
Un padre británico en Chipre será juzgado por la muerte de su hijo de 2 años, que cayó unos 10 metros desde el cuarto piso del complejo turístico King Evelthon Beach, en Chlorakas. El tribunal le prohibió salir del país hasta la vista prevista para la próxima semana.
El fiscal general de Chipre, George Savvides, confirmó que el padre, de 37 años, sería procesado y se presentó ante el tribunal de distrito. La corte le ordenó acudir una vez por semana a la comisaría central de Pafos y no transitar por los puntos de cruce hacia las zonas de Chipre ocupadas por Turquía. Además, le impuso una fianza de €20.000 y la entrega de sus documentos de viaje
PUBLICIDAD
El acusado, un ejecutivo bancario británico, estuvo acompañado en la vista por su padre y su madre. La familia procede de condados cercanos a Londres.

La familia estaba en el primer día de sus vacaciones cuando la policía recibió el aviso el 12 de julio a las 18:40. Según la policía, el menor jugaba con su padre en el pasillo contiguo a la habitación familiar mientras esperaban el ascensor para ir a cenar al restaurante.
En ese momento, el niño se le escapó de las manos y cayó por una ventana abierta situada frente a ellos. El menor llegó al hospital sin vida y los médicos certificaron su muerte a su llegada. El accidente ocurrió este mes durante la estancia vacacional de la familia en la isla.
PUBLICIDAD
La policía arrestó al padre poco más de tres horas después del aviso, hacia las 22:00 de ese mismo día. A la mañana siguiente, el hombre fue llevado ante el tribunal de distrito de Pafos, que dispuso ocho días de prisión preventiva.

Durante los interrogatorios, el hombre colaboró con las autoridades. Las pruebas policiales también apuntan a un rastro de alcohol en sangre, equivalente a una o dos copas, un elemento que podría valorarse en el juicio.
Tras esos ocho días bajo custodia, la justicia le concedió la libertad bajo fianza con restricciones. El proceso seguirá la próxima semana ante los tribunales chipriotas.
PUBLICIDAD
Petros Stavrou, abogado de la familia, pidió en varias ocasiones la liberación de su cliente durante los últimos ocho días. En una carta dirigida al subcomisario de policía Marios Agiotis, sostuvo: “La tragedia que le ha ocurrido a nuestro cliente es tal que cualquier detención adicional solo agravará su ya grave estado psicológico, así como el de su familia”.
El letrado añadió en esa misma petición: “Su principal preocupación es ser puesto en libertad para poder estar con su esposa e informar a su hija de cinco años del fallecimiento de su hijo de dos años, a quien hasta ahora solo le han dicho que su hermano está en el hospital”.
PUBLICIDAD

La demora hizo que, según se informó, el padre tuviera que comunicar la muerte a la niña por FaceTime. Amigos de la familia recordaron al menor como “un niño pequeño realmente especial y tranquilo que traía mucha alegría a todos los que le rodeaban”.
Una persona cercana añadió la semana pasada: “Era muy querido y ya echamos mucho de menos su sonrisa contagiosa, sus cálidos abrazos y su buen corazón, y siempre los echaremos de menos”. La prisión preventiva también recibió críticas en el Reino Unido y en Chipre.
Christos Triantafyllides, abogado penalista, afirmó que “en 46 años de ejercicio profesional, jamás había visto algo así”. También cuestionó los motivos de la detención y dijo: “¿Qué podría hacer este hombre si lo liberaran? Solo se detiene a las personas cuando existe riesgo de fuga, riesgo de reincidencia o en casos como el asesinato. Ninguna de esas razones se aplica en este caso”.
PUBLICIDAD
El juicio deberá determinar si los hechos encajan en una conducta negligente o en un accidente. El caso no se investiga como homicidio.