13 de septiembre, 2026 - 06h30
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, realizó esta semana una visita relámpago a Barranquilla, Quito y Lima, con el objetivo de “consolidar una seguridad verdadera, facilitar el crecimiento económico y asegurar que el futuro de nuestra región siga estando bajo el control soberano de cada país”. Lo primero es la seguridad; lo segundo reducir la presencia china. ¿Qué hay en lo económico?
Rubio destaca que en Ecuador, Google, Palantir y SpaceX están estableciendo operaciones e infraestructura digital (artículo en EL UNIVERSO, martes 8). Pero no hay inversión directa, y las tres sirven para el conflicto armado. SpaceX es el servicio de internet satelital Starlink que opera en 160 países. Google y Palantir son contratistas del Estado de servicios tecnológicos que consolidan bases de datos (SRI, cuentas bancarias, superintendencias, Registro Civil, etc.) que permiten un mayor monitoreo de los ciudadanos y las empresas, detectar lavado de activos y en el caso de Palantir, tecnología para combatir a los grupos armados: con su tecnología bombardearon a Hamas en Gaza.
En enero en Davos, el presidente se reunió con el director ejecutivo de Palantir con miras a requerir sus servicios para “el uso de inteligencia artificial en la lucha contra la minería ilegal, la pesca ilícita, el contrabando y otras economías criminales” (EL UNIVERSO, enero 21, 2025). El contrato con Google es de enero de 2025 y entre sus objetivos está mejorar la eficiencia de la burocracia “en salud, educación, seguridad; además será una herramienta para prevenir la corrupción” (boletín 495). Excelente iniciativa, pero aún no hay resultados visibles en los servicios para la ciudadanía, algo muy notorio en salud.
En Quito Rubio destacó que Ecuador fue seleccionado para el programa Corporación para el Desafío del Milenio para proyectos estratégicos en energía, minería, agricultura e infraestructura (boletín 418). Es un buen principio, pero ¿qué hay de concreto? Al Ecuador le urge inversión estadounidense en sectores estratégicos, pero las malas experiencias del pasado (caducidad de Occidental, juicio fraudulento a Chevron) tornan a las empresas renuentes a invertir. Washington debe comprometerse con posibles inversores a velar por sus intereses como hace China.
De la Espriella tiene un mes de presidente y en su artículo, del martes pasado, Rubio informa: “Estamos movilizando inversiones del sector privado estadounidense, para dirigirla hacia la infraestructura energética, logística y de transporte”, e informa que las empresas estadounidenses en Colombia se están expandiendo. Enfatiza que el apoyo en seguridad es complementario al económico.
El país no puede esperar que empresas estadounidenses de productos de consumo, como medicinas y electrodomésticos inviertan en el país. Desde que se consolidó la integración de Ecuador y Colombia, las empresas estadounidenses tratan a Ecuador como región colombiana, cerraron sus industrias en el país y lo sirven desde sus fábricas en Colombia.
Ecuador necesita la colaboración del Gobierno de Estados Unidos para que encauce a empresas a invertir en electricidad, petróleo y minería, participar en concursos de obras públicas y en contratos APP. La guerra contra los narcos se facilita si hay expansión económica y oportunidades de empleo. (O)