calendar_today 29.08.2026 -
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- timer ~11 Minutos
Para 100.9€/pers.255kcal/100g
Ingredientes
Para la masa:
275 g de harina con levadura tipo repostería (harina floja de trigo)
100 g de azúcar caster o azúcar blanco refinado
1/2 cucharadita de sal (3 g aproximadamente)
8 g de azúcar avainillado
1/2 cucharadita de canela molida
1 huevo M
150 g de mantequilla fría
Para el relleno de la tarta:
1,5 kg de manzanas reineta
1 huevo M
75 g de azúcar
La ralladura de 1 limón, sólo la parte amarilla
El zumo de 1 limón
1 cucharadita de canela molida
1 puñado de pasas sultanas sin pepitas
2 cucharadas de polvo de natillas, las comerciales que más te gusten
Para decorar la tarta:
1/3 de tarro de mermelada de naranja, albaricoque o melocotón
Nata montada
Helado de vainilla
Esta receta me la pasó mi amigo Koen Commissaris, que es de Países Bajos, así que venía con cierta autoridad de origen. Y es que cuando la prepara en casa, siempre me invita a la prueba, acompañada de un maravilloso café, que prepara de libro. Así que esta tarta tenía que estar en nuestro blog, una receta familiar de su appeltaart casera, y que sale de rechupete.
Esta tarta de manzana holandesa, conocida como appeltaart, es una receta contundente, casera y perfecta para compartir. En este caso la hemos preparado en un molde de 26 cm, pero la puedes adaptar al molde que tengas en casa. Un postre con una masa dulce especiada, un relleno generoso de manzanas reineta y un acabado brillante con mermelada caliente que le da ese aspecto de pastelería sin complicarnos la vida. No es una tarta fina ni ligera al estilo francés. Aquí hablamos de una tarta alta, con buena cantidad de fruta y una cubierta de tiras de masa que deja ver el relleno. Se puede servir templada o fría, aunque con nata montada y una bola de helado de vainilla entra en otra liga.
La appeltaart es una de las tartas más populares de Países Bajos. Se encuentra en cafeterías, panaderías y casas familiares, casi siempre servida en porciones altas y con nata montada al lado. Es el tipo de postre que parece hecho para acompañar un café largo y una sobremesa sin prisa. Su origen está ligado a las antiguas tartas europeas de fruta, cuando las manzanas se mezclaban con especias, azúcar y masas sencillas para aprovechar la fruta de temporada. Con el tiempo, la versión holandesa fue ganando personalidad propia: más altura, más relleno, una masa firme y esa decoración enrejada tan reconocible. En muchas casas se añaden pasas, canela, limón y algún ingrediente que ayuda a ligar los jugos de la fruta. En esta versión usamos polvo de natillas, que aporta un punto suave, ayuda a espesar el relleno y evita que la base quede empapada. No hace magia, pero casi.
Y para seguir con postres de manzana y masas caseras, puedes preparar una tarta de manzana casera, más sencilla y clásica para cualquier día, un strudel de manzana, con relleno especiado y masa fina, o un apple crumble, perfecto si buscas un postre rápido con fruta y cobertura crujiente. Todas tienen ese punto de cocina familiar de las que nos gustan tanto en casa, y que triunfan en el blog.
Preparación de la base de la tarta, la masa
Empezamos preparando la masa. En un bol grande mezclamos la harina con levadura, el azúcar caster, la sal, el azúcar de vainilla y la canela molida. Removemos bien para que los ingredientes secos queden repartidos de forma uniforme y la masa tenga sabor desde el primer bocado.
Añadimos el huevo y mezclamos ligeramente con una cuchara o con la mano. Después incorporamos la mantequilla fría cortada en trocitos pequeños. Es importante que la mantequilla no esté derretida, porque buscamos una masa manejable, con textura firme y ese punto mantecoso tan rico después del horneado.
Trabajamos la mezcla con las manos hasta conseguir una masa compacta. Al principio parecerá que no se une, pero con un poco de paciencia la mantequilla irá integrándose con la harina y el huevo. No debemos amasarla en exceso; en cuanto podamos formar una bola, paramos.
Envolvemos la masa en film transparente y la llevamos a la nevera durante 30 minutos. Este reposo ayuda a que la mantequilla se enfríe de nuevo y la masa sea más fácil de colocar en el molde. Además, así evitamos que se rompa demasiado al trabajarla.
