Tensión sin tregua: fracasó el primer intento diplomático para acercar posiciones entre Argentina y Brasil

calendar_today 27.07.2026 - person  - timer ~4 Minutos

El severo cortocircuito diplomático entre la Argentina y Brasil sumó un nuevo y tenso capítulo este domingo al anochecer. Tras ser convocado formalmente, el embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, acudió a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores local para reunirse con el canciller Mauro Vieira. Sin embargo, este primer acercamiento oficial desde que estalló la polémica por los insultos de Javier Milei a Luiz Inácio Lula da Silva en San Pablo finalizó sin acuerdos ni una solución a la vista para encauzar el vínculo bilateral.

Según informó Infobae, lejos de apaciguar los ánimos, el conflicto sumó nuevos actores y elevó su temperatura retórica en las horas posteriores a la cumbre, demostrando que la crisis está lejos de resolverse en el corto plazo.

Imagen de «No nos van a intimidar»: desde el gabinete de Lula trataron de «payaso» a Javier Milei y descartaron una recesión en Brasil

Fuego cruzado entre Argentina y Brasil en redes sociales


Mientras la diplomacia ensayaba un primer acercamiento formal, desde el gabinete de Lula da Silva lanzaron munición gruesa contra la Casa Rosada. El ministro de Hacienda del país vecino, Dario Durigan, reavivó los cruces al calificar de «payaso» al presidente Milei durante una entrevista radial.

«No se le puede seguir la corriente a esas personas que dicen que esto va a convertirse en un apocalipsis», exclamó el funcionario brasileño, para luego apuntar directamente contra los indicadores macroeconómicos locales: «El riesgo país de Argentina es mucho más alto, la deuda pública es mucho más alta y la inflación es mucho más alta».

Por el lado argentino, la respuesta oficial esquivó las vías formales y se trasladó a las redes sociales. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno —quien integró la comitiva en San Pablo—, evitó referirse a los insultos del Presidente, pero lo defendió con ironía ante las críticas de la oposición.

Quirno publicó la captura de una noticia que recordaba cómo Lula había enviado a estrategas políticos de su confianza para colaborar con la campaña presidencial de Sergio Massa, acompañando la imagen con el texto: «Imaginemos que estamos en la previa de la elección de 2023 y pasa esto…», justificando así los reclamos libertarios sobre intromisiones pasadas.

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Un cruce inminente en Perú


En paralelo a las negociaciones con Raimondi, el embajador de Brasil en Buenos Aires, Julio Bitelli, aterrizó en Brasilia tras ser llamado a consultas. Según confirmaron fuentes oficiales al medio ya citado, Bitelli mantuvo este lunes una reunión de unos 40 minutos con Mauro Vieira para analizar la crisis desde la perspectiva de Itamaraty.

Ambos funcionarios acordaron retomar el diálogo en los próximos días debido a que la agenda internacional impone un escenario de alta tensión inminente: Vieira debió viajar a Lima para representar a Brasil en la toma de posesión presidencial de Keiko Fujimori este martes. Se trata de un evento oficial en el que también estará presente Javier Milei, lo que abre la puerta a un potencial e incómodo cruce protocolar.

Por su parte, no se descarta que el propio Lula convoque a Bitelli al Palacio de la Alvorada para evaluar personalmente la situación, aunque el encuentro depende de los compromisos del mandatario brasileño, quien este lunes recibe a su par de Corea del Sur, Lee Jae-myung.

El malestar en el gobierno brasileño es absoluto. En un breve intercambio con Infobae, el canciller Vieira fue tajante al evaluar el paso del mandatario argentino por suelo paulista: «Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño».

En este contexto, la diplomacia de Brasil exige que Milei se disculpe públicamente por haber calificado a Lula de «ladrón» y «basura socialista». Sin embargo, desde el entorno del libertario descartan de plano dar ese paso atrás.

El reclamo actual evoca lo sucedido a mediados de 2024 durante la cumbre del G7 en Italia. En aquella oportunidad, Lula y Milei evitaron saludarse luego de que el brasileño exigiera un pedido de perdón por las acusaciones vertidas durante la campaña electoral argentina. La respuesta de Milei en ese entonces marcó la matriz de su política exterior hacia Brasilia: ”¿Cuáles son los problemas? ¿Que le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Que le dije comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad?”.

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