Pasar de hacer bien tu trabajo a dirigir el de otras personas implica una responsabilidad que va mucho más allá de dominar una tarea o saber resolver un problema: supone asumir nuevos compromisos y aprender a gestionar a otras personas.
El informe Estado del management en las empresas, publicado por Fresh People en 2024, ayuda a entender este salto. Entre los participantes, más del 60% afirmó que su empresa no tenía un programa formal de desarrollo del liderazgo para managers y directivos. Es una encuesta acotada, pero plantea una situación conocida: asumir responsabilidades sin haber recibido preparación específica para gestionar personas.
“Aprender a liderar no consiste en adoptar una personalidad determinada ni en tener una respuesta para todo, sino en desarrollar habilidades y practicarlas en el día a día. Para ello existen plataformas como Santander Open Academy, que ofrecen cursos gratuitos de liderazgo y comunicación”
Imaginemos a un profesional que destaca por sacar adelante proyectos complejos y recibe una promoción. Hasta entonces, su éxito dependía sobre todo de sus conocimientos, su organización y su capacidad de ejecución. En su nuevo puesto, tendrá que conseguir que otras personas comprendan las prioridades, colaboren y puedan hacer bien su trabajo.
Eso implica dejar de ser quien resuelve cada detalle. Un responsable que sigue tomando todas las decisiones puede convertirse en un cuello de botella, pero uno que delega sin explicar qué espera también puede generar confusión en su equipo. Liderar implica encontrar un equilibrio entre orientar y dar autonomía, según las necesidades de cada situación y de cada equipo.
El Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial, sitúa el pensamiento analítico, la resiliencia, la flexibilidad y el liderazgo e influencia social entre las competencias que más valoran las empresas encuestadas. El liderazgo y la influencia social han ganado relevancia respecto a la anterior edición, en 2023: son habilidades que importan tanto como la capacidad de adaptarse a nuevas herramientas y formas de trabajar.
Entre las habilidades importantes de quien lidera está la capacidad de explicar hacia dónde va el equipo. Parece obvio, pero una instrucción puede resultar clara para quien la da y dejar abiertas varias interpretaciones para quien la recibe. ¿Cuál es la prioridad? ¿Quién toma la decisión final? ¿Cuándo debe estar listo el trabajo? ¿Qué puede cambiarse si surge un imprevisto?
En el estudio de Fresh People, el 50% de los encuestados identificó la comunicación entre áreas como uno de los principales desafíos del management. Y, cuando se les pidió escoger tres habilidades interpersonales prioritarias para formar a los managers, el 84% incluyó la comunicación efectiva y asertiva. Los dos resultados apuntan al mismo reto: transmitir información no basta si cada persona termina trabajando con una idea distinta del objetivo.
La comunicación y la escucha activa son algunas de las habilidades que explica la experta en IA y tendencias de futuro Silvia Leal, junto con la inteligencia emocional, la adaptabilidad y la toma de decisiones.
Liderar se pone especialmente a prueba cuando hay presión: un plazo que no se cumple, dos personas que discrepan o un cambio que obliga a rehacer el plan. En la encuesta de Fresh People, el 68% escogió la inteligencia emocional y la empatía entre las tres habilidades prioritarias para formar a los managers; el 61% eligió la resolución de problemas y conflictos.
La inteligencia emocional no consiste en evitar las conversaciones incómodas, sino en afrontarlas sin añadir tensión innecesaria.
La adaptación afecta también al estilo de liderazgo. Hay situaciones que requieren instrucciones precisas y otras en las que conviene dejar más espacio para proponer soluciones. Adaptarse no supone cambiar los objetivos según con quién se hable, sino ajustar la forma de acompañar a cada persona.
En este contexto, la tecnología añade otra dimensión. El Foro Económico Mundial prevé que las habilidades relacionadas con la IA y los datos están ganando importancia, aunque al mismo tiempo, destaca la vigencia del pensamiento analítico, la flexibilidad y el liderazgo.

Quien acaba de asumir un equipo no tiene por qué dominar todas estas habilidades desde el primer día. La OCDE señala que desarrollar habilidades durante la vida laboral exige vías de aprendizaje accesibles y flexibles, y que las competencias pueden adquirirse por distintos caminos.
En este contexto, Santander Open Academy, la plataforma de formación de Banco Santander, reúne cursos gratuitos para mejorar el liderazgo y la comunicación y está abierta a cualquier persona, sea o no cliente del banco. Además, cuenta con otros cursos para formarse en idiomas, herramientas tecnológicas, data, ciberseguridad, inteligencia artificial, soft skills o salud y bienestar. Incluye además convocatorias a becas para acceder y completar estudios superiores, movilidad académica e investigación.
En conclusión, un ascenso puede reconocer las capacidades que una persona ya ha demostrado, pero asumir un equipo también puede abrir una nueva etapa de aprendizaje. Desarrollar habilidades de comunicación, escucha, adaptación o gestión de conflictos puede ayudar a afrontar esas nuevas responsabilidades y acompañar mejor el trabajo de otras personas.