Encontrar un espacio para estacionar un vehículo en las calles más comerciales de Urdesa, en el norte de Guayaquil, puede tomar varios minutos y, en algunos casos, obligar a los conductores a recorrer varias veces el mismo sector antes de hallar un lugar disponible.
La situación se repite con frecuencia en avenidas como Víctor Emilio Estrada y en los alrededores de la conocida calle de los shawarmas.
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Sin embargo, la escasez de estacionamientos no solo afecta a quienes llegan a consumir en esos locales, sino también a quienes viven en la zona.
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Moradores consultados coinciden en que el crecimiento comercial de Urdesa ha reducido la disponibilidad de espacios para estacionar y ha provocado inconvenientes constantes para los residentes.
Salma Ramos, quien vive cerca de la calle de los shawarmas, considera que el cambio ha sido evidente con el paso de los años. “Urdesa era una ciudadela para vivir, no para locales comerciales”, comentó.
Relató que actualmente “ya no hay dónde dejar los carros” en las calles principales debido a la gran cantidad de restaurantes y negocios que funcionan.
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Señaló que, cuando necesita salir a comer algo por la zona, debe recorrer varias veces las calles antes de encontrar un espacio libre. “Toca dar tres vueltas en el carro para que alguien salga y puedas parquearte”, expresó.
Otro morador, que prefirió no dar su nombre, contó que en las calles principales cercanas a la zona gastronómica el problema también se presenta cuando existen reuniones o fiestas en viviendas del sector.
En esos casos, además de los clientes de los restaurantes, los invitados ocupan rápidamente los pocos espacios disponibles.
Los inconvenientes no terminan con la falta de espacios. Varios habitantes aseguran que, en más de una ocasión, al regresar a sus casas han encontrado vehículos estacionados frente a sus garajes.
Por ejemplo, Ramos aseguró que esa situación también le ha ocurrido a miembros de su familia, quienes al llegar del trabajo encuentran otros vehículos estacionados en sus espacios.
Ella, en lo personal, por motivos de seguridad evita dejar su carro estacionado en la calle.
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Actualmente decidió dejar el automóvil en la casa de su abuela porque su vivienda únicamente dispone de dos garajes.
En ese sentido, enfatizó que le preocupa dejar el carro afuera debido a la inseguridad y que actualmente busca un estacionamiento privado en Urdesa donde pueda guardar su vehículo.
Mientras tanto, otro residente reconoce que cuando decide salir a comer a la avenida Víctor Emilio Estrada normalmente consigue estacionamiento, pero solo después de recorrer varias veces el sector.
Explicó que encontrar un espacio puede tomar varios minutos, especialmente durante las noches y fines de semana, cuando la actividad comercial aumenta.
A juicio de los moradores, esa dificultad también ha provocado que algunos conductores opten por estacionarse en lugares prohibidos.
Uno de los residentes sostuvo que hay personas que prefieren evitar dar vueltas buscando un espacio libre y terminan subiéndose a las aceras o estacionándose donde no corresponde. “Se estacionan en sitios donde no deberían parquearse”, afirmó.
Una mujer que trabaja cuidando vehículos en la zona explicó que parte de su labor consiste precisamente en evitar que los conductores dejen sus carros frente a las viviendas o en lugares que impidan el acceso de los residentes.
Sin embargo, señaló que permanece en el sitio únicamente hasta las 18:00.
Después de esa hora ya no puede controlar dónde se estacionan los vehículos, pese a que es justamente durante la noche cuando aumenta la afluencia de clientes hacia los restaurantes del sector.
Los moradores consultados coinciden en que entienden el crecimiento comercial que ha experimentado Urdesa durante los últimos años y reconocen que la apertura de nuevos negocios ha dinamizado la economía de la zona.
No obstante, consideran que esa transformación también ha generado nuevos desafíos para quienes aún habitan en la ciudadela. (I)