Receta de agnolotis caseros: el atajo de Caro Trippar que sorprende

calendar_today 08.08.2026 - person  - timer ~3 Minutos

(BUENOS AIRES).- “Es un poco como hacer trampa”, admitió Caro Trippar mientras preparaba 70 agnolotis junto a su mamá. La influencer compartió la receta completa pocos días después de revelar que le diagnosticaron cáncer de mama y de prometer que su cuenta no iba a cambiar: rellenos de ricotta, espinaca y nuez, con un truco que reemplaza la masa casera por tapitas de empanadas de copetín.

Hace menos de una semana, Trippar contó que enfrenta un cáncer de mama y, pese al shock y las lágrimas, aseguró que nada modificaría el tono de sus publicaciones. La preparación de pastas junto a su madre fue su manera de volver a los videos cotidianos que la hicieron conocida, esos que mezclan sonrisas, humor y cocina sin vueltas.

La gran trampa confesa fue usar tapitas de empanadas de copetín como masa. “Es un poco como hacer trampa”, dijo Caro, pero su mamá le garantizó que los agnolotis quedan perfectos igual. La ventaja es un ahorro enorme de tiempo sin resignar el resultado: setenta tapas, un relleno abundante y un armado que lleva pocos minutos una vez que se le agarra la mano.

El relleno reunió 1 kg de ricotta, 400 g de espinacas cocidas bien escurridas, una cebolla grande rehogada, 100 g de queso rallado y nueces picadas, más ajo y perejil a gusto. Todo mezclado en un bowl, la consistencia cremosa y firme a la vez permitía que cada agnoloti quede generoso sin desbordar.

“Primero a cada tapa la estiramos un poquito para que quede más fina. Luego mojamos los bordes con agua, así con el dedo”, le indicó la mamá de Trippar. Después colocaron una cucharada de relleno en el centro, cerraron como una empanada y unieron los extremos para darles la forma clásica. Caro comparó esa silueta con “la empanada de jamón y queso”, una imagen que simplifica el formato del agnoloti para quien nunca lo vio.

La cocina como ritual compartido

Las bandejas con las setenta pastas se cubrieron con film y fueron directo a la heladera. Estaban destinadas a una reunión familiar que se haría al día siguiente, una mesa larga que reuniría a todos con un menú casero que respiraba el ritual compartido de madre e hija en la cocina.

Por primera vez en esta nueva etapa, Caro eligió que su mamá la acompañara en cámara. Lo habitual en sus videos es verla sola o con su esposo Sebas y su hijo Milo, pero esta vez la receta fue la excusa para una escena de complicidad doméstica que no necesita explicación adicional: dos mujeres amasando, un diagnóstico que no detiene la vida y una familia que se sienta a comer lo que se hizo en casa. La receta completa, con el paso a paso del armado y el truco de las tapitas, quedó registrada en su cuenta como una muestra más de que las publicaciones siguen su curso.