¿Sismo o terremoto? El jefe del IGP explica la diferencia y cuándo se usa cada término

calendar_today 20.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Un mapa físico de Perú muestra la distribución de la actividad sísmica reciente con marcadores rojos y naranjas, y el logo del Instituto Geofísico del Perú (IGP) en la esquina inferior derecha. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fuerte movimiento registrado este jueves 20 de agosto en Ayacucho, que alcanzó una magnitud de 7,2 y fue percibido en distintas regiones del país, reactivó una pregunta habitual cada vez que la tierra se mueve con intensidad: ¿se trató de un sismo o de un terremoto?

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) localizó el epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, y determinó una profundidad de 108 kilómetros. El evento ocurrió a las 13:00 horas y alcanzó una intensidad III-IV, según el reporte del Centro Sismológico Nacional.

Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP, aprovechó el evento para aclarar que la diferencia no depende simplemente de que el número que acompaña al movimiento sea 5, 6, 7 u 8. “Todos son sismos en realidad. El tema es que le comenzamos a llamar terremoto cuando genera daño”, explicó durante una entrevista con Latina Noticias.

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Un sismo de magnitud 7,2 deja decenas de viviendas afectadas y colapsadas en la localidad de Coracora, en la región peruana de Ayacucho.

Desde el punto de vista técnico, todos son sismos. Así lo ha explicado anteriormente el propio IGP: el término describe el movimiento del suelo producido por la liberación de energía en el interior de la Tierra, independientemente de su magnitud o de los daños que pueda ocasionar.

“Temblor” y “terremoto”, en cambio, suelen responder al uso que hace la población de esos eventos. Generalmente se habla de temblor cuando el movimiento no produce consecuencias importantes y de terremoto cuando deja destrucción, viviendas colapsadas o víctimas.

Infografía que compara sismo, temblor y terremoto con texto explicativo, íconos de la Tierra, sismógrafo, casa, edificio, puente, personas, reglas de medición.
La infografía detalla las diferencias entre sismo, temblor y terremoto, explicando sus usos técnicos y populares, y señalando la inexistencia de un umbral de magnitud oficial que los distinga. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El IGP ha señalado expresamente que esa distinción popular no establece un umbral de magnitud. Es decir, no existe una cifra oficial a partir de la cual un movimiento deba cambiar automáticamente de “sismo” a “terremoto”.

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Por eso, afirmar que cualquier evento de magnitud 7 o superior es necesariamente un terremoto simplifica un fenómeno en el que intervienen muchas más variables.

La magnitud mide el tamaño del sismo y la cantidad de energía liberada en su fuente. Es un valor único para cada evento. La intensidad, en cambio, describe cómo fue sentido y qué efectos produjo en un lugar determinado, por lo que puede variar considerablemente de una localidad a otra.

“Los daños estructurales ocurren cuando los sismos generan altos niveles de sacudimiento del suelo. No está directamente asociado a la magnitud del sismo”, explicó Tavera.

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Infografía con ilustraciones de edificios, grietas en el terreno y texto explicativo sobre magnitud, intensidad y factores de daño sísmico.
Una infografía de Infobae explica las diferencias entre la magnitud y la intensidad sísmica, detallando cómo la profundidad, el suelo y las estructuras influyen en los daños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los factores que determinan los efectos se encuentran la profundidad del foco sísmico, la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones. El IGP señala que la intensidad también depende de la geología local y de las características constructivas de la zona afectada.

El propio organismo ha utilizado históricamente ejemplos que muestran esa diferencia. Un movimiento de magnitud moderada y poca profundidad puede causar importantes daños si ocurre muy cerca de una población vulnerable, mientras que otro mucho mayor pero extremadamente profundo puede sentirse en un territorio enorme sin producir una destrucción equivalente.

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En el caso registrado este jueves, los 108 kilómetros de profundidad ayudan a explicar por qué un evento de magnitud 7,2 pudo sentirse a gran distancia. El movimiento fue percibido en distintas regiones del centro y sur del Perú, incluida Lima.

Los primeros reportes posteriores al evento no daban cuenta de víctimas y las autoridades comenzaron inmediatamente la evaluación de posibles afectaciones. Con el paso de las horas se conocieron reportes de daños materiales en algunos centros poblados y viviendas, mientras continuaban las inspecciones en las zonas cercanas al epicentro.

Fotografía tomada de la cuenta en X @indeciperu del Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú (Indeci) en la que se observa al jefe del Indeci, Luis Enrique Vásquez (i), monitoreando lo ocurrido por el terremoto de magnitud 7,2 en la región andina de Ayacucho,en el sur de Perú. EFE/ @indeciperu
Fotografía tomada de la cuenta en X @indeciperu del Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú (Indeci) en la que se observa al jefe del Indeci, Luis Enrique Vásquez (i), monitoreando lo ocurrido por el terremoto de magnitud 7,2 en la región andina de Ayacucho,en el sur de Perú. EFE/ @indeciperu

Esto también muestra por qué la denominación no debería convertirse en el aspecto central de un evento sísmico. Más relevante que decidir si llamarlo popularmente “temblor” o “terremoto” es conocer qué intensidad alcanzó en cada localidad, qué daños produjo y cuáles fueron las características de su origen.

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Tavera también cuestionó una reacción frecuente: permanecer inmóvil durante los primeros segundos para intentar determinar si el movimiento será fuerte antes de buscar una zona segura.

“Apenas se comienza a movilizar el suelo, inmediatamente uno tiene que buscar sus zonas de seguridad”, sostuvo.

La preparación previa es clave porque durante un sismo no existe tiempo para evaluar su magnitud, profundidad o duración. Esos parámetros son calculados posteriormente mediante la información recogida por las estaciones sísmicas.

Funcionario especializado en geofísica en Perú.
Hernando Tavera Huarache, presidente Ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú|Andina

El jefe del IGP recomendó que las familias identifiquen previamente las zonas seguras de sus viviendas, las rutas de evacuación y las condiciones de la estructura en la que viven. También propuso convertir los simulacros domésticos en una práctica habitual y no limitar la preparación a los ejercicios organizados a escala nacional.

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“Si hacemos [el simulacro doméstico] cada sábado, cada domingo en quince minutos, al final vamos a tener una cultura de prevención”, señaló.

La explicación deja así una distinción importante después del movimiento de Ayacucho: 7,2 describe la magnitud del sismo, pero no determina por sí sola sus consecuencias. Para conocer el impacto real es necesario observar la intensidad alcanzada en cada zona, las condiciones del terreno y, especialmente, cómo respondieron las edificaciones al sacudimiento.