
Don Adams rechazó una oferta de 12.500 dólares por semana para protagonizar Get Smart y prefirió apostar a un porcentaje de las ganancias del programa. Con el correr de los años esa apuesta lo convirtió en dueño de un tercio de la serie que lo transformó en el entrañable Súper Agente 86.
Detrás del actor que hizo reír a Estados Unidos con la torpeza de Maxwell Smart hubo una historia que comenzó muy lejos de los estudios de televisión: en un barco rumbo al Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial.
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Murió el 25 de septiembre de 2005 en Los Ángeles, a los 82 años. Una infección pulmonar terminó con su vida mientras atravesaba un tratamiento contra un linfoma.

Creada por Mel Brooks y Buck Henry, Get Smart parodiaba la fiebre de espías impuesta por James Bond y por series como El agente de C.I.P.O.L., aunque lograba sorprender con la torpeza del protagonista antes que en la tecnología de punta.
Get Smart se emitió por NBC y luego por CBS entre 1965 y 1970, a lo largo de 138 episodios. Don Adams interpretó al Agente 86, Maxwell Smart, un espía de la agencia Control que enfrentaba a la organización criminal Kaos, y ganó tres premios Emmy consecutivos como mejor actor de comedia.
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Cada episodio comenzaba con Smart bajando de un auto deportivo, corriendo hacia una cabina telefónica y marcando un número secreto. Recién después de meter la moneda correcta en la ranura, el piso de la cabina se abría y lo llevaba a las oficinas subterráneas de Control, en Washington.
Lo acompañaban Barbara Feldon en el papel de la Agente 99, tan inteligente como él torpe, y Edward Platt como el Jefe, apenas siete años mayor que Adams pese a hacer de figura paterna. Completaban el elenco el Agente 13 (David Ketchum), que se escondía en buzones y relojes, y un perro llamado Fang.
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Frases como “Disculpe eso, Jefe”, “Fallé por muy poco” y “¿Usted me creería?” se instalaron en el habla cotidiana. En una escena con el villano Mr. Big, interpretado por el actor de baja estatura Michael Dunn, Smart aseguraba que siete guardacostas convergían sobre él; ante la incredulidad de su rival, bajaba la cifra hasta ofrecer, como última carta, “dos policías en un bote de remos”.

Adams explicó una vez que Maxwell Smart “es lo que cualquier tipo común… sería si fuera James Bond”. La definición resumía el corazón del personaje: un espía convencido de su propia genialidad, incapaz de advertir lo obvio.
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Donald James Yarmy, como se llamaba en realidad, nació el 13 de abril de 1923 en Manhattan. Su padre, William Yarmy, administraba restaurantes y era de origen húngaro-judío. Su madre, Consuelo, de fe católica irlandesa, lo bautizó en su misma religión.
Fue un chico poco afecto a las aulas. Prefería el cine antes que la escuela, tanto que su padre lo terminó inscribiendo en el DeWitt Clinton High School, en el Bronx, con la esperanza de enderezarlo. No sirvió de mucho: Adams abandonó los estudios y trabajó como acomodador de teatro antes de mudarse con parientes a Pensilvania.
Vivió un tiempo en la casa de una tía materna, junto a sus primos Bob y Bill Karvelas, futuros boxeadores de las Fuerzas Armadas. Los tres decidieron alistarse juntos: los corpulentos gemelos tuvieron que bajar de peso para entrar a los Marines, mientras el flaco Adams comió de más para alcanzar el peso mínimo exigido.
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En 1941, con apenas 18 años, se sumó al Cuerpo de Marines. Un año después llegó a la isla de Guadalcanal, en pleno Pacífico, donde convivió con francotiradores japoneses y con mosquitos que transmitían la malaria.
Contrajo la variante conocida como fiebre de aguas negras, que mata al 90% de quienes la padecen. Según se reconstruyó el soldado Adams le dijo al enfermero que lo velaba que él “no iba a ir a ningún lado”. Sobrevivió, aunque pasó varios meses internado y luego se desempeñó como instructor de reclutas.
Terminada la guerra, probó suerte en una escuela de arte comercial, pero el oficio no prosperó. Se mudó a Miami, formó junto a Jay Lawrence el dúo cómico “The Young Brothers” y adoptó por un tiempo el apellido Young.
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Se casó con la cantante Adelaide Efantis, que actuaba bajo el nombre artístico Adams, y tuvieron cuatro hijas: Caroline, Christine, Cathy y Cecilia. La pareja se mudó al área de Baltimore y Washington, donde Adams trabajó en dibujo cartográfico mientras seguía haciendo stand-up por las noches.
En 1954 volvió a Nueva York para el funeral de su madre y decidió presentarse al concurso de talentos de Arthur Godfrey. Ganó, y para la ocasión adoptó de forma definitiva el apellido de su esposa: Adams. El triunfo le abrió las puertas de los programas de Ed Sullivan, Steve Allen y Perry Como.
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En el ciclo de Perry Como popularizó frases como “Realmente sabés cómo lastimar a un tipo” y “Gracias, lo necesitaba”, y prestó su voz al pingüino de la caricatura Tennessee Tuxedo. A fines de esa década integró también la camada de los llamados “Sick Comedians”, junto a Lenny Bruce, Shelley Berman y Tom Lehrer.
Por esos años desarrolló, a partir de una imitación del actor William Powell, un personaje de detective pomposo y sabelotodo que terminaría siendo la semilla de Maxwell Smart.
El guionista y comediante Bill Dana se asoció con Adams y le escribió el recurso “¿Usted me creería…?”, que Adams al principio detestaba pero que terminó siendo su marca registrada.
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Cuando Dana consiguió su propio programa en 1963, invitó a Adams a sumarse. Allí nació Byron Glick, un detective de hotel extraordinariamente torpe que estuvo a punto de opacar al protagonista. Los productores Danny Thomas y Sheldon Leonard, poco convencidos con la voz de Adams, casi lo despiden.

