¿Qué va a pasar con el dólar en 2027?: los movimientos del peso que pueden poner a prueba la “bazuca” del Gobierno

calendar_today 24.10.2026 - person  - timer ~9 Minutos

El Gobierno busca enviar un mensaje fuerte al mercado sobre la cantidad de dólares que dispondrán para evitar tensiones cambiarias en 2027 (Foto: Reuters)

El Gobierno busca enviar un mensaje fuerte al mercado sobre la cantidad de dólares que dispondrán para evitar tensiones cambiarias en 2027 (Foto: Reuters)

El Gobierno asegura que dispone de una “bazuca” de USD 75.000 millones para enfrentar una eventual corrida cambiaria el año próximo, pero los cálculos de consultores privados sobre los pesos que podrían migrar hacia el dólar sugieren que la presión potencial supera, al menos en términos teóricos, esa cifra.

La discusión gana relevancia por el calendario político. Las elecciones presidenciales de 2027 se celebrarán en un contexto en el que la administración de Javier Milei busca sostener el esquema de bandas cambiarias, recomponer reservas y afrontar vencimientos de deuda. La experiencia de 2025 dejó una señal: en la previa de las legislativas hubo turbulencias en el mercado que coincidieron con un salto en la demanda privada de divisas y requirieron asistencia de la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos.

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La experiencia de 2025 dejó una señal: en la previa de las legislativas hubo turbulencias en el mercado que coincidieron con un salto en la demanda privada de divisas

El Presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, presentaron la capacidad de respuesta oficial como una señal para desalentar una dolarización masiva de carteras. El cálculo parte de una referencia acotada: la base monetaria, que el Gobierno ubicó cerca de $45 billones, equivalentes a unos 30.000 millones de dólares.

En ese sentido, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, subrayó que el férreo control sobre la cantidad de dinero circulante hace que no haya suficientes pesos para “correr” contra el dólar: “Hay poca munición para correr contra el dólar en el año electoral”.

Durante su presentación en la 3ª Cumbre Aseguradora Argentina, el funcionario atribuyó la calma del mercado cambiario al volumen acotado de los pasivos monetarios del Banco Central. Afirmó que la liquidez en pesos de la economía ronda los USD 30.000 millones, una cifra reducida frente a otros períodos.

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Desde la perspectiva de Furiase, ese nivel limita la posibilidad de que los tenedores de moneda local compren dólares en gran escala y provoquen tensiones sobre la cotización. Pero ese enfoque deja fuera otros instrumentos en pesos que, ante un cambio abrupto de expectativas, podrían transformarse en demanda de dólares.

La primera “bazuca” que difundió el Gobierno reúne cuatro componentes de USD 15.000 millones o USD 20.000 millones cada uno:

  1. USD 20.000 millones de compras de reservas que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) proyecta acumular desde las elecciones de 2025.
  2. Un eventual swap de monedas con Estados Unidos por otros USD 20.000 millones.
  3. Una línea similar con China, también por USD 20.000 millones.
  4. La capacidad de intervenir en el mercado de futuros, que la Casa Rosada estimó en USD 15.000 millones. Esa herramienta no implica dólares líquidos para vender en el mercado contado, pero puede influir sobre las expectativas de devaluación y sobre las cotizaciones de los contratos a término.
La liquidez en pesos de la economía ronda los USD 30.000 millones (Furiase)

La suma da los USD 75.000 millones que Milei presentó como poder de fuego para atravesar episodios de tensión antes de los comicios de 2027. Y, en los últimos días, esa cifra ascendió a USD 125.000 millones al sumarle el superávit comercial proyectado para el año que viene y otros USD 25.000 millones en financiamiento que provendría de organismos internacionales para cubrir compromisos de deuda.

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El interrogante pasa por la disponibilidad efectiva de cada recurso. Las reservas que compre el BCRA pueden reducirse por pagos de deuda, ventas al Tesoro u otras operaciones. Los swaps con Estados Unidos y China dependen de condiciones financieras y decisiones políticas de las contrapartes.

En el caso del mercado de futuros, la intervención tiene límites dentro del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y solo podrían utilizarse hasta 9.000 millones de dólares.

La ayuda del Tesoro de Estados Unidos en 2025contuvo un episodio puntual, aunque no garantiza que exista una disponibilidad automática de recursos

La asistencia estadounidense de 2025 aportó una referencia para ese debate. El Tesoro norteamericano compró pesos con dólares en medio de la volatilidad previa a las elecciones legislativas y acompañó un mecanismo de intercambio de monedas entre los bancos centrales. La ayuda contuvo un episodio puntual, aunque no garantiza que exista una disponibilidad automática de recursos ni que un eventual respaldo futuro tenga el mismo monto.

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La plataforma Clave Bursátil propuso ampliar el universo de pesos que podría presionar sobre el mercado cambiario. Se trata de un ejercicio teórico basado en cifras oficiales al cierre del segundo trimestre de 2026, no de una proyección sobre una corrida ni de una estimación de salida efectiva de todos esos fondos.

“Grandes masas de pesos que hoy no están en la base monetaria” podrían aparecer de forma repentina en busca de cobertura cambiaria", alertó la plataforma Clave Bursátil (Foto: Reuters)
“Grandes masas de pesos que hoy no están en la base monetaria” podrían aparecer de forma repentina en busca de cobertura cambiaria", alertó la plataforma Clave Bursátil (Foto: Reuters)

“El cálculo con la base monetaria actual implica omitir que el mercado puede rescatar plazos fijos o vender o dejar de comprar títulos públicos en pesos”, destacó el análisis. En ese escenario, “grandes masas de pesos que hoy no están en la base monetaria” podrían aparecer de forma repentina en busca de cobertura cambiaria.

