El fotógrafo y artista visual estadounidense Spencer Tunick reunió a cerca de 500 personas desnudas en Las Palmas de Gran Canaria para realizar Gran Spectrum, una instalación artística dedicada a la diversidad, la visibilidad y los derechos de la comunidad LGTBIQ+.
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La intervención se llevó a cabo durante la madrugada y la mañana del domingo 26 de julio en la plaza de Santa Ana, frente a la Catedral de Canarias, y en otros sectores del histórico barrio de Vegueta. La propuesta formó parte de la programación del festival internacional Culture & Business Pride 2026.
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Los participantes fueron cubiertos con pintura corporal de once colores inspirados en la bandera del Orgullo del Progreso, una versión ampliada del tradicional símbolo arcoíris que incorpora tonalidades destinadas a representar distintas identidades y colectivos. Entre 400 y 500 voluntarios participaron de la convocatoria, según las estimaciones publicadas después de la acción.
La producción comenzó antes del amanecer. Después de recibir la pintura corporal, los voluntarios fueron distribuidos por colores y trasladados hasta la plaza, donde siguieron las instrucciones del equipo de Tunick para formar diferentes figuras humanas sobre el espacio público.
Desde la terraza de las Casas Consistoriales, el artista dirigió la escena con equipos de comunicación y ordenó sucesivos cambios de posición. Los participantes debieron permanecer de pie, acostarse sobre el suelo, girar o desplazarse lateralmente para que las franjas cromáticas adquirieran nuevas formas ante la cámara.
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La sesión principal se prolongó durante más de dos horas. Una vez obtenidas las primeras fotografías frente a la catedral, el equipo continuó trabajando en los alrededores de la Casa de Colón y en otros puntos de Vegueta, integrando los cuerpos pintados con la arquitectura histórica de Las Palmas.
Personas procedentes de 23 países participaron en la propuesta, de acuerdo con la organización. El operativo contó con alrededor de 40 trabajadores encargados de la producción, la coordinación, la seguridad, la asistencia, la logística y la comunicación.
Tunick definió la instalación como una representación del amplio espectro de la identidad queer y sostuvo que la comunidad LGTBIQ+ necesita respaldo ante el cuestionamiento de sus derechos en diferentes lugares del mundo. Para el artista, reunir cuerpos desnudos sin establecer divisiones constituye una imagen de convivencia y una afirmación de libertad.
La propuesta no fue concebida solamente como una celebración del Orgullo. Desde su presentación, los organizadores la definieron como una respuesta artística frente a los discursos que ponen en duda la identidad de género, la representación pública y los derechos alcanzados por las personas LGTBIQ+.
El desnudo colectivo funciona en esta obra como un elemento igualador. Al eliminar de manera temporal la ropa y otros signos vinculados con la profesión, la clase social o el estatus, cada participante deja de aparecer como una figura aislada y se integra en una composición humana más amplia.
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Varios voluntarios destacaron el ambiente de confianza generado durante la jornada y la posibilidad de encontrarse con personas de diferentes edades, cuerpos, identidades y procedencias. La experiencia, según los testimonios recogidos después de la sesión, permitió expresar un mensaje de aceptación corporal desde una construcción colectiva.
La intervención coincidió con la celebración religiosa dominical en la catedral, por lo que fue necesario coordinar el ingreso de los fieles mientras la plaza y parte del casco histórico permanecían acordonados. La policía habilitó el acceso al templo y la actividad artística finalizó sin incidentes.
El contraste entre los cuerpos desnudos y pintados, la arquitectura institucional y la fachada religiosa aportó otra dimensión visual a la obra. La utilización de un lugar emblemático transformó durante algunas horas uno de los espacios más reconocibles de la ciudad en un escenario de visibilidad pública para la diversidad.
Nacido en Middletown, Nueva York, en 1967, Spencer Tunick comenzó a fotografiar desnudos en espacios públicos a principios de la década de 1990. Con el paso del tiempo, sus convocatorias crecieron hasta convertirse en instalaciones multitudinarias realizadas en más de cien ciudades.
Uno de sus trabajos más recordados tuvo lugar en Ciudad de México en 2007, cuando reunió a más de 18.000 personas en el Zócalo. También desarrolló intervenciones en ciudades como Barcelona, Londres, Sídney, Viena y Ámsterdam, combinando fotografía, escultura, performance y participación ciudadana.
LV