Mientras la masa reposa, precalentamos el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Si nuestro horno suele calentar mucho, colocaremos la tarta en la parte media-baja para que la base se haga bien sin que la superficie se dore demasiado pronto.
Preparación del relleno de la tarta
Preparamos el relleno. Pelamos las manzanas reineta, les quitamos el corazón y las cortamos en trozos medianos. No conviene hacerlos demasiado pequeños, porque durante el horneado la manzana se ablanda y queremos que el relleno tenga textura.
Ponemos las manzanas troceadas en un bol grande y añadimos el huevo, el azúcar, la ralladura de limón, el zumo de limón, la canela, las pasas y el polvo de natillas. Mezclamos todo con cuidado, procurando que las manzanas queden bien impregnadas sin machacarlas.
El limón cumple dos funciones importantes: aporta frescor y ayuda a que la manzana no se oxide demasiado mientras terminamos de montar la tarta. El polvo de natillas, por su parte, absorberá parte del jugo que sueltan las manzanas en el horno y dará al relleno una textura más ligada.
Engrasamos un molde desmontable de 26 cm con mantequilla, cubriendo bien la base y los laterales, justo en las zonas que estarán en contacto con la masa. Si queremos asegurarnos un desmoldado más cómodo, podemos poner un disco de papel de horno en la base.
Sacamos la masa de la nevera y reservamos una parte para hacer las tiras de la superficie. Usamos la mayor parte de la masa para cubrir el fondo y los laterales del molde. Podemos extenderla con rodillo o, si nos resulta más fácil, ir repartiéndola con las manos.
Cubrimos primero la base del molde, presionando con los dedos para que quede uniforme. Después subimos la masa por los laterales, procurando que tenga un grosor parecido en todas las zonas. Si se agrieta o se rompe, la unimos con pequeños parches de masa y seguimos sin drama.
Llenamos la tarta con la mezcla de manzanas. Repartimos el relleno de manera uniforme, llegando bien a los bordes y evitando que queden huecos grandes. Si en el fondo del bol queda mucho líquido, no hace falta añadirlo todo, porque podría humedecer demasiado la base.
Con la masa que habíamos reservado, hacemos tiras finas para cubrir la tarta. Las colocamos sobre el relleno formando una red o enrejado sencillo. No tiene que quedar perfecto, pero sí conviene que las tiras estén bien apoyadas sobre los bordes para que no se suelten al hornear. Presionamos suavemente los extremos de las tiras contra la masa de los laterales. De esta forma sellamos la superficie y conseguimos que la tarta mantenga mejor la forma durante el horneado. Si sobra algún trocito de masa, podemos usarlo para reforzar zonas más finas.
Horneado y presentación final
Horneamos la tarta durante 60 minutos a 175 ºC. La superficie debe quedar dorada y el relleno de manzana bien cocinado. Si vemos que las tiras se doran demasiado antes de tiempo, cubrimos la tarta con papel de aluminio sin apretar y continuamos el horneado.
Sacamos la tarta del horno y la dejamos enfriar dentro del molde. Este paso es importante, porque el relleno necesita asentarse para que las porciones salgan limpias. Si intentamos desmoldarla en caliente, lo más probable es que la tarta decida ir por libre, y no queremos negociar con una appeltaart recién salida del horno.
Cuando la tarta esté templada o fría y se separe ligeramente del molde, retiramos con cuidado el aro exterior. Si hace falta, pasamos antes un cuchillo fino por el borde para despegar la masa sin romperla.
Calentamos la mermelada de naranja, albaricoque o melocotón en el microondas durante unos segundos, hasta que quede líquida. La removemos bien y, si tiene trozos grandes, podemos colarla para conseguir un acabado más fino.
Pintamos la superficie de la tarta con la mermelada caliente usando una brocha de cocina. Este brillo final le da un aspecto más apetecible y aporta un toque afrutado que combina muy bien con la manzana y la canela.
Servimos la appeltaart con nata montada y una bola de helado de vainilla. Si es para una celebración, colocamos unas velas antes de llevarla a la mesa. Entre la tarta alta, el brillo de la mermelada y el olor a canela, poco más hace falta para que alguien pregunte cuándo repetimos.
Esta tarta se puede acompañar con nata montada, helado de vainilla, crema inglesa o yogur griego si queremos algo menos dulce. También queda muy bien con café, té negro o una infusión de especias.
