Enfermera Saturada
Actualizado Domingo, 9 agosto 2026 - 15:33
Lo más frecuente suele ser asociar los resfriados o el dolor de garganta al invierno, a los meses fríos del año, cuando en estas mismas páginas hablamos de gripe, de virus respiratorio sincitial o de neumonía, pero no siempre es así. Y es que el 20% de los casos anuales de resfriados se producen durante los meses de verano, así que veamos de quién puede ser la culpa.
Aunque sea verano sí podemos sufrir una infección en las vías respiratorias altas, es decir, que afecte a la nariz y a la garganta.
Este tipo de infecciones suelen estar provocadas por algún virus de la familia de los rinovirus, pero eso durante el invierno, ya que durante el verano estos virus apenas tienen actividad y son los enterovirus los causantes más habituales.
Hay que recordar que suelen ser infecciones leves y pasajeras, que mejoran en un par de días y para las que el único tratamiento es sintomático con el fin de aliviar la congestión nasal, el dolor de garganta y el malestar.
Que nos despertemos con dolor de garganta durante las vacaciones puede ser a causa de una pequeña infección, o no serlo en absoluto.
En el 70% de los casos, ese dolor de garganta se deberá a la inflamación que nos está provocando un virus. El microorganismo causante puede ser muy variado: rinovirus, adenovirus, enterovirus, Epstein-barr... que suelen causar faringitis leves o moderadas que mejoran solas en tres o cinco días.
En el 20% de los casos la causante de ese dolor será una infección por una bacteria, como por ejemplo un estreptococo o un Fusobacterium necrophorum, y en este caso sí puede ser necesario tratamiento antibiótico si la infección no mejora y tras una valoración médica.
En el 10% restante, ese dolor de garganta se debe a una causa no infecciosa. Hablamos por ejemplo de una sobrecarga de la voz, haber estado expuesto a aire frío y seco o a humo, una alergia...
No los provoca directamente, pero sí puede influir. Si lo programamos a una temperatura muy baja o hacemos un uso excesivo del mismo, estos equipos de enfriamiento pueden llegar a resecar mucho el ambiente.
Ese aire seco y frío durante un tiempo prolongado puede acabar provocando que las mucosas de las vías respiratorias se resequen, irritando la garganta y volviéndonos más vulnerables a contraer una infección porque las defensas naturales funcionarán peor si llega a ellas un virus o una bacteria.
En una situación normal esos microorganismos quedarían atrapados en la capa de moco que siempre está tapizando todo nuestro sistema respiratorio, pero a causa de ese aire frío y seco la capa de moco prácticamente desaparece y lo tienen mucho más fácil para penetrar e infectarnos.
Como hemos dicho, en la mayoría de los casos tanto el resfriado como el dolor de garganta desaparecerá solo en pocos días. Puedes acudir a tu farmacia en busca de algún analgésico o de algún espray para la garganta que mejore los síntomas.
Solo necesitará acudir al centro de salud si la fiebre es mayor de 38,5ºC, si aparece dificultad para respirar o tragar saliva, si los síntomas no desaparecen en una semana o empeoran o en caso de personas inmunodeprimidas.