15 años de la masacre de Utoya: así fueron las ’tres horas de furia’ de Breivik que sumieron a Noruega en la pesadilla que nunca imaginó

calendar_today 22.07.2026 - person  - timer ~9 Minutos

Noruega sufrió el 22 de julio de 2011 el primer atentado político de su historia. En realidad fueron dos: uno contra oficinas del gobierno en Oslo y otro en una isla cercana a la capital noruega, donde se celebraba un campamento de verano de las juventudes del partido socialdemócrata. En el primero murieron 8 personas y 69 más en la matanza de la isla de Utoya. En total, 77 muertos y más de un centenar de heridos, la mayoría de ellos adolescentes. Todos fueron asesinados por Anders Breivik, ultraderechista, racista, fundamentalista cristiano e islamófobo.

Han pasado quince años de la que Noruega considera su peor tragedia nacional desde la Segunda Guerra Mundial, una pesadilla que el país nunca pudo imaginar. Hoy, supervivientes, familiares y políticos se reúnen para honrar a las víctimas. "Todavía hay un sentimiento dentro de que la sociedad ha avanzado de una manera que los afectados nunca podrán hacer", dice a la televisión noruega una de las personas que salvó la vida en aquella terrible jornada.

Breivik, que entonces tenía 32 años, dio inicio a su macabra acción con una bomba. En la tarde del 22 de julio de 2011, colocó el explosivo en una Volkswagen Crafter blanca que estacionó frente al bloque H, donde se encuentran la Oficina del Primer Ministro, el Ministerio de Justicia, la Policía y otros edificios gubernamentales. La bomba estaba compuesta por una mezcla de fertilizante y fueloil (ANFO), similar a la utilizada en el atentado de Oklahoma City.

Las cámaras de vigilancia registraron la entrada del vehículo a las 15:13 y cómo quedó estacionado a las 15:16. El conductor salió del vehículo y se alejó rápidamente hacia Hammersborg torg, donde tenía otro coche estacionado.

15:25

A las 15:25, la camioneta cargada con casi una tonelada de explosivos estalló. La explosión se escuchó al menos a nueve kilómetros de distancia: provocó incendios en dos bloques de oficinas del gobierno, y la onda expansiva destrozó las ventanas de todos los pisos, y de otros edificios al otro lado de la plaza. Murieron ocho personas y una treintena resultaron heridas. 

A las 15:26, la policía recibió el primer aviso de la explosión. A las 15:28, la primera patrulla policial informó haber llegado al lugar. El primer ministro se encontraba a salvo y sin heridas.

15:34

A las 15:34, un testigo llamó para contar que una persona con uniforme policial, portando una pistola, estaba entrando en un vehículo sin distintivos, un Fiat Doblo. La información —incluido el número de matrícula del vehículo y la descripción del sospechoso— fue anotada y entregada al centro de operaciones policiales. Sin embargo, se tardó 20 minutos en contactar con el testigo. El número de matrícula no se transmitió por radio hasta dos horas después.

16:55

A las 16:02, se alertó a todos los patrulleros de la ciudad. A esa hora, Breivik circulaba por la autopista E18 para salir de Oslo. Aproximadamente una hora y media después de la explosión, sobre las 16:55, el terrorista abordó un ferry en Tyrifjorden, un lago situado a unos 32 kilómetros al noroeste de Oslo, con destino a la isla de Utøya.

Una hora disparando contra decenas de adolescentes

El terrorista llegó a la isla de Utoya vestido de policía. Allí 560 jóvenes participaban en el campamento de verano de las juventudes del Partido Laborista noruego. Breivik iba armado con una pistola y un rifle.

17:22

Al llegar, dijo que había sido enviado por las autoridades para proteger la isla. De ese modo logró reunir a un grupo de jóvenes a su alrededor y sin mediar más palabra comenzó a disparar contra ellos. Eran las 17.22. Utilizó balas de punta hueca, mucho más dañinas, mientras gritaba: "¡Moriréis hoy, marxistas!".

