
El representante argentino ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), Agustín Flah, presentó su renuncia este miércoles y dejará su cargo en el principal organismo internacional dedicado a la lucha contra el lavado de activos. Había asumido en marzo con la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia y cuatro meses después le comunicó la decisión.
En ese marco, hubo varios interrogantes sobre su salida, que el propio Flah se encargó de aclarar en un mensaje en sus redes sociales. El ex funcionario expresó: “Tras más de 25 años de trayectoria profesional en la prevención del lavado de activos, continuaré trabajando con el mismo compromiso y seguiré vinculado al Minjus como asesor”.
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Flah es abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cuenta con un máster en Derecho de la London School of Economics, donde obtuvo el título con honores, de acuerdo con los datos de su currículum. Su llegada a la administración nacional se produjo pocos días después de la asunción de Mahiques al frente de la cartera de Justicia.
Uno de sus principales compromisos fue la participación en la reunión plenaria del organismo realizada en París a mediados de junio. Allí encabezó la delegación argentina, integrada también por funcionarios de la Unidad de Información Financiera (UIF), uno de los organismos con los que debía articular constantemente.
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En aquella instancia, representantes de la Red Global del GAFI —que nuclea a más de 200 jurisdicciones y observadores— se reunieron en la capital francesa para analizar las amenazas a la integridad y la seguridad financiera a nivel mundial. Además, Flah había sido propuesto para integrar el Subgrupo de Revisión para las Américas del Grupo de Cooperación y Revisión Internacional del GAFI, aunque esa designación no llegó a concretarse.
Sobre los motivos de la salida circularon dos versiones. La primera —confirmada desde el Ministerio de Justicia— indica que Flah permanecerá bajo la conducción de Mahiques como asesor. La segunda apunta a razones económicas: por diferencias salariales, el abogado habría decidido alejarse del organismo internacional para retomar la actividad en su estudio jurídico.
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El GAFI —conocido también por sus siglas en inglés, FATF— es una organización intergubernamental creada en 1989 por los países miembros del G-7. Su mandato consiste en fijar estándares internacionales y promover la implementación de políticas, medidas legales, regulatorias y operativas para combatir el lavado de activos, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, entre otras amenazas a la integridad del sistema financiero global.
Actualmente, el organismo cuenta con 40 miembros —38 jurisdicciones y dos organizaciones regionales: la Comisión Europea y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo—, nueve miembros asociados y 25 organizaciones observadoras. Argentina es miembro pleno desde el año 2000.
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Uno de los datos resonantes es que el representante argentino ante esta entidad debe estar en permanente conexión con el titular de la UIF. Sin embargo, durante la gestión de Javier Milei, la UIF cambió de titular en tres oportunidades. El cargo lo ocupa actualmente Matías Álvarez, quien reemplazó a Paul Starc. Este último había dejado el puesto en enero pasado, tras un año de gestión, al que había accedido para sustituir a Ignacio Yacobucci.
La renuncia de Flah motivó declaraciones del abogado Juan Félix Marteau, quien fue representante argentino ante el GAFI y, en dos oportunidades, coordinador nacional en el combate del lavado de activos y la financiación del terrorismo. Consultado por Infobae, Marteau advirtió: “El Gobierno tiene que prestar más atención a los requisitos exigidos para los funcionarios a los que se les confiere la responsabilidad de representar al país en los organismos internacionales que regulan esta materia”.
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En tanto, agregó que lo básico es que los designados “conozcan los intereses nacionales en juego y los ejes políticos centrales del gobierno” y que “se abstengan de actuar como meros predicadores globales trayendo las exigencias de GAFI al gobierno nacional”. “De otra forma, vamos a seguir receptando estándares que no aplican en la Argentina, menos aún con la agenda del actual gobierno”, completó.
En su cuenta de la red social X, Marteau fue más directo: “La Representación Nacional ante FATF-GAFI no puede estar bajo la responsabilidad de un cabeza de lata porque siempre termina mal”. El especialista reclamó que el designado “sea argentino, trabaje para el país y se comprometa con los intereses nacionales” y, en tono crítico, apuntó: “Si le garpamos los viajes a París, que represente al Estado argentino, no al propio GAFI como hasta ahora”.
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La dimisión de Flah se suma al patrón de alta rotación que caracteriza a la administración Milei. Según el seguimiento periódico del politólogo Pablo Salinas, el gobierno superó las 274 salidas de funcionarios, una cifra que supera el total registrado durante los cuatro años de mandato de Alberto Fernández.