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La cuenta incluye $65,3 billones de plazos fijos del sector privado y $133,4 billones de deuda del Tesoro en manos privadas. Para evitar duplicaciones, el informe resta $58,3 billones en bonos en pesos que pertenecen a bancos, dado que Finanzas los contabiliza dentro de las tenencias privadas, aunque esas entidades ya aparecen del lado de los depósitos a plazo.

La deuda del Tesoro en poder de privados no bancarios llega a $75,1 billones. Sumada a los plazos fijos, la masa potencial asciende a $140,4 billones, equivalentes a unos USD 92.600 millones

Tras esa corrección, la deuda del Tesoro en poder de privados no bancarios llega a $75,1 billones. Sumada a los plazos fijos, la masa potencial asciende a $140,4 billones, equivalentes a unos USD 92.600 millones al tipo de cambio utilizado en el cálculo.

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“La pregunta es: ¿Cuántos pesos pueden correr contra el dólar?”, planteó Clave Bursátil. La cifra supera a la “bazuca” oficial de USD 75.000 millones y también excede con amplitud a la base monetaria que el Gobierno tomó como referencia.

El resultado no supone que todos los depositantes cancelarán sus colocaciones ni que todos los tenedores de bonos venderán sus posiciones. Tampoco implica que cada peso liberado termine en el mercado de cambios.

Los depósitos y los títulos públicos tienen plazos, rendimientos y perfiles de tenedores distintos. El planteo apunta a medir el volumen de liquidez en moneda local que podría buscar cobertura si se deterioraran las expectativas.

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En paralelo, la demanda de dólares de las personas físicas continuó durante 2026, pese a que se mantuvo por debajo de los máximos registrados en los meses electorales de 2025.

Desde la flexibilización del cepo, en abril de 2025, los argentinos compraron USD 47.290 millones en forma bruta. Si se agregan las transferencias de moneda extranjera sin destino declarado del sector privado no financiero, el acumulado llega a USD 51.644 millones. Descontadas las ventas de divisas, la demanda neta asciende a 40.343 millones de dólares.

En los primeros ocho meses del año, las adquisiciones brutas por parte del sector privado totalizaron USD 20.898 millones

Durante 2026, las compras brutas informadas por el BCRA fueron de USD 2.613 millones en enero, USD 2.368 millones en febrero, USD 2.363 millones en marzo, USD 2.727 millones en abril, USD 2.212 millones en mayo y USD 2.443 millones en junio.

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En julio se registró el máximo del año, con USD 3.319 millones. En agosto, la cifra bajó a USD 2.853 millones, el segundo monto más elevado de 2026. En los primeros ocho meses del año, las adquisiciones brutas totalizaron USD 20.898 millones.

El contraste aparece al mirar la secuencia de 2025. En julio de ese año, las compras habían llegado a USD 3.473 millones. La demanda subió a USD 5.130 millones en septiembre, en la antesala de las legislativas, y permaneció alta en octubre, con USD 4.731 millones. Después del triunfo oficialista, bajó a USD 1.597 millones en noviembre.

La dinámica de agosto también mostró que no todos los dólares adquiridos salen del circuito formal. De los cerca de USD 2.600 millones que egresaron ese mes en billetes y divisas sin finalidad específica, alrededor de USD 1.100 millones permanecieron depositados en bancos locales. Otros USD 700 millones se dirigieron a activos externos y unos USD 900 millones se usaron para pagos con tarjeta, turismo, servicios y otros consumos.

Los depósitos en dólares superan los 42.000 millones, un nivel récord, y forman parte de la liquidez en moneda extranjera que permanece en entidades bancarias

El Gobierno sostiene que esa permanencia dentro del sistema, a la que define como dolarización onshore, reduce la presión inmediata sobre las reservas. Los depósitos en dólares superan los 42.000 millones, un nivel récord, y forman parte de la liquidez en moneda extranjera que permanece en entidades bancarias.

La capacidad de respuesta ante una presión sobre el dólar dependerá de cuántos recursos de la “bazuca” estén disponibles al mismo tiempo. El BCRA necesitará sostener las reservas, mientras el Tesoro deberá cubrir vencimientos de deuda y buscar financiamiento en el mercado.

Los swaps ocupan un lugar central en esa discusión. Un acuerdo de intercambio de monedas puede ampliar el margen financiero, pero su uso para intervenir en el mercado cambiario requiere que la contraparte habilite la operación. En el caso de Estados Unidos, además, una nueva asistencia estará atravesada por la política interna de ese país y por las condiciones que pueda fijar la administración de Donald Trump.

En el caso de Estados Unidos, además, una nueva asistencia estará atravesada por la política interna de ese país y por las condiciones que pueda fijar la administración de Donald Trump (Foto: Reuters)
En el caso de Estados Unidos, además, una nueva asistencia estará atravesada por la política interna de ese país y por las condiciones que pueda fijar la administración de Donald Trump (Foto: Reuters)

También queda por definir el papel del mercado de futuros. La utilización de contratos puede moderar las expectativas de devaluación, pero tiene un alcance distinto al de una venta de dólares y está sujeta a los topes acordados con el FMI.

Así, la cuenta de los pesos potencialmente dolarizables y la de los dólares disponibles no se miden solo por su volumen nominal. El punto será la velocidad con la que se muevan los depósitos, los títulos y las expectativas, frente a una capacidad de intervención que combina recursos líquidos, líneas sujetas a activación y herramientas financieras de alcance limitado.