La producción de petróleo en la Argentina no detiene su marcha y alcanzó en julio de 2026 un nuevo récord absoluto de 916.200 barriles diarios. Este volumen representa un incremento del 17,2% frente al mismo mes del año anterior, lo que consolida una tendencia de expansión sostenida para la industria hidrocarburífera nacional.
El impacto de este salto productivo se refleja de manera directa en el ingreso de divisas. De acuerdo con los datos difundidos por la Secretaría de Energía, entre enero y julio de este año, las ventas al exterior de petróleo crudo sumaron US$ 5.722 millones. Esta cifra marca un contundente crecimiento del 59,2% respecto a igual período de 2025 y posiciona al crudo como el principal producto de exportación de la Argentina, representando el 9,8% de las ventas totales del país al mundo.
Este dinamismo fue ratificado por el último informe de Complejos Exportadores del Indec correspondiente al primer semestre de 2026. Sobre un total de US$ 49.511 millones en bienes exportados a nivel nacional, el complejo petrolero-petroquímico se ubicó como el segundo más importante al concentrar el 16,4% de las exportaciones del país. Durante esos primeros seis meses, las ventas del sector alcanzaron los US$ 8.116 millones, lo que implica un aumento interanual del 43,7% y marca un récord histórico para la serie medida entre 2002 y 2026.
El corazón de este boom energético sigue siendo Vaca Muerta. La formación no convencional logró en julio una extracción de 643.100 barriles diarios, un alza interanual del 26,4%. Gracias a este desempeño, la cuenca neuquina concentra actualmente más del 70% de la producción total de crudo de la Argentina.
En lo que respecta al gas natural, la producción a nivel nacional se mantuvo estable en 158,8 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, el aporte específico de Vaca Muerta fue de 96,5 millones de metros cúbicos diarios, un volumen que se ubica un 5,9% por encima del nivel registrado en julio del año pasado.
El desempeño comercial del sector energético transformó la balanza externa del país. Solo en julio, las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron los US$ 1.506 millones (un salto del 97,8% interanual), mientras que las importaciones cayeron un 7,3% hasta los US$ 614 millones, lo que arroja un saldo positivo mensual de US$ 892 millones, muy por encima de los US$ 12 millones registrados en julio de 2025.
En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, las exportaciones energéticas superaron los US$ 9.000 millones, lo que deja un superávit comercial de US$ 6.853 millones (una mejora del 84% interanual). El gran protagonista fue el petróleo crudo: los despachos treparon a US$ 1.020 en julio, lo que refleja un alza del 144,4% respecto a los US$ 418 millones del mismo mes de 2025. Le siguieron en el acumulado las naftas (US$ 401 millones), los butanos licuados (US$ 255 millones) y el propano licuado (US$ 187 millones).
La suba no responde únicamente al precio internacional —con el barril de Brent en torno a los US$ 93,25 por los conflictos en Medio Oriente— sino fundamentalmente a las cantidades: el volumen exportado creció un 30,3%, mientras que los precios subieron un 15%. Del lado de las compras externas, las importaciones acumuladas a julio totalizaron US$ 2.298 millones (+1,5%), enfocadas principalmente en gas natural licuado (US$ 264 millones), energía eléctrica (US$ 136 millones) y gasóleo (US$ 99 millones).
Los datos del primer semestre relevados por el Indec complementan este panorama: dentro del complejo petrolero-petroquímico, el 93,5% de las exportaciones estuvo constituido por el rubro combustibles y energía. A su vez, el subcomplejo petróleo aportó ventas de aceites crudos por US$ 4.702 millones. La balanza comercial específica de este complejo arrojó un superávit de US$ 6.034 millones, un 83,9% más que en igual período del año anterior.
De acuerdo con el informe oficial del Indec, las exportaciones del complejo petrolero-petroquímico tuvieron como principal destino a la zona USMCA, totalizando US$ 1.877 millones, con una participación de Estados Unidos del 99,3% dentro de ese bloque. Le siguieron en importancia el bloque «Resto de ALADI» con US$ 1.750 millones y el Mercosur con US$ 1.509 millones, donde Brasil concentró el 48,6% de esas compras.
Mirando hacia el futuro, las proyecciones estiman que las exportaciones de combustibles y energía rondarán los US$ 11.300 millones para el cierre de 2026, calculando un precio promedio del barril de Brent en US$ 82. De consolidarse este escenario, la balanza energética anual podría superar los US$ 12.000 millones, pulverizando el récord anterior de US$ 7.815 millones registrado en 2025.