Un hallazgo científico capturó la atención de los investigadores de la fauna urbana en la ciudad de Nueva York durante esta temporada de verano. El avistamiento en el Bronx de una nutria de río, un mamífero inusual, reavivó las esperanzas sobre la recuperación de los entornos naturales dentro de la metrópoli.
El 19 de agosto, la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre anunció la presencia de una nutria de río de América del Norte en las inmediaciones del río Bronx. Se trata del primer avistamiento confirmado de esta especie en el distrito neoyorquino en aproximadamente 100 años.
De acuerdo con un reporte del New York Post, el científico e investigador RJ Hawkins detectó al escurridizo animal mediante una cámara trampa que su equipo colocó en la zona boscosa del río. El especialista manifestó su asombro ante las imágenes debido a que estos mamíferos acuáticos desaparecieron por completo del entorno urbano hace generaciones.
En épocas pasadas, estos animales habitaban los cursos de agua de la ciudad de manera habitual. Sin embargo, la captura no regulada, la degradación de los hábitats naturales y la severa contaminación del agua provocaron su erradicación total a comienzos del siglo pasado.
Una fotografía del mes de junio muestra a un espécimen pequeño que se desplazaba con rapidez entre los arbustos de la orilla. Aunque las hojas cubrían la cabeza del animal en la toma, su característica cola cónica permitió identificar a la especie.
Este mamífero posee adaptaciones biológicas que facilitan su desplazamiento ágil tanto en el agua como en las superficies terrestres. Su cuerpo alargado y su pelaje impermeable le otorgan una gran destreza para la natación y la supervivencia en corrientes frías.
La dieta de estos carnívoros semiacuáticos incluye una amplia variedad de presas que capturan en los ríos locales. Sus alimentos principales consisten en peces, ranas, cangrejos de río, insectos acuáticos y pequeñas tortugas.
La presencia de este mamífero funciona como un indicador biológico positivo sobre el estado de salud de las aguas dulces. Las nutrias necesitan un hábitat con abundante población de peces y agua limpia para establecer sus madrigueras de manera permanente.
La organización Alianza del Río Bronx celebró este hallazgo como un triunfo para los vecinos que trabajaron durante 50 años en la limpieza del caudal. El director ejecutivo interino, Javier López, destacó que la naturaleza responde de forma positiva cuando las comunidades invierten recursos en la restauración ambiental.
El ciclo reproductivo de esta especie ocurre una sola vez al año tras el período de apareamiento estacional. Las hembras dan a luz a camadas que oscilan entre uno y seis cachorros en refugios seguros cerca de la corriente.
Aunque el ejemplar fotografiado pudo realizar solo una parada temporal en su viaje, su presencia marca un hito para Nueva York. Los científicos continuarán con el monitoreo constante de la zona para determinar si más individuos eligen este ecosistema fluvial en proceso de recuperación.