Martha Fabiola Rizzo González: Sentido del arte | Columnistas | Opinión

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22 de agosto, 2026 - 07h00

El arte es una de las expresiones más importantes de la cultura, ya que permite a las personas comunicar sus ideas, emociones, creencias y tradiciones.

A través de la pintura, la música, la danza, la literatura, el teatro y otras manifestaciones artísticas, las sociedades transmiten su historia y fortalecen su identidad cultural.

La cultura y el arte mantienen una relación inseparable.

La cultura representa el conjunto de valores, conocimientos, tradiciones, costumbres, símbolos y formas de vida que caracterizan a una sociedad, mientras que el arte permite expresar, interpretar y transmitir esos elementos.

A través de una pintura, una canción, una danza, una obra teatral, una escultura, una fotografía, una película o una obra literaria, una comunidad puede contar quién es, de dónde viene, qué piensa, qué siente y cuáles son sus aspiraciones.

Además, el arte fomenta la creatividad, la imaginación y el pensamiento crítico.

También contribuye a la educación y al desarrollo personal, ya que ayuda a comprender diferentes perspectivas y a valorar la diversidad cultural. Permite que las comunidades reconozcan aquello que las hace únicas.

Una obra artística puede recuperar personajes históricos, tradiciones, paisajes, leyendas, costumbres y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva.

Por otra parte, el arte une a las personas, promueve el respeto por las distintas formas de expresión y preserva el patrimonio cultural de los pueblos para las futuras generaciones.

Gracias a él es posible conocer la historia, las costumbres y los valores de diferentes comunidades.

Por ello, promover el arte no debe ser considerado un lujo ni una actividad secundaria.

Una sociedad que protege su arte protege su memoria.

Una sociedad que promueve la educación artística fortalece la creatividad de sus ciudadanos.

Una sociedad que garantiza el acceso a la cultura construye mayores oportunidades de participación.

Y una sociedad que reconoce el valor de sus artistas reconoce también la importancia de quienes ayudan a imaginar y construir el futuro.

Por lo tanto, el arte no es solo un elemento fundamental de la cultura porque enriquece la vida de las personas, fortalece la identidad de los pueblos y favorece el desarrollo social y cultural. Es mucho más que una manifestación estética. Es memoria, identidad, educación, comunicación, sensibilidad, pensamiento, participación y transformación. Es una herramienta capaz de conectar generaciones, fortalecer comunidades y construir puentes entre diferentes culturas.

En definitiva, el arte no solamente refleja la cultura: la construye, la preserva, la cuestiona y la transforma. Allí radica su enorme importancia para la sociedad y para el desarrollo de una humanidad más sensible, creativa, inclusiva y consciente de su propia historia.

De ahí que una política cultural sólida no debe considerar al ciudadano únicamente como espectador. Debe reconocerlo también como creador, protagonista y constructor de cultura. (O)