La FIFA no tuvo más remedio que recular en la aspiración de abrir sus competencias (incluida la Copa del Mundo) a inversionistas privados. Los cuestionamientos hacia la figura del presidente Gianni Infantino, al ser el principal promotor de la medida que pretendía privatizar el Mundial, fueron crecientes, desde casi todas las confederaciones. En definitiva, el viernes se terminó por desfondar la idea.
La UEFA fue una de las primeras en mostrar su rechazo a la FFE (FIFA Forward Enterprise), incluso planteando un boicot hacia los torneos organizados por la Federación Internacional. Pero esta pugna va más allá. Según reveló The Telegraph, Europa aspira a algo más radical: que el presidente renuncie o buscar una moción de censura de emergencia. Pese a que la iniciativa de la FFE se cayó, la “línea de flotación” de Infantino quedó severamente dañada, cuando en el horizonte están las elecciones para la presidencia de la FIFA.
En abril de este año, durante el 76º Congreso de la Federación Internacional, celebrado en Vancouver, el dirigente suizo-italiano confirmó que irá por la reelección. El 18 de marzo de 2027, en Rabat (Marruecos), será la votación. Hasta hace semanas, parecía una carrera corrida. De hecho, las estimaciones de Infantino apuntaban a un apoyo de aproximadamente 200 federaciones, dentro de las 211 que integran la FIFA. Sin embargo, el panorama se revolvió. Paulatinamente, afloran las alternativas para competir por el control del sillón de Zúrich. ¿Quiénes se van perfilando?
En 2027, finalizará el periodo del dirigente esloveno como presidente de la UEFA. En prácticamente 48 horas, Ceferin logró unificar a las 55 federaciones miembro de su organización y plantarse como oposición a la FFE.
Nació en 1967, en Liubliana. Tras estudiar Derecho, trabajó durante muchos años como abogado en un bufete familiar. Tras la independencia eslovena, disgregada de la antigua Yugoslavia, se especializó el representar atletas y clubes deportivos. Especializado en Derecho Penal y Mercantil, en 2011 fue nombrado presidente de la Federación Eslovena de Fútbol, y en 2016 asumió la dirección de la UEFA tras la destitución de Michel Platini, a raíz de un procedimiento ético.
Hace años que hay tensión entre Ceferin e Infantino. En medio del Mundial quedó de manifiesto a raíz del Caso Balogun. La revocación de la sanción por tarjeta roja al delantero, luego de la intromisión de Donald Trump, hizo saltar a la UEFA para defender a Bélgica. El hecho de que Ceferin no haya asistido a la final del Mundial, habiendo un europeo presente (y un compatriota como Slavko Vincic arbitrando), es otra señal del distanciamiento.

El qatarí, quien está detrás del acaudalado proyecto deportivo del PSG, ha cobrado gran relevancia en el mapa del poder del fútbol. Es uno de los nombres que Europa proyecta para escalar hacia Zúrich. Es el presidente de la Asociación de Clubes Europeos (EFC, por sus siglas en inglés), órgano con sede en Nyon (Suiza), que engloba a grandes elencos de 13 países del continente, ejerciendo como su representante en el Consejo de la FIFA desde el año pasado.
Empresario y extenista profesional, es el presidente de beIN Media Group y de Qatar Sports Investments, empresas propiedad del Estado de Qatar. Paulatinamente ha sumado mayor influencia, siendo parte del comité organizador del Mundial de Clubes 2025 y miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA desde 2019. Aliado de Ceferin, su nombre empezó a ser mayoritariamente conocido al ser el presidente del PSG, una vez que capitales qataríes tomaron el control del club francés en 2011.
Diversos medios internacionales posicionan al dirigente canadiense, presidente de la Concacaf, como el principal favorito para desafiar a Infantino en las elecciones. Este empresario nació en el este de Vancouver, en el seno de una familia italiana. De a poco ha ascendido en el escalafón de los cargos directivos. Primero fue presidente de la Asociación de Fútbol de Columbia Británica en 2005, antes de ser elegido presidente de la Asociación Canadiense de Fútbol, en 2012.
En 2016 ganó las elecciones a la presidencia de la Concacaf, reemplazando al hondureño Alfredo Hawit, luego de la salida de Jeffrey Webb, en el marco del escándalo del FIFAGate. Montagliani era considerado, hasta hace poco, como un aliado del actual presidente de la FIFA. Sin embargo, los últimos acontecimientos, sumado al clima adverso hacia Infantino, ahora aflora como un aspirante a pelearle el puesto.
La agencia Reuters dio a conocer el pasado 31 de julio que estaba “moviendo fichas” para optar a la presidencia. Y justamente la Confederación de América Central, del Norte y el Caribe fue una de las primeras en mostrar su molestia con el FFE, de manera unánime (incluyendo Estados Unidos). “Es imperativo hacer un balance exhaustivo sobre esta presidencia”, mencionó el comunicado de Concacaf.

Otra alternativa no europea es la del jeque nacido en Baréin, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) desde mayo de 2013. Antes de asumir este rol, fue el timonel de la Asociación de Fútbol de Baréin entre 2002 y 2013, presidente del Comité Disciplinario de la AFC y vicepresidente del Comité Disciplinario de la FIFA.
No es un nombre ajeno para la Federación Internacional, toda vez que compitió contra Gianni Infantino en las elecciones de 2016. En un Consejo Extraordinario realizado en febrero de ese año, luego del escándalo acontecido con las investigaciones por corrupción y la salida de Sepp Blatter, se realizaron los comicios. En la primera ronda, la ventaja del suizo-italiano fue de solo tres votos. En la segunda, sacó más diferencia y ganó 115 a 88. A pesar de la derrota, Salman fue nombrado vicepresidente. Al igual que la alternativa de Montagliani, su condición de figura ajena a Europa le puede dar espacio de maniobra. La AFC también evidenció reparos con el plan de privatizar la Copa del Mundo.
Es el actual secretario general de la FIFA. Hasta hace poco era el principal aliado de Infantino. De hecho, se veía mucho durante los partidos del Mundial. Sin embargo, los últimos acontecimientos han marcado un distanciamiento considerable. Según indican los medios en el Viejo Continente, goza de gran consideración entre los directivos y en la UEFA lo consideran como “no contaminado” por el sismo que provocó el plan del FFE.
Nació en Ginebra, de padre sueco y madre neerlandesa, ocupa su actual puesto desde diciembre de 2023. Fue escalando posiciones dentro del ente de Zúrich: primero como jefe de gabinete de Infantino, luego fue vicesecretario general en 2019 y, posteriormente, llegó a ser secretario general tras la dimisión de Fatma Samoura. Según el diario Marca, originalmente el plan de Gianni Infantino era mantener el control de la FIFA hasta 2031 y luego postular al dirigente sueco, como una suerte de “heredero político”, esta crisis ha ocasionado que Grafström mueva las piezas con anticipación.