooro desató una puja entre el clan real y la familia del fallecido rey Oyo en Uganda. Hoy el comité del clan Babiito eligió al presentador de televisión Edward Rukidi Kijanangoma para ocupar el trono, pero la princesa Ruth Nsemere Komuntale rechazó la decisión y defendió un testamento que prioriza a un hijo del soberano.
El conflicto surgió tras la muerte de Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi ocurrida el 27 de agosto en Estados Unidos, donde recibía tratamiento contra el cáncer. El monarca murió a los 34 años y su entierro quedó previsto para este sábado en Fort Portal, sede del reino de Tooro, cerca de la frontera de Uganda con la República Democrática del Congo.
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Oyo asumió el trono en 1995, cuando tenía tres años, y se convirtió entonces en el monarca reinante más joven del mundo. Su padre acababa de morir después de regresar del exilio en Kenia, adonde llegó tras la prohibición de los reinos tradicionales por parte del Gobierno ugandés en 1967.
El miércoles, un comité de sucesión integrado por 21 miembros del clan real Babiito anunció que eligió a Edward Rukidi Kijanangoma para ocupar el trono. Este hombre, primo del fallecido rey, trabaja como presentador y editor en UBC, la emisora estatal de Uganda.

Sin embargo, la designación reabrió una disputa que ya tuvo antecedentes. En 2015, Kijanangoma cuestionó públicamente la capacidad de Oyo para gobernar y se presentó como una alternativa para sustituirlo, según informaciones difundidas entonces por medios locales.
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El comité también evaluó la candidatura de George Desmond Kamurasi, otro primo del rey conocido como “Big G”. Kamurasi vive en Londres, trabaja como creador de contenidos y juega al fútbol amateur. Pero descartó la posibilidad de ocupar el trono porque tenía otras responsabilidades.
La decisión del comité se conoció mientras el cuerpo del monarca todavía esperaba su sepultura. El féretro de Oyo llegó a Uganda cubierto con la bandera nacional durante una ceremonia realizada en el aeropuerto internacional de Entebbe el 4 de septiembre.
Horas después del anuncio del clan, la hermana del rey, la princesa Ruth Nsemere Komuntale, cuestionó la elección de Kijanangoma. Afirmó que los líderes del clan actuaron sin consenso con la familia y sostuvo que el testamento de su hermano estableció un orden distinto para la sucesión.
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El documento, fechado el 14 de septiembre de 2022, indicó que un hijo biológico reconocido legalmente debía heredar el trono si sobrevivía al rey. Solo en ausencia de ese heredero, el texto contempló que la sucesión pasara a dos primos del monarca.
La existencia de un hijo de Oyo se conoció recién después de su muerte. El primer ministro del reino, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki, comunicó el 27 de agosto que el rey dejó un príncipe como heredero y señaló que su identidad se revelaría en el momento apropiado.
El rey nunca se casó públicamente y hasta entonces no se conocían hijos suyos. La identidad del niño tampoco se difundió durante los días posteriores al fallecimiento, mientras la discusión entre la familia y el clan se trasladó a comunicados y conferencias de prensa.
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Por su parte, la reina madre, Best Kemigisa Akiiki, denunció que los miembros del clan que anunciaron al nuevo rey actuaron de forma autónoma, pese a que conocían el contenido del testamento. También recordó que ese mismo grupo intentó intervenir en la coronación de Oyo cuando el niño tenía tres años.
En su declaración, Kemigisa afirmó que militares ugandeses retiraron a los guardias reales del palacio de Tooro y desplegaron tropas en el lugar. La reina madre sostuvo que la familia quedó bajo arresto domiciliario.
Las Fuerzas de Defensa Popular de Uganda no emitieron una respuesta inmediata a esas acusaciones. Tampoco trascendieron declaraciones del comité de sucesión después de que la familia rechazó su decisión.
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Bajo este contexto, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, también señaló que Oyo dejó un heredero varón. Además, destacó la trayectoria del rey y sostuvo que evitó utilizar su autoridad cultural para promover divisiones sectarias.
Los reinos tradicionales de Uganda no ejercen poder político formal dentro de la república constitucional, pero conservan influencia social y cultural. Tooro figura entre los cuatro reinos restablecidos en 1995, junto con Buganda, Ankole y Bunyoro, tras casi tres décadas de prohibición.
Oyo combinó sus funciones ceremoniales con una vida marcada por su temprana llegada al trono. Durante su infancia asistió a la escuela, jugó videojuegos y practicó fútbol, mientras su madre administró los asuntos domésticos de la familia real. Las reglas de sucesión de Tooro excluyeron a las mujeres del trono, por lo que Oyo heredó la corona antes que su madre y su hermana mayor.
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El rey también ejerció como embajador de buena voluntad de las Naciones Unidas y participó en campañas contra el VIH y el sida. Su entierro en Fort Portal quedó programado mientras la familia, el clan Babiito y las autoridades del reino mantienen posiciones enfrentadas sobre el futuro de la corona.