Estrenos en salas, presencia en festivales, nuevas coproducciones y proyectos de series marcan los próximos meses de La Charito Films. La compañía encara el último tramo de 2026 con una agenda especialmente activa en producción audiovisual, una vertiente que quiere seguir reforzando dentro de un modelo empresarial que combina la creación de proyectos propios con la financiación cultural.
La cita más reciente ha sido el estreno de Escape Room 2, película en la que participa como coproductora y que llegó a los cines el 9 de octubre. Solo unos días después, La Charito estuvo presente en el Festival de Sitges con dos nuevas coproducciones: Las hijas, que se presentaron el 11 de octubre, y Upiro, al día siguiente.
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A ellas se sumará próximamente una película biográfica sobre Montserrat Caballé, también coproducida por La Charito Films, que se presentará en noviembre en un festival de cine de categoría A. Una agenda que refleja la diversidad de proyectos en los que participa la compañía y que abarca géneros y formatos distintos.
La apuesta por la producción se extiende también a las series. La Charito fue pionera en España en el desarrollo del formato de series verticales, concebidas principalmente para su consumo a través del teléfono móvil. Su primer proyecto en esta línea fue Una novia para Navidad, producida para Antena 3.
La compañía quiere ahora dar continuidad a esta vía con nuevos proyectos y explorar las posibilidades de un formato adaptado a nuevos hábitos de consumo audiovisual. Cine, coproducciones y series conforman así una de las principales líneas de crecimiento de La Charito para los próximos años.
La producción convive con la otra gran vertiente sobre la que la compañía ha desarrollado su actividad: la financiación cultural. En 2025 canalizó más de 25 millones de euros y participó en la financiación de más de 150 proyectos, aprovechando los incentivos fiscales vinculados a producciones audiovisuales, música en vivo y artes escénicas.

El último trimestre del año concentra buena parte de las decisiones tributarias de las empresas. Con el cierre del ejercicio cerca, muchas compañías revisan cómo optimizar su Impuesto sobre Sociedades y qué herramientas tienen a su alcance.
Entre ellas se encuentran las deducciones vinculadas a la financiación de proyectos culturales. Las producciones cinematográficas y audiovisuales, así como los espectáculos de música en vivo y artes escénicas, generan deducciones fiscales vinculadas a sus costes de producción y exhibición. La normativa permite que empresas y profesionales participen en su financiación.
En términos prácticos, por cada euro aportado, la empresa puede aplicar 1,20 euros de deducción, lo que supone un retorno fiscal del 20% sobre la cantidad invertida. La operación debe formalizarse antes del cierre del ejercicio y comunicarse a la Agencia Tributaria.
La Charito Films selecciona los proyectos, analiza su base de deducción y gestiona el proceso desde la formalización de la inversión hasta su comunicación ante Hacienda. También busca entre los proyectos que gestiona aquellos que mejor encajan con el perfil y la cuota fiscal de cada inversor.

La fórmula conecta dos necesidades. Para productores y promotores representa una vía adicional para financiar sus proyectos; para las empresas permite vincular parte de su planificación fiscal a la financiación de cine, música o artes escénicas.
“Somos productores de cine, pero también ofrecemos una herramienta financiera muy potente para las empresas de nuestro entorno”, resume la compañía. Precisamente esa doble condición es uno de los elementos que La Charito reivindica como diferencial: estructura las operaciones desde su propia experiencia produciendo y financiando proyectos culturales.
Producción y financiación forman así parte de un mismo modelo. El conocimiento financiero permite a La Charito estructurar operaciones y acompañar a inversores y productores, mientras que su participación directa en películas, series, rodajes, estrenos y festivales le aporta un conocimiento del sector que va más allá de la gestión económica.
El siguiente paso pasa por seguir desarrollando las dos áreas. Por un lado, ampliar su actividad como productora y coproductora, con nuevos títulos y formatos. Por otro, reforzar la captación de proyectos culturales y de empresas interesadas en participar en su financiación, especialmente durante los meses previos al cierre fiscal.
La compañía quiere crecer sobre ese equilibrio, pero reivindicando con mayor fuerza su identidad audiovisual. “El corazón del negocio está en la parte financiera, pero queremos que nos vean como productores, porque es lo que somos”, concluyen.