Sánchez se queda solo en Europa y lo usa como argumento para pedir el voto

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Elecciones generales 2026

Reivindica la necesidad de que su Gobierno siga como «contraste» a la derecha

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ayer en la Cumbre del Consejo Europeo ayer.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ayer en la Cumbre del Consejo Europeo ayer.EFE

Actualizado Sábado, 17 octubre 2026 - 01:48

Es posible que Pedro Sánchez sea recordado por muchas cosas. Acciones, omisiones, rectificaciones, citas... Una de ellas quizás sea la frase que pronunció ante la plana mayor del PSOE para defender su autoenmienda sobre la amnistía: "Hay que hacer de la necesidad virtud". Una máxima que ha guiado en más de una ocasión su camino, también ahora en plena carrera a las elecciones. La mayor cuota de gobiernos de derecha y ultraderecha en la UE sume al líder del Ejecutivo español en una suerte de soledad en temas como la política migratoria. Una circunstancia a la que busca darle la vuelta, incluso como argumento para pedir el voto de cara al 29 de noviembre.

Sánchez se marchó de Bruselas tras un Consejo Europeo donde recibió duras críticas de colegas europeos por la regularización masiva de inmigrantes que llevó a cabo el Gobierno. Incluso frenó unas conclusiones de los líderes de la UE donde censuraban esta medida. Al mal tiempo... Darle la vuelta al argumento para convertir una situación complicada en un punto de partida con ventaja en la esfera nacional. "Es muy necesario un gobierno progresista en España porque Europa necesita un contraste de opiniones en una cuestión tan importante como esta".

Lo pensó. Trató de medir sus palabras. Sabe que tiene que tener cuidado con la Junta Electoral Central, que ya le abrió un expediente por posible vulneración de la legislación electoral por la rueda de prensa que ofreció desde La Moncloa tras convocar las elecciones y anunciar la aprobación, otra vez, de dos decretos en materia de vivienda. Pero hizo "de la necesidad virtud". Esa soledad en Europa, sobre todo en determinados asuntos, sirve al socialista como argumento para esgrimir sus políticas socialdemócratas. "Europa necesita una respuesta europeísta, socialdemócrata, reformista", señalan fuentes gubernamentales. "Hay que detener a la Europa de la derecha".

Sánchez se ha convertido en el líder referencia de la socialdemocracia dentro de la UE, pero también a nivel mundial. Durante sus años de mandato, sobre todo en estos últimas, ha presentado nuestro país como la resistencia o el muro ante el avance de la derecha en todos los rincones del mundo. Una de las palancas de su estrategia y hoja de ruta: la contraposición de modelos, el plebiscito entre "derechas o derechos".

Las "discrepancias" y "diferencias" con líderes de la derecha que gobiernan en Europa, como puede ser la italiana Giorgia Meloni, o incluso de su propia familia política, como la danesa Mette Frederiksen, son abono para cultivar ese traje de líder progresista, defensor de los derechos humanos y de los avances sociales, que tiene su máxima expresión en la imagen que ha trabajado de antítesis de Donald Trump. Debates de fondo como los que se están abordando ahora en el seno de la UE sobre migración, transición ecológica, el encarecimiento de la vida propiciado por guerras como la de Oriente Próximo... son semillas también en una campaña electoral donde todo argumento es necesario para tratar de arañar votos en un contexto demoscópico a priori bastante adverso.

Así lo resumía este mismo verano, ante su familia política en el Parlamento Europeo: "España está demostrando que podemos impulsar el crecimiento económico a la vez que reducimos la desigualdad, crear empleo a la vez que reforzamos los derechos laborales y liderar la transición verde sin perder competitividad".

Esa necesidad de permanecer como contrapeso a la ultraderecha en España, pero también en Bruselas. Porque su perfil internacional y la presencia de nuestro país en determinados foros o decisiones ha sido importante durante su mandato.