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2 de octubre, 2026 - 12h23
A las 10:00, las alarmas comenzaron a sonar en la Unidad Educativa José Joaquín de Olmedo de Samanes. Los 590 estudiantes y 46 docentes fueron agrupados en los puntos seguros del patio central.
La alerta simulaba un sismo de magnitud 7,5 frente a las costas de Salinas.
Producto del movimiento, en el laboratorio de química de la institución se produjo una reacción entre ácido nítrico y cianuro, dos compuestos que generaron una nube de vapor que afectó a diez estudiantes y a una docente.
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Cinco estudiantes yacían desmayados en la entrada del laboratorio y otros cinco permanecían junto a la profesora en el interior del aula.
Para las 10:05, los docentes informaron mediante altavoces sobre la presencia de humo en las instalaciones y, de manera progresiva, los alumnos fueron trasladados hacia las canchas de fútbol.
Una vez ubicados en las canchas, comenzó el conteo de estudiantes. Los profesores pasaron revista grupo por grupo y nombraron a cada alumno para verificar que todos estuvieran a salvo.
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A las 10:12, unidades especializadas del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil arribaron a la institución.
Unos 60 bomberos descendieron de los vehículos con equipos destinados a brindar atención prehospitalaria y atender emergencias relacionadas con materiales peligrosos.
Para las 10:20, los equipos entraron en acción. Los bomberos instalaron ventiladores en los accesos del laboratorio y, equipados con trajes especiales, iniciaron el retiro progresivo de los afectados.
Los estudiantes que habían tenido contacto directo con las sustancias fueron trasladados en camillas hacia una zona de descontaminación, donde pasaron por una ducha y una piscina dispuesta para este procedimiento, con el objetivo de evitar la propagación de los compuestos.
Posteriormente, fueron atendidos en ambulancias del Cuerpo de Bomberos.
Así transcurrió parte de la mañana en esta institución, mientras estudiantes, docentes y autoridades participaron, al igual que en otros puntos de la ciudad, en el decimosexto simulacro de Guayaquil.
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Gilda Alcívar, ministra de Educación, Deporte y Cultura, afirmó que en este gran simulacro participaron 600 unidades educativas del Puerto Principal, lo que representaría aproximadamente a 440.000 estudiantes.
“Estos ejercicios ayudan a que nuestros jóvenes sepan cómo actuar en caso de una emergencia si están en el colegio. No obstante, tienen un poder multiplicador, porque una emergencia puede ocurrir con ellos en cualquier otro espacio y ya estarán capacitados”, dijo.
Álex Anchundia, gerente de Segura EP, explicó que la participación del Ministerio de Educación permite fomentar una cultura de gestión de riesgos entre los menores.
Asimismo, señaló que la intención es fortalecer la capacidad de respuesta de entidades públicas, privadas, financieras, ministerios y hospitales ante un sismo.
“Hemos visto eventos adversos en países hermanos como Colombia y Venezuela. Es por esto que debemos estar preparados”, dijo.
En paralelo, el cuerpo USAR del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil realizó ejercicios en edificios del centro de la ciudad y se ejecutaron otros trabajos de evacuación en distintas instituciones.
El mayor de Bomberos William Muñoz informó que más de 1.000 bomberos fueron desplegados en la ciudad para la atención del simulacro.
Además, se dispuso de 20 motos de respuesta rápida, 32 ambulancias y 2 vehículos logísticos. (I)