El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA está de camino hacia el punto de Lagrange L2, ubicado a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, para explorar el universo. Desde esta posición, dicho telescopio investigará y resolverá cuestiones esenciales en los ámbitos de la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica gracias a unas capacidades de observación sin precedentes para un telescopio de sus características.
Precisamente, el nombre de esta misión rinde homenaje a una figura fundamental para el desarrollo de la astronomía espacial. Nancy Grace Roman fue una astrónoma que abrió camino dentro de la NASA y desempeñó un papel decisivo en el impulso de los grandes observatorios espaciales, contribuyendo a que estos proyectos llegaran a convertirse en una realidad. Por lo tanto, ahora su legado permanece ligado a este telescopio, que está diseñado para ampliar el conocimiento sobre algunos de los fenómenos más desconocidos del cosmos.
Nancy Grace Roman nació el 16 de mayo de 1925, falleció el 25 de diciembre de 2018 y es conocida como "la madre del telescopio espacial Hubble".
La NASA relata en su página oficial que, desde muy joven, mostró interés por la astronomía y a los 11 años organizó un club con sus compañeros de clase para aprender sobre constelaciones y objetos celestes a partir de un libro. En aquel momento, se dio cuenta de que le apasionaba la astronomía y quiso dedicarse a ella, teniendo en cuenta que, gracias a su "brillantez académica", se graduó en tan solo tres años en la Western High School de Baltimore (Maryland, Estados Unidos).
Años más tarde, en 1946, Roman se licenció en Astronomía por el Swarthmore College de Pensilvania (Estados Unidos) y, durante su estancia allí, trabajó en el Observatorio Sproul. En 1949, obtuvo su doctorado por la Universidad de Chicago, donde permaneció seis años más trabajando en el Observatorio Yerkes y, ocasionalmente, en el Observatorio McDonald de Texas. Además, durante este periodo, observó la estrella AG Draconis y descubrió que su espectro de emisión había cambiado por completo en comparación con observaciones anteriores. Por lo tanto, este descubrimiento contribuyó a aumentar su prestigio dentro de la comunidad astronómica.
Pese al prestigio por descubrir la estrella AG Draconi, Roman enfrentó numerosos desafíos a lo largo de su carrera por ser mujer en el campo de la astronomía.
Según la NASA, desde joven, quienes la rodeaban la desanimaron a dedicarse a la astronomía, y durante su trayectoria profesional tuvo que lidiar con el predominio masculino y los roles considerados apropiados para las mujeres. Asimismo, durante su estancia en la Universidad de Chicago, "se hizo evidente que, debido a su género, no obtendría la titularidad, por lo que la abandonó".
Tras dejar la Universidad de Chicago, Nancy Grace Roman trabajó entre 1955 y 1959 en el Laboratorio de Investigación Naval (NRL, por sus siglas en inglés), donde se incorporó al entonces emergente campo de la radioastronomía.
Durante esta etapa estudió espectros de fuentes de radio no térmicas y participó en trabajos geodésicos hasta convertirse en responsable de la sección de espectroscopia de microondas, teniendo en cuenta que esta experiencia le permitió familiarizarse con el entorno de la ingeniería.
Años más tarde, su incorporación a la NASA tuvo lugar poco después de la creación de la agencia. Durante una conferencia del químico Harold Urey, Jack Clark le preguntó si conocía a alguna persona interesada en desarrollar un programa de astronomía espacial dentro de la nueva organización. Roman entendió la pregunta como una invitación a participar y, a comienzos de 1959, se incorporó a su equipo. De este modo, se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo ejecutivo en la agencia y en su primera jefa de Astronomía, además de desempeñar posteriormente funciones de responsabilidad en las áreas de Astronomía y Física Solar y de Astronomía y Relatividad.
Parte del trabajo de Roman incluía la planificación de un programa de satélites y cohetes, además, administró un importante programa de subvenciones para apoyar a la comunidad astronómica.
Por otro lado, uno de los mayores desafíos de su carrera fue lograr la aprobación del Telescopio Espacial Hubble por parte del Congreso de Estados Unidos y, gracias a su trabajo en esta misión, la apodaron "la madre del Hubble". Según la NASA, al ser preguntada por el descubrimiento del telescopio Hubble que consideraba más interesante, Nancy Grace Roman señaló la energía oscura.
El observatorio confirmó las primeras mediciones que apuntaban a que la expansión del universo se estaba acelerando y amplió estas observaciones hasta desplazamientos al rojo mayores, unos resultados que despertaron el entusiasmo de Roman y de la comunidad astronómica. Por lo tanto, en reconocimiento a su trayectoria, la NASA decidió poner su nombre al nuevo gran observatorio espacial que está de camino al punto de Lagrange L2, cuya misión busca profundizar en el conocimiento de la energía oscura y el universo. De esta forma, el telescopio Nancy Grace Roman rinde homenaje a una de las pioneras de la astronomía espacial moderna, cuyo trabajo contribuyó a hacer posible la creación de grandes observatorios espaciales como el Hubble.