La próxima generación de teléfonos de Google podría llegar acompañada de una noticia poco agradable para los consumidores. El 12 de agosto se dará la presentación oficial de los Google Pixel 11, Shakil Barkat, vicepresidente de dispositivos y servicios de la compañía, reconoció que el fuerte incremento en el precio de la memoria RAM está obligando a replantear la estrategia de la empresa para sus próximos lanzamientos.
Durante una entrevista con 9to5Google, el directivo aseguró que la industria enfrenta un escenario sin precedentes y dejó entrever que el costo de los nuevos Pixel podría verse afectado por esta situación.
Para explicar la magnitud del problema, Barkat compartió cifras basadas en un análisis de Morgan Stanley. Según esos datos, un gigabyte de memoria RAM pasó de costar alrededor de 2.80 dólares en 2025 a cerca de 12 dólares en la actualidad.
Eso significa que, tomando como referencia un dispositivo con 16 GB de RAM, el costo de ese componente habría aumentado de aproximadamente 45 dólares a 192 dólares. Se trata de un incremento cercano al 330%, una presión difícil de absorber incluso para fabricantes del tamaño de Google.
Aunque esos valores no representan necesariamente el precio que paga la compañía en sus contratos con proveedores, sí ilustran el fuerte encarecimiento que atraviesa toda la cadena de suministro.
Las declaraciones del vicepresidente llegan apenas unos días antes de la presentación de los Pixel 11 y parecen anticipar que Google tendrá que tomar decisiones para compensar el incremento en los costos.
Una posibilidad es que los nuevos teléfonos aumenten de precio. Otra, que algunos modelos reduzcan la cantidad de memoria RAM respecto a la generación anterior. Los rumores apuntan a que las versiones Pro podrían pasar de 16 GB a 12 GB, una cifra que continúa siendo habitual dentro de la gama alta de Android.
Barkat resumió el momento que vive la industria:
"Nunca se había visto un aumento en los precios de la memoria como el que está viviendo el mundo ahora mismo."
El directivo también aseguró que Google ha intentado absorber las fluctuaciones de la cadena de suministro durante el mayor tiempo posible, aunque reconoció que las condiciones económicas han cambiado de forma importante.
Como parte de esa estrategia, la compañía también buscará optimizar Android para que sus dispositivos puedan ofrecer un buen rendimiento utilizando menos memoria RAM, reduciendo así parte del impacto del incremento en los costos de fabricación.
La situación afecta a prácticamente toda la industria. El mismo estudio de Morgan Stanley proyecta que para 2027 el mercado de smartphones enfrentará un déficit cercano al 12% en el suministro de memoria, lo que podría impedir la fabricación de alrededor de 134 millones de teléfonos.
Si ese escenario se confirma, los fabricantes tendrán pocas alternativas: asumir parte del incremento en sus costos, trasladarlo al consumidor mediante precios más altos o reducir la cantidad de memoria incluida en sus dispositivos.
Las declaraciones de Barkat son relevantes precisamente porque convierten en una postura oficial lo que hasta ahora había permanecido como un rumor dentro de la industria: la crisis de la memoria ya está influyendo en las decisiones de diseño y precio de la próxima generación de teléfonos inteligentes.
Imágenes | Xataka
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