Razer ha aprovechado el marco de la PAX West 2026 para ampliar una de sus líneas de producto más peculiares. La compañía ha anunciado el Razer Clio X, un cojín para el reposacabezas que integra altavoces y que lleva el sonido envolvente trasero a prácticamente cualquier silla de respaldo alto, ya sea gaming o de oficina. La idea de fondo es sencilla pero llamativa: colocar el audio justo detrás de la nuca del jugador para reforzar la sensación de espacio sin obligarle a ponerse nada en la cabeza.
El Clio X ya está disponible en Razer.com, en las RazerStores y en tiendas seleccionadas, con un precio de 109,99 euros. Llega como la evolución lógica del concepto que Razer estrenó con el Clio original, esta vez cortando por completo el cordón umbilical con el equipo gracias a la conectividad inalámbrica de la marca.
El corazón del Razer Clio X es un diseño de altavoces de campo cercano compuesto por dos transductores de rango completo de 38 milímetros y radiadores pasivos de 55 milímetros, orientados directamente hacia los oídos para ofrecer un sonido preciso desde atrás. A esa base se suma la tecnología THX Spatial Audio, cuyos modos de ampliación acústica buscan generar un escenario sonoro más amplio y con mayor sensación de profundidad, tanto en videojuegos como en cine o música.
La conexión corre a cargo de la tecnología inalámbrica HyperSpeed de 2,4 GHz, la misma que Razer utiliza en buena parte de sus periféricos y que aquí promete latencia ultrabaja para que no haya desfase entre lo que ocurre en pantalla y lo que suena a tu espalda. En cuanto a autonomía, la marca habla de hasta 40 horas de uso inalámbrico, aunque conviene leer la letra pequeña: esa cifra depende de una batería externa USB-C PD 2.0 que no se incluye en la caja y que hay que aportar por cuenta propia. La duración real, por tanto, variará según la capacidad de la power bank que se conecte y el uso que se le dé.
Uno de los argumentos de venta del Clio X es que no está atado a una silla concreta. El cojín, de espuma acolchada, incorpora una correa de nailon ajustable de 30 a 65 centímetros que se adapta a la mayoría de asientos de respaldo alto, ya sean modelos gaming o sillas de oficina. Para quien quiera una instalación limpia, el propio accesorio guarda un cable USB tipo C integrado en un compartimento de la almohadilla trasera, de modo que no quedan cables sueltos a la vista si se opta por usarlo con conexión física.
El dispositivo admite además dos formas de uso. Puede funcionar como altavoz principal independiente para jugar, ver películas o escuchar música sin auriculares, o emparejarse en modo Surround junto a una barra de sonido o un sistema de altavoces 2.0/2.1 ya existente, creando así una capa de sonido envolvente trasera apoyada en THX Spatial Audio. Es, en la práctica, un accesorio que apunta a quien pasa muchas horas en la silla y no quiere la presión de los cascos sobre las orejas durante sesiones largas, un perfil bastante habitual entre quienes juegan y trabajan en el mismo sitio.
Conviene también situarlo dentro de la apuesta de Razer por el audio. La marca lleva tiempo explorando formas de ofrecer inmersión sin recurrir siempre al auricular tradicional, y el Clio X completa esa idea eliminando el cable que ataba al usuario al PC o a la consola. Su principal baza es la posición: al ir montado en el reposacabezas, el sonido llega desde una distancia constante y controlada, orientado directamente hacia los oídos, algo que un altavoz colocado sobre la mesa no ofrece de la misma manera.
Con el Razer Clio X, la compañía redondea un concepto pensado para quien pasa muchas horas en la silla y quiere reforzar los canales traseros sin cargar con auriculares durante sesiones largas. Un perfil cada vez más común entre quienes juegan y trabajan en el mismo espacio, y al que este cojín inalámbrico se dirige de forma directa.