J. F.
28/08/2026
Actualizado a las 13:57h.
La artrosis de mano ha dejado de ser una dolencia asociada únicamente al paso de los años para convertirse en una afección cada vez más vinculada al estilo de vida moderno. La falta de destreza, la pérdida de fuerza y el dolor al realizar gestos cotidianos son síntomas que afectan de forma directa a la autonomía personal. Así lo advierte el doctor Samuel Pajares, traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, quien subraya la importancia de prevenir el desgaste articular antes de que limite tareas esenciales.
«La mano es probablemente la parte del cuerpo cuya limitación resulta más incapacitante para el ser humano porque prácticamente todo lo que hacemos requiere actividad manual», explica Pajares. Más allá del desgaste del cartílago, el especialista destaca la incidencia del uso continuado de dispositivos tecnológicos como móviles, ordenadores y ratones, así como malas posturas al conducir, en la aparición temprana de esta patología.
Uno de los factores determinantes en el desarrollo de la enfermedad es la diferencia entre la artrosis primaria (causada por el envejecimiento natural) y la secundaria. En esta última, las lesiones de ligamentos previas desempeñan un papel crucial.
Inestabilidad articular: Un esguince o lesión mal curada en las pequeñas articulaciones de la mano puede generar inestabilidad
Aceleración del deterioro: Esta falta de firmeza acelera el desgaste del cartílago y favorece la aparición precoz de la artrosis
A pesar de los riesgos, el especialista en traumatología explica que actualmente múltiples alternativas terapéuticas para evitar convivir con el dolor, pues en los últimos años, las técnicas de cirugía de la mano han experimentado una importante evolución.
Uno de los avances más destacados se centra en el tratamiento de la artrosis del pulgar (rizartrosis), una intervención que ha ganado visibilidad pública tras aplicarse en deportistas de alto rendimiento como el tenista Rafa Nadal. El traumatólogo insiste en que no existe una única técnica para todos los casos, sino que la clave radica en un diagnóstico preciso según el estadio evolutivo de la patología.
Aunque el tratamiento aborda fases iniciales mediante fisioterapia, antiinflamatorios y protección articular antes de recurrir a la cirugía, la medicina aún afronta el reto de lograr la regeneración completa del cartílago. Mientras los tratamientos biológicos continúan en desarrollo, el doctor Pajares aconseja priorizar la educación postural y el cuidado ergonómico en los entornos laboral y doméstico para frenar el desgaste articular prematuro.