Consejos para una appeltaart de rechupete
La manzana reineta es una de las mejores opciones para esta receta porque tiene acidez, sabor y buena textura al hornearse. Si no la encontramos, podemos mezclar Golden con Granny Smith para conseguir un equilibrio parecido. Lo ideal es usar una manzana que no se deshaga por completo en el horno.
El polvo de natillas ayuda a espesar el relleno y aporta un sabor suave a vainilla. Si no tenemos, podemos sustituirlo por maicena con una pizca de vainilla, aunque el resultado será algo menos aromático. También podemos usar preparado para flan, siempre que no tenga un sabor demasiado intenso.
La masa se puede colocar en el molde con rodillo o directamente con las manos. Para un molde de 26 cm, lo más práctico es cubrir primero la base y después subir por los laterales presionando poco a poco. No hace falta obsesionarse con que quede perfecta, porque esta tarta tiene un aspecto rústico y casero.
Si usamos pasas muy secas, podemos hidratarlas 10 minutos en agua templada, zumo de manzana o un poco de ron. Después las escurrimos bien antes de mezclarlas con el relleno. Así quedan más jugosas y no roban humedad a la manzana.
La mermelada final puede ser de naranja, albaricoque o melocotón. La de naranja aporta un punto más aromático y ligeramente amargo, mientras que la de melocotón o albaricoque deja un acabado más suave. Todas funcionan bien, así que podemos usar la que tengamos abierta en la nevera.
Variaciones de la tarta de manzana holandesa
Podemos añadir almendra laminada sobre el enrejado antes de hornear para darle un toque crujiente. También queda muy rica con nueces picadas mezcladas en el relleno, aunque conviene no pasarse para que no tapen el sabor de la manzana.
Otra posibilidad es aromatizar el relleno con una pizca de nuez moscada o jengibre molido. Son especias que combinan bien con la canela, pero hay que usarlas con cuidado. La appeltaart debe saber a manzana, no a armario de especias.
En algunas versiones caseras se cambia parte de las manzanas por pera firme. La tarta queda más jugosa y suave, aunque algo menos ácida. Si usamos pera, conviene mantener una buena cantidad de manzana reineta para que el relleno no quede demasiado blando.
También se puede preparar una versión más festiva hidratando las pasas en ron o licor de naranja. Este detalle recuerda a muchos postres europeos de invierno, donde las frutas secas y las especias tienen mucho protagonismo. Eso sí, si la tarta va a ser para niños, mejor hidratar las pasas en zumo o agua templada.
Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails
Antes de encender el horno, vamos con varias dudas habituales que suelen aparecer con esta tarta. Son detalles sencillos, pero marcan la diferencia entre una appeltaart firme y una tarta del montón.
¿Puedo usar harina normal en lugar de harina con levadura? Sí, podemos usar 275 g de harina de trigo normal y añadir 8 g de levadura química. La textura será muy parecida y la masa mantendrá ese punto ligeramente tierno que buscamos en esta receta.
¿Qué es el azúcar caster? Es un azúcar blanco más fino que el azúcar común, muy usado en repostería porque se integra mejor. Si no tenemos, podemos usar azúcar blanco normal o triturarlo unos segundos con un robot de cocina. No hace falta convertirlo en azúcar glas.
¿Puedo preparar la tarta el día anterior? Sí, y además queda estupenda. Al reposar, el relleno se asienta y las porciones se cortan mejor. Podemos conservarla tapada a temperatura ambiente si no hace calor, o en la nevera si la cocina está templada.
¿Por qué se añade huevo al relleno? El huevo ayuda a ligar la mezcla de manzana con el azúcar, las especias y el polvo de natillas. Durante el horneado, aporta estructura y hace que el relleno quede más compacto al cortar la tarta.
¿La mermelada se pone antes o después de hornear? Se pone después de hornear, cuando la tarta ya está fuera del horno y ha perdido algo de temperatura. La calentamos para que quede líquida y la usamos para pintar la superficie. Así conseguimos brillo y un acabado más bonito.
¿Se puede congelar la appeltaart? Sí, mejor ya horneada y completamente fría. La envolvemos bien y la congelamos en porciones o entera. Para servirla, la descongelamos en la nevera y la templamos unos minutos en el horno a baja temperatura.
Última revisión: 17 junio 2026
Hemos trabajado 3 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
95 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales. 😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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