Santiago Roncagliolo aborda los conflictos internos en la Iglesia Católica y la figura de León XIV en su nueva novela: “Prevost tuvo que lidiar con muchos lobos”

calendar_today 08.09.2026 - person  - timer ~7 Minutos

Un hombre con camisa azul a la derecha y la portada de un libro titulado El pastor y los lobos a la izquierda

El escritor peruano Santiago Roncagliolo posa junto a la portada de su libro El pastor y los lobos, publicado por Seix Barral.

El escritor peruano Santiago Roncagliolo acaba de publicar su último trabajo El pastor y los lobos (Seix Barral), en el que, a través de la no ficción y utilizando las herramientas del periodismo de investigación, se adentra en las zonas menos cómodas de la Iglesia actual, de las guerras internas durante cónclave que dio paso a Robert Francis Prevost como papa León XIV y de su etapa en Perú como mediador de conflictos tan delicados como los abusos sexuales cometidos dentro del entorno eclesiástico.

Durante la presentación de la novela en Madrid, el autor afirmó que, desde el Concilio Vaticano, hay una guerra dentro de la Iglesia que se podría comparar a ser de derechas o de izquierdas y que tiene que ver dónde ve cada bando a Dios: si en el cielo o en la tierra, si en las imágenes y los templos o en la gente que sufre. “Creo que el catolicismo en el que yo crecí en América Latina, era muy social, tanto que el papa Juan Pablo lo consideraba directamente marxista y el papa Francisco se encargó de ponerlo en valor”, cuenta Santiago Roncagliolo. “Lo que pasa es que esta guerra ha llegado a límites suicidas cuando se ha empezado a utilizar como arma el tema de los abusos sexuales

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El autor sostiene que el actual Pontífice ha llegado al Vaticano con una capacidad acreditada para recomponer fracturas internas y gestionar conflictos complejos. “Llamó la atención de Francisco porque lidiaba con los pecados de la Iglesia, con los delitos financieros, con los sacerdotes que esclavizaban a la gente o les mandaban sicarios, con los abusos sexuales y con niveles de precariedad moral tremendos”, cuenta. “Perú es un lugar de cuidado y Prevost lidió con muchos lobos”, dice refiriéndose al título de la novela.

15 tapas no ficción septiembre
‘El pastor y los lobos’, De Santiago Roncagliolo (Seix Barral)

Roncagliolo cree que León XIV puede tener “un gran plan” aún no visible, aunque subraya que hasta ahora no ha dado señales suficientes de poder resolver por sí solo una crisis que considera de una dimensión superior a cualquier liderazgo individual, una especie reformista del equilibrio, más orientado a cerrar heridas que a abrir frentes.

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El escritor ha utilizado para este libro una técnica similar a la que empleó con El amante uruguayo, sobre el escritor Enrique Amorin, relacionado con Federico García Lorca o La cuarta espada alrededor de Sendero Luminoso y su líder Abimael Guzmán. “Es más difícil entrevistar a cardenales que quieran hablar que a presos de Sendero Luminoso”, bromea. “Creo que, aunque estos tres libros no tengan nada que ver entre sí, tienen algo en común: tratan sobre personas insatisfechas que acabaron encontrando en los libros su lugar en el mundo, ya sea en la poesía, en el marxismo o en la Biblia. Al final, también tratan un poco de mí, de cómo me he refugiado en las historias

El escritor utiliza la biografía latinoamericana de Prevost, más concretamente la desarrollada en Perú antes de su llegada al Vaticano. Roncagliolo reconstruye el itinerario del hoy Papa desde su formación en Chicago, marcada por el posconcilio y por el contacto con la teología de la liberación, hasta sus años como misionero y obispo en un país atravesado por la pobreza, la violencia política y las luchas internas de la Iglesia.

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Un hombre con un crucifijo en el cuello posa junto a una mujer con una bebé en brazos y un hombre con camisa a cuadros azul
Robert Prevost durante sus años de misión pastoral en la ciudad de Chulucanas, Perú.

El escritor sostiene que esa experiencia dejó en León XIV una conciencia social visible todavía hoy. A la vez, le enseñó a moverse en escenarios de alta conflictividad e hizo de él, en palabras del autor, alguien que intenta escuchar y dialogar “a todos lados”, pero que endurece su posición cuando concluye que la negociación no conduce a ninguna parte. “Si siente que el diálogo no va a ninguna parte, es implacable, no le tiembla la mano”, resume.