The Bill Dana Show se emitió hasta enero de 1965. Poco después, NBC le ofreció a Adams un papel en una comedia de espionaje pensada originalmente para el actor Tom Poston. Adams dudó hasta que le contaron que el guion lo había escrito Mel Brooks: aceptó el papel de Maxwell Smart sin siquiera leer el libreto.
Adams no se limitó a actuar. Dirigió 13 episodios de la serie, el primero de ellos “Appointment in the Sahara”, y escribió dos guiones junto a su hermana, la comediante Gloria Burton.
Como dueño de una parte del programa, pidió revisar los gastos de producción. “Vi esta cifra grande, puede haber sido 12.000 dólares. Dije: ‘¿Esto para qué es?’. Me dijeron: ‘Eso es para construir la morgue de la ciudad’”, contó Adams. A partir de ahí propuso alternativas de dos o tres mil dólares en lugar de esas sumas.
Se rompió la nariz durante una pelea filmada para el episodio “Smart Fit the Battle of Jericho”, cuando insistió en hacer sus propias escenas de riesgo. La producción también tuvo aire de asunto familiar: su primo Robert Karvelas interpretó al agente Larabee y su hermano Dick Yarmy apareció en dos capítulos.

Terminada Get Smart, NBC le ofreció a Adams 300 pilotos, todos rechazados por él. A cambio, el actor propuso sus propias ideas, casi todas descartadas por el estudio. Su siguiente serie, The Partners, en la que interpretaba al detective Lennie Crooke, no logró levantar y compitió sin suerte contra All in the Family.
En 1980 volvió a ponerse en la piel de su personaje más famoso en la película The Nude Bomb (La bomba desnuda), un fracaso de recaudación junto a la actriz Sylvia Kristel. Actuó también en Jimmy the Kid (1983) y Back to the Beach (1987), aunque ninguna lo alejó de su imagen de detective con ciertas dificultades.
En paralelo montó, junto a Bill Dana, la agencia de publicidad Ads Inc. y condujo el programa de concursos Don Adams’ Screen Test entre 1974 y 1975. También dirigió comerciales y ganó varios premios Clio por sus avisos para los juegos de mesa Aurora Skittle. En 1985 protagonizó la sitcom canadiense Check It Out, en la piel de un gerente de supermercado, que se emitió hasta 1988.

Desde 1983 y hasta 1999, Adams puso la voz al policía biónico y torpe de la caricatura Inspector Gadget, un personaje que repetía, en clave animada, buena parte del espíritu de Maxwell Smart. En 1989 volvió a reunirse con Barbara Feldon para la película para televisión Get Smart, Again!
En 1991, en pleno estallido de la Guerra del Golfo, el canal de cable Nickelodeon comenzó a repetir Get Smart a diario y presentó al personaje ante una nueva generación de espectadores. En 1995, la cadena Fox intentó revivir la serie con Andy Dick como hijo de Maxwell Smart, pero el ciclo se canceló a los nueve episodios.
Ese mismo año Adams prestó su voz a Gadget Boy y, en 1997, interpretó al director de una escuela en la serie animada Pepper Ann. En 1999 tuvo un cameo como la voz del perro Cerebro en la versión cinematográfica de Inspector Gadget, protagonizada por Matthew Broderick.
En sus últimos años, Adams jugaba al bridge con Hugh Hefner y se reunía una vez por mes con otros comediantes en un grupo llamado Yarmy’s Army, bautizado en honor a su hermano Dick. También colaboró con el canal TV Land en la promoción de reposiciones de Get Smart y participó del documental Inside TV Land: Get Smart, estrenado en 2001.

En noviembre de 2003, el Museo de Televisión y Radio le rindió homenaje a la serie con un panel del que participaron Adams, Feldon y otros integrantes del elenco original, seguido de una cena en su honor.
Quienes lo conocieron lo describían de maneras muy distintas. El actor James Caan decía que su ídolo era Atila el Huno; su segunda esposa, Dorothy, estaba convencida de que su distracción lo hacía la viva imagen de Maxwell Smart; y Barbara Feldon, pese al cariño que le tenía, sentía que ella y Adams “no eran del mismo planeta”.
Según publicó The Guardian en el obituario del actor, Adams estuvo casado y divorciado tres veces: con Adelaide Efantis Adams entre 1947 y 1960, con Dorothy Bracken entre 1960 y 1976, y con Judy Luciano entre 1977 y 1990. Tuvo siete hijos en total, aunque lo sobrevivieron seis: su hija Cecily Adams, directora de casting, había muerto de cáncer de pulmón un año antes que él.
En una entrevista de 1995 citada por el diario, Adams había resumido su relación con el papel que lo hizo famoso: “Fue un programa especial que se convirtió en una especie de clásico de culto, e hice mucho dinero con él. Pero también me perjudicó en mi carrera porque quedé encasillado. El personaje era tan fuerte, en particular por esa voz tan distintiva, que nadie podía imaginarme en otro papel”.