Por 91 votos frente a 50, Múnich se ha impuesto claramente a la región Colonia-Rin-Ruhr en la pugna por representar a Alemania en la candidatura para albergar los Juegos Olímpicos.
"Las federaciones han visto que Múnich tiene más posibilidades y han percibido su poder de atracción", declaró tras la decisión Ronald Rauhe, ministro de Estado alemán de Deportes y Voluntariado. En la votación participaron 42 federaciones deportivas olímpicas, diez representantes de la Confederación Alemana de Deportes Olímpicos (DOSB) y ocho miembros individuales.
Ahora la capital bávara deberá crear las condiciones para presentar con éxito su proyecto provisional "Olympia 20XX", con el que aspira a los Juegos de 2036, 2040 o 2044.
El calendario plantea importantes desafíos: solo quedan seis meses para demostrar que la ciudad está preparada para 2036. Aunque la adjudicación no está prevista hasta el verano de 2029, el Comité Olímpico Internacional (COI) quiere reducir en marzo de 2027 el grupo de aspirantes a unos cuatro o seis candidatos. La presión de tiempo será, por tanto, considerable.

Tres cuartas partes de las instalaciones deportivas se encuentran a menos de 16 kilómetros de la futura Villa Olímpica y el 90 % en un radio de 30 kilómetros. Solo el ciclismo de montaña, la natación en aguas abiertas, el piragüismo en aguas bravas, algunos partidos de fútbol y las competiciones de vela se disputarían fuera de Múnich.
El corazón de los Juegos sería el Parque Olímpico, escenario de las Olimpíadas de 1972. El Estadio Olímpico está siendo renovado y está previsto que la rehabilitación de su futurista cubierta concluya en 2029. En el campus deportivo de la Universidad Técnica de Múnich y en el Parque Olímpico Sur se instalarían recintos temporales para ciclismo en pista, baloncesto 3x3, patineta y BMX.
En la explanada de Theresienwiese, donde simultáneamente se estaría montando el Oktoberfest, se disputaría el voleibol de playa. El recinto ferial acogería disciplinas como boxeo, halterofilia y judo. Para la natación está prevista, junto al aeropuerto, una nueva instalación con financiación privada que debería estar lista en 2029. También habría que rehabilitar sedes de 1972, como el canal de regatas y el estadio ecuestre.

Más problemática podría resultar la Villa Olímpica. Desde hace años existen planes para urbanizar una nueva zona residencial en el noreste de Múnich. En unas 600 hectáreas, actualmente utilizadas en su mayor parte para la agricultura, se pretende crear vivienda para hasta 30.000 personas.
Aproximadamente una quinta parte de los terrenos no pertenece al Ayuntamiento, por lo que será necesario llegar a acuerdos con distintos propietarios y comprarles los terrenos. Además de las viviendas, habrá que construir un nuevo eje de transporte que conecte la Villa Olímpica con la ciudad. El departamento municipal de Urbanismo señala: "La realización hasta el año 2036 es posible, pero plantea exigencias extremas en cuanto a la velocidad del desarrollo".
También será necesario mejorar el transporte. En el Mittlerer Ring, una de las principales arterias de Múnich, hay varias obras de larga duración, pero deberían estar terminadas en la primavera de 2030.
Más complicada es la situación del transporte público. Casi todas las líneas de cercanías del ferrocarril suburbano (S-Bahn) procedentes de los alrededores utilizan una línea troncal de unos once kilómetros para llegar al centro. Si falla una señal o un cambio de agujas, numerosas conexiones se ven afectadas.
Para descongestionar la red se está construyendo una segunda línea troncal del S-Bahn que, según Deutsche Bahn, no estará terminada antes de 2035. Las obras relacionadas con dicha línea en la estación central podrían prolongarse hasta 2038. Además, los costes calculados inicialmente en 3.500 millones de euros podrían aumentar, según distintas estimaciones, hasta entre 7.000 y 11.000 millones.

Esa cifra podría superar incluso lo que Múnich pretende gastar en total en los Juegos. El presupuesto previsto asciende a 10.000 millones de euros. La mitad corresponde al evento y debería cubrirse con la venta de entradas, patrocinadores y aportes del COI. Los otros 5.000 millones se destinarían a infraestructuras.
A los costes ya previstos para proyectos como la segunda línea del S-Bahn, la remodelación de la estación central, las carreteras y la Villa Olímpica podrían sumarse varios miles de millones para acelerar las obras y terminarlas a tiempo.
Los organizadores podrían remitirse a la promesa del ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, que en febrero de 2026 afirmó: "¡Queremos traer de nuevo los Juegos a Alemania! Para ello, como ministro de Finanzas, doy una garantía olímpica: queremos y podemos permitirnos unos Juegos Olímpicos en Alemania".
Múnich también tendrá que convencer al COI. Sus competidores incluyen Ahmedabad, en la India; Doha, en Qatar, y Estambul, en Turquía. También han mostrado interés Ciudad del Cabo, en África, la Nueva Capital Administrativa de Egipto y Santiago de Chile. En Europa podrían sumarse Budapest, Madrid, el norte de Gran Bretaña y la Toscana italiana.
El DOSB confía, pese a todo, en las posibilidades alemanas. "Alemania también es conocida en el COI como un buen lugar, por decirlo con toda modestia", declaró su presidente, Thomas Weikert. "Con nuestra candidatura podemos hacer una oferta, y tenemos una buena oferta", añadió, aunque admitió que en la decisión del COI "solo puede influirse con mucha dificultad".
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(cp/ms)