Roncagliolo vincula esa firmeza con su actuación en el caso del Sodalicio de Vida Cristiana, la organización peruana sacudida por denuncias de abusos sexuales, maltrato y delitos financieros. Según su reconstrucción, Francisco encargó a Prevost gestionar una crisis que amenazaba con convertirse en otro gran terremoto para la Iglesia latinoamericana.

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La estrategia, según el escritor, consistió en acercarse a los periodistas que investigaban las acusaciones y exigir documentación, testimonios y pruebas. Cuando ese material resultó convincente, Prevost facilitó que esos informadores fueran recibidos por Francisco, en un proceso que acabaría con la supresión del Sodalicio, una de las últimas decisiones del pontificado anterior.

El libro no se limita al retrato institucional de León XIV. También se adentra en la pregunta moral que, según Roncagliolo, atraviesa a una Iglesia donde conviven misioneros entregados y sacerdotes que “han destruido la vida de niños para satisfacer sus apetitos sexuales”.

Durante la investigación, el escritor se preguntó si estaba ante “un hombre bueno” y si era posible confiar en él, sobre todo después de que en el proceso previo al cónclave surgiera una acusación relacionada con el supuesto encubrimiento de un abusador sexual. Su conclusión afirmativa, aunque matizada: “El bien existe” y Prevost “es bueno”, pero “el bien no es como en las películas de superhéroes”.

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Santiago Roncagliolo sobre su nuevo libro sobre el Papa León XIV: “Lloré mucho. Muchas veces. Fue muy doloroso”. (Foto: Infobae Perú / Carlos Díaz Medina)
Santiago Roncagliolo posa con su nuevo libro durante la presentación en Perú (Foto: Infobae Perú / Carlos Díaz Medina)

Ese matiz ocupa una parte sustancial del libro. “Puedes hacer el bien y que haya víctimas, puedes hacer el bien y que caiga gente, incluso gente inocente”, sostiene el autor, que resume esa tensión con otra de las ideas centrales de su investigación: “Los aliados de la luz no pueden ser más ingenuos que los aliados de la oscuridad”.

La escritura también ha tenido consecuencias personales. Roncagliolo reconoce que empezó el proyecto en un momento en que sentía que “creía en pocas cosas” y que terminó recuperando preguntas sobre la verdad, la dignidad humana, el bien, el mal y el sentido de la existencia. “Me ha costado entenderlo, pero creo que la fe es un refugio contra el miedo, un alivio contra el dolor, una razón para vivir en comunidad. Puedes buscarlas en otros sitios, pero hacen falta en un mundo que cada vez tiene menos sentido y en el que hay cada vez más miedo y dolor”.

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También se ha referido a la reciente visita del Pontífice a España. Durante ese viaje, el Papa recibió a víctimas que habían dejado sus casos en manos de la Iglesia, pero no a otras que reclamaban ser escuchadas.

Para el autor, ese episodio ha sido el único fallo de una visita que por lo demás define como un éxito. “Lo único que le salió mal en ese viaje a España, es que las víctimas de abusos sexuales protestaron porque no habían sido recibidas y no se sentían escuchadas”, afirma.

La conclusión de Roncagliolo es que la Iglesia no ha cerrado todavía ese capítulo. “No ha aprendido aún”, sostiene, y anticipa un proceso largo porque se trata de “un problema demasiado grande y un asunto que ningún ser humano puede resolver solo”.

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En cuanto a las diferencias entre Francisco y León XIV, el escritor lo tiene claro. Donde Francisco tendía, según Roncagliolo, a expresarse de manera impulsiva y a provocar divisiones, León XIV aparece como una figura de contención, con vocación de ordenar lo que el pontificado anterior dejó abierto.

El autor resume ese relevo con una fórmula histórica: “Siempre aparece un Papa impetuoso y luego un Papa que organiza lo que se le ha atravesado”. Atribuye al actual Pontífice la tarea de “pulir aristas, cerrar cicatrices y abandonar vías que se exploraron en el anterior pontificado”. También reconoce que hay muchos líderes defendiendo la barbarie sin ningún tipo de pudor y hay una demanda moral de que alguien diga, “esto no está bien”, que reivindique la dignidad de las personas".

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