Retinopatía solar por el eclipse solar total del 12 de agosto: qué es, síntomas y cómo prevenirla

calendar_today 09.08.2026 - person  - timer ~3 Minutos

El próximo miércoles 12 de agosto de 2026 se producirá un acontecimiento astronómico excepcional: el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad cruzará España durante el atardecer, convirtiendo el fenómeno en una oportunidad única para observar el cielo. No obstante, los especialistas en retina recuerdan que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede provocar lesiones graves y permanentes en la visión, una afección conocida como retinopatía solar.

"Una característica importante es que la retina carece de receptores del dolor. Por ello, la lesión puede producirse sin que la persona experimente molestias durante la exposición. Además, el daño celular continúa desarrollándose durante las horas posteriores debido a los mecanismos de estrés oxidativo y apoptosis, de modo que los síntomas suelen aparecer después de haber finalizado la observación", explica la doctora Mireia Jornet, oftalmóloga y especialista en Retina del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona.

Por qué mirar al Sol puede dañar la retina

El problema no es únicamente el calor. "El daño se produce principalmente por un mecanismo fotoquímico, más que térmico. La luz visible de alta energía, especialmente en el espectro azul, genera estrés oxidativo que lesiona el epitelio pigmentario de la retina (EPR) y los fotorreceptores, particularmente los conos de la fóvea, responsables de la visión central y del máximo detalle visual. La mácula concentra la luz gracias al sistema óptico del ojo, actuando como una auténtica 'lupa natural'. Por ello, la lesión suele localizarse en la fóvea y afecta de forma selectiva a la visión central", añade la especialista.

Los primeros síntomas pueden aparecer pocas horas después de la exposición o incluso uno o dos días más tarde. El signo más característico es una disminución de la visión central, que puede afectar a uno o ambos ojos.

Entre las señales que pueden aparecer después de observar el eclipse sin protección adecuada se encuentran:

  • Aparición de una mancha oscura o gris en el centro del campo visual (escotoma central).
  • ​Visión borrosa.
  • ​Distorsión de las imágenes (metamorfopsias), por ejemplo, percibir líneas rectas como onduladas.
  • ​Alteración en la percepción de los colores, especialmente pérdida de intensidad o dificultad para distinguirlos.
  • ​Disminución de la sensibilidad al contraste.
  • ​Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable acudir a un oftalmólogo, aunque las molestias parezcan leves.

¿Puede recuperarse la visión?

La evolución de la retinopatía solar es variable. Muchos pacientes experimentan una recuperación parcial o incluso casi completa de la agudeza visual durante las semanas o meses posteriores. Sin embargo, en algunos casos pueden quedar secuelas permanentes, como un pequeño escotoma central o alteraciones en la calidad de la visión.

No existe un tratamiento específico capaz de revertir el daño una vez establecido. El diagnóstico combina el antecedente de exposición solar sin protección con una exploración oftalmológica. Una de las pruebas más útiles es la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite observar con gran detalle las capas de la retina y detectar las lesiones características.

Cómo observar el eclipse de forma segura

La prevención es la única herramienta eficaz para evitar la retinopatía solar. La única forma segura de observar directamente el eclipse es utilizar gafas específicas para observación solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2 y que estén en perfecto estado. No sirven las gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, filtros caseros, CDs ni negativos fotográficos. Tampoco deben utilizarse las gafas de eclipse como único sistema de protección al mirar el Sol mediante telescopios, prismáticos o cámaras: estos instrumentos necesitan filtros solares específicos colocados delante del objetivo.

Por último, cualquier persona que después del eclipse experimente visión borrosa, una mancha central, distorsión de las imágenes o cambios en la percepción de los colores debe consultar cuanto antes con un oftalmólogo. Aunque no exista un tratamiento que revierta la lesión, un diagnóstico precoz permite confirmarla y realizar un seguimiento adecuado de la evolución visual.