Durante la hora siguiente, Breivik recorrió lentamente la isla disparando de forma indiscriminada, mientras los jóvenes intentaban esconderse o huir, algunos a nado. Acabó con la vida de 69 personas, 33 de ellos menores de edad. Se cree que gran parte de las víctimas murieron ahogadas mientras intentaban escapar.

La sobreviviente Dana Barzingi, de 21 años en ese entonces, describió cómo varias víctimas heridas por Breivik fingieron estar muertas, pero él regresó y les disparó de nuevo. En su paseo mortal, el asesino perdonó la vida a un joven de 22 años y a un niño de 11 años que había perdido a su padre durante el tiroteo y se enfrentó a él diciendo que era demasiado joven para morir.

18:22

La pesadilla se fue conociendo y algunos residentes intentaron ayudar. Varias personas se echaron al agua hacia la isla con lanchas motoras y botes de pesca para salvar a los jóvenes que se habían escondido entre los arbustos y detrás de las rocas. Consiguieron rescatar a algunos: salían del agua temblando y sangrando.

"Veo a una chica acostada en el agua flotando con la cabeza hacia abajo. El dibujo de su ropa interior es de un personaje de Disney... Tenía un agujero del tamaño de un puño en la espalda", recuerda hoy Jörn Överby, uno de aquellos ciudadanos que quisieron salvar alguna vida.

Los jóvenes que conocían bien la isla nadaron hasta el lado rocoso oeste y se escondieron en las cuevas, a las que solo se puede acceder por agua. Otros lograron ocultarse en un apartado sendero. Hasta 47 de ellos buscaron refugio en Skolestua ("la Casa de la Escuela"). Aunque Breivik disparó dos balas a través de la puerta, no logró abrirla, y las personas que se encontraban dentro del edificio sobrevivieron.

18:52 acaba el tiroteo y se entrega

El tiroteo masivo duró aproximadamente una hora y media, es decir, finalizó en torno a las 18:52 horas. Posteriormente, los investigadores confirmaron que recogieron un total de 186 casquillos de munición.

La policía llegó tarde. Un grupo especial de la policía se presentó en la isla una hora después de recibir la alerta y el asesino se entregó sin oponer resistencia. Las fuerzas de seguridad hallaron explosivos en el coche de Breivik y documentos antiislámicos en su casa que revelaban sus ideas ultraderechista e islamófobas.

Tres días después, durante su comparecencia ante el juez, el asesino reconoció la autoría de la masacre pero aseguró no sentir culpa porque iba a ser el desencadenante de su "revolución". Breivik aseguró que con su ataque buscaba "salvar a Noruega y a Europa occidental de los musulmanes y del marxismo cultural" y "castigar a la socialdemocracia" por "importar" islamistas.

Llevamos advirtiendo sobre la radicalización de los jóvenes desde hace tiempo. Me temo que va a conducir a la violencia si no hablamos de la causas"

El terrorista admitió que entre sus objetivos estaban el entonces jefe del ejecutivo, el laborista Jens Stoltenberg, y la ex primera ministra Gro Harlem Brundtland, también laborista. Brundtland había estado en la isla ese mismo día para dar un discurso ante los jóvenes laboristas. Ante el juez, Breivik afirmó que contaba con dos células de su organización, pero las autoridades consideraron que había planificado y ejecutado sus ataques sin ayuda alguna

Por qué tardó tanto la policía

La lenta respuesta de la policía ante al ataque fue muy cuestionada por la sociedad noruega. No se entendía. El 18 de agosto de aquel verano, los mandos policiales ratificaron que habían recibido dos llamadas telefónicas de Breivik en las que este se identificaba como "comandante" y pedía entregarse. Al término de la segunda conversación, una hora después del primer aviso acerca del tiroteo, el terrorista daba por finalizada su"misión".

El ministro de Justicia, Knut Storberget, fue criticado por la actuación de las fuerzas de seguridad y en noviembre presentó su dimisión. Esgrimió razones personales y fue relevado por la ministra de Defensa, Grete Faremo.

