Tigre amargó sobre el final a Independiente Rivadavia, que se desinfla en la tabla anual - LA NACION

calendar_today 17.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Los hinchas de Boca y Argentinos gritaron el gol in extremis de Manuel Fernández para Tigre contra Independiente Rivadavia en Mendoza. La Lepra se encaminaba a un triunfo imperioso tras el 0-5 que le había propinado Rosario Central la semana pasada. La victoria parcial como local, además, devolvía al Independiente cuyano a la cima de la tabla anual. Pero el Matador estaba en partido y consiguió el empate, que puso al equipo xeneize y al Bicho al tope de las posiciones. Y destronó al conjunto esta vez vestido de rosa.

Alfredo Berti, el entrenador de Rivadavia, hacía aspavientos con las muletas. Convaleciente de una operación de peroné, el DT gesticulaba a un lado y a otro. Pero su equipo no le hacía caso. Peor aun: le daba el balón al rival. Estaba 2-1 al frente en el marcador. Se había puesto en ventaja en el primer tiempo gracias a un golazo de Matías Fernández. El habilidoso ex enganche de Excursionistas en la B Metropolitana, sacó un remate al segundo palo desde el vértice izquierdo del área que ni dos Felipe Zenobbio habrían podido sacar.

Tigre empató seis minutos después con un gol de Alan Barrionuevo, que se anticipó en el primer palo y dejó sin chance al buen arquero Nicolás Bolcato, de la Lepra. Así se fueron al descanso, con el empate parcial y satisfacción en La Boca y en La Paternal, donde se miraba de reojo el partido de Cuyo.

En el segundo tiempo el equipo local procuró con todo la victoria. Se hizo más directo y, cuando apenas habían transcurrido siete minutos, Zenobbio dio un rebote evitable hacia el centro, la defensa de Tigre no despejó sino que hizo un pase a una zona congestionada y el paraguayo José Florentín fue el más rápido de todos. Llegó la pelota y disparó para poner el 2-1 en el marcador. El gol se festejó como lo que implicaba: quedar primero en soledad en la tabla anual, con apenas nueve puntos más en juego hasta el final.

Sin embargo, aquel instante de felicidad se transformaría en un efímero oasis para la Lepra mendocina. Lo entendió Berti desde el banco de suplentes al ver cómo los suyos se retrasaban en el campo y le cedían la iniciativa a Tigre. Y el entrenador confirmó que la mano venía torcida cuando se lesionó Matías Fernández, el 10 de Independiente Rivadavia. El talentoso experto en pases filtrados que se había anotado en el marcador con aquel golazo inolvidable en la etapa inicial. No sería una única mala noticia para Berti.

Más tarde también se acabaría el partido en forma prematura para Luis Díaz, que jugó apenas siete minutos. El extremo colombiano dejó el campo en camilla luego de caer con todo el peso de su cuerpo sobre el hombro izquierdo. Habría más: sobre el final, Luciano Gómez pisó mal con el pie izquierdo y se le trabó la rodilla. El defensor lateral derecho casi no podía levantarse. Golpeaba el césped, enojado. Lleno de dolor.

Segundos antes sobrevino la jugada del empate definitivo, luego de que Kevin Vázquez se perdiera insólitamente un gol que habría resultado el del 3-1 para el anfitrión. Un buscapié desde la izquierda tras un despeje de Bolcato al que Manuel Fernández -el mejor refuerzo del Matador en el último mercado de pases- le puso el pie para estampar el 2-2.

En ese festejo del equipo visitante hubo mucho más que un gol. Independiente Rivadavia perdió dos puntos y el primer puesto de la tabla anual. También perdió a Fernández y había perdido a Salas, por una lesión de larga duración. Gómez y Díaz no van a estar por un buen tiempo. Recuperará a su goleador, el paraguayo Álex Arce, para la próxima fecha del Clausura. Pero apenas ganó un partido de los últimos cinco en el certamen. La Lepra necesita reciclarse y volver a ser el equipo que marcó el camino durante 28 fechas en la temporada.

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