¿Quién puede definir la elección de 2027? Una encuesta detectó un factor que ya complica a Milei y al peronismo

calendar_today 15.08.2026 - person  - timer ~4 Minutos

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A poco más de un año de las presidenciales de 2027, la discusión política sigue organizada alrededor de la misma pregunta que domina desde hace años el escenario argentino: si la competencia volverá a quedar reducida a una confrontación entre el peronismo y el espacio que hoy gobierna o si aparecerá algún elemento capaz de alterar esa lógica.

La cuestión no es menor. En las últimas semanas distintos estudios comenzaron a registrar señales de cansancio con la oferta política tradicional y una creciente dificultad de los principales espacios para ampliar sus bases de apoyo.

La conversación atraviesa tanto al oficialismo como a la oposición y alimenta especulaciones sobre la posibilidad de nuevas alianzas, candidaturas o alternativas que intenten captar a los sectores menos identificados con los polos dominantes.

Esa búsqueda apareció con fuerza en un relevamiento reciente de Rubikon Intel, que observó un crecimiento de los votantes que buscan una opción distinta tanto de Javier Milei como del kirchnerismo.

Antes, otro estudio de QSocial había advertido sobre la expansión de una “avenida del medio” integrada por electores que rechazan simultáneamente a ambos espacios.

En ese contexto, la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés volvió a poner el foco sobre un fenómeno que suele pasar inadvertido cuando la atención se concentra exclusivamente en quién encabeza las preferencias electorales.

El trabajo fue realizado entre el 5 y el 11 de agosto sobre 1.000 casos en todo el país.

La encuesta también mostró un clima social complejo. El 69% se declaró insatisfecho con la marcha general del país, mientras que apenas el 29% manifestó satisfacción. A su vez, la gestión de Javier Milei registró un 35% de aprobación frente a un 61% de desaprobación.

Otro dato clave es la elección de los “principales problemas”, donde los temas económicos y laborales lideran la agenda: llamativamente, la Falta de trabajo encabeza con 39%, un cambio respecto de otros estudios que, regularmente, están poniendo los Bajos salarios al tope, cuando en este relevamiento está segundo 36%. La Corrupción con 34% y Pobreza 30% completan el ranking.

Recién cuando se observa el escenario electoral aparece el dato que más llama la atención.

Si las elecciones presidenciales fueran hoy, el peronismo obtendría el 26% de intención de voto y La Libertad Avanza el 24%, una diferencia que se ubica dentro del margen de error de la medición.

Sin embargo, apenas por detrás de ambos espacios aparece un actor mucho más difícil de interpretar: el 20% de los encuestados respondió que todavía no sabe a qué partido votaría. A eso se suma otro 5% que prefirió no revelar su elección.

En otras palabras, los indecisos quedaron a sólo seis puntos del primer lugar y a cuatro puntos de La Libertad Avanza.

Ninguna otra fuerza se acerca a esos niveles: tanto el PRO como el Frente de Izquierda registraron 5%, mientras que el resto de las opciones quedó por debajo de ese umbral.

El resultado adquiere relevancia porque aparece en línea con otros estudios que detectaron dificultades crecientes para que la polarización absorba a todo el electorado.

Mientras algunas consultoras observan el surgimiento de una “tercera vía” o una “avenida del medio”, la encuesta de la Universidad de San Andrés muestra que una parte significativa de los votantes todavía no encontró una referencia política definida.

Otro dato relevante es el comportamiento de los electorados previos.

Según el informe, el peronismo conserva el 69% de quienes habían votado a Sergio Massa, mientras que La Libertad Avanza retiene el 61% de sus votantes de primera vuelta.

El contraste aparece entre quienes acompañaron a Patricia Bullrich: sólo el 38% permanece dentro del universo libertario y el resto se dispersa entre distintas alternativas.

Imagen de dirigentes: nadie logra saldo positivo

El estudio también volvió a registrar una característica que se repite desde hace meses: ninguno de los dirigentes nacionales evaluados consigue un diferencial de imagen positivo.

La dirigente con mejor imagen positiva es Patricia Bullrich, con 37%, seguida muy de cerca por Axel Kicillof y Myriam Bregman, ambos con 36%. Detrás aparecen Javier Milei y Cristina Fernández de Kirchner, con 33% cada uno.La particularidad es que todos exhiben más opiniones negativas que positivas. Entre las figuras de mayor conocimiento público, la que presenta el diferencial menos desfavorable es Bregman, con -9 puntos. Luego aparecen Bullrich, con -19, y Kicillof, con -22.

En el otro extremo se ubican Sergio Massa (-44), Guillermo Moreno (-47) y Máximo Kirchner (-51), mientras que Lilia Lemoine registra uno de los peores balances de toda la medición con -55 puntos.

La combinación de estos resultados deja una conclusión abierta para los próximos meses: la competencia entre el peronismo y La Libertad Avanza sigue siendo la referencia principal del escenario electoral, pero una porción muy significativa del electorado continúa sin expresar una preferencia definida. Ese espacio, que otras encuestas describen como una búsqueda de alternativas por fuera de la polarización, aparece hoy con un volumen suficiente como para alterar cualquier cálculo anticipado sobre la carrera presidencial.