No fue hasta marzo de 2012 que la policía noruega admitió que hubo fallos en su actuación y además de errores en la comunicación interna. Señaló que la lancha con la que se dirigían a Utoya naufragó por exceso de peso, lo cual retrasó la detención de Breivik. El informe presentado por una comisión de evaluación reconoció también una inoperatividad del sistema de alarma nacional.

¿Loco o cuerdo?

En un primer análisis los dos psiquiatras que examinaron a Breivik dictaminaron que era un psicópata y que estaba legalmente incapacitado. Sin embargo, un segundo estudio determinó que estaba en plena posesión de sus facultades mentales cuando cometió los atentados, por lo que era penalmente responsable.

Breivik dijo que estaba embarcado en una cruzada "contra las élites" a las que acusaba de promover la islamización de Europa. "No eran niños inocentes, sino activistas del multiculturalismo dirigidos por los comunistas más extremistas de Noruega", declaró el terrorista durante su juicio.

El 24 de agosto de 2012 un Tribunal de Oslo consideró al acusado cuerdo desde el punto de vista penal y le condenó a 21 años de cárcel prorrogables indefinidamente. Según la legislación noruega, tras cumplir la condena la Justicia puede seguir considerándole peligroso y aplazar su puesta en libertad por períodos de cinco años.

Chavales que radicalizados hoy por la ultraderecha

Han pasado 15 años y una generación de noruegos ha crecido sin recuerdos propios de lo que sucedió. La Policía observa un marcado aumento en el número de niños entre 12 y 17 años que se radicalizan por el extremismo de derecha, informa el diario noruego Ostlands-Posten. Varios de los supervivientes ocupan hoy puestos de responsabilidad en la política noruega.

"Llevamos advirtiendo sobre la radicalización de los jóvenes desde hace mucho tiempo. Me temo que en el peor de los casos va a conducir a la violencia si no planteamos la conversación sobre lo que les radicaliza", asegura a la Norwegian News Agency (NTB) Gaute Skjervø, que sobrevivió a la masacre. Hoy es el líder de la AUF, la Liga de la Juventud de los Trabajadores del Partido Laborista de Noruega.

El primer ministro Jonas Gahr Støre comparte la preocupación. "Duele ver que el terror del 22 de julio y la idea de las acciones son compartidas por extremistas de extrema derecha en habitaciones oscuras conectados a las redes sociales", dijo a NTB.

El Partido del Progreso es una formación populista de extrema derecha en la que Breivik llegó a militar por un tiempo. En las elecciones de 2025 se convirtió en la segunda fuerza parlamentaria, logrando el 24% de los votos. Actualmente, lidera los sondeos, con casi diez puntos más que el Partido Laborista.

Breivik, un santo para la derecha radicalizada

Hoy, en las redes sociales de la extrema derecha, Breivik es considerado un "santo". Lo asegura Caroline Cecilie Iwarsson, del departamento de lucha contra el terrorismo de la policía, en declaraciones al diario Aftenposten.

Lo cierto es que el autor de la masacre noruega ha servido de inspiración a varios individuos detenidos cuando preparaban actos terroristas. Es el caso de Brunon K., detenido por la policía polaca en noviembre de 2012 cuando pretendía atentar contra el Parlamento con cuatro toneladas de explosivos, quien admiraba a Breivik y había mantenido contactos con él. También el del noruego Kristian Vikernes, detenido por las fuerzas de seguridad francesas cuando preparaba una "masacre".

Han pasado quince años de la doble matanza y el trauma nacional atraviesa a varias generaciones de noruegos. En la Plaza del Gobierno de Oslo, frente a la sede del gobierno donde estalló la bomba, se ha erigido un monumento: un ave que cruza el lago Tirrefjord, donde se encuentra Utoya. Breivik sigue en prisión y sigue defendiendo las mismas ideas que le llevaron a matar a